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...Y MÁS COSAS POR HACER
Cuentas viejas, cuentas nuevas y un sinfín de borrones.
Acerca de
Aldara. ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:1. treinta años, 2. aún fumo, 3.aún babeo con George Clooney, 5. aún sueño que me persiguen, siempre que ceno pizza 2. aún me muero de risa con Spongebob Squarepants. COSAS POR HACER: 3. Aprender a contar, 2. Madurar, 1. (vid. anterior) Buscar sitio donde dé sol a efectos de conseguir 2. (si no maduro, al menos me dará color, que parezco la radiografía de una sepia) hits
Sindicación
 
It's just business... nothing personal.
Al final este fin de semana cayó la de Harry Potter cuyo número no recuerdo. Como tampoco soy gran fan de los libros, no tengo mucho que decir, pero... es verla por acabar de verlas todas, no por interés explícito, ya. Empecé a perderle el gusto hace una o dos entregas, creo.... aunque como no sé contar...


ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:

1. En Londres -aún-, y con no poco frío -aún- pese a que hoy se ha dignado a salir el sol (eso sí, se lo ha tomado a cosa de media jornada, muy cachondo, hermano Sol, muy cachondo, que luego tengo que volver a casa sin el abrigo).

2. Rodeada de (o sepultada bajo) sinfín de instrumentos de oficina cuya única utilidad estriba en servir de despiste a menda en sus gloriosas gestas traductoriles. El otro día casi me como una grapa, pensando que era celo. No lo calificaré de grave hasta que no me grape un dedo, como hizo uno que yo me sé , que cuando me lo contó no me lo creía. Ahora me lo creo. Es más, me lo creo y no me sorprende. Lo que hace la ansiedad.

3. De nervios predepilatorios. Hay muchos tipos de nervios, y muchísimas maneras de estar o ponerse nervioso/a, pero este sin duda es el peor. Quien haya pasado por la experiencia, ya sea mujer u hombre, sabrá de lo que hablo. Los nervios predepilatorios son esos que atacan a una/o justo despues de haberse extendido la cera caliente sobre la superficie de piel a depilar, y carcomen la mente a velocidades gastrointeríticas, a base de diez mil pensamientos por segundo: "Cuento hasta tres y pego el tirón, cuentro hasta tres, va... uno, dos, dos y cuarto, dos y medio..... dos y medio y un cuarto de medio... dos y medio y un cuarto y medio de medio...." llevo toda la mañana con el jueguecito mental de "Ahora. Se lo digo ahora. No, ahora no, que le acaba de sonar el teléfono. Se lo digo cuando cuelgue... mierda, y aha colgado -Bueno, después de la siguiente vez que le llamen. Aahhh, no le llaman, qué descanso.... pero se lo tengo que decir! Va, si en esta partida al Tetris me hago mas de ochenta líneas, se lo digo antes de comer...."
... Porque resulta que hoy es el Día D en que tengo que decirle a mi jefe que me marcho (hay que dar un mes de aviso. Ellos para echarme también, por contrato) y me siento como el médico que le tiene que decir al paciente que tiene SIDA, como el niño que camina el trayecto hacia casa con todas las asignaturas suspendidas a final de curso, como la mujer que espera en casa con las maletas hechas a que llegue el marido para decirle que se va, como el torero justo antes de salir a la plaza, como el reo caminando por el corredor de camino a la sala de la silla eléctrica, como.... que vamos, que no encuentro "El Buen Momento"... porque para decir que te vas, que les dejas, que en realidad has encontrado algo mejor y lo has preferido... para eso no hay buen momento. Ya sé que es un trabajo, no es nada personal, pero en los trabajos se trabaja con personas, de modo que sí es personal. La historia es que se lo tengo que decir hoy, llevo aquí desde las nueve, son casi las tres y no hay manera. Con el valor que tengo para otras cosas, y lo gallina que llego a ser para otras, carajo.
Y miren que me he acordado veces de El Padrino, cuando la familia asesinaba a alguien o lo mutilaba a la siciliana y Vito Corleone (marlon Brando) decía aquello de "I'm sorry, but you know, it's nothing personal, it's just business..." Es una de las innumerables frases lapidarias de El Padrino que se pueden aplicar a la vida cotidiana, como las canciones de los Beatles. Sólo espero que el bueno de mi jefe no haya adoptado el mismo truco y me venga con lo del "You broke my heart", a lo que irremediablemente siempre sigue un tiro en la frente... Aggghhh no!

