Llueve
Último día de junio y llueve suavemente sobre la ciudad, sobre la arena de la playa, sobre el corazón un poco magullado y en vías de recuperación (o eso quisiera).
Pero la lluvia es bendición. Y más cuando vuelves a esta tierra después de cruzar la meseta seca y desolada, y comprobar que el río Tajo tiene muchísima menos agua, y todo está tan seco. De pronto la lluvia se reafirma, por si había (que no) alguna duda en un auténtico milagro.
Dicen que hace sesenta años que no había una sequía tan extrema como la que padecemos este año. Pero hay una diferencia terrible: el consumo de agua de ahora mismo no tiene nada que ver con el que se producía entonces, así que la situación se convierte en muchísimo más terrible. Y eso sí, (y no me gusta ponerme ecologista militante, porque no) aquí sigue todo el mundo como si tal cosa: como si los recursos naturales fueran interminables. Como si los mares no estuvieran asquerosos, y los bosques desapareciendo. Consumiendo energía como si nunca fuera a acabarse. Contaminando como si alguien garantizara que un equipo de limpieza viniera detrás a dejarlo todo impecable. Y no importa demasiado. Quienes tienen el poder de verdad, serán los últimos en verse perjudicados por ello, y mientras tanto los beneficios que esta sistemática destrucción de recursos naturales les proporciona es lo único que importa. Los que vengan detrás, que arreen.
Siempre he creído que no podría vivir en un lugar en el que apenas llueve, porque incluso aquí cuando pasan días y días sin lluvia, el cuerpo me lo pide. Pero estos días, con la amenaza de restricciones de agua, con la sequía "tan pertinaz" que se convierte en una maldición, mientras la gente sigue como si tal cosa... Miro al cielo y sí, llueve. Qué maravilla.
Pero la lluvia es bendición. Y más cuando vuelves a esta tierra después de cruzar la meseta seca y desolada, y comprobar que el río Tajo tiene muchísima menos agua, y todo está tan seco. De pronto la lluvia se reafirma, por si había (que no) alguna duda en un auténtico milagro.
Dicen que hace sesenta años que no había una sequía tan extrema como la que padecemos este año. Pero hay una diferencia terrible: el consumo de agua de ahora mismo no tiene nada que ver con el que se producía entonces, así que la situación se convierte en muchísimo más terrible. Y eso sí, (y no me gusta ponerme ecologista militante, porque no) aquí sigue todo el mundo como si tal cosa: como si los recursos naturales fueran interminables. Como si los mares no estuvieran asquerosos, y los bosques desapareciendo. Consumiendo energía como si nunca fuera a acabarse. Contaminando como si alguien garantizara que un equipo de limpieza viniera detrás a dejarlo todo impecable. Y no importa demasiado. Quienes tienen el poder de verdad, serán los últimos en verse perjudicados por ello, y mientras tanto los beneficios que esta sistemática destrucción de recursos naturales les proporciona es lo único que importa. Los que vengan detrás, que arreen.
Siempre he creído que no podría vivir en un lugar en el que apenas llueve, porque incluso aquí cuando pasan días y días sin lluvia, el cuerpo me lo pide. Pero estos días, con la amenaza de restricciones de agua, con la sequía "tan pertinaz" que se convierte en una maldición, mientras la gente sigue como si tal cosa... Miro al cielo y sí, llueve. Qué maravilla.
Lunes de otra manera
Este lunes es diferente. No voy a ir a trabajar, y a cambio salgo hacia Cáceres para ir a buscar a mi hijo, que hoy tiene su último examen. Tengo unas increíbles ganas de verlo. Creo que el balance de este curso fuera de casa ha sido muy bueno: él ha vivido solo, lejos de sus amigos, su ciudad, su familia y su novia, ha hecho nuevos amigos, ha convivido, ha sacado (hasta ahora) muy buenas notas, ha aprendido cosas, y ha crecido por dentro un montón. Y yo he sobrevivido, que ya es bastante.
