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Albanta
Las alas del agua, la espuma de los días
Sindicación
 
Aquellos profes
Esta mañana me llamó JL.
Sé que todos tenemos en la memoria un profesor que marcó nuestra existencia y al que recordamos con más o menos cariño. Hay algunas personas que tienen una colección de ellos y seguramente habrá quien recuerde con hastío a toda la clase docente que pasó por sus vidas. Yo tengo varios que han influido en mi vida por razones diversas (la monja que en el colegio se mató a enseñarnos a las niñas que teníamos que pelear por ser independientes económicamente, por ejemplo), pero sin ninguna duda, JL ocupa un lugar de honor absoluto en mi memoria. No sólo porque fuera el fantástico profe de literatura que me enseñó a amar y entender los libros, que me descubrió el placer del texto. También porque fue mucho más allá. Vale, yo estuve muy enamorada de él en el instituto, porque era muy guapo, y todo eso, pero sobre todo, porque en unos años absolutamente decisivos (del 76 al 79) configuró una gran parte de mi pensamiento. Porque nos ponía en clase los discos de Lluís Llach y de José Afonso. Porque nos abría los ojos al cine, y al pensamiento y a la vida. Porque desde la mirada melancólica que siempre parecía tener era mucho más fácil entender la poesía. Porque seguramente yo sería de otra manera si él no hubiera estado en mi vida, y francamente, seguro que peor de lo que soy.
Haberlo recuperado hace poco más de un año, después de un cuarto de siglo, y poder hablar con él, es un lujo del que ni siquiera creo que él sea consciente. Como seguramente no será consciente de cuánto le debe esta mujer que soy y piensa al profe de literatura que se emocionaba leyendo a Jorge Manrique.
 
Comentario:
Yo tuve mala suerte en ese sentido. Hasta la Universidad no tuve "ese" profesor y lo tuve sólo un año. Del colegio sólo he conseguido "amnistiar" a alguno, pero no por bueno ni por amigo, sino por que se salía de una estúpida rigidez. Vaya, vaya con tus enamoramientos iniciáticos...
 
Comentario:
Todos los días sueño con llegar a ser un profesor como estos que cuentas y que yo también he tenido. En este empeño he apostado los últimos cuatro años de mi vida. Y seguiré apostando los que hagan falta. Posts como el tuyo y como el de Krasnaya del otro día me ayudan a no tirar la toalla.

Gracias.
 
Comentario:
Yo también posteé hace poco sobre profesores. Me emociona recordar a algunos de ellos porque son los que realmente me han abierto los ojos a la vida.
 
Comentario:
Es verdad que no se valora siempre la profunda huella que algunos profesores dejan para siempre en sus alumnos. Hay algunos que abren caminos, y otros que los cierran, porque todo lo que es poderoso tiene dos caras, la del bien y la del mal. Suscribo el pensamiento de Jose sobre lo de la vocación en la enseñanza, debería ser requisito imprescindible para acceder a la docencia.
En mi caso, siempre recordaré a un profesor de Lengua del que me enamoré perdidamente, como no podia ser menos, y que me valoró y me animó como ninguna persona lo habia hecho hasta entonces, lástima que el resto de mi vida no haya respondido a las altas expectativas que tenía para mí este hombre, pero bueno es recordarlo, porque nunca es tarde para remontar... Un besote
 
Comentario:
No sé de que modo las personas se comunican sin hablarse, pero, hoy, las dos recordamos escuelas, alumnos y maestros para dejar constancia de lo que mutuamente nos debemos.
Un beso.
 
Comentario:
Vaya, parece mejor ser JL que ser JR.
Que suerte tuviste. La enseñanza debería de ser siempre vocacional.
No