COSAS POR HACER:

1. Dejar de autosugestionar cabeza propia y decírselo.


2. Dejar de escribir construcciones redundantes y decírselo

3. Echar la última al Tetris y decírselo.

4. Va, sólo dos más y se lo digo...

Que no. Decírselo pero que ya. Que me voy. Que me voy a Barcelona. Que vuelvo a casa.
It's just business... nothing personal.
 
La tipa dijo "pandereta".

Dios, cómo echo de menos el verano.
Porque aquí no es verano. Aquí el verano se ha convertido en una especie de recuerdo vago de hace trescientos cincuenta y pico días, en que aterricé con mi maleta, el portátil y su guitarra, y aprendí a vivir una aventura de esas como está mandao.
La aventura se acabó allá por Noviembre, en que se instalaron el frío y la oscuridad, y desde entonces el cielo no ha dado tregua.
Me estoy perdiendo un verano entero, que se me ha convertido en un Marzo, en una especie de estación global indefinida, indefinible, destacable sólo por las inundaciones (y consiguientes cierres sucesivos de la District Line of the Big Cup, que es la más inútil de todas las líneas de metro del mundo mundial)

ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:

1. Remojado y tirando a gruñón, pero por fin es viernes, y esas cosas.

2. Cefalégico. Tanta traducción me está dejando hasta las pestañas quemadas (de tanto acercarme a la pantalla, quiero decir). Me he dado cuenta de que el Reino Unido provoca pérdida de la visión a corta y larga distancia (entre otros d-efectos secundarios)

3. Expectante. Mi primer año de vuelta al cole parece que va a ser más duro que el resto. Como aún tengo que sacarme un posgrado, el primer año estaré de SNE teacher (que viene a ser glorified name for profesora de refuerzo para un cacahuete tipo I muy problemático) y haré sustituciones. La ley es la ley, oigan. Yo contenta, porque ganaré bastante de todas maneras y aprenderé mucho. Además, no puedo negar que entrar al trapo, ahí, a lo bonzo, desde el primer día, no me hacía mucha gracia. Si es lo que quiero ser de mayor, quiero empezar con buen pie.

4. Remojado (part II): Pues resulta que mi compinche teutón y menda hemos descubierto que hay unas patatas fritas que le gustan a él, con las que regalan vales para el vino que más me gusta a mí, con lo que estamos descubriendo el buen equipo que hacemos, una vez más, y expandiendo horizontes (que viene a ser manera diplomática de explicar que la vecina nos odia por las fiestas que nos montamos con la guitarra. Que se j) La vecina... la vecina es tema (y mundo) aparte. Es de esas que o nosotros (todos los que vivimos en mi casa) aprendemos a ladrar, o ella va a tener que aprender a hablar, porque si no, no nos entenderemos nunca.