Así que nos espera un día de viaje, carretera y calor.
Mañana volvemos. Hasta entonces.
Así que nos espera un día de viaje, carretera y calor.
Mañana volvemos. Hasta entonces.
Mañanas de domingo
Entre los placeres esos pequeñitos que suman en la parte amable de la balanza, en mi caso se encuentran, sin ninguna duda, las mañanas del domingo. Y cuando digo las mañanas, me refiero a las siete y media, las ocho, las ocho y media... Ese momento en que todo duerme, las olas acarician la orilla de la playa, apenas pasan coches, algún madrugador sale a correr y algún rezagado cruza en un extraño zigzag la calle.
En ese momento, el silencio. El silencio y por tanto el placer: la sensación de que la vida se detiene unos instantes y es posible ese sueño perdido de captar los matices de las cosas. El aire quieto, las gaviotas, el olor que llega del mar.
Y sobre todo esa sensación de soledad acompañada: porque estoy sola, pero todos los que quiero, que son muchos, en ese instante están conmigo arropando los minutos callados de la mañana.
En ese momento, el silencio. El silencio y por tanto el placer: la sensación de que la vida se detiene unos instantes y es posible ese sueño perdido de captar los matices de las cosas. El aire quieto, las gaviotas, el olor que llega del mar.
Y sobre todo esa sensación de soledad acompañada: porque estoy sola, pero todos los que quiero, que son muchos, en ese instante están conmigo arropando los minutos callados de la mañana.
Retomando (porque por algún sitio hay que empezar)
Ayer por la tarde un amigo al que quiero mucho (y por el que me siento querida) me citaba nada menos que a San Ignacio de Loyola para darle la vuelta a la frase. Eso de que en tiempos de crisis mejor no hacer mudanza (y no se refería el santo a lo de cambiarse de piso, precisamente). El (mi amigo) dice que en tiempos de crisis lo que hay que hacer es empezar por cambiar una cosilla, quizá la más insignificante, y ese cambio, ese gesto de voluntad, hará, con un poco de suerte, que las demás se organicen siguiendo su ejemplo y todo empiece a cambiar. Me decía que puedo empezar por dejar de ser tan vaga y escribir el blog.
Bueno, pues, por si me estás leyendo, que sepas que voy a hacerte caso.
Hala, ya está. Voy a imponérmelo como ejercicio, y aunque la mayor parte de los días no escriba más que chorradas, aquí estarán (las chorradas). Y si resulta que todas las demás cosas que tienen que girar en mi vida, siguen ese movimiento, y giran, lo iré haciendo saber...
Así que por lo pronto, aquí estoy de nuevo. Dispuesta a intentarlo al menos...
Bueno, pues, por si me estás leyendo, que sepas que voy a hacerte caso.
Hala, ya está. Voy a imponérmelo como ejercicio, y aunque la mayor parte de los días no escriba más que chorradas, aquí estarán (las chorradas). Y si resulta que todas las demás cosas que tienen que girar en mi vida, siguen ese movimiento, y giran, lo iré haciendo saber...
Así que por lo pronto, aquí estoy de nuevo. Dispuesta a intentarlo al menos...
Otro testigo
El de cine. Me llega de amanda, que dice que me echa de menos. Yo también me echo de menos a mí misma, tengo que reconocerlo, porque últimamente estoy y no estoy. Un lío del que ya escribiré cuando me recupere un poco.
Pero como siempre he sido muy disciplinada, y esto es una especie de "deberes", tengo que hacerlo. Qué remedio.
Tamaño de mi colección
Mejor ni pensar en ello. Más que tamaño podríamos hablar de estado, y la definición perfecta sería: caótico.
Hay muchas pelis en vhs, no sé cuántas, que en estos momentos (el vídeo también se quedó allí) están en casa de mi hija. Incluso, en algún lugar (creo que también en casa de Sofía) están las muchas que tuvimos en beta. En fin, mejor ni pensarlo.
