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Albanta
Las alas del agua, la espuma de los días
Sindicación
 
Razones
Sin duda las hay. Me refiero a las razones que nos permiten no volver a cerrar los ojos cada mañana, cuando suena el despertador y alguien habla de un fulano que sin darse cuenta se incrustó tal pedazo de tornillo en la cabeza que piensas que, obviamente, sigues soñando. Tiene que haberlas, porque la perspectiva de levantarse, de comprobar que sigues engordando, que odias los trajes de chaqueta que tienes que ponerte (aquellos tiempos, cuando eras una hippy con faldas largas, y vaqueros, y jerseys grandes, y foulards al cuello...), que hoy es el primero de los días que te restan, iguales uno a otro, sin posibilidad de huida. Tiene que haber alguna razón que impida el cierre sistemático de las fronteras de la consciencia. Permanecer ahí, en el calor de las sábanas, viendo el cielo azul oscuro (oscurísimo, casi negro) en la ventana y el mar en el que se reflejan las luces de la Iglesia de san Pedro, y decir no, no me levanto, aquí me quedo.
Tiene que haber razones porque lo que una hace es justo lo que piensa, lo que le pide el cuerpo, lo que cree que no tiene más remedio que hacer... Y un día más en la ducha piensas que has vencido de nuevo. Y ahogas la tentación de pensar, que un día más, te han vencido.
 
Comentario:
Querida amiga, hoy, una vez más, íbamos a coincidir en el tema, porque llevo toda la mañana pensando algo parecido. Mi final, no obstante, era diferente. A mí se me ilumina el día cuando, a las cinco, recojo a la nena a la puerta del colegio. Haya pasado lo que haya pasado y me espere lo que me espere.
Hoy no voy a escribir.
 
Comentario:
Siempre hay posibilidad de huida.
 
Comentario:
Sin ninguna duda, tiene que haber una razón, al menos una, para levantarse de la cama, aunque sigo buscándola y no la encuentro. La única que se me ocurre es que estamos bien educados y que igual que los burros andan el camino a ciegas, yo me levanto, me ducho y vengo a esta pantomima, todos los días.
Si encuentras esa razón me la dices a ver si me vale a mí también.
Un beso
No