5. Atónito (continuando con el temita de la vecina). Uno de los santicos neozelandeses con los que vivo le abre el otro día la puerta (de esa aprendió, el chaval. Pa la próxima que suene el timbre espero que se quede sentao) y oigo desde mi habitación a la morsa transoceánica pegándole el rollo padre al pobre chaval.
Al principio quise hacer ver que no oía nada. Luego como que se me empezó a calentar la sangre muy lentamente, y al cabo de buf, por lo menos por lo menos tres segundos, ya no pude soportarlo más y salí al socorro del compañero.
-Qué pasa-, pregunto/gruño, al más puro estilo guardia civil.
La tía: - Nada, venía a preguntar si había alguien ayer tocando la pandereta (les aseguro que esto no es licencia literaria, muy a mi pesar. La tipa dijo "tambourine", cuyo equivalente español es "pandereta". He vivido situaciones inverosímiles, desde que me fui de casa de mis padres y empecé a compartir pisos varios, pero esto se sale, oigan.)
Le respondo, con toda la serenidad con que un psiquiatra respondería a un tío que le dice que Elvis está en la sala con ellos y le está hablando:
- Señora, hace más de diez años que no oigo, ni veo, una pandereta. Más o menos desde la última vez que estuve en mi pueblo para las fiestas (que no, de verdad, folklórico que suene, no me lo estoy inventando). Créame, si tuviéramos una pandereta me habría enterado, porque toco la guitarra y algo de percusión siempre viene bien. Y si tocamos algo seguro que es siempre de día, porque por la noche dormimos todos, que madrugamos mucho.
(Si, se me olvidó añadir que si tocamos algo, no son los cojones, como ella, pero en fin... una va ganando... no sé, vagancia de discutir)

La tipa: -cooocococorococo rococococococoooocococo, arf, arf-,

Yo: -No, señora mía, una carta de queja no, nos ha enviado usted ya tres, y disculpe pero de queja nada. Eran cartas amenazadoras y---

(La morsa me interrumpe. El neozelandés me mira a mí y la mira a ella como si en vez de en Acton estuviéramos mismamente dos barrios más abajo, en Wimbledon. Yo cojo aire, como aprendí de mi Sra Madre, que cuando ves que calla no es que escuche, es que está pillando aire para lanzarse a la carga.)
Y vuelvo a la carga, que ya está bien de que nos toree aquí todo el mundo, leñe:
-Vamos a ver. Para empezar, si quiere que la escuche, me va a tener que escuchar usted a mí, dado que su punto de vista ya lo ha dejado claro en varias ocasiones, como por ejemplo un domingo por la tarde en que vino a quejarse de ruidos. Oiga, una cosa es que hubiera aquí cincuenta personas un martes por la noche con una banda de música, y la otra que le jorobe a usted que el suelo cruja porque es de madera. Durante el día.
La tía más cacareo. Yo, menos paciencia.

-Mire, I'm terribly sorry, y perdone el lenguaje que voy a utilizar, pero soy española y en España somos bastante gráficos: Aquí trabajamos todos toda la semana, desde temprano por la mañana. De noche dormimos todos. Durante el fin de semana puede que haya más ruido, pero vivir también tenemos que vivir, con todo el respeto. como estamos a media semana, como podrá comprender estamos demasiado cansados para andar con jodiendas sobre estupideces (creo que literalmente le dije "we're too tired to fuck around about nonsense"), así que si tiene alguna queja real sobre algún problema de verdad, muy bien; si no, buenas tardes tenga y haga el favor de cerrar la puertecilla de la verja al salir.

Los neozelandeses me miran con unas miradas antipódicas de esas entre la curiosidad, la falta de mala leche, el miedo y el jenesaisquoi. Al final, tras unos segundos de silencio después de haberle cerrado la puerta a la morsa, aún ahí parados los tres, uno de ellos se pronuncia:

-Fucking Hell, you Spanish are temperamental alright.
Y el otro:
-Yeah, you rock, dude...

COSAS POR HACER:

1. Explicarles a los neozelandeses por qué no procede (en absoluto) que utilicen la palabra "dude" para referirse a menda.