DVDS. Unos cuantos. Una colección de cine español, cosas musicales, clásicos... ¿Unos 70, 80...? Por ahí.
DivX. No lo sé, no los he contado. Además me parece que son ilegales... Y yo no hago esas cosas...:)
Última película que he comprado en DVD
No me acuerdo, y además yo no suelo comprarlas. Siempre me queda la duda de qué diablos estamos haciendo teniendo las mismas películas en cincuentas soportes diferentes... Pero creo que la última que se compró en casa fue Amelie, aunque no estoy segura.
Última película vista en el cine
Horror. No lo recuerdo. Yo que iba hasta tres veces o más a la semana al cine, llevo varios años (tres, concretamente, los que coinciden con mi actual trabajo) en los que mis visitas al cine se reducen a casi cero. No sabría decir cuál fue la última... Creo que después de Mar adentro vi alguna más, pero no recuerdo...
Mis cinco películas de cabecera
Imposible. No puedo encontrar cinco, pero así, las primeras que se me ocurren (y que dentro de un par de horas a lo mejor cambiaba por otras...)
Ciudadano Kane. Imrescindible
Blade Runner.- Esas frases finales, ese Harrison...
El Sur.- Me emocionó tanto...
Cosas que nunca te dije.- La vi con Lara, llorando las dos como idiotas...
Martín (hache).- Llegué a saberme diálogos de memoria...
Insisto: son las primeras que se me ocurren, pero hay tantas que seguro que la lista sería diferente en cualquier momento...
Y ahora, le paso el testigo a
Roberto Zucco (por si acaso)
Sofía (para que esta vez conteste)
Arantxa
Sibisse
Natalia
(porque las tres son estupendas, sus blogs lo son, y sus respuestas me gustan mucho...)
Pero como siempre he sido muy disciplinada, y esto es una especie de "deberes", tengo que hacerlo. Qué remedio.
Tamaño de mi colección
Mejor ni pensar en ello. Más que tamaño podríamos hablar de estado, y la definición perfecta sería: caótico.
Hay muchas pelis en vhs, no sé cuántas, que en estos momentos (el vídeo también se quedó allí) están en casa de mi hija. Incluso, en algún lugar (creo que también en casa de Sofía) están las muchas que tuvimos en beta. En fin, mejor ni pensarlo.
DVDS. Unos cuantos. Una colección de cine español, cosas musicales, clásicos... ¿Unos 70, 80...? Por ahí.
DivX. No lo sé, no los he contado. Además me parece que son ilegales... Y yo no hago esas cosas...:)
Última película que he comprado en DVD
No me acuerdo, y además yo no suelo comprarlas. Siempre me queda la duda de qué diablos estamos haciendo teniendo las mismas películas en cincuentas soportes diferentes... Pero creo que la última que se compró en casa fue Amelie, aunque no estoy segura.
Última película vista en el cine
Horror. No lo recuerdo. Yo que iba hasta tres veces o más a la semana al cine, llevo varios años (tres, concretamente, los que coinciden con mi actual trabajo) en los que mis visitas al cine se reducen a casi cero. No sabría decir cuál fue la última... Creo que después de Mar adentro vi alguna más, pero no recuerdo...
Mis cinco películas de cabecera
Imposible. No puedo encontrar cinco, pero así, las primeras que se me ocurren (y que dentro de un par de horas a lo mejor cambiaba por otras...)
Ciudadano Kane. Imrescindible
Blade Runner.- Esas frases finales, ese Harrison...
El Sur.- Me emocionó tanto...
Cosas que nunca te dije.- La vi con Lara, llorando las dos como idiotas...
Martín (hache).- Llegué a saberme diálogos de memoria...
Insisto: son las primeras que se me ocurren, pero hay tantas que seguro que la lista sería diferente en cualquier momento...
Y ahora, le paso el testigo a
Roberto Zucco (por si acaso)
Sofía (para que esta vez conteste)
Arantxa
Sibisse
Natalia
(porque las tres son estupendas, sus blogs lo son, y sus respuestas me gustan mucho...)
