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Albanta
Las alas del agua, la espuma de los días
Sindicación
 
Llueve
Llueve en esta mañana de vuelta al trabajo tras el puente y todo de pronto se tiñe de una tristeza mansa que contagia los rostros de los viajeros del autobús. Llueve y es agosto y hay, sin embargo, una vez pasada la fiesta del 15 una inevitable sensación de otoño. Todo el verano que venga desde ahora será casi de mentira, como una concesión que los dioses les hacen a quienes tuvieron la idea de coger sus vacaciones más tarde, pero todos sabemos ya que no es así. Que el verano ha terminado y que empiezan a sonar, aunque sean inaudibles todavía, los acordes de "El final del verano" del Dúo Dinámico, y las canciones que en los veranos lejanísimos ya hablaban de otoño aunque siguieran hablando de verano.

Mientras esperaba el autobús, varias chicas sudamericanas, morenas, de caderas anchas y culos impresionantes, caminaban cansinas, posiblemente salían de alguno de los clubs que hay en la calle siguiente. Una de ellas se había puesto una bolsa de plástico en la cabeza, tal vez para evitar el desastre de la humedad en el pelo alisado con esfuerzo. Un hombre de aspecto escuchimizado, cojo y posiblemente bebido se les acercó y habló con ellas. No sé qué les dijo, pero es posible que quisiera acostarse con todas ellas por las carcajadas que soltaron la mayoría y los rostros de fastidio de las demás. Al final se marcharon y lo dejaron allí, con la única compañía de las fantasías que nadie podrá quitarle.
 
Comentario:
A mí me pasa lo mismo, siempre creo que el final del verano tiene sus propias canciones. Son las que te llenan de tristeza y de melancolía por los meses pasados.
No