Blogs.ya.com Quitar publicidad
Albanta
Las alas del agua, la espuma de los días
Sindicación
 
Balance
Llevo unos días intentando escribir (a requerimiento familiar, que están con una importante dosis de desesperación al respecto) una carta a los reyes magos. Pero aunque llevo escritos varios folios, cuyo contenido ahorraré a los eventuales lectores, no he conseguido pasar todavía de las frases aquellas de cortesía que nos enseñaron cuando éramos pequeños y nos decían que no era conveniente empezar la carta a los reyes yendo directamente al grano con la lista de peticiones... Vamos, que qué menos que empezar justificando cómo había sido nuestro comportamiento a lo largo del año, si habíamos sido buenos, en qué nos parecía que habíamos fallado y cómo pensábamos superar los fallos cometidos... En eso llevo, ya digo, varias páginas.
Y todavía no sé qué voy a pedir, más que nada porque empiezo a sentir pánico de que el balance del asunto no me deje en una situación favorable para pedir nada.
 
Veintiocho de diciembre
Se han acabado las guerras, el hambre, la ignorancia y Aznar ha ingresado en un monasterio donde ha hecho, para los restos, voto de silencio.
 
Después de Navidad
Una luna redonda, enorme, esta mañana, cuando venía a trabajar. Un frío terrible, olas enormes ayer estrellándose contra el club de regatas, galletas de navidad horneándose ayer (ya fuera de fecha), una obra de teatro infantil que finalmente no se representó, pero que me obligó a trabajar ayer, llamadas, felicitaciones, ausencias.
(Juanjo, si me lees por aquí, feliz navidad, no sé qué diablos he hecho con tu número) Agobios de compras. Luces.
Frío. Mucho frío.
Y toda la familia bajo las mantas de ganchillo viendo una reposición de dos capítulos de Siete Vidas anoche.
La felicidad debe ser algo parecido a eso.
 
Feliz Navidad
A todos. De todo corazón.
 
Suerte
Me pasó ayer. Tenía un día horrible, con recepción en el Ayuntamiento incluida, y un montón de complicaciones. Cuando bajaba en el ascensor, maldiciendo todo lo habido y por haber, pero sobre todo mi trabajo, reparé en un minigrafitti escrito justo por encima de los botones, en un lugar y con un tamaño que lo hacían casi invisible. Alguien, vete tú a saber quién, ha escrito la palabra "suerte". Y no pude evitar sonreír.
 
Las horas
Mar me decía ayer que el año voló hasta octubre, pero que desde ese momento no hay manera de que avance. No hay como pasar una mala temporada (para ella lo es, en estos momentos) como para entender a Einstein y eso de lo relativo que es todo. Todavía recuerdo que hubo un tiempo (afortunadamente lejano y casi olvidado) en que me entristecía porque el cambio horario de otoño sumaba una hora más a la noche que, de por sí, me resultaba ya bastante intolerable... Y ahora, sin embargo, todo va tan rápido. Tan increíblemente veloz, como si todos corriéramos hacia una meta en la que nos hubieran prometido un gran premio si rebajábamos nuestras marcas. Y lo que más miedo me da, además de estar perdiéndome los detalles de la vida, que ya es una tragedia, es que en esa meta hacia la que no hago otra cosa que volar, no haya más que vacío.
 
Menos días
Quedan menos días para Navidad y leyendo el post de amanda revivo mi propia reconciliación con la navidad, que ya tuvo lugar hace algunos años y que ahora (aunque trabajando donde trabajo ganas me dan de odiarla, las cosas como son) se me hace imprescindible.
He empezado a escsribir christmas de verdad, de los de papel, con sobre y escritos a mano, lo cual no descarta, obviamente, los electrónicos, que están muy bien porque pueden acumular tal cantidad de tonterías brillantes, musicales y con efectos especiales a tutiplén, que resultan de lo más acordes con el espíritu de la época.
Así que aviso: si alguien quiere recibir un christma por correo ordinario (a mí me encanta colocar todos los que recibo en el árbol o en la entrada de casa) que me envíe su dirección postal a mi correo.
(Hago semejante ofrecimiento porque sé con certeza que el número de lectores es muy limitado, que si no...)

