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Albanta
Las alas del agua, la espuma de los días
Sindicación
 
A veces, la muerte
A veces gran amor, que decía Goytisolo, pero a veces, también, la muerte. Aunque sea de una persona de edad, duele. Sobre todo porque era próxima, porque la veía casi cada día, porque contagiaba su espíritu, sus ganas de vivir, su capacidad de ilusionarse por todo, y su creencia de que, a pesar de lo pochito que estaba ya su corazón, iba a vivir eternamente, porque era capaz de tener proyectos, aunque con la boca pequeña dijera con frecuencia que "esto se está acabando". Duele recordar la forma en que la oía trotar por el pasillo (sí, con sus ochenta y muchos años) y gritaba mi nombre: "¡¡Lau, Lau, Lau...!!!" cuando oía los timbrazos que le daba yo cada vez que pasaba a verla, y era con mucha frecuencia, por más que ahora me machaque pensando que tal vez debí visitarla más. Duele pensar en todo lo que ya no me contará, en ese hilo invisible con el pasado que se ha roto definitivamente con su muerte. Me quedaré ya sin hacer gran parte del árbol genealógico de mis hijos, porque aunque pueda anotar nombres y fechas de nacimiento, me quedaré sin conocer anécdotas, pequeñas historias, rasgos que convertían esos nombres en seres reales.
Y sobre todo, me quedo sin ella. Y aunque me sienta relativamente tranquila porque sé que ha vivido mucho y lo ha vivido bien y deja una huella imborrable en los que la conocimos, yo no puedo evitar sentir mucha pena. Y sentir el hueco que acaba de dejarme en el corazón.
 
Comentario:
Lo siento.
Un abrazo muy grande.
Natalia.
 
Comentario:
Un abrazo, compañera.
 
Comentario:
Se que en estos momentos, con este tipo de dolor ninguna palabra consuela ni alivia. Pero a pesar de todo ahí va mi beso y mi pequeña compañía.
 
Comentario:
sin mas palabras...lo siento amiga, pero si vivió plenamente, vivirá eternamente en sus amigos.
besitossssssss
 
Comentario:
Triste te leo hoy, mi querida amiga. Si te sirve de algo, te envío un muy cálido abrazo.
Y besos, muchos besos.
 
Comentario:

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando...

Al leer tu artículo, me ha venido a la mente el poema de Jorge Manrique.
Siento mucho tu pérdida, pero como bien dices, vivió su vida plenamente.
Besos.
No