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Albanta
Las alas del agua, la espuma de los días
Sindicación
 
Errores
Ayer descubrí que había cometido un error en el trabajo. Un error en una fecha supone un cambalache con los implicados, que los dípticos han de repetirse, que hay que avisar a los que hacían las cuñas para la radio que (si aún no las han grabado) las cambien, que...

Y por encima de todo ello mi maldita sensación de hacer mal las cosas. La angustia en el estómago: me he equivocado y es terrible. Mi desazón. Ya sé, seguramente debería ser más tolerante conmigo misma, pero no puedo evitarlo.

Estos días, además, atenazada por el temor, abrumada por los problemas, no son precisamente los mejores.

Sólo compensa saber que una no está sola.
 
Comentario:
Jaume Perich decía:

Rectificar es de sabios... equivocados.

:-)

Todos nos equivocamos siete veces por minuto, o algo así.
No