Cáceres
Me marcho a Cáceres dentro de un ratito. Si consigo reponerme del bajón que me va a dar dejar a mi niño allí, contaré a la vuelta.
Cordones umbilicales
Es curioso el asunto de tener hijos. Desde el primer momento, cuando ocupan tu cuerpo, notas inequívocamente que no eres tú, que no es una parte de ti la que crece ahí. No. Son ellos. Viven de ti, de tu sangre, pero son ellos. Y luego nacen y son tan frágiles, tan pequeños, y sin embargo son ellos, y parecen tan ajenos. Y crecen, y son capaces de articular palabras, y hasta de ponerse en pie y caminar. Y siguen siendo tus hijos, pero no. Porque elaboran sus propios pensamientos, y los formulan, y a veces te sorprenden con cosas que no sabías. Y un día los ves a bordo de una bici y otro día te asusta la forma en que trepan. O la forma, tan independiente, tan propia, tan ajena, en que hablan por teléfono con sus amigos. Y un día te vienen con un moratón en el cuello y sonríes como para dentro sin decir nada. Y a pesar de todo eso, de esa forma de ir alejándose siempre, a pesar de todo, hay un momento en que hay que cortar el cordón umbilical, porque curiosamente, sigue existiendo. Y ese es el día en que el niño se marcha de casa, porque así ha de ser, porque tiene que hacerlo, porque ha elegido su camino y eso debería alegrarte, qué diablos, al menos lo has educado para que sea capaz de tomar sus decisiones, aunque se te parta el corazón porque hay siete horas de distancia, y porque si un día te necesita a su lado, no hay aviones que borren esas siete horas.
Voy a echarte mucho de menos, Sergio.
Voy a echarte mucho de menos, Sergio.
Decisión
Soy una experta en tomar decisiones. Lo hago tanto y tan a menudo, que la inmensa mayoría de las cosas que decido hacer se quedan en puro propósito. El "de hoy no pasa que..." es una de mis frases de cabecera. De hecho creo que perdí interés por escribir el diario (aunque lo hago con relativa frecuencia) porque la frase que más aparecía en cada página, repetida hasta la saciedad, era aquella de "tengo que". Así que, para tomar decisiones, yo.
Y una de ellas, a la que vengo dándole vueltas desde hace unos días, es la de volver al zen. A practicar zazen, quiero decir. Así que el domingo le pedí a mi madre (la pobre se va a volver loca: una de sus hijas haciendo tai chi y la otra con el zen, lo que hay que ver) que me hiciera un zafu y espero que, además de la decisión, me acompañe la constancia. Y la memoria, para recordar cuál era la técnica exactamente, que tampoco lo tengo yo tan claro.
Y una de ellas, a la que vengo dándole vueltas desde hace unos días, es la de volver al zen. A practicar zazen, quiero decir. Así que el domingo le pedí a mi madre (la pobre se va a volver loca: una de sus hijas haciendo tai chi y la otra con el zen, lo que hay que ver) que me hiciera un zafu y espero que, además de la decisión, me acompañe la constancia. Y la memoria, para recordar cuál era la técnica exactamente, que tampoco lo tengo yo tan claro.
Mar adentro (con retraso)
Ya sé que hablar de Mar adentro a estas alturas está absolutamente desfasado, pero es el caso que fui a verla el sábado y pocas veces me había sentido tan próxima y coincidente con los amigos que ya la habían visto.
Por si alguien queda sin verla, queda hecha la recomendación. Es una estupenda película, una bellísima película, en la que Amenábar ha hecho, no sé si el mejor trabajo de su vida, pero desde luego uno auténticamente memorable. Con una historia con tan poco argumento (yo tenía verdadera curiosidad por saber cómo se las ingeniaba el director sin contar entre los ingredientes de la historia con el asunto del suspense) consigue contar las cosas de un modo magistral. Cada plano es un poema, los diálogos son perfectos, la combinación de la gravedad del tema con la retranca y el humor es increíblemente eficaz... Vamos, que la película está muy muy bien.