 
Eso, era eso justamente
No puedo evitarlo. Caigo en la tentación de reproducir un artículo de esos que cuando los lees (a mí me pasa) sientes que es justo eso lo que piensas. Ya he proclamado mi devoción inquebrantable por Pedro de Silva y la comunión laica diaria que suponen sus artículos. El de hoy coincide justamente con algo que me machaca particularmente (vivir instalada en el Paraíso del Consumo es lo que tiene, que hay veces que te revuelve las tripas, quizá con más asiduidad de la que sería deseable para mantener la salud).
Reproduzco aquí el artículo:

BUENAS RAZONES PARA LA CRUZADA
Pedro de Silva

El mercado del lujo no trata de necesidades, ni de si vale la pena, sino de lo que uno se puede gastar». La frase es de un peluquero de Nueva York que cobra el corte a 800 dólares, pero sirve para gran parte del consumo actual, que propiamente es lujo: cosas innecesarias que sirven para distinguirse. Mientras tanto los expertos consideran que el gran problema de salud del siglo XXI será la sobrenutrición (en los países desarrollados, claro). Uno de los mercados emergentes es el de los animales de compañía: comidas, peluquería, cosméticos, atuendo. Por su parte, la investigación va en la buena dirección: neurocientíficos buscan la parte del cerebro que se activa en la «compra», y no precisamente para inhibirla. Éste es el tipo de civilización superior que Occidente se siente moralmente obligada a imponer, si hace falta a bombazos, a los países que no disfrutan de ella.
 
Una de novela negra
La realidad termina siempre por imponerse a la ficción hasta el punto de convertir los argumentos creados por la imaginación del autor en algo absolutamente previsible . La realidad, por el contrario, proporciona inimaginables argumentos y además te los sirve en bandeja, delante de tus narices, frente a tu ventana. La realidad va y te coloca un viernes por la tarde varios coches de policía en el Paseo Marítimo y cuando te preguntas de qué va (la playa parece tranquila, sólo algunos paseantes con sus perros, algunos surferos en el agua) y empiezas a comprobar que aquello se llena de gente que mira, y entonces te das cuenta de que algo ha pasado y un escándalo de coches de bomberos, de ambulancia del Samu, de más coches, y la gente que se agolpa... Y ese momento te paraliza el corazón, porque piensas en los adolescentes que hacen surf, tan como tus hijos, amigos de ellos alguno, seguro, y que es posible que uno esté en dificultades, y llega el helicóptero que vuela en círculos cerrados, y un barco de salvamento marítimo. En esos momentos casi no quieres ni mirar, porque la muerte está allí, entre las olas que tanto amas y pasan los minutos y no parecen encontrar a la persona que buscas y tú sigues pensando en un adolescente con su tabla y al final hay un gran revuelo , alguien que se lanza desde el helicóptero que casi roza las olas y traen a alguien, y casi no quieres mirar, lo justo para ver que trasladan entre varias personas a alguien a quien apenas ves, unas piernas desnudas, y es raro, porque tendría que llevar un traje de neopreno, y la melena ... Y sólo más tarde después de ver cómo le hacen durante más de media hora masajes cardiacos sobre la arena, descubres la realidad que se impone. Que era una chica. Y que además se trataba de la ex compañera del confidente que alertó acerca de los explosivos ya en el 2001 y a quien nadie hizo caso. Y que se ha suicidado. Y que ayer habría cumplido 23 años. Y que tiene un niño de tres años con el confidente Lavandero. Y que trabajaba como bailarina en un club de alterne, en un número con serpientes de esas enormes. Y que había recibido amenazas. Y todo, como en el argumento de una novela empieza a confundirse y empieza a resultar rara (hay muchas críticas al respecto) la pasividad de la policía durante un buen rato, antes de alertar a los servicios de emergencia. Pero a lo mejor, esto último, todas las críticas que la gente está haciendo al respecto, se deben a que todo el mundo ha leído mucha novela negra...
 
Algunas cosas y el tiempo que va pasando
Escribir que una está hasta más arriba del moño de no tener tiempo para nada es una pamplina. Y perder dos minutos en abrir la página, dar a "crear artículo nuevo", para consignar que no tengo tiempo, añade aún más surrealismo al asunto.
Así que hoy, que parece que hay un cierto respiro (poquito, la verdad) y puedo, me encuentro con que no sé qué decir.
Pero podemos empezar por el principio. Acabo de leer que en la Feria del Libro de Guadalajara se ha hecho público que mi amigo y ex jefe Paco Ignacio Taibo II ha escrito una novela a cuatro manos nada menos que con el Subcomandante Marcos, cuyos pinitos literarios ya habían quedado patentes, entre otras cosas, en aquella canción escrita también a medias con Joaquín Sabina, la que hablaba de un dolor de muelas si no recuerdo mal. Supongo que es una buena noticia, y en cualquier caso es un asunto curioso, porque además, siempre me ha llamado la atención de convertir en una cuestión de solidaridad creativa lo que parece un acto tan individual, tan solitario como es la escritura. Habrá que leer la novela.
Frío , viento y lluvia en la ciudad, y olas grandes y ruidosas. Las rosas amarillas que me envió Ane desde Bilbao empiezan a estar tristes (han resistido lo suyo) y tengo que trasplantar las violetas africanas. Aunque esto no es un consultorio de jardinería, agradecería que alguien me informara, si lo sabe, la razón por la que las violetas africanas que tengo (veremos si con estas que son nuevas me ocurre lo mismo) nunca vuelven a tener flores...