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Albanta
Las alas del agua, la espuma de los días
Sindicación
 
Razones
Durante años me apliqué a la feroz autoterapia de hacer listas. Listas de todo, lo mismito que si fuera el protagonista de Alta Fidelidad, pero extendiéndolo a cualquier ámbito de mi existencia. Listas de tareas, de proyectos, de canciones, de cosas que quería hacer antes de morirme, de libros, de películas, de cosas que pensaba evitar en lo sucesivo, de amigos que invitaría en el (lejano) día en que cumpliera cincuenta años, de personajes de novela, de cosas buenas que iba descubriendo en los próximos... Listas, listas, listas.
Estos días en que (aunque obviamente no deje constancia en el blog) me agobian varios problemas personales, de vez en cuando tengo la tentación de hacer una de aquellas listas. Y una a una, detallar las razones por las que hoy es un buen día, de forma que, en una suerte de conjuro, lo bueno le gane la partida a lo malo. No sé si sirve de algo. Un psicólogo amigo me decía que eso es como tener tos y rascarse los pies (bueno, o rascarse otra cosa que creo que era lo que decía él, para ser exactos). Pero cada uno va agarrándose a lo que puede y apoyándose en las muletas que encuentra a mano...
Razones, por tanto, para estar bien en un día como hoy:
La luz colándose en mi cuarto, el sol invadiéndolo todo a las siete de la mañana, el mar desde la ventana, el café tomado en la mecedora mirando las olas, el olor del gel de baño, conseguir meterme en unos pantalones del año pasado, a pesar de los kilos que he pillado en los últimos meses, Iñaki Gabilondo, una canción de Los Rodríguez pillada al vuelo y que no he conseguido identificar pero lo haré, el autobús cogido in extremis, una llamada de teléfono, encontrarme a un amigo, la sonrisa de la chica de seguridad al entrar en el trabajo, dos correos dulces en mi bandeja de entrada, que hoy es viernes, que mañana llega Javier, que dentro de una semana llegará el Tren Negro y en él un buen montón de amigos, que también ese día comienzan mis vacaciones, que...
Bueno, no es tanto, ya lo sé... pero es que sólo son las nueve y veinticinco de la mañana...
No