Y luego, ya, viene la cuestión de lo que la historia plantea. Por lo pronto me da la risa cuando leo por ahí a una pandilla de indocumentados, que la película es un alegato en favor de la eutanasia. No lo es. Si acaso resulta ser un alegato en favor de la libertad individual, pero sólo eso. De hecho, una sensación que te produce la película es justamente la contraria (o no sé si será que yo estoy muy optimista): que la vida, incluso esa, tiene un montón de cosas que merecen la pena. Que el personaje elija morir, es su decisión, pero la vida está bien, incluso aunque sea como espectador (fantástica la secuencia del viaje en la ambulancia y la vida que estalla ante los ojos de Ramón). Aunque lloré (sí, lloré, pero menos de lo que pensaba) lo cierto es que, contrariamente a lo que la gente piensa, se sale del cine muy poco deprimido: más bien al contrario, es un chute de alegría de vivir y de esperanza.
Ya se ha dicho todo de la interpretación de Bardem (un monstruo) de Belén Rueda (increíble) de Lola Dueñas, de cada uno de los personajes más o menos secundarios...
Si alguien no la ha visto, al cine. Corriendo.
Por si alguien queda sin verla, queda hecha la recomendación. Es una estupenda película, una bellísima película, en la que Amenábar ha hecho, no sé si el mejor trabajo de su vida, pero desde luego uno auténticamente memorable. Con una historia con tan poco argumento (yo tenía verdadera curiosidad por saber cómo se las ingeniaba el director sin contar entre los ingredientes de la historia con el asunto del suspense) consigue contar las cosas de un modo magistral. Cada plano es un poema, los diálogos son perfectos, la combinación de la gravedad del tema con la retranca y el humor es increíblemente eficaz... Vamos, que la película está muy muy bien.
Y luego, ya, viene la cuestión de lo que la historia plantea. Por lo pronto me da la risa cuando leo por ahí a una pandilla de indocumentados, que la película es un alegato en favor de la eutanasia. No lo es. Si acaso resulta ser un alegato en favor de la libertad individual, pero sólo eso. De hecho, una sensación que te produce la película es justamente la contraria (o no sé si será que yo estoy muy optimista): que la vida, incluso esa, tiene un montón de cosas que merecen la pena. Que el personaje elija morir, es su decisión, pero la vida está bien, incluso aunque sea como espectador (fantástica la secuencia del viaje en la ambulancia y la vida que estalla ante los ojos de Ramón). Aunque lloré (sí, lloré, pero menos de lo que pensaba) lo cierto es que, contrariamente a lo que la gente piensa, se sale del cine muy poco deprimido: más bien al contrario, es un chute de alegría de vivir y de esperanza.
Ya se ha dicho todo de la interpretación de Bardem (un monstruo) de Belén Rueda (increíble) de Lola Dueñas, de cada uno de los personajes más o menos secundarios...
Si alguien no la ha visto, al cine. Corriendo.
De vez en cuando
Sólo muy de vez en cuando, lo juro. Cuando menos lo espero, y desde luego de otra manera ya. Sin dolor, sin nostalgia siquiera. Apareces y es como el recuerdo de alguien muy lejano, alguien cuya imagen cuesta incluso identificar. El rostro que tantas veces miré, el que me sabía de memoria. Y ya no podría decir cómo era exactamente la línea de los pómulos, la comisura de los labios.
Ayer viniste de la mano de Ariel Rot, en el autobús. Sonaba en mis oídos una canción que no sé por qué, me trajo tu recuerdo. Pensé en grabártela y enviártela sin más, pero ni siquiera sé dónde vives y aunque podría, me da muchísima pereza tratar de averiguarlo.
Pero por si leyeras esto (que sé que no) ahí te va. Y tú sabes por qué.
El mundo de ayer
En la boca del lobo estamos solos
y entre sus dientes ya sabes lo que se siente
tan gastado como el viejo terciopelo
arrugado y olvidado en el fondo del ropero.
Si no encuentras un papel para ti en esta comedia,
si el nombre de tu dolor no viene en la enciclopedia
y detestas el olor a verbena bulliciosa
y elegiste una existencia solitaria y peligrosa.
Aún te debo una canción que no pude componer
por las cosas que no hiciste pero que quisiste hacer
ahora veo tu ventana con las luces apagadas
ya del mundo de ayer no queda nada.
No, ya no sabes a dónde vas, pero qué difícil es volver atrás...
No, no sabes a dónde vas.
Si te fuiste y te olvidaste de darme un beso en la frente
si no te sientes culpable pero tan poco inocente
y si llevas en tu cuerpo turbulencias adheridas
si no hay billete de vuelta y el viaje es sólo de ida.
