Balance
Llevo unos días intentando escribir (a requerimiento familiar, que están con una importante dosis de desesperación al respecto) una carta a los reyes magos. Pero aunque llevo escritos varios folios, cuyo contenido ahorraré a los eventuales lectores, no he conseguido pasar todavía de las frases aquellas de cortesía que nos enseñaron cuando éramos pequeños y nos decían que no era conveniente empezar la carta a los reyes yendo directamente al grano con la lista de peticiones... Vamos, que qué menos que empezar justificando cómo había sido nuestro comportamiento a lo largo del año, si habíamos sido buenos, en qué nos parecía que habíamos fallado y cómo pensábamos superar los fallos cometidos... En eso llevo, ya digo, varias páginas.
Y todavía no sé qué voy a pedir, más que nada porque empiezo a sentir pánico de que el balance del asunto no me deje en una situación favorable para pedir nada.
Y todavía no sé qué voy a pedir, más que nada porque empiezo a sentir pánico de que el balance del asunto no me deje en una situación favorable para pedir nada.





