Aparecidos y desaparecidos
Sé que si sucede en la vida real es horroroso, por muy literario que pueda parecer. Quiero decir, que una persona de pronto desaparezca, deje todo, se esfume y empiece una nueva vida en un lugar lejano y desconocido, no deja de ser, argumentalmente, interesante. Ahora bien, que eso le ocurra a alguien próximo y querido, cambia mucho.
Conocí hace algunos años a una mujer encantadora, culta, inteligente, capaz... Un día hablando del número de hijos que tenía, me sorprendió diciendo: "No sé si tengo seis o siete hijos". Y ante mi gesto de extrañeza me contó cómo uno de sus hijos había desaparecido cuando contaba veintipocos años. De aquello ya habían pasado más de quince y nunca se había llegado a saber nada. Nada de nada. Ni un rastro de que estuviera vivo, ni la más mínima sospecha de que estuviera muerto. La forma en que contaba cómo lo había visto desaparecer el último día desde la ventana cuando él doblaba la esquina porque salía a dar una vuelta, era estremecedora dentro de la sencillez con que lo hacía. Tiene que ser espantoso.
Todo esto viene a cuento por la aparición del pianista. La historia es tan de película, tan de novela, que a veces uno pierde la perspectiva del drama que seguramente hay detrás, aunque en este caso parece que la historia es justo al revés... Se trata de la historia de ese joven pianista rubio aparecido empapado con ropas oscuras que podrían ser o de un funeral o de un concierto, cerca de una playa, que no dice ni una sola palabra y se limita a tocar un piano (y al parecer lo hace muy bien) resulta absolutamente fascinante. Aunque me imagino que toda esa fascinación literaria no vale la alegría que seguramente se llevará una madre (una madre como mi amiga A.) que por fin sabe dónde está su hijo.
Conocí hace algunos años a una mujer encantadora, culta, inteligente, capaz... Un día hablando del número de hijos que tenía, me sorprendió diciendo: "No sé si tengo seis o siete hijos". Y ante mi gesto de extrañeza me contó cómo uno de sus hijos había desaparecido cuando contaba veintipocos años. De aquello ya habían pasado más de quince y nunca se había llegado a saber nada. Nada de nada. Ni un rastro de que estuviera vivo, ni la más mínima sospecha de que estuviera muerto. La forma en que contaba cómo lo había visto desaparecer el último día desde la ventana cuando él doblaba la esquina porque salía a dar una vuelta, era estremecedora dentro de la sencillez con que lo hacía. Tiene que ser espantoso.
Todo esto viene a cuento por la aparición del pianista. La historia es tan de película, tan de novela, que a veces uno pierde la perspectiva del drama que seguramente hay detrás, aunque en este caso parece que la historia es justo al revés... Se trata de la historia de ese joven pianista rubio aparecido empapado con ropas oscuras que podrían ser o de un funeral o de un concierto, cerca de una playa, que no dice ni una sola palabra y se limita a tocar un piano (y al parecer lo hace muy bien) resulta absolutamente fascinante. Aunque me imagino que toda esa fascinación literaria no vale la alegría que seguramente se llevará una madre (una madre como mi amiga A.) que por fin sabe dónde está su hijo.
Comentario:
Cuando leí por primera vez la noticia, ayer, en la prensa, me pareció, cuando menos, inquietante. La fotografía, la historia, parecían el argumento de una de esas novelas que tanto me gustan, pensé que un unos días aparecería el nombre de la agencia de publicidad que estaba montando la campaña. Hoy ya no estoy tan segura de que sea un montaje, aunque continúa pareciéndome realmente inquietante. No es posible que, con la publicidad que le están dando no haya aparecido todavía alguien que reclame ese cuerpo. Si nadie lo quiere, yo estoy dispuesta a ahijármelo. En serio.
Comentario:
A mi tbién me despierta una autentica fascinación el caso,empiezo a escribir el libro de mis sueños...a hacer conjecturas a respecto...me encantan esas vidas llenas de mistério, a veces pienso que me gustaria vivirlas..
Pero en la fria realidad pienso que debe de ser un montaje,pronto saberemos,creo.Y se es asi,merece un premio quien lo envento, pues estamos hablando de el.
Pero en la fria realidad pienso que debe de ser un montaje,pronto saberemos,creo.Y se es asi,merece un premio quien lo envento, pues estamos hablando de el.
Comentario:
lo del pianista es una campaña de los suecos, que desde abba nadie habla de ese país
Comentario:
Lo del pianista es auténticamente increíble. Supongo que se trata de un caso extremo, pero como el de esa señora que describes debe de haber miles.
Comentario:
Yo he llegado a plantearme, antes lo increible del caso, que puede ser un montaje publicitario. De una marca de pianos, teclados, tintes rubios, o trajes elegantes.
Porque se me hace muy cuesta arriba que nadie conozca a una persona con esa habilidad. Digo yo que la habrá aprendido en algún lugar y por lo menos en ese lugar le conoceran, a no ser que nunca tocase en público. Pero se me hace raro. Y lo de las etiquetas del traje cortadas ya es surrealista.
Lo dicho, todo se me explicaría con un montaje
Porque se me hace muy cuesta arriba que nadie conozca a una persona con esa habilidad. Digo yo que la habrá aprendido en algún lugar y por lo menos en ese lugar le conoceran, a no ser que nunca tocase en público. Pero se me hace raro. Y lo de las etiquetas del traje cortadas ya es surrealista.
Lo dicho, todo se me explicaría con un montaje