Los días de los poetas están muertos y enterrados
si tu traje y tu camisa se quedaron desfasados
pero estás acostumbrado al sabor de la derrota
y querés beber la vida pero la copa está rota.
Aún te debo una canción, la canción de despedida
si tu fama de canalla la tenés bien merecida
ahora veo tu ventana con las luces apagadas
ya del mundo de ayer no queda nada.
No, ya no sabes a dónde vas, pero qué difícil es volver atrás...
No, no sabes a dónde vas.
Ahora veo tu ventana con las luces apagadas
ya del mundo de ayer no queda nada.
No, ya no sabes a dónde vas, pero qué difícil es seguir mirando atrás...
No, no sabes a dónde vas...
Letra y música: Ariel Rot)
Ayer viniste de la mano de Ariel Rot, en el autobús. Sonaba en mis oídos una canción que no sé por qué, me trajo tu recuerdo. Pensé en grabártela y enviártela sin más, pero ni siquiera sé dónde vives y aunque podría, me da muchísima pereza tratar de averiguarlo.
Pero por si leyeras esto (que sé que no) ahí te va. Y tú sabes por qué.
El mundo de ayer
En la boca del lobo estamos solos
y entre sus dientes ya sabes lo que se siente
tan gastado como el viejo terciopelo
arrugado y olvidado en el fondo del ropero.
Si no encuentras un papel para ti en esta comedia,
si el nombre de tu dolor no viene en la enciclopedia
y detestas el olor a verbena bulliciosa
y elegiste una existencia solitaria y peligrosa.
Aún te debo una canción que no pude componer
por las cosas que no hiciste pero que quisiste hacer
ahora veo tu ventana con las luces apagadas
ya del mundo de ayer no queda nada.
No, ya no sabes a dónde vas, pero qué difícil es volver atrás...
No, no sabes a dónde vas.
Si te fuiste y te olvidaste de darme un beso en la frente
si no te sientes culpable pero tan poco inocente
y si llevas en tu cuerpo turbulencias adheridas
si no hay billete de vuelta y el viaje es sólo de ida.
Los días de los poetas están muertos y enterrados
si tu traje y tu camisa se quedaron desfasados
pero estás acostumbrado al sabor de la derrota
y querés beber la vida pero la copa está rota.
Aún te debo una canción, la canción de despedida
si tu fama de canalla la tenés bien merecida
ahora veo tu ventana con las luces apagadas
ya del mundo de ayer no queda nada.
No, ya no sabes a dónde vas, pero qué difícil es volver atrás...
No, no sabes a dónde vas.
Ahora veo tu ventana con las luces apagadas
ya del mundo de ayer no queda nada.
No, ya no sabes a dónde vas, pero qué difícil es seguir mirando atrás...
No, no sabes a dónde vas...
Letra y música: Ariel Rot)
Aznareces
Tengo un compañero de trabajo que se dedica a desmenuzarme a diario (sabiamente instruido por Jiménez Losantos) las meteduras de pata de Carmen Calvo, de quien no digo yo nada, por supuesto. Como estoy en plan zen y no quiero discutir ni se las rebato (si fueran rebatibles, que a veces lo son) ni nada parecido. Pero no sé si resistiré la tentación de mencionarle la última de Aznar. Lo de Al Andalus y el 11 M. Sin comentarios.
Fin de verano
Hace ya mucho tiempo que tengo esa sensación de final de verano, así que repetir que hoy comienza el otoño parece un tanto absurdo. Dice la Brujita Flamenca (también conocida como la Brujita Guacamole, por dispar que pudiera parecer) que ella estará en verano hasta primeros de octubre, que ahí sigue impertérrita poniéndose sandalias. Yo hoy he venido (y ello me ha costado un comentario sonriente del director, con quien coincidí en el ascensor) absolutamente veraniega, con un traje de color verde clarito. También es cierto que tengo muy pocas cosas que ponerme, porque entre las que me quedan justísimas y las que están requiriendo un paso inmediato por la tintorería, no hay gran cosa... Pero dejémoslo en un adiós al verano.
Recomiendo al personal que hipotéticamente lee este blog, que se den una vuelta por 20 minutos, y que allí busquen Las hazañas del Capitán Carpeto B. Tonic, escrito por entregas por Rafael Reig, quien además de ser amigo muy querido, es un escritor estupendo.
