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Albanta
Las alas del agua, la espuma de los días
Sindicación
 
La importancia de llamarse Laura
Ya. Ya sé. Que acabo de plagiar el título a Oscar Wilde, lo digo para que no haya malentendidos. Pero es que hoy me parece adecuado, porque mi teléfono ha sonado toda la mañana y he sido felicitada por un montón de gente (algunos de verdad que inesperados) por aquello de que hoy es mi santo. Además de una enorme gratitud, eso me ha dado que pensar. Siempre he creído que el asunto de los nombres no es ninguna tontería: seguramente condicionan nuestro destino más de lo que pensamos. Mi madre (que tiene un nombre bien horrible, y quizá por eso) siempre dice que el nombre lo hace la persona, que nos parece bonito o feo, según quién lo lleve. Puede ser. Pero no es tanto lo del atractivo de un nombre, como su peculiaridad, oportunidad... O que se lo digan a todos aquellos que arrastran como una condena un nombre muy gracioso en su momento, o un nombre que rima con el apellido, o... En mi caso creo que tuve mucha suerte. Mi nombre es bastante insólito entre las mujeres de mi generación (nunca coincidí con ninguna otra Laura ni en el cole, ni en el instituo, ni en la universidad), a mí me parece bonito, y en mi caso, además, cumple una tradición que va de abuela a nieta desde hace varias generaciones. A mi abuela no la conocí demasiado: se murió cuando yo era muy pequeña y casi todo lo que sé de ella (quitando algunas imágenes difusas, que parecen parte de un sueño) lo he ido construyendo por conversaciones, anécdotas, imágenes que tienen los demás y en estos últimos tiempos, gracias al escaneo de un buen montón de fotos familiares de las que no tenía noticia, he ido leyendo en ella, en su rostro, en sus gestos, en su sonrisa. Siempre me han dicho que me parezco mucho a ella : los mismos ojos, la misma sonrisa, las mismas (¡ay!) caderas... También me han dicho (y supongo que esto tiene que ver con lo que marca el nombre) que tengo un carácter muy parecido al suyo. Me gusta creerlo, la verdad. Sobre todo desde que conocí que una vez hace muchísimos años, quería ampliar la cocina de su casa (estamos hablando de los años cuarenta) y como su marido no estaba muy por la labor, aprovechó que éste estaba trabajando y ella misma se dedicó a tirar el tabique que le estorbaba. También me han dicho que siempre estaba canturreando, y cuando la miro en las fotos, casi siempre sonríe. Hoy, que es el día de mi santo, es un buen momento para recordarla a ella. Porque aunque lleve treinta y tantos años muerta, algo tendría, cuando su recuerdo está tan presente...
 
Comentario:
La imporrancia de llamarse Laura, pero también de sr como eres, querida amiga. He leido emocionamdamente tus últimos escritos en donde hablas de abuelas, el paso del tiempo, las amistades peligrosas (Amandita), etc, y veo que estás en forma. Tus artículos son largos y cálidos, como siempre (lo de cálidos), pero más.
Ah, dos cosas.
La primera, felicidades.
La segunda: ayer acompañé a una persona a la estación de ferrocarrill. ¿A que no sabes quién estaba? Pues sí: AP,que me regaló su nuevo disco. Y le dije: "ya sé que vas a Gijón..."
 
Comentario:
Sabes que te quiero mucho...y que siempre te deseo lo mejor...mismo que hoy no sea el dia de tu santo...que pases un dia estupendo.
besitossssssss
 
Comentario:
Con algo de retraso, pero te deseo muchas felicidades.
 
Comentario:
Felicidades, espero que hayas pasado un buen día.
 
Comentario:
Felicidades, espero que hayas pasado un buen día.
 
Comentario:
Pues felicidades.
Si es cierto que antes se canturreaba más que ahora. Te asomabas al patio, de los bloques del extrarradio de Madrid, y siempre oias a alguna ama de casa canturreando.
Y por cierto, mi madre lo hacía fenomenal.
Es una pena que esa costumbre se haya perdido.
 
Comentario:
Se me olvidaba. Que no llevo su nombre, pero a mi hija sí que se lo puse.
Mil besos más.
 
Comentario:
Primero, te felicito. Y luego te cuento, aunque ya debías intuirlo, que a mí también me dicen que me parezco a mi abuela, que lleva treinta y tantos años muerta y que dejó un recuerdo imborrable.
Mil besos.
No