Agua fresca

Con la celebración en México, del Foro Mundial del Agua, hemos escuchado toda clase de información sobre que el líquido se puede terminar, y del mismo modo escuchamos lacrimógenos anuncios sobre que hay personas que caminan 1000 kilómetros para acarrear el agua que tú tiras en tres minutos, etc, etc... y llamados a ser más conscientes de que el agua no es ilimitada.
Pero lo que me molesta mucho es que todo este tronido mediático va dirigido a nosotros, la clase media, los que sí trabajamos bastante y sí estamos intentando cuidar el agua, y estos flechazos se dirigen a nosotros como si nos encantara darnos vuelo tirando y tirando a lo loco, lo cual es inexacto.
Hace varios años, en una revista de las llamadas del corazón, leí un reportaje sobre la lujosa mansión acapulqueña de una dama del jet set internacional, la baronesa Sandra Di Portanova: el aspecto más notable de ella era el jardín donde se encontraba una descomunal alberca y al fondo de ese jardín caían, por toda la pared, cascadas y más cascadas. Me indigné porque ése sí es un desperdicio monumental. Me puse a pensar en los miles de metros cúbicos tirados tan sólo para realzar un espacio exterior. El agua, tirada a la nada para