Lo que ocurre mientras tanto
Recuerdo haber leído a Javier Marías en alguna de sus novelas una reflexión acerca de la necesidad que tenemos de informar a alguna gente cuando nos sucede algo más o menos grave. El hablaba de esas personas a las que consideramos imprescindible dar cuenta de lo que nos ocurre, principalmente si se trata de alguna desgracia. Y al hilo de eso, se me ocurría esta noche de poco dormir, que una de las cosas más intolerables es que a la gente que más amamos pueda ocurrirles algo y no nos enteremos. Sí, ya sé que podría decirse que bendita ignorancia, que ojos que no ven, etcétera, y ese tiempo de sufrimiento que nos ahorramos... Pero resulta que no. Afortunadamente, y toco madera, nunca me he visto en una de esas situaciones, pero me imagino que el tiempo que transcurre desde que a alguien muy importante le sucede algo terrible y nos enteramos de ello, seguramente se vive después como una neblina imprecisa, cuando no como una traición: "Cómo podía yo estar tan tranquila riéndome y tomando unas cañas, o comprándole un regalo, o mirando escaparates, o discutiendo de cualquier cosa, mientras que...". Supongo que por eso, desde antiguo existe la mitología de los "avisos", los pájaros que se cruzan en el camino, las visitas fantasmales... Quizá no tanto para dar la mala noticia, como para evitar ese sufrimiento posterior, de haber sido tontamente feliz, cuando ya la desgracia se había instalado, sin que uno lo supiera, en la vida ya para siempre...
(Contrariamente a lo que pueda parecer, estoy bien. Y no me ha sucedido nada... que yo sepa.)
(Contrariamente a lo que pueda parecer, estoy bien. Y no me ha sucedido nada... que yo sepa.)
Comentario:
Por eso yo no soy partidaria de ocultar las cosas a nadie, por muy grave que estas sean y por mucha impresión que puedan tener en el informado ( a no ser que por causas muy concretas no valga la pena decírselo).
Tal como comenta Jose, en los malos momentos es donde se reconocen los amigos, tanto por el que te ayuda cuando te hace falta como por el que cuenta contigo para lo que sea.
Pero si no ocurre nada, mejor.
Tal como comenta Jose, en los malos momentos es donde se reconocen los amigos, tanto por el que te ayuda cuando te hace falta como por el que cuenta contigo para lo que sea.
Pero si no ocurre nada, mejor.
Comentario:
Estoy de acuerdo. Necesitamos compartir con los demás, sobretodo amigos y familiares. No solo los buenos momentos, también los malos. Quizás compartir los malos momentos diferencia más un buen amigo de un mal amigo que compartir los buenos momentos.
Comentario:
Y no veas lo que me alegra