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Albanta
Las alas del agua, la espuma de los días
Sindicación
 
Mañanas de domingo
Entre los placeres esos pequeñitos que suman en la parte amable de la balanza, en mi caso se encuentran, sin ninguna duda, las mañanas del domingo. Y cuando digo las mañanas, me refiero a las siete y media, las ocho, las ocho y media... Ese momento en que todo duerme, las olas acarician la orilla de la playa, apenas pasan coches, algún madrugador sale a correr y algún rezagado cruza en un extraño zigzag la calle.
En ese momento, el silencio. El silencio y por tanto el placer: la sensación de que la vida se detiene unos instantes y es posible ese sueño perdido de captar los matices de las cosas. El aire quieto, las gaviotas, el olor que llega del mar.
Y sobre todo esa sensación de soledad acompañada: porque estoy sola, pero todos los que quiero, que son muchos, en ese instante están conmigo arropando los minutos callados de la mañana.
 
Comentario:
Me encantan los domingos por las mañanas, cuando el dia despierta...mas o menos en el mismo horário, esta soledad bien acompañada, son deliciosas, claro que sin este olorzito a mar que tienes tan cerca,que invídea (de la buena) y como Jose Domingo, me parece que a tarde se hace un poco cuesta arriba...no me gustan mucho las tardes...:)
 
Comentario:
Tengo la sensación de que algo está cambiando en su interior, señora...
 
Comentario:
Son esos momentos en los que te sientes que formas parte del todo y amas la vida. Pero un domingo a esas horas, yo estoy durmiendo.
 
Comentario:
Si, el domingo mola hasta el aperitivo...después se hace un poco cuesta arriba ;)
No