Soñar
Llevo un par de noches de sueños, no, tres exactamente, de esos que yo llamo narrativos. De los que lejos de ser un puñado de imágenes inconexas en las que rastrear la información que ha ido colando el subconsciente a lo largo del día (o, lo que resulta mucho más inquietante, preludio de algunas imágenes de los días siguientes). No, sueños de los que forman historia, hasta el punto de que en el propio sueño te cuestionas que éste lo sea, y piensas si no lo estás viviendo en la realidad.
Esta noche soñé que tenía un estupendo compañero de trabajo. Por ser, venía a ser Javier, que el pobre está a tantísimos kilómetros de aquí, por Chequia, pero trabajaba conmigo y me sentía tan apoyada, tan contenta de tenerlo, que me desperté con la angustia terrible de llevar casi cuatro años echando de menos eso. A lo mejor es lo que me pasa...
Esta noche soñé que tenía un estupendo compañero de trabajo. Por ser, venía a ser Javier, que el pobre está a tantísimos kilómetros de aquí, por Chequia, pero trabajaba conmigo y me sentía tan apoyada, tan contenta de tenerlo, que me desperté con la angustia terrible de llevar casi cuatro años echando de menos eso. A lo mejor es lo que me pasa...





