Así estoy yo... sin ti
No. Lo reconozco, tampoco estoy tanto. No sé por qué, pero lo había visto venir desde el principio. Cuando de forma inesperada me llovió el regalo de las entradas para ver a Sabina en el Teatro Jovellanos, lo primero que comenté con una extraña incredulidad, fue eso de, bueno, ya veremos si hay concierto... Tampoco sé muy bien por qué lo dije, pero siempre tuve la sospecha de que no llegaría a haberlo. Tenía entradas para el viernes, y el jueves, los del primer concierto se quedaron a medias. Bueno, tan a medias como que en la sexta canción la voz nunca muy "voz" de Sabina se quedó en nada. Graznido, dijo él, que no le parecía justo cobrar por hacer aquello que estaba haciendo. Que ese concierto se repetiría el sábado... Cuando Rafa nos llamó para contárnoslo, supe que mis sospechas se cumplirían seguro y que no habría conciertos de Sabina. Y acerté, claro. A lo mejor por eso ni siquiera me decepcionó. Tenía interés en este concierto porque algo me decía que es de los últimos. O por lo menos de los últimos tal como estamos acostumbrados. He estado en conciertos suyos en la Plaza de Toros (creo que tres) en el Palacio de los Deportes, con Los Rodríguez, en el Teatro Jovellanos... Pero es como si un ciclo se hubiera cerrado ya. Incluso antes de este último (fallido) concierto. Yo creo que él también lo sabe.
Comentario:
Creo que esto fue un intento para intentar convencerse de que estaba equivocado, y lo que él sabía no era cierto. Pero tenía razón
Comentario:
¿Has leído el poema que le dedicó a ese fallido concierto?
Me alegro de verte.
Me alegro de verte.





