Domingo por la tarde
Casi noche ya y la tristeza incierta de la víspera de lunes. Y rebelándome a ella, la enumeración de las cosas buenas: los veintidós años cumplidos ayer de estar con M. y también ayer la boda de Luis Sepúlveda y Carmen, por segunda vez. La primera fue en el año 71, y luego vendría Pinochet y el exilio por Europa y la separación y otras bodas y otros compañeros, y otros hijos, para reencontrarse y volver a estar juntos hace ya varios años, y volver a casarse ahora. Luis escribe bonitas historias, pero también ha conseguido hacer de su vida una novela apasionante.
Más cosas buenas: anoche cenamos con los niños en la pizzería de debajo de nuestra antigua casa y fue estupendo volver a ver a los dueños sinceramente contentos de vernos por allí. Nos reímos mucho con Sergio y su capacidad para las imitaciones diversas, especialmente con las de La hora Chanante y las de Les Luthiers. Voy a echarlo mucho de menos cuando se vaya a Cáceres.
Más cosas buenas: anoche cenamos con los niños en la pizzería de debajo de nuestra antigua casa y fue estupendo volver a ver a los dueños sinceramente contentos de vernos por allí. Nos reímos mucho con Sergio y su capacidad para las imitaciones diversas, especialmente con las de La hora Chanante y las de Les Luthiers. Voy a echarlo mucho de menos cuando se vaya a Cáceres.
Comentario:
Querida, para mí el 82 también fue el primer año...





