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Albanta
Las alas del agua, la espuma de los días
Sindicación
 
La materia de la que están hechos los sueños
Al final resulta que es puro residuo. Si uno se analiza bien, si hace un recuento exhaustivo de lo que le ha sucedido durante el día, qué ha visto, a quién, qué ha oído, qué noticia o qué palabra se le ha colado desde un anuncio de la tele o desde una portada de un libro, acaba encontrando las claves de los sueños más o menos absurdos que nos acompañan, nos atosigan o nos acarician durante la noche.
Lo de esta noche ha sido muy fácil. Ayer, en una conversación con J. (hacía mucho tiempo que no entraba en el café Gregorio) hablamos de la rabia que les da a las ex comprobar que uno rehace su vida (o se enamora simplemente) de alguien impresentable. Es una conversación que también tuve hace tiempo con las niñas brujas, y había, si mal no recuerdo, diversidad de opiniones, más o menos al cincuenta por ciento: "Pues ya que me ha dejado que la que esté con él sea un desastre, mira y que se joda", o al revés" Pues para no dejarme por alguien mejor que yo...". Después, en esa elaboración onírica sobre la que aparentemente al menos no tenemos control, soñé que M. me dejaba por una tía absolutamente desastrosa que le volvía absolutamente chiflado y la ira que me poseía en el sueño no tenía tanto que ver con el hecho de que me dejara, como con el hecho de que lo hiciera por alguien impresentable.
Lo que no sé es cómo me sentiría si hubiera soñado que me dejaba por un auténtico dechado de virtudes. Vamos, aquello de la vieja canción de Mocedades "Si es mejor que yo, podré entonces llorar"...

Qué disquisiciones tan elaboradas... Cómo se nota que hoy es viernes.
 
Comentario:
Para mí los sueños están hechos de arena de playa (que pedante)
 
Comentario:
Pues no sé qué es peor, la verdad... Eso sí que resulta perturbador, aunque también podría explicar algunos misterios...
 
Comentario:
¿Y si fuera al revés? Nuestra vida en sueños es lógica, tiene sentido, es inteligible. En cambio, en cuanto nos despertamos, empieza una experiencia incomprensible, hecha con retazos, con recortes, con retales de lo que hemos soñado, una vida misteriosa en la que, sin explicación alguna, ya no somos tan altos ni tan guapos, en la que no nos da miedo un acantilado que hay detrás de una puerta, sino que nos inspiran temor cosas que no se entienden, como las hipotecas. A lo mejor lo que vivimos despiertos no es más que eso: nuestros sueños sometidos a una lógica incomprensible. No sé, digo, por decir.
 
Comentario:
Yo soñaba que me dejaba por unos animales de granja, y, como en las peores pesadillas, mi sueño se hizo realidad.
No