Barato, barato
Después de comer ayer con Javier me quedó la duda terrible de si no estaré vendiendo mi vida muy barata. Seguramente hay otros modos, otra existencia, y demasiados intereses en que no lo sepamos.
Comentario:
Sería mejor que en lugar de venderla, la gastásemos, la regalásemos e hicisemos con ella lo que nos viniese en gana, pero, ¿como se hace eso?
Comentario:
Pues no me cabe ninguna duda. La vendemos muy baratita, amiga mía.





