De vuelta
Como título no es ni muy prometedor ni muy original..
Después del parón, sin aviso previo, de unos días, vuelvo a escribir sin saber muy bien por qué lo hago, pero con una extraña necesidad de hacerlo. A lo mejor porque sé que hay algunas personas (he quitado el contador de visitas, no me apetecía saber cuántos ni quiénes me visitaban cada día) que me escriben correos, o que dejan comentarios y que parecen esperar. Y eso es tan de agradecer (del mismo modo que yo agradezco que haya gente que escribe y a la que leo a diario) que algo dentro de mí me obliga a seguir escribiendo.
Así que aquí estoy, de vuelta en el trabajo y sin demasiadas ganas, pero más descansada de lo que yo creía que iba a estar. Mi jefe me ha dejado una larguísima lista de tareas antes de irse él mismo de vacaciones y aunque no quiero empezar agobiándome demasiado, reconozco que la primera impresión ha sido... ufff. Mejor no comentar...
Durante estos días he tenido algunas experiencias sobre las que escribiré. Experiencias de las de dentro, aclaro, porque todo ha sido un estar mirando los interiores, y el mar que sí que ha habido, ha sido pura contemplación, que es también una forma de mirar por dentro.
Así que estoy de vuelta. Y hay algo en este día de hoy (porque me toca a mí, pero también por una larga tradición) de vuelta. Después de la fiesta del 15 de agosto (en Gijón se terminan las fiestas) hay algo ya de vuelta al cole. No, no, ya sé, es demasiado pronto... Pero es inevitable sentirlo. Aunque también puede que todo se deba a "mi" inevitable "vuelta al cole".
Después del parón, sin aviso previo, de unos días, vuelvo a escribir sin saber muy bien por qué lo hago, pero con una extraña necesidad de hacerlo. A lo mejor porque sé que hay algunas personas (he quitado el contador de visitas, no me apetecía saber cuántos ni quiénes me visitaban cada día) que me escriben correos, o que dejan comentarios y que parecen esperar. Y eso es tan de agradecer (del mismo modo que yo agradezco que haya gente que escribe y a la que leo a diario) que algo dentro de mí me obliga a seguir escribiendo.
Así que aquí estoy, de vuelta en el trabajo y sin demasiadas ganas, pero más descansada de lo que yo creía que iba a estar. Mi jefe me ha dejado una larguísima lista de tareas antes de irse él mismo de vacaciones y aunque no quiero empezar agobiándome demasiado, reconozco que la primera impresión ha sido... ufff. Mejor no comentar...
Durante estos días he tenido algunas experiencias sobre las que escribiré. Experiencias de las de dentro, aclaro, porque todo ha sido un estar mirando los interiores, y el mar que sí que ha habido, ha sido pura contemplación, que es también una forma de mirar por dentro.
Así que estoy de vuelta. Y hay algo en este día de hoy (porque me toca a mí, pero también por una larga tradición) de vuelta. Después de la fiesta del 15 de agosto (en Gijón se terminan las fiestas) hay algo ya de vuelta al cole. No, no, ya sé, es demasiado pronto... Pero es inevitable sentirlo. Aunque también puede que todo se deba a "mi" inevitable "vuelta al cole".
Comentario:
No empecemos, ¿eh? Ayer hablaban por la radio del verano "que ya se acaba". Pero el verano no termina hasta el 21 de septiembre. Otra cosa es que haya que trabajar, pero aún queda un mes de días largos y luminosos: no le demos la espalda.
Comentario:
Con contador o sin él,¡óle que hayas vuelto!.