Sorpresas
Que la memoria es una cosa extraña es algo que no admite ningún tipo de discusión. Nuestra capacidad para reunir recuerdos, seleccionarlos, desechar algunos de ellos... es tan elástica que a veces es como si nos invéntaramos lo que recordamos.
Esto tiene que ver con algunas cosas, por ejemplo el hecho de que estos días se haya conocido la extravagante historia de ese presidente de la asociación de prisioneros del campo de concentración de Mauthausen que ahora ha confesado que nunca estuvo en un campo de concentración y que por tanto su biografía es absolutamente falsa. Es cierto que se trata de un caso particularmente sangrante, y complicado, porque encima alimenta a esa lamentable especie de negacionistas (hala, estarán contentos, ya tienen carnaza...) empeñados en hacernos creer que todo eso del Holocausto fue una fantasía... , pero dejando al margen lo espectacular del caso, tal vez sea cierto que todos vamos construyendo nuestra historia con los fragmentos que más nos convienen.
Cada navidad paso por la emocionante y flipante experiencia de comer con la familia de mi chico. Son cinco hermanos, ya no viven sus padres, y navidad tras navidad asistimos al espectáculo, que viene a darse en los postres, más o menos, de una especie de terapia grupal. Lo más llamativo del asunto es comprobar que si bien tienen una historia común, cada uno de ellos la ha ido elaborando de tal manera que parece que vivieron infancias que nada tuvieron que ver las unas con las otras... Los recuerdos de las mismas personas, de las mismas situaciones, son tan diferentes, que muchas veces, para un observador externo (y yo intento serlo) resulta prácticamente imposible entender que estén hablando de lo mismo.
Y ya no es una cuestión del color del cristal con que se mira, y eso. No. Es la selección que se hace de las cosas para ir escribiendo con esos fragmentos la biografía propia.
Por eso me ha sorprendido que Z. me haya dicho que A.P se acuerda perfectamente de mí... Yo sí que lo recuerdo, claro, pero en mi caso es mucho más sencillo... Pero me parece tan raro que él me recuerde...
A ver si va a resultar, ejem, que soy inolvidable...
(Es broma de viernes, obviamente)
Esto tiene que ver con algunas cosas, por ejemplo el hecho de que estos días se haya conocido la extravagante historia de ese presidente de la asociación de prisioneros del campo de concentración de Mauthausen que ahora ha confesado que nunca estuvo en un campo de concentración y que por tanto su biografía es absolutamente falsa. Es cierto que se trata de un caso particularmente sangrante, y complicado, porque encima alimenta a esa lamentable especie de negacionistas (hala, estarán contentos, ya tienen carnaza...) empeñados en hacernos creer que todo eso del Holocausto fue una fantasía... , pero dejando al margen lo espectacular del caso, tal vez sea cierto que todos vamos construyendo nuestra historia con los fragmentos que más nos convienen.
Cada navidad paso por la emocionante y flipante experiencia de comer con la familia de mi chico. Son cinco hermanos, ya no viven sus padres, y navidad tras navidad asistimos al espectáculo, que viene a darse en los postres, más o menos, de una especie de terapia grupal. Lo más llamativo del asunto es comprobar que si bien tienen una historia común, cada uno de ellos la ha ido elaborando de tal manera que parece que vivieron infancias que nada tuvieron que ver las unas con las otras... Los recuerdos de las mismas personas, de las mismas situaciones, son tan diferentes, que muchas veces, para un observador externo (y yo intento serlo) resulta prácticamente imposible entender que estén hablando de lo mismo.
Y ya no es una cuestión del color del cristal con que se mira, y eso. No. Es la selección que se hace de las cosas para ir escribiendo con esos fragmentos la biografía propia.
Por eso me ha sorprendido que Z. me haya dicho que A.P se acuerda perfectamente de mí... Yo sí que lo recuerdo, claro, pero en mi caso es mucho más sencillo... Pero me parece tan raro que él me recuerde...
A ver si va a resultar, ejem, que soy inolvidable...
(Es broma de viernes, obviamente)
Comentario:
Estoy seguro que tú eres, como dices, inolvidable, lo cual no tiene que significar necesariamente una virtud en todos los casos. En el tuyo seguro que lo es. Y es que la memoria es verdaderamente selectiva y caprichosa al mismo tiempo. Besitos.
Comentario:
Z.A.P. ? Zapatero?