2. Buscar valedescuentobolsapatatasfritas en bolso, que parece tener vida propia e ingerir cosas (yo que creía que sólo lo hacían los bolsos españoles y va a ser que no, que los bolsos ingleses también son unos famentos). Por fin es viernes,

3. Lograr llegar al sábado con la sobriedad suficiente como para recordar, al personarme en el cine (en posición bípeda preferiblemente) los números de todas las películas por ver, sin equivocarme de número, cosa harto dificil dado que además de los ademases, menda es nullam inter nullum para los números (die hard 4, shrek 3, harry potter 12, mas que a cine me suena a la quiniela, oigan)

4. Desearles a todos/as buen fin de semana, aunque maldita la miseria meteorológica que me rodea, no quisiera contagiarle la lluvia a nadie... Aquella gente que pueda ir a la playa cuando le apetezca, que esté lo suficiente bronceada como para que al apretarse la muñeca no se le vea la sangre corriendo por las venas a lo gusiluz (no se rían que no tiene gracia), que no tenga que llevar abrigo, que pueda cenar fuera, en una terraza sin techo ni puerta... que sepan que les odio con envidia cochina, pero que es natural y de humanos, y que se me pasará en cuanto llegue a mi Barcelona querida.
 
Cuenta atrás -Revisited

Vaya. Me acabo de dar cuenta ahora de por qué me pasé el 28 de Junio entero pensando "¿a qué me recuerda esta fecha?" (la edad no perdona, y las masacres de exterminación celular que produce el vino, menos. No es que beba tanto, es que soy de naturaleza cutre, qué le vamos a hacer)

Ya me he vuelto a perder en los preámbulos. Decía que me acabo de acordar ahora a qué venía lo del veintiocho de Junio.
Venía a que el veintiocho de Junio era el día, el año pasado, en que me tenía que ir a vivir a Australia in Secula Seculorum, y que desde la compra de billete, el veintiocho de Junio se convirtió en el día alrededor del cual giraron todos los otros días, hasta tres días antes de irme, en que decidí que no me iba.

Debo de haber superado todos los traumas relacionados. No está mal.

O igual es por eso de que este año ya tengo otro día de esos, otro día que marca una cuenta atrás. El día es el dos de Septiembre.
Creo que estoy empezando a repetirme otra vez con los temitas estos de "ahora me voy, ahora vuelvo, ahora me vuelvo a ir", pero si no lo hiciera, escribiría sobre otra vida, supongo.
En las cuentas atrás hay siempre dos velocidades: la total y la real. La total es la del calendario: "Me quedan ocho semanas, me quedan siete semanas, blabla". La real es la del día a día, la frustración de sentir que no pasa el tiempo, la rabia del metro cada mañana, los horrendos y vergonzosos supuestos periódicos gratuitos esparcidos por los suelos de los vagones, por los asientos; las caras de la gente, nueve malfollados/as de cada diez personas; las obsesiones ante el peligro inminente de ataque terrorista, de lluvia con granizo, de un nuevo primer ministro que es una caricatura nefasta del anterior; la vida que pasa de casa al trabajo y del trabajo a casa, a veces desviviendo días enteros, semanas completas.
No quiero ponerme típica, oigan, pero es imposible explicarles lo mucho que comprendo, viajecito tras viajecito, el significado de la expresión "calidad de vida". Cada persona tiene su noción al respecto, y la mía sólo se encuentra en Barcelona.
Pues eso. Ocho semanas y cual gusano convertido en mariposa (desafortunada analogía, dado que los dos me dan igual de asco, pero la mariposa encima me cunde todos los pánicos y fobias) cogeré un avión-capullo (de gusano de seda, quiero decir, capullo de gusano de seda) que, al aterrizarlo, me convertirá en profesora. En lo que quiero ser de mayor.
Lo malo es que es un arma de doble filo: al conseguir algo, acaba la lucha por conseguirlo... y a mí no se me da bien vivir sin luchas. Me aburro, me atasco y tengo que organizar luchas nuevas.

Sería muy necia si dijera que no estoy muerta de miedo. Me gustaría hablar gusano y preguntarles qué se siente. Por desgracia, la licenciatura en traducción no da para tanto.