<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"><channel><title><![CDATA[Albanta]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/albanta/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Las alas del agua, la espuma de los días]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[Mudanza]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/albanta/c_245.htm]]></link><description><![CDATA[Las mudanzas es lo que tiene. Parece que nunca terminan, pero hoy, que empieza el año, se abre el nuevo espacio de Albanta.<br/><br/>Así que, desde hoy, esto continúa en:<br/><br/><a target="_blank" href="http://www.republicadealbanta.com/blog">Albanta</a>]]></description><author><![CDATA[Albanta]]></author></item><item><title><![CDATA[En obras]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/albanta/c_244.htm]]></link><description><![CDATA[Aunque no hay mucha justificación, lo cierto es que los silencios de estos días se deben, además de las fiestas, al hecho de que en breve estrenaré blog. <br/>Estoy en ello, aunque no soy capaz de prometer que cuando lo haga escribiré largo y bonito...<br/>]]></description><author><![CDATA[Albanta]]></author></item><item><title><![CDATA[Así estoy yo... sin ti]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/albanta/c_243.htm]]></link><description><![CDATA[No. Lo reconozco, tampoco estoy tanto. No sé por qué, pero lo había visto venir desde el principio. Cuando de forma inesperada me llovió el regalo de las entradas para ver a Sabina en el Teatro Jovellanos, lo primero que comenté con una extraña incredulidad, fue eso de, bueno, ya veremos si hay concierto... Tampoco sé muy bien por qué lo dije, pero siempre tuve la sospecha de que no llegaría a haberlo. Tenía entradas para el viernes, y el jueves, los del primer concierto se quedaron a medias. Bueno, tan a medias como que en la sexta canción la voz nunca muy "voz" de Sabina se quedó en nada. Graznido, dijo él, que no le parecía justo cobrar por hacer aquello que estaba haciendo. Que ese concierto se repetiría el sábado... Cuando Rafa nos llamó para contárnoslo, supe que mis sospechas se cumplirían seguro y que no habría conciertos de Sabina. Y acerté, claro. A lo mejor por eso ni siquiera me decepcionó. Tenía interés en este concierto porque algo me decía que es de los últimos. O por lo menos de los últimos tal como estamos acostumbrados.  He estado en conciertos suyos en la Plaza de Toros (creo que tres) en el Palacio de los Deportes, con Los Rodríguez, en el Teatro Jovellanos... Pero es como si un ciclo se hubiera cerrado ya. Incluso antes de este último (fallido) concierto. Yo creo que él también lo sabe.<br/>]]></description><author><![CDATA[Albanta]]></author></item><item><title><![CDATA[A veces, la muerte]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/albanta/c_242.htm]]></link><description><![CDATA[A veces gran amor, que decía Goytisolo, pero a veces, también, la muerte. Aunque sea de una persona de edad, duele. Sobre todo porque era próxima, porque la veía casi cada día, porque contagiaba su espíritu, sus ganas de vivir, su capacidad de ilusionarse por todo, y su creencia de que, a pesar de lo pochito que estaba ya su corazón, iba a vivir eternamente, porque era capaz de tener proyectos, aunque con la boca pequeña dijera con frecuencia que "esto se está acabando". Duele recordar la forma en que la oía trotar por el pasillo (sí, con sus ochenta y muchos años) y  gritaba mi nombre: "¡¡Lau, Lau, Lau...!!!"  cuando oía los timbrazos que le daba yo cada vez que pasaba a verla, y era con mucha frecuencia, por más que ahora me machaque pensando que tal vez debí visitarla más. Duele pensar en todo lo que ya no me contará, en ese hilo invisible con el pasado que se ha roto definitivamente con su muerte. Me quedaré ya sin hacer gran parte del árbol genealógico de mis hijos, porque aunque pueda anotar nombres y fechas de nacimiento, me quedaré sin conocer anécdotas, pequeñas historias, rasgos que convertían esos nombres en seres reales. <br/>Y sobre todo, me quedo sin ella. Y aunque me sienta relativamente tranquila porque sé que ha vivido mucho y lo ha vivido bien y deja una huella imborrable en los que la conocimos, yo no puedo evitar sentir mucha pena. Y sentir el hueco que acaba de dejarme en el corazón.]]></description><author><![CDATA[Albanta]]></author></item><item><title><![CDATA[Enorme suerte, enorme privilegio]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/albanta/c_241.htm]]></link><description><![CDATA[Ya he dicho más veces que uno de mis mayores éxitos, de lo que me siento más orgullosa, es además de mi familia, mis amigos. Tengo amigos de lujo, y en un número importante. Si de una persona dicen mucho los amigos que tiene, yo debo considerarme absolutamente privilegiada, porque mis amigos, todos, son fantásticos. No voy a poner nombres, claro, por respeto a ellos, y porque encima alguno lee (me consta) este blog y tampoco es plan de que luego se me pongan tontos... :) , pero es cierto. Cada vez que se me ocurre aquello de dar gracias a la vida, la existencia de los amigos está ahí, entre las primeras cosas de la lista...