Recomiendo al personal que hipotéticamente lee este blog, que se den una vuelta por 20 minutos, y que allí busquen Las hazañas del Capitán Carpeto B. Tonic, escrito por entregas por Rafael Reig, quien además de ser amigo muy querido, es un escritor estupendo.
Decisiones y trampas
Esta mañana la evidencia se ha hecho tirando a insoportable: me cuesta subir la cremallera de un pantalón azul que me quedaba más bien flojito. O sea, que he engordado, y aunque ya lo venía sospechando, estoy llegando ya a límites de los intolerables. Venía pensando que debería empezar a hacer dieta, que es algo, que por otra parte, he tenido que hacer casi toda mi vida, por lo menos a temporadas. Lo que ocurre es que no sé qué hacer: no sé si proclamarlo a los cuatro vientos, hacer cómplices a todos mis amigos, y garantizarme sus ánimos y su apoyo, o por el contrario hacer dieta clandestina. Como llegará un momento en que la romperé (buena soy yo para esas cosas) casi vale más que nadie lo sepa y no tener que reconocer mi fracaso (otra vez)
El sentido de las cosas
Hace algo más de un año, en el transcurso de una firma de libros con Juan Manuel de Prada, mientras charlábamos entre libro y libro, apareció por allí para saludarlo y hacerse una foto, el más famoso caza autógrafos de esta comunidad (y yo diría que del país). Estuvieron charlando, comentando acerca de algunas fotos que le traía de otras ocasiones, se hicieron la foto de rigor, le firmó en el lugar correspondiente... Y luego cuando se marchó nos quedamos hablando de esta afición. Ander, que así se llama el caza autógrafos, tiene una colección de más de ocho mil fotos con famosos. Pero famosos de todo pelaje: ahí está desde George Bush hasta El Cordobés, pasando por los Reyes y por Bruce Springsteen, Beckham o Indro Montanelli, Mette Marit o Amancio Ortega... Recuerdo el comentario de Juan Manuel de Prada... "¿Te imaginas que un día se despierte y se pregunte de qué sirve todo esto? ¿Te imaginas que ese día no le encuentre ningún sentido y queme las ocho mil fotos?".
Ese comentario, tan trivial aparentemente, me produjo un vértigo increíble. A veces pienso que vivimos en un puro equilibrio entre el desastre y la felicidad y que lo que nos sostiene es tan frágil que en cualquier momento nos quedamos en el aire, o lo que es peor,nos vamos derechitos al abismo. Lo que nos sostiene es el sentido de las cosas, el hecho de encontrar razones, la fe con la que nos entregamos a lo que hacemos o lo que deseamos. Pero cualquier día podemos despertarnos y que de pronto eso se haya roto. Que no le encontremos ningún sentido a salir de la cama, meternos debajo de una ducha, tomar un café apresurado, coger un autobús, sentarnos en una mesa, trabajar, caminar, comer,seguir trabajando y volver a dormir. Y en ese momento será la oscuridad más absoluta.
Ese comentario, tan trivial aparentemente, me produjo un vértigo increíble. A veces pienso que vivimos en un puro equilibrio entre el desastre y la felicidad y que lo que nos sostiene es tan frágil que en cualquier momento nos quedamos en el aire, o lo que es peor,nos vamos derechitos al abismo. Lo que nos sostiene es el sentido de las cosas, el hecho de encontrar razones, la fe con la que nos entregamos a lo que hacemos o lo que deseamos. Pero cualquier día podemos despertarnos y que de pronto eso se haya roto. Que no le encontremos ningún sentido a salir de la cama, meternos debajo de una ducha, tomar un café apresurado, coger un autobús, sentarnos en una mesa, trabajar, caminar, comer,seguir trabajando y volver a dormir. Y en ese momento será la oscuridad más absoluta.
La sencillez
Ayer, en la comida, con Jaime. Hay que hacer las cosas sencillas, decía, el componente del drama está de más. Pero hay gente que vive permanentemente instalados en la complicación. Que buscan el conflicto como forma de supervivencia. Que no les basta con que lo blanco sea blanco o lo negro, negro, sin que esto suponga (que lo veo venir) que no existan los matices. Que siempre encuentran que lo que uno dice tiene una retorcida intención por detrás. Hace algún tiempo leí en un blog (dios mío, en cuál) que los hombres cuando son gays ligan muchísimo más y tienen menos complicaciones a la hora de establecer relaciones, porque no existe entre ellos el componente femenino de la búsqueda de intención en lo que se dice: lo que la autora (o autor, no recuerdo) del blog denominaba "como diciendo". Es decir, eso de Fulanito me dijo tal cosa, como diciendo tal otra. No es privativo de las mujeres, es cierto. Es privativo de todos aquellos, mujeres y hombres, que habitan la complicación como única morada.
