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Albanta
Las alas del agua, la espuma de los días
Sindicación
 
Mirar al pasado
Tiene que ser cosa de la edad, porque si no, no me lo explico. Supongo que, a medida que pasan los años y acumulamos vida, en el disco duro de nuestro cerebro, se amontonan personas, sensaciones cosas que fueron, las que no y podrían haber sido. Vida. Y resulta que, como siguen ahí aunque no pensemos en ello, que bastante afán tiene cada día (¿no lo decían los evangelios?), resulta que de pronto, en cualquier momento, aparecen. Y el pasado vuelve, a lo mejor por aquello que dijo alguien de que el pasado nunca está donde crees que lo dejaste.
Es cierto que, afortunadamente, al menos en mi caso, ese retorno suele ser dulce, y el único trauma que me crea es eso de pensar pero será posible, por dios, por dios, que hayan pasado más de veinte años. Nada grave.
Lo digo porque a lo tonto, anteayer me encontré con A. Y en este caso, han pasado muchos, muchos años, porque la última vez que lo vi (y no sé si sería la única) yo tenía como catorce años. Y lo recuerdo con su melena rubia, con aquel aire intelectual que me encantaba y aquella especie de indiferencia (yo creía que no del todo) hacia mí explicable, porque qué diablos, él debía de andar por los veinte años, como para hacerle caso a una cría de catorce. Volver a verlo me trajo a ese primer plano de pensamiento un montón de cosas: imágenes de un domingo de verano en el monte, mis padres, mis tíos, los padres de él, mis hermanas, mi amiga Mayka que estaba con nosotros, la admiración a la que yo era tan dada por entonces ante aquellos a los que veía poseedores de conocimiento, de referencias culturales a las que yo no llegaba...
Ahora A. es un tipo que mantiene un atractivo, pero ni de lejos melena rubia. Y sin que eso signifique absolutamente nada, por dios, me ha hecho bastante más caso. Seguramente porque yo también me he hecho adulta. Creo.
Y puestos a reencontrarse con el pasado, aunque ahora ya es presente, ayer un café con JL. Pero de él, porque lo merece, hablaré otro día mucho más largo.
 
Comentario:
Tan jovenes que nos olvidamos del presente por mirar atrás y el agua pasada no mueve molinos. Los recuerdos son solo eso algo que fue o que pudo haber sido. Para ti otro. Anono
 
Comentario:
Soy yo otra vez para recomendarte una película argentina de Eliseo Subiela. se llama "Despabílate amor", y es la más bella que he visto sobre el reencuentro de viejos amigos. También "Las invasiones bárbaras", de la que escribí en mi blog. Abrazos.
 
Comentario:
Me gustan los reencuentros, lo jóvenes que nos vemos todos, a pesar del tiempo pasado, la cantidad de cosas que recordamos, incluso las que nunca llegaron a pasar de verdad. Me encantan los reencuentros.
Un beso.
 
Comentario:
Qué cosas tiene la vida, efectivamente. Estos reencuentros son la monda. Sirven para escribir cosas como la que has escrito, para darnos cuenta de ese misterioso paso del tiempo, de lo mayores que somos, de lo jóvenes que éramos, etc. Debe ser la vida misma.
No