<br/>Entre todos los amigos hay un grupo muy especial por sus propias características, por la forma en que nos relacionamos y por ellas mismas. Con ellas cené anoche y todavía me duelen las mandíbulas de lo mucho que me hicieron reír. Nunca, ni aunque viva miles de años podré pagarles esas horas que cada cierto tiempo compartimos: su conversación brillantísima, su sentido del humor, su inteligencia. Cada una tan distinta de la otra y todas, sin embargo, tan próximas. <br/>Esta mañana mis especiales gracias por la velada de anoche ("exquisita", o "divina", ellas ya saben por qué) para M. que cada día está más delgada y más guapa, para A. , que  combinarsu "exquisita" sensatez con la ironía más mordaz, a E., que a pesar de los pesares (cuánto indocumentado suelto) no es en absoluto insegura, ya quisieran tener sus convicciones los que le dijeron semejante disparate, y  para T. que siempre se inventa algo, que siempre nos hace reír (incluidas las espeluznantes cuajadas que esta noche se me han aparecido en mis pesadillas, que lo sepas) y que ayer le dio por decir algo que me ha dado que pensar... "¿Creéis que cuando tengamos ochenta años seguiremos reuniéndonos como ahora?" <br/>Pues sí. Yo creo que sí. Espero que sí. Aunque el tema de conversación por entonces se centre, sobre todo, en lo jodidas que tenemos las lumbares...]]></description><author><![CDATA[Albanta]]></author></item><item><title><![CDATA[Inesperadamente]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/albanta/c_240.htm]]></link><description><![CDATA[Aunque con varios días de adelanto, uno de los regalos que recibí por mi cumple fue un Ipod.Sí, el <a target="_blank" href="http://www.apple.com/es/ipod/ipod.html">Ipod vídeo</a>, justamente, una maravilla, tan planito, tan mono y con 30 gigas...<br/>Pero más allá de la cosa tecnológica, este regalo me está proporcionando muchas alegrías suplementarias. Naturalmente, en cuanto lo tuve me dediqué a meter todas las fotos que tengo digitalizadas (muchísimas) alguna peli para ver a ratitos perdidos en el autobús, y sobre todo, canciones. Muchas canciones. Cerca de 4000. Eso significa que podría estar escuchando música ininterrumpidamente durante mucho tiempo, ya lo sé. Pero significa, además, que si disparas al azar las canciones, puede sonar cualquiera y eso me encanta, porque naturalmente no recuerdo qué canciones están ahí incluidas. Y es fantástico que de pronto suene esa canción que no te esperas: La historia de Ligia Helena, la cándida niña de la sociedad, o el fantástico 1972 de Josh Rouse, o una vieja canción de Revolver, o el You're so vain de Carly Simon, o el Estadio Azteca de Calamaro... <br/>Si alguien no sabe qué pedir a los Reyes este año, lo recomiendo. A mí me está haciendo muy feliz.]]></description><author><![CDATA[Albanta]]></author></item><item><title><![CDATA[En justa correspondencia (y porque me da la gana)]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/albanta/c_239.htm]]></link><description><![CDATA[Si ayer fue mi cumpleaños, hoy es el de <a target="_blank" href="http://www.amandaenredada.com">Amanda</a>. Y ayer, ella me felicitaba desde su página y hoy la felicito yo desde la mía. Porque me da la gana, básicamente y no por ese sentido del compromiso de reciprocidad...<br/>Porque quiero. Porque resulta que Amanda, en esta pantalla, se me ha convertido desde los primeros y ya lejanos tiempos (no recuerdo quién encontró a quién, y tampoco sé si importa) en una referencia inevitable. Las coincidencias, las telepatías, los gustos que compartimos, las pasiones comunes, que se nos ocurra hablar de lo mismo al mismo tiempo... Todo esto ha hecho de Amanda una imagen en el espejo. Es como si, tan diferentes como seguramente somos, tuviéramos una similitud extraña. <br/>Hasta cumplimos años con un día de diferencia únicamente.<br/>Feliz cumpleaños, Amanda. Y millones de gracias por las palabras que siempre están ahí, en la pantalla, justo cuando las necesito...]]></description><author><![CDATA[Albanta]]></author></item><item><title><![CDATA[Un par de días]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/albanta/c_238.htm]]></link><description><![CDATA[Me quedan un par de días para cumplir años, y aunque esto no es un recordatorio para que los amigos que me leen (y que yo sé que se acuerdan) no lo olviden, sí que es una reflexión inevitable sobre el inevitable paso del tiempo.