Con lo fáciles que son las cosas, decía Jaime ayer, ante una sepia a la plancha. Y ahí estamos: tratando de averiguar si cuando alguien nos dijo qué bien te veo hoy, lo dijo , como diciendo que todos estos días anteriores estabas hecha una auténtica piltrafa...
Con lo fáciles que son las cosas, decía Jaime ayer, ante una sepia a la plancha. Y ahí estamos: tratando de averiguar si cuando alguien nos dijo qué bien te veo hoy, lo dijo , como diciendo que todos estos días anteriores estabas hecha una auténtica piltrafa...
Más Multiply
De los amigos que pululan (queda fea esta palabra, ¿eh?) por los comentarios, he visto que Amanda se ha pasado por Multiply y se ha añadido a mis contactos. También me he encontrado a Santi A ver si alguien más se anima, que en realidad tampoco sé si sirve para mucho, pero a lo mejor alguno se anima y pone su careto, y nos vemos y eso...
Dudas
A veces pienso que estaría bien un exilio. Qué digo exilio. Marcharme al monte en plan ermitaña total, aunque la tentación de la red y la televisión por satélite es muy grande. Leo tal cantidad de tonterías a lo largo del día, asisto a tal número de discusiones absurdas, escucho los comentarios más tontos, los disparates más increíbles, las visiones del mundo tan opuestas a la mía... que a veces empiezo a necesitar, como el aire, un poco de desintoxicación.
Porque ese estado medio zen, del que hablaba el otro día, que me permite sonreír mientras escucho sandeces, dura lo que dura, y no sólo es que tenga caducidad, es que, además, en ocasiones, me deja por dentro verdaderamente jodida.
Así que, no sé, pero estoy pensándomelo. Una cabaña en la montaña, unas placas solares tremedas, una antena y cobertura. Y a ver los toros desde la barrera.
Porque ese estado medio zen, del que hablaba el otro día, que me permite sonreír mientras escucho sandeces, dura lo que dura, y no sólo es que tenga caducidad, es que, además, en ocasiones, me deja por dentro verdaderamente jodida.
Así que, no sé, pero estoy pensándomelo. Una cabaña en la montaña, unas placas solares tremedas, una antena y cobertura. Y a ver los toros desde la barrera.
Mi sobrina
Tengo una sobrina. Es la primera, tiene nueve meses y aún no he podido achucharla. La he visto, sí, su foto, su risa. Sus padres irán a buscarla dentro de mes y medio más o menos, y en algo más de dos meses podré darle mordisquitos en los mofletes y mirarla hasta cansarme. Parecía que nadie iba a quererla nunca (la abandonaron delante de la puerta de un hospital, en una caja de cartón...) y va a ser (ya lo es) la niña más querida del mundo. No recuerdo cómo es su nombre chino. Pero es mi sobrina Lena.
Por aquello de la intimidad de los niños y todo eso, y porque al fin y al cabo no sé si a sus padres les gustaría, no pongo su foto: pero es guapísima, espero que baste mi palabra...
Por aquello de la intimidad de los niños y todo eso, y porque al fin y al cabo no sé si a sus padres les gustaría, no pongo su foto: pero es guapísima, espero que baste mi palabra...
Rectificación sobre Multiply
A pesar de mis conocidas dificultades con el inglés, creo que puedo afirmar que algo que diferencia sustancialmente Orkut de Multiply es, aparte de lo "vacía" que está esta última, que no es necesaria la invitación.
Así que sin más, si estais interesados en conocerlo, os registrais y punto....
Tiene cosas bastante más atractivas que Orkut, pero de momento hay tan poca gente, que ... uffff
Así que sin más, si estais interesados en conocerlo, os registrais y punto....
