logotipo

img_google
Albanta
Las alas del agua, la espuma de los días
Sindicación
 
Trincheras
No es que lo sean exactamente, pero no se me quita esa palabra de la cabeza cuando pienso en la situación. Durante muchos años trabajé en unas condiciones y en unos lugares en los que no se cuestionaba nada y se daba por hecho que las posiciones (que por cierto eran también las mías) que se mantenían en torno a cuestiones vitales eran las buenas. ´Podían ir, es cierto, desde la izquierda más moderada hasta la más extrema, pero había un componente común zurdo muy claro, muy evidente y que para colmo, pensábamos, que era común a la sociedad.
Hasta que empecé a trabajar aquí.
Y de pronto fue como aterrizar en otro planeta, y reconozco que aún no me he adaptado al proceso de despresurización, por llamarlo de alguna manera.
Supongo que si hubiera llegado a mi antiguo trabajo portando La Razón bajo el brazo también habría ocurrido lo mismo (claro, que semejante circunstancia JAMÁS habría podido darse...)
Así que no sé por qué me asusto cuando detecto las miradas que detecto cuando entro a trabajar algunas mañanas con El País.
No sé por qué me cuesta tanto entenderlo.
 
Comentario:
Pues a mi nunca me han mirado como a un bicho raro por llevar El Pais, cuando decido mirar a mis congéneres, y una vez hecha la comprobación de que no llevo la bragueta abierta, da igual lo que lleve bajo el brazo, porque el raro soy yo (como dice la canción de Fito, no digo 'diferente' digo raro).
 
Comentario:
Recuerdo que un día, al poco de conocerte, apareciste por clase con una boina estrellada. No quise hacerte ningún comentario allí mismo, pero para mis adentros sonreí y me dije: "Lo sabía". Y te quise más.

En el bus, en la cafetería, en la caja del súper, descargando un camión o en la cola del cine, siempre habrá alguien que, silencioso, repare en tu ejemplar de El País y se sienta un poco menos solo en su trinchera.

Un beso.
 
Comentario:
Jeje, así que fama de marciana y rarita eh?
¿Dónde habré oído yo eso antes? En mi trabajo somos dos los 'raritos', de vez en cuando charlamos.
Besitos.
 
Comentario:
Fíjate, a mí en cambio me mola. Quiero decir, que en según qué sitios es casi una provocación. Y ya bastante fama tengo en mi curro de marciana y rarita: esto de leer El País, me convierte casi en exótica, a la par que en "roja peligrosa"... La verdad es que es para hartarse de reír...
 
Comentario:
Si te sirve de consuelo, a mí me pasa algo parecido los domingos cuando voy por la calle y vengo del rastro con El País debajo del brazo.

De hecho, he llegado a darle la vuelta al periódico para que no se vea cuál leo.

Soy un poco rídiculo al hacer eso, me doy cuenta de ello.
No