Ansiedad de fin de semana
Hay que fastidiarse. Realmente es para sentirse verdaderamente fastidiada. Toda la semana deseando que llegue el sábado y cuando al fin llego, me encuentro con la paradoja más insoportable: que no sé qué hacer. Que son tantas las cosas que he ido acumulando en forma de deseo para hacer durante estos dos días, tan escasos, que no sé por dónde empezar, no consigo centrarme en nada: ni para leer, ni para escribir, ni para cocinar, ni para sentarme tranquilamente frente al mar... Es como si la urgencia de aprovechar estas horas me llevara irremisiblemente al desastre de perderlas...
Menos mal que ayer, los ojos de I. le pusieron al día, por lo demás bastante asquerosito, su dosis de poesía. Dos años brillando ahí, azules, tranquilos, estables, lejanos y tiernos. Sin más, pero también sin menos.
Menos mal que ayer, los ojos de I. le pusieron al día, por lo demás bastante asquerosito, su dosis de poesía. Dos años brillando ahí, azules, tranquilos, estables, lejanos y tiernos. Sin más, pero también sin menos.
Testigo literario
Otro, y esta vez de libros para el verano...
Lo he recibido por partida doble, de Manuti (que repite) y del Camarada Bakunin , que estrena dominio.
Así que allá van los CINCO libros para leer este verano:
Tengo que hacer antes la distinción de que una cosa es la realidad y otra el deseo, y que no sé yo, con las perspectivas laborales de ausencia de vacaciones este año (al menos hasta sabe dios cuándo) podré leer lo que quiero. Aun así, estos son los libros que están preparados para ser leídos:
-R de rebelde, de Sue Grafton
Las novelas del alfabeto del crimen de Sue Grafton marcan el comienzo del verano desde hace años. Aunque tengo que confesar que la del año pasado me quedó sin leer...
-Soy Charlotte Simmons, de Tom Wolfe
Le tengo verdaderas ganas. Ya veremos a ver qué da de sí.
-Las confesiones de Max Tívoli, de Andrew Sean Greer
Por recomendación de Gabi, de quien me fío.
-Bendita democracia americana, de Nacho Faerna
Esta tengo que leerla obligatoriamente, porque me han pedido que la presente en la Semana Negra de Gijón, pero independientemente de ello, de la obligatoriedad del asunto, confío en que será un libro grato de leer.
-Los cojos bailan solos, de José Prata
Por recomendación de Juanjo de quien también me fío.
Y ahora viene lo peor, que es eso de pasar el testigo...
Vuelvo a repetir con Sofía,
y con
Natalia
y con
Arantxa
y también con
Sibisse
y añado a
Pab
(tengo verdadera curiosidad por conocer cuáles son sus libros para el verano...)
En fin, que es viernes, o eso parece, aquí en el norte vuelve a estar nublado para espanto de los que aguardan el fin de semana con sol, después de haber pasado todos los días laborables envidiando a los desocupados que se van a la playa, y estamos en junio, que es un mes de cerezas y hasta de besos. O de besos como cerezas.
Lo he recibido por partida doble, de Manuti (que repite) y del Camarada Bakunin , que estrena dominio.
Así que allá van los CINCO libros para leer este verano:
Tengo que hacer antes la distinción de que una cosa es la realidad y otra el deseo, y que no sé yo, con las perspectivas laborales de ausencia de vacaciones este año (al menos hasta sabe dios cuándo) podré leer lo que quiero. Aun así, estos son los libros que están preparados para ser leídos:
-R de rebelde, de Sue Grafton
Las novelas del alfabeto del crimen de Sue Grafton marcan el comienzo del verano desde hace años. Aunque tengo que confesar que la del año pasado me quedó sin leer...
-Soy Charlotte Simmons, de Tom Wolfe
Le tengo verdaderas ganas. Ya veremos a ver qué da de sí.
-Las confesiones de Max Tívoli, de Andrew Sean Greer
Por recomendación de Gabi, de quien me fío.
