Escribir la vida
A veces hablo con gente acerca de esta cosa de los blogs y las opiniones son muy encontradas. Desde los que defienden esta forma de expresión como uno de los rasgos distintivos de la época hasta los más escépticos, o los directamente contrarios a que uno pueda ir dejando por ahí constancia de lo vacío de su existencia.
A veces yo también me pregunto por qué. Cuando escribí las primeras líneas de este blog era plenamente consciente del carácter clandestino y anónimo. Sabía que nadie lo leería. Con el tiempo he descubierto que hay media docena de personas (seguramente más) que leen de forma habitual estas bobadas que voy dejando y que no son otra cosa que la confirmación de dos cosas: que estoy viva y que soy la persona más vaga de esta galaxia bloguera. Es cierto que puedo seguir viva aunque no escriba, pero tengo la experiencia de que en cuanto dejo de escribir unos días recibo en mi correo unos cuantos mensajes preguntando si me ocurre algo, y lo más gracioso es que la mayoría de ellos no son de personas que suelen dejar comentarios. O sea, que alguien hay por ahí, que por razones que se me escapan siguen estas palabras que ya intento que no sean muchas para no cansar, que el mundo está lleno de cosas por hacer y la galaxia blog llena de textos fantásticos para ser leídos.
Así que lo mío, al menos de momento, mientras no decida tomármelo en serio, es pura constatación. Ni siquiera es aquello de escribir la vida que decía la niña Clara en la primera novela de Isabel Allende. No. Es sólo que estoy aquí. Que muere agosto despacio. Que también estás ahí.
A veces yo también me pregunto por qué. Cuando escribí las primeras líneas de este blog era plenamente consciente del carácter clandestino y anónimo. Sabía que nadie lo leería. Con el tiempo he descubierto que hay media docena de personas (seguramente más) que leen de forma habitual estas bobadas que voy dejando y que no son otra cosa que la confirmación de dos cosas: que estoy viva y que soy la persona más vaga de esta galaxia bloguera. Es cierto que puedo seguir viva aunque no escriba, pero tengo la experiencia de que en cuanto dejo de escribir unos días recibo en mi correo unos cuantos mensajes preguntando si me ocurre algo, y lo más gracioso es que la mayoría de ellos no son de personas que suelen dejar comentarios. O sea, que alguien hay por ahí, que por razones que se me escapan siguen estas palabras que ya intento que no sean muchas para no cansar, que el mundo está lleno de cosas por hacer y la galaxia blog llena de textos fantásticos para ser leídos.
Así que lo mío, al menos de momento, mientras no decida tomármelo en serio, es pura constatación. Ni siquiera es aquello de escribir la vida que decía la niña Clara en la primera novela de Isabel Allende. No. Es sólo que estoy aquí. Que muere agosto despacio. Que también estás ahí.
Comentario:
Y yo soy una de las que te sigo leyendo, aunque hace mucho que no te dejo comentarios.
Y también me alegro de que sigas escribiéndo.
Un beso
Y también me alegro de que sigas escribiéndo.
Un beso
Comentario:
Y que me voy de vacaciones en nada... yujuuuuuuu
:D
:D