<br/>Supongo que cumplir años es un privilegio. No, no lo supongo, sé que es así. Y no sólo por eso que se dice siempre, que la otra alternativa es mucho peor, sino porque a medida que uno avanza en esto de la vida, si consigues llegar a la sabiduría esa suprema (que lo es) de ver siempre la botella medio llena, terminas por medir los años no por el tiempo transcurrido (y mucho menos por los días que se van restando implacablemente) sino por lo que se acumula en el tiempo que pasa. Vamos, que no hay que contabilizar los años que tienes en la vida, sino la vida que tienes en los años...<br/>Hace algún tiempo tuve mis dudas acerca de la posible existencia de una enfermedad de esas puñeteras. Luego resultó que no, claro, pero en ese tiempo me dio por pensar y hacer inventario (siempre me pongo la tirita antes de la herida, una que es muy precavida) y tengo que reconocer que la cuenta, por entonces, era bastante positiva. No puedo quejarme de nada y creo que tengo muchísima suerte. Hay tesoros en mi existencia de esos que una tiene que cuidar y agradecer a diario: la familia, el apoyo siempre incondicional del compañero que desde hace tantos años está siempre ahí, mis hijos, los amigos. <br/>Es cierto que da un poco de miedo pensar en el número de años que se cumplen y es como un vértigo extraño, porque si no fuera por los espejos (que tan poco frecuento) juraría que sigo siendo la misma adolescente, incluso la misma cría.  Y desde luego, ya no. Pero a la vez, qué enorme privilegio mirar y ver que hay tanta vida -y tan feliz- almacenada en los días de todos estos años...<br/>]]></description><author><![CDATA[Albanta]]></author></item><item><title><![CDATA[Sorprendida]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/albanta/c_237.htm]]></link><description><![CDATA[Muy sorprendida, de verdad. Confesaré que tengo un contador de <a target="_blank" href="http://www.statcounter.com">statcounter </a>que no suelo mirar con demasiada frecuencia. Las visitas de este blog, que son escasas (para mí son fantásticas, lo digo comparando con los cienes y cienes diarios que tienen la mayoría de los blogs que leo) suelen ser parecidas todos los días. Incluso tengo bastante identificados a los  lectores habituales. Por eso, hoy, que me ha dado por entrar casi me caigo del susto. El miércoles hubo 960 visitas. Lo juro, vamos, lo que juro es que eso es lo que dice el contador. Lo primero que pensé fue, hala, seguro que <a target="_blank" href="http://borjamari.blogspot.com">borjamari </a>ya ha descubierto esta birria y me ha puesto a parir... Pero no. No era eso. Luego, fijándome un poquito más descubrí que el número de visitantes era bastante similar al de cada día (un alivio) pero parece ser que alguno se dedicó a revisar todo el blog, todos los archivos, todos los comentarios... No hay otra explicación para esa brutalidad (para mí, que soy una blogger modestísima) de visitas... <br/>A quienquiera que haya sido ese visitante concienzudo, no sé si decirle gracias o qué. Es curioso pensar que alguien ha pasado tanto tiempo indagando en estas bobadas que voy escribiendo. Una situación rara, la verdad...<br/>]]></description><author><![CDATA[Albanta]]></author></item><item><title><![CDATA[Harta, harta, harta]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/albanta/c_236.htm]]></link><description><![CDATA[No sé exactamente dónde se coloca el listón a partir del cual dices esa encantadora frase de "Hasta aquí hemos llegado". Así que a lo mejor esto no es definitivo, y vuelvo a caer en la tentación morbosa de abrir ciertas páginas o escuchar ciertas palabras (uy, cómo me recuerda esto, en la estructura de la frase, ojo, <a target="_blank" href="http://komunika.net/silvio/cancionero/delausencia.html">aquella canción </a>de Silvio que tanto me gustaba) . Pero ahora mismo la decisión es de lo más firme: Ya no puedo más. La crispación me puede, no aguanto más federicos, ni más coperos, ni más descalificaciones, ni más ytumás, más búsquedas sistemáticas del error ajeno (incluso el ortográfico, que es muy graciosillo, pero no deja de ser una gilipollez) no aguanto más proclamas de obispos, ni más defensas a ultranza, ni más agresiones, ni más fantasmas, ni más amenazas, ni más revisionismos, ni más libros de historia paridos en dos meses, ni más ignorancia, ni más sostenella y no enmendalla, ni más...<br/>Que estoy harta, coño. Que me retiro al exilio interior y en lo sucesivo no pienso entrar al trapo. Que yo soy hipotensa, y con todo esto (y se incluye en ello los sapos que hay que tragar, lo cual no es, ni mucho menos el menor de los males) me temo que hasta me va a subir la tensión. <br/>]]></description><author><![CDATA[Albanta]]></author></item></channel></rss>
