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Albanta
Las alas del agua, la espuma de los días
Sindicación
 
Cumpleaños
Hoy cumple años amanda. Yo los cumplí ayer, alguno menos que ella, ejem, pero no importa demasiado. Constato, año tras año, que el día del cumpleaños es verdaderamente feliz. Es el día en el que recibes montones de llamadas de todos los amigos que se han ido perdiendo en el tiempo y en el espacio, engullidos por la maquinaria absurda de las obligaciones. Muchos mensajes, flores, regalos... Un día al año para sentirte muy querida, por si fuera poco lo querida que tengo la suerte de sentirme el resto del tiempo...
Realmente, me encanta cumplir años...
 
Virtualidades
El medio es el mensaje, decía, en aquellos tiempos McLuhan. ¿El medio conforma los sentimientos, condiciona la emoción, estructura la pasión?
Ayer tuve dos experiencias contradictorias y extrañas. Si I. me conmovió con una sola palabra con interrogación en un sms que terminó desembocando en lo que desembocó, J. por otro lado, se quedó contrito durante toda la tarde, creyendo que unas frases mías en el messenger iban en serio, cuando estaba utilizando la artillería más pesada en lo que a ironía se refiere. Supongo que por la carga emocional que lleva consigo, no debí haber bromeado con esas cosas, pero por otro lado me resulta bastante doloroso que me conozca tan poco como para pensar que yo iba en serio...
Total, que no sé si el viejo McLuhan tenía razón. A lo largo de estos años de comunicación electrónica me ha pasado de todo y a veces tengo tentaciones de escribir algo al respecto. Pero aun así, a pesar de que llevo incorporada a esta forma de comunicación desde el año 96, nunca termino de sorprenderme.
El mundo es tan pequeño en estos tiempos, las sensaciones son, sin embargo, inabarcables.
 
Vivir como si te fueras a morir
Ayer comí con uno de mis mejores amigos, alguien a quien quiero mucho y por quien me sé muy querida. Hemos compartido muchas cosas, sobre todo larguísimas conversaciones y pasiones comunes, por la canción francesa, por ejemplo...

Ayer me decía que en este año sabático que se ha tomado, ha decidido vivir como si le quedara un año de vida. Escrito así suena raro, hablándolo con él delante de un plato de chipirones, resultaba todavía más extraño. No había ninguna solemnidad y sí una convicción profunda de la necesidad de afrontar la inexorabilidad de la muerte, la necesidad de hacer las paces con la vida más que nada. Podría entenderse si mi amigo tuviera ochenta años, pero tiene treinta y seis. Y está sano, porque esa idea me asaltó de pronto... "Oye, tú no estarás enfermo o algo..." No, no lo está. Es sólo que quiere vivir como despidiéndose, tal vez porque intuye que sólo en esa certeza uno encuentra realmente el sentido a la vida.

Yo, después de la conversación con él , he decidido que voy a volver a ser una especie de Lucerito, capaz de alegrarme por las cosas más tontas de cada día. Por difícil que me lo pongan.
 
Vacaciones
Los silencios de estos días tienen una explicación: decidí coger los días que me quedaban de vacaciones porque estaba a punto de volverme tarumba. Y estar en casa estos días me reafirma mucho más en el pensamiento recurrente de lo estupendo que es ser ama de casa... Por dios bendito, si hay tiempo para cincuenta mil cosas... A saber: he conseguido terminar una colcha de ganchillo que tenía empezada desde hace mucho tiempo, he hecho galletas, he paseado, me he dedicado a revolver en un montón de tiendas, he leído... y sobre todo me he pasado mucho tiempo mirando cómo llegan y se van las olas, que es uno de mis pasatiempos favoritos...
Total, que esto es vida. No sé si pasados unos meses no me entraría la angustia horrible (algún día habrá que analizar lo caro que nos está saliendo a las mujeres eso de "estar liberadas") y la culpabilidad de no estar trabajando, y todo lo demás... Pero, francamente... qué estupendo estar en casa...
 
Cuando una tiene la tentación de quejarse.
Porque los motivos no faltan, claro. Motivos diminutos, absurdos. Pequeñas contrariedades que convertimos en el centro de nuestro universo, como si la mala suerte nos persiguiera porque hemos perdido un autobús o porque una avería inesperada en el coche (o en la lavadora, o en el ordenador) nos desequilibra nuestro presupuesto y nos deja sin aquel capricho que pensábamos comprar. O porque no suena el teléfono que debería sonar o porque...

Para todas esas tentaciones hay antídotos y cada uno va encontrando o inventando los propios. Yo, hoy me permito un enlace. Entra aquí, introduce en la casilla tu sueldo anual y alucina.

 
Era de esperar
Esa maldita sensación de que nunca pasa nada, de que pase lo que pase, todo seguirá igual, y no hay sorpresas, y Bush sigue en la Casa Blanca...
 
Difuntos
Cuando era pequeña , contrariamente de lo que le sucedía a amanda, a mí me horrorizaba el día de Todos los Santos. Me espantaba especialmente aquello de vestirse de fiesta, eran los días en que estrenabas la ropa de invierno (nuevo abriguito, nuevas botas, jersey...) y no sé por qué, pero siempre hacía un sol increíble a las cinco de la tarde en el cementerio y la ropa, tan bonita se convertía en una cárcel.
Años más tarde, mi hija nació un día de Todos los Santos,a las cinco de la tarde, y ninguno de mis familiares se enteró hasta tiempo después (el padre de la criatura y yo estuvimos solos en el acontecimiento) porque andaba todo el mundo pasando calor en los cementerios (y no, hace veintiún años no había teléfonos móviles).
Pero a mí lo que de verdad me daba miedo era el día de Difuntos, es decir hoy. No sabría decir por qué, pero había algo terrorífico en el aire de aquel pueblo en el que vivía, como si tras las flores, las visitas, los rezos, la soledad del cementerio fuera mucho más clamorosa. Por no hablar de la sutilísima diferencia que establecía la iglesia entre todos los santos ("los buenos", los del día 1) y los difuntos (de cuya bondad había serias dudas, los del día 2...)

Feliz y tranquilo día de difuntos a todos.