-Bendita democracia americana, de Nacho Faerna
Esta tengo que leerla obligatoriamente, porque me han pedido que la presente en la Semana Negra de Gijón, pero independientemente de ello, de la obligatoriedad del asunto, confío en que será un libro grato de leer.
-Los cojos bailan solos, de José Prata
Por recomendación de Juanjo de quien también me fío.
Y ahora viene lo peor, que es eso de pasar el testigo...
Vuelvo a repetir con Sofía,
y con
Natalia
y con
Arantxa
y también con
Sibisse
y añado a
Pab
(tengo verdadera curiosidad por conocer cuáles son sus libros para el verano...)
En fin, que es viernes, o eso parece, aquí en el norte vuelve a estar nublado para espanto de los que aguardan el fin de semana con sol, después de haber pasado todos los días laborables envidiando a los desocupados que se van a la playa, y estamos en junio, que es un mes de cerezas y hasta de besos. O de besos como cerezas.
Junio y magia
Empieza junio, Francia ha votado no, bajan (un poquito muy poquito) las hipotecas, ya se sabe quién era el "garganta profunda" del Watergate, empieza junio (ya lo había dicho, me parece), y la mañana, que es diáfana sería perfecta si no tuviera que irme ahora mismo a trabajar y por tanto a enfrentarme con un buen montón de marrones que esperan solución. Mi lista de tareas se está convirtiendo en interminable y eso me saca particularmente de mis casillas. Las perspectivas de verano y las posibles vacaciones se han ido a tomar por saco porque todo se ha complicado laboralmente y no quiero sentir desaliento, pero realmente esto se está pareciendo bastante.
Porque es mejor pensar en la magia. En las infinitas posibilidades de internet. En la investigación que inicié ayer, cuando por una casualidad estúpida los mecanismos de la memoria se pusieron a jugar por su cuenta y de pronto recordé a F. un chico al que conocí hace muchos años, cuando ambos éramos muy jóvenes, yo tenía diecisiete y él un par de años más. Tres o cuatro días juntos al final de una acampada, algunas cartas (vivíamos cada uno en un extremo del país) y algunas llamadas y poco a poco el silencio. La historia habitual, claro.
Y ayer me dio por acordarme de él y descubrí que internet es tan mágico, que contra todos los pronósticos, dos horas más tarde -reconozco que tuve que hacer algunas gestiones, cruzar datos, deducir, todo eso, que hacen los buenos detectives, ejem- ya tenía una respuesta suya ¡¡¡desde Japón!!!
Y luego habrá quien me diga (que los hay, que los hay) que esto de internet no sirve para gran cosa...
(Por cierto: he visto fotos de F, y , francamente, sigue siendo un chico muy guapo, aunque hayan pasado taaaaaaaaaantos años)
Porque es mejor pensar en la magia. En las infinitas posibilidades de internet. En la investigación que inicié ayer, cuando por una casualidad estúpida los mecanismos de la memoria se pusieron a jugar por su cuenta y de pronto recordé a F. un chico al que conocí hace muchos años, cuando ambos éramos muy jóvenes, yo tenía diecisiete y él un par de años más. Tres o cuatro días juntos al final de una acampada, algunas cartas (vivíamos cada uno en un extremo del país) y algunas llamadas y poco a poco el silencio. La historia habitual, claro.
Y ayer me dio por acordarme de él y descubrí que internet es tan mágico, que contra todos los pronósticos, dos horas más tarde -reconozco que tuve que hacer algunas gestiones, cruzar datos, deducir, todo eso, que hacen los buenos detectives, ejem- ya tenía una respuesta suya ¡¡¡desde Japón!!!
Y luego habrá quien me diga (que los hay, que los hay) que esto de internet no sirve para gran cosa...
(Por cierto: he visto fotos de F, y , francamente, sigue siendo un chico muy guapo, aunque hayan pasado taaaaaaaaaantos años)





