Primavera con una esquina rota
Sé que las primaveras son así. Que pese a la explosión fantástica que suponen y la rebelión de la sangre, y todo lo demás, albergan un germen de desconcierto y hasta de tristeza.
Llevo varios días despertándome bastante antes de amanecer (incluso a pesar del manifiesto robo de una hora) con los ojos absolutamente abiertos y la firme convicción de que ya no se me volverán a cerrar por más que el reloj indique poco más de las cuatro de la madrugada.
Y claro, eso tiene lo suyo, porque me da por pensar. Y las sombras de la noche es lo que tienen: que tiñen de pesimismo todo lo que tocan y que por más que trato de ponerle el tono happy happy a todo lo que me cruza por la cabeza, son los pensamientos oscuros los que ganan la batalla al mismo ritmo en que, paradójicamente, el día se la va ganando a la noche.
Sé que es astenia. Digo yo. Eso o que en los últimos tiempos he descuidado algunas de las cosas que me sostienen y que me mantienen. Llevo demasiado tiempo sin ver al resto de las brujas del aquelarre y las echo de menos. Sé que cada una tiene sus propias preocupaciones y sé que la culpa es mía (sí, Eva, ni siquiera te he respondido al sms que me pusiste el otro día). Llevo demasiado tiempo sin quedar a comer con Ada, y sin tener una larga conversación con Javier, de las que me ponen las pilas. Sé que le debo correo a casi todo el mundo y que apenas entro por el messenger, con lo cual hasta el más leve atisbo de comunicación se pierde...
Sé que estoy demasiado cansada.
Y que cada vez me cuesta más leer.
Y que hace siglos que no voy al cine.
Y que el trabajo me convierte en una especie de autómata que deambula del despertador al sueño con un espacio intermedio para el agobio, las ocupaciones, los compromisos, y las tareas pendientes.
Sé que es la esquina rota que tiene la primavera y que seguramente se me pasará.
Pero esta madrugada mientras contaba las gaviotas blancas que cruzaban por el cielo oscuro tras la ventana, la verdad es que tenía algo parecido a la tristeza.
Y, joder, no me da la gana de estar triste.
Llevo varios días despertándome bastante antes de amanecer (incluso a pesar del manifiesto robo de una hora) con los ojos absolutamente abiertos y la firme convicción de que ya no se me volverán a cerrar por más que el reloj indique poco más de las cuatro de la madrugada.
Y claro, eso tiene lo suyo, porque me da por pensar. Y las sombras de la noche es lo que tienen: que tiñen de pesimismo todo lo que tocan y que por más que trato de ponerle el tono happy happy a todo lo que me cruza por la cabeza, son los pensamientos oscuros los que ganan la batalla al mismo ritmo en que, paradójicamente, el día se la va ganando a la noche.
Sé que es astenia. Digo yo. Eso o que en los últimos tiempos he descuidado algunas de las cosas que me sostienen y que me mantienen. Llevo demasiado tiempo sin ver al resto de las brujas del aquelarre y las echo de menos. Sé que cada una tiene sus propias preocupaciones y sé que la culpa es mía (sí, Eva, ni siquiera te he respondido al sms que me pusiste el otro día). Llevo demasiado tiempo sin quedar a comer con Ada, y sin tener una larga conversación con Javier, de las que me ponen las pilas. Sé que le debo correo a casi todo el mundo y que apenas entro por el messenger, con lo cual hasta el más leve atisbo de comunicación se pierde...
Sé que estoy demasiado cansada.
Y que cada vez me cuesta más leer.
Y que hace siglos que no voy al cine.
Y que el trabajo me convierte en una especie de autómata que deambula del despertador al sueño con un espacio intermedio para el agobio, las ocupaciones, los compromisos, y las tareas pendientes.
Sé que es la esquina rota que tiene la primavera y que seguramente se me pasará.
Pero esta madrugada mientras contaba las gaviotas blancas que cruzaban por el cielo oscuro tras la ventana, la verdad es que tenía algo parecido a la tristeza.
Y, joder, no me da la gana de estar triste.
Comentario:
Una vez lei..:"Los pájaros cantan y constroen sus nidos,afinal no saben hacer otra cosa.Los hombres saben hacer tantas cosas,inclusive sonreir...¿¿y porque lloran??"
El libro era "MERGULHO NA PAZ" su autor HERMÓGENES...pena que esta muy lejos(Brasil) y no te puedo emprestar...
besinosssssssssssss
Comentario:
La tristeza nos enseña que existe la alegría y a luchar por ella
Comentario:
Llevo rato pensando alguna receta infalible para la tristeza, pero me temo que no la hay. En estos casos lo mejor es automedicarse:brindar por una misma, regalarse algo,mirarse al espejo y decir:
¡Pero si yo con estos ojos puedo comerme el mundo!.
Y cosas así. A veces da resultado. Entretanto, un abrazo, Laura.
¡Pero si yo con estos ojos puedo comerme el mundo!.
Y cosas así. A veces da resultado. Entretanto, un abrazo, Laura.
Comentario:
Siento tener que decirlo, pero yo tengo los mismos síntomas. Aunque sí que contesto a los correos. :D
Besitos de ánimo.
Besitos de ánimo.





