El tiempo
No el meteorológico, no, el otro. El que pasa sin que te enteres.
Ayer tuve que hacer trabajo de hemeroteca y no eran demasiados los años de retroceso, pero suficientes como para ponerme los pelos de punta... Cómo pasa el tiempo y sobre todo qué huellas deja.
Sé que es una tontería, una obviedad, pero precisamente por ello, sólo cuando reparas en ella (en lo obvio nunca reparamos, para eso está ahí) se manifiesta con toda su contundencia.
Vi fotos de amigos, de gente a la que conozco mucho. Estaban en las páginas que miraba, porque presentaban un libro, porque les habían dado un premio, porque protagonizaban un conflicto, o porque formaban parte de un equipo municipal, por ejemplo. Los ves con frecuencia, tomas un café, te los encuentras en los sitios, vas viendo cómo cambian de peinado (o de pelo) cómo engordan o adelgazan, de qué forma se les dibuja el tiempo en la cara, pero sólo cuando de pronto, te los encuentras en viejos periódicos, compruebas que no todo es una línea continua. Que hay un corte, una separación, un antes y un ahora, un tiempo, un rostro, un cuerpo, definitivamente ausente.
Y eso que no me he parado ni a considerar siquiera cómo han cambiado ideológicamente algunos de ellos.
Ayer tuve que hacer trabajo de hemeroteca y no eran demasiados los años de retroceso, pero suficientes como para ponerme los pelos de punta... Cómo pasa el tiempo y sobre todo qué huellas deja.
Sé que es una tontería, una obviedad, pero precisamente por ello, sólo cuando reparas en ella (en lo obvio nunca reparamos, para eso está ahí) se manifiesta con toda su contundencia.
Vi fotos de amigos, de gente a la que conozco mucho. Estaban en las páginas que miraba, porque presentaban un libro, porque les habían dado un premio, porque protagonizaban un conflicto, o porque formaban parte de un equipo municipal, por ejemplo. Los ves con frecuencia, tomas un café, te los encuentras en los sitios, vas viendo cómo cambian de peinado (o de pelo) cómo engordan o adelgazan, de qué forma se les dibuja el tiempo en la cara, pero sólo cuando de pronto, te los encuentras en viejos periódicos, compruebas que no todo es una línea continua. Que hay un corte, una separación, un antes y un ahora, un tiempo, un rostro, un cuerpo, definitivamente ausente.
Y eso que no me he parado ni a considerar siquiera cómo han cambiado ideológicamente algunos de ellos.





