Las horas
Mar me decía ayer que el año voló hasta octubre, pero que desde ese momento no hay manera de que avance. No hay como pasar una mala temporada (para ella lo es, en estos momentos) como para entender a Einstein y eso de lo relativo que es todo. Todavía recuerdo que hubo un tiempo (afortunadamente lejano y casi olvidado) en que me entristecía porque el cambio horario de otoño sumaba una hora más a la noche que, de por sí, me resultaba ya bastante intolerable... Y ahora, sin embargo, todo va tan rápido. Tan increíblemente veloz, como si todos corriéramos hacia una meta en la que nos hubieran prometido un gran premio si rebajábamos nuestras marcas. Y lo que más miedo me da, además de estar perdiéndome los detalles de la vida, que ya es una tragedia, es que en esa meta hacia la que no hago otra cosa que volar, no haya más que vacío.
Comentario:
Llevaba días sin encontrate. Mi navegador no cargaba tu página, así que me estoy poniendo un poco al día. No corras, no permitas que nada te distraiga de tu paseo, ve despacito y saboreando. Cuando llegues, verás, además que el vacío está lleno.
Comentario:
¿Y si pruebas a coger una bocanada de aire y soltarlo muy despacito?
Estoy de acuerdo contigo en que tras esta carrera sólo hay vacío y con Melmoth en que la única meta es el camino. Disfrutemos el camino.
Estoy de acuerdo contigo en que tras esta carrera sólo hay vacío y con Melmoth en que la única meta es el camino. Disfrutemos el camino.
Comentario:
La única meta, mi querida autista, es el camino. Existen instrumentos para frenar el tiempo, y casi todos están en la forma de mirar. Sólo tus manos pueden aferrarse a los objetos que se deslizan veloces a tus dos lados.
Agárrate a un junco de la orilla. A veces funciona. :)
Agárrate a un junco de la orilla. A veces funciona. :)





