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Alas de Albatros
Frases borrosas, emociones, ideas... no quería pero al final me salió un diario.
De mis alas:
"...ses ailes de géant l'empêchent de marcher".
(Charles Baudelaire).


Ahora en Madrid:

"Tú..., sí, tú..., eres bueno".
(Robert de Niro, "Analyze this").


De mí, lo mejor que puedo decir es que sigo teniendo ilusión por la vida y unas insolentes ganas de escribir. Lo peor, que soy contradictorio, es decir, humano.

Mi puerta está abierta en:
Translation:

Many flavours will lose, but you can try to translate the dust of my steps on this website, and have a foggy idea about my writings, if you click above on your flag and then enter my URL there.


El baúl del albatros:

ñ (Shift+click -o botón derecho del ratón- y enlaces en ventana nueva).
Polvo, retales, y retratos en sepia de dos años de "Alas de Albatros".


Sindicación
 
Isadora me ha hecho recordar...
Hoy he leído un "post" en la web de una compañera de letras de estos lares, y desde el otro lado de la escena, me ha hecho recordar algunas de mis locuras... y de nuevo he estado pensando en todas las veces que hice algo de corazón, y no se cumplieron esas frases de libro de autoayuda comercial, en el que el destino es sabio, la buena voluntad siempre obtiene su premio y las almas bellas se entienden por encima de todo lo demás. Como un guión manido de Hollywood. Pero la vida real no es Walt Disney, más bien está en los libros que ya casi nadie lee. ¿Serán sólo maneras de eludir el desengaño? Esto es lo que he dejado en la página de Isadora como comentario, leed su "post" si podéis:

"Una vez estaba con mi ex y amiga en una terraza de la calle Princesa, en los madriles. Había dos chicas argentinas en la mesa de al lado, conversando animadamente. En el tiempo que estuvimos allí, escribí en una servilleta un poema inspirado en su acento, me levanté, y se lo regalé. Me miraron como a un loco y ni me dieron las gracias.

Otra vez vi a una mujer de clavículas perfectas. Dibujé un boceto (en otra servilleta...) y se lo regalé. Me miró sonriendo, me dió las gracias y me fui.

Y en otra coasión, en un ciber que ya no existe, el Ono de la calle Fuencarral, me deslumbraban los ojos azules de una mujer (mayor que yo, rondaría los 40), así que le escribí un poema, esta vez en un trozo de papel que llevaba encima. Cuando se lo iba a dar, salió a la calle. Salí al cabo de cinco minutos ("bah, Sergi, estás zumbao", me dije) y ya no estaba. Pero acercándome al semáforo vi pararse un Smart con ella dentro. Me acerqué y di dos toquecitos en la ventanilla, ella, casi asustada por si le vendía pañuelos o algo... se quedó un poco patidifusa y esbozó un tímido gracias al ver el papelito que había estrujado un poco en mi bolsillo.

pd: el chico de ese bar es un artista. Lo sé porque todos estamos un poco locos."
 
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sería encantador que hubiese más "locos" como los que relatáis isidora y tu.. que bonito! a mi nunca me ha pasado nada parecido pero de lo que si estoy segura es de que no lo olvidaría jamás.. me parece maravilloso
 
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a mí me gustaría que me regalen un poema por la calle, sin más que eso, el acto poético, la inspiración salida a chorros, de un desconocido, como una ráfaga...que pasa...
 
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ya me gustaría a mi atreverme a hacer algo así... no es fácil en este país que alguien reaccione bien ante algo así, casi todo el mundo está un poco a la defensiva. En fin Sergi estás hecho todo un poeta atrevido. Yo que tú, seguiría regalando poemas, es muy bonito.
 
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Sabes Bellver?? yo pensaba que cosas como "Si un desconocido te regala flores" (que rezaba el anuncio del desodorante Impulso), no podían ocurrir. Hasta que me ocurrieron.

Ojalá y hubiera más locos como tú.

Un beso
 
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Como los haceis, no teneis idea los artistas de lo maravillosos que son esos regalos. Pero como veis se recuerdan siempre, son regalos eternos, por lo únicos, pero yo creo que sobre todo por venir de un desconocido, por ser como relámpagos de belleza inesperada.
 
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Desde luego una belleza lo que le pasó a Isadora. Sí, aún quedan artistas errantes.

En las fiestas de verano de un pueblo, en un bar, se acercó a mi un octogenario (yo tenía 17 años) y me entregó un poema. Atento,

Como a las flores de Mayo
te pareces en bonita
buena, formal y amorosa
como debe ser una señorita. :-))

Pero no acabó ahí todo, al dia siguiente subió al pueblo donde yo estaba y me trajo una cajita atada con un cordel, dentro higos y uvas.

Y es que el que es artista muere siéndolo.

Un abrazo
No