Tiene cosas bastante más atractivas que Orkut, pero de momento hay tan poca gente, que ... uffff
Un descubrimiento
En vista de que Orkut, no funciona ni patrás, o al menos las invitaciones que envío no llegan y si llegan no hay forma de entrar, mira por dónde recibo una invitación para conocer Multiply. Se trata de otra red social, con la misma filosofía que Orkut. Le he estado echando un vistazo y hay un par de cosas que señalar. O tres. Una: reproduce el esquema de Orkut, invitaciones a contactos, y el sistema similar. Dos: incorpora cosas buenas, como la posibilidad de posts, fotos, de una forma mucho más atractiva... pero quizá tiene menos comunidades que orkut. Y tres: no hay demasiada gente y por lo que he visto la presencia de brasileños es apabullante... Así que, visto lo cual, estoy dispuesta a invitar a todos aquellos que quieran probarlo.
Cosas de la edad
No sé si es la edad, la cobardía o el nirvana. Me inclino a pensar que tiene que ver exclusivamente con la edad, pero no estoy segura. Me encantaría creer que es que he alcanzado un estadio de beatitud o algo, pero tampoco estoy segura. Podría parecer cobardía, pero no lo es.
El caso es que ayer no discutí, aunque me lo pusieron a huevo. Sonreí con mi rostro más dulce, a pesar de la firmeza con la que había expresado mis opiniones acerca de Iñaki Gabilondo, cuando el tipo sentado en mi misma mesa dijo cosas tan bonitas como casi irrepetibles del personaje con los mismos encantadores argumentos de su ídolo, el Jiménez Losantos. Sonreí y me callé. Y sin embargo, sé con certeza, porque esas cosas se notan, que mi silencio y mi sonrisa resultó mucho más demoledor que su rosario de improperios.
Y ahora todavía sonrío recordando.
El caso es que ayer no discutí, aunque me lo pusieron a huevo. Sonreí con mi rostro más dulce, a pesar de la firmeza con la que había expresado mis opiniones acerca de Iñaki Gabilondo, cuando el tipo sentado en mi misma mesa dijo cosas tan bonitas como casi irrepetibles del personaje con los mismos encantadores argumentos de su ídolo, el Jiménez Losantos. Sonreí y me callé. Y sin embargo, sé con certeza, porque esas cosas se notan, que mi silencio y mi sonrisa resultó mucho más demoledor que su rosario de improperios.
Y ahora todavía sonrío recordando.
Sueños y realidades
Esta noche soñé que volvía a dar clases de radio. Entre mis alumnos había un chico de Mallorca (¿qué diablos haría un chico de Mallorca en Gijón?) que se enamoraba como un loco de mí (los sueños ya se sabe...) pero lo magro del sueño era que en un momento les decía a mis alumnos que los problemas de dicción podían tener "arreglo", "truquis" y les contaba el caso (como hice algunas veces en la realidad) de Matías Prats que no pronunciaba el sonido /z/ , o eso se cuenta, y que lo disimulaba con el sonido /f/. Parece ser, según se dice, que no decía "zaragoza", sino "faragofa", pero nadie se daba cuenta de ello. En mi sueño, como otras veces en la realidad, mis alumnos, incluido el de la mirada luminosa que concentraba mi discurso, sonreían y comprobaban el sonido de las dos palabras.
Esta mañana, justo al despertarme he oído que Matías Prats se ha muerto. Y, como en otras ocasiones, empiezo a hacer la suma de las personas que han formado parte del paisaje de mi vida, de la banda sonora de mis emociones... y el número es cada vez más alto. Supongo que me pasará como a aquel personaje de la película de Truffaut, cuando decía que ya tenía muchos más amigos muertos que vivos...
Esta mañana, justo al despertarme he oído que Matías Prats se ha muerto. Y, como en otras ocasiones, empiezo a hacer la suma de las personas que han formado parte del paisaje de mi vida, de la banda sonora de mis emociones... y el número es cada vez más alto. Supongo que me pasará como a aquel personaje de la película de Truffaut, cuando decía que ya tenía muchos más amigos muertos que vivos...
Razones
Si uno se entrena adecuadamente, a veces no hay que buscar mucho. Una mirada alrededor y otra hacia adentro pueden persuadirte de que son millones las razones para estar bien y para encarar la vida casi casi en plan flower power. Cierto: la misma mirada hacia adentro y hacia el exterior buscando razones para estar jodido, aporta una lista similar o mayor. Pero se trata de concentrarse en lo que cuenta.En las canciones de Bebe sonando en mis oídos que invitan a "romper el miedo de un portazo", el sabor del zumo de naranja, el olor del mar, la forma en que sonríe Sergio cuando se le forman hoyuelos irresistibles, la alegría de Sofía porque la entrevista que le hizo a Alaska le salió muy bien, el agua de la ducha, el olor del pan, las olas, el cielo nublado, los abrazos, los encuentros, las llamadas, Ariel Rot sonando inesperadamente, Gomaespuma de nuevo en la radio, dejar que el sueño me vaya cerrando los ojos, pasear, despertarse, dormirse, el papel nuevo, los amigos, empezar un cuaderno, descubrir que hay dolores que ya dejaron de doler, estar viva...
Amigos (I)
A veces se te queda cara de tonta y no sabes qué hacer. A veces tienes la solución perfecta para, pongamos J. Ves desde fuera el lío en el que está metido, razonas con él durante meses, elaboras la estrategia perfecta para que en esa relación que mantiene, cambien las cosas, o al menos no se aboquen a la destrucción, tal como van de derechitas... Y crees que lo ha entendido. Es tan fácil verlo desde fuera. Tan sencillo comprobar cómo se gana poder por parte de uno de los miembros de la pareja, en detrimento del otro que termina siendo literalmente tiranizado, aunque no lo vea. Es tan fácil ver cuál es la solución.
Pero cuando crees que lo ha entendido y que está convencido, y que va a hacer lo que debe (que, ojo, no supone romper con ella, ni nada parecido, hablamos de cuestiones de carácter práctico) resulta que no. Que no lo hace. Que hace justo lo contrario, lo que sin duda lo conducirá, sin ninguna duda a un deterioro todavía mayor. Y lo que más molesta es que trate de engañarse, de justificarse con argumentos que dudo mucho que él mismo pueda creer. Y entonces te das cuenta de que esto del amor, como ya sospechabas, es la más maligna de las drogas duras. Y que si estás engachado, estás literalmente perdido.
Pero cuando crees que lo ha entendido y que está convencido, y que va a hacer lo que debe (que, ojo, no supone romper con ella, ni nada parecido, hablamos de cuestiones de carácter práctico) resulta que no. Que no lo hace. Que hace justo lo contrario, lo que sin duda lo conducirá, sin ninguna duda a un deterioro todavía mayor. Y lo que más molesta es que trate de engañarse, de justificarse con argumentos que dudo mucho que él mismo pueda creer. Y entonces te das cuenta de que esto del amor, como ya sospechabas, es la más maligna de las drogas duras. Y que si estás engachado, estás literalmente perdido.
Síntomas de pánico
Empieza a haberlos. Son leves, apenas apuntes, pero existen. La economía va a dar problemas no sólo al gobierno sino a muchos aspectos de la vida ciudadana. No hay más que leer cualquier reseña de economía en periódicos no especializados. Pero se hace en voz baja, sin grandes muestras de apocalipsis inminente.
Eso es lo que más miedo da.
Eso es lo que más miedo da.
Septiembre
A mí me gusta. Me emociona que sea septiembre de nuevo, que estos días son prólogo de otros que vendrán pintados de lluvia y de frío y de noches más largas y de viento. Me gusta que en los escaparates habite el otoño, que las papelerías estén repletas de material escolar, que en los kioscos se produzca una floración extratemporal en forma de fascículos y colecciones imposibles, este año claramente dirigidos a los niños de los setenta (¿o no lo es esa proliferación de barriguitas y banner y flapis, y abejas maya y Jacky el osito?) y que la programación de televisión vuelva a su ser normal (suponiendo que eso sea su ser normal) y vuelvan las series en horario nocturno, incluso que vuelva Gran Hermano. Supongo que todo ello forma parte de este empeño que me gasto en los últimos tiempos, de ir agarrándome a las muletas invisibles que constituyen el único asidero para sobrevivir. En encontrarle a las cosas un hilo delgadísimo, pero existente, de sentido, aunque sea únicamente el de la repetición de los ciclos...
También me gusta reencontrarme con las niñas brujas, y que se quejen del tiempo, y que nos ríamos todas juntas y que el tiempo se deslice en el Bartolomeo, ante unas cervezas, y que aunque llevemos tanto tiempo sin vernos, mantengamos ese vínculo invisible que nos une...
También me gusta reencontrarme con las niñas brujas, y que se quejen del tiempo, y que nos ríamos todas juntas y que el tiempo se deslice en el Bartolomeo, ante unas cervezas, y que aunque llevemos tanto tiempo sin vernos, mantengamos ese vínculo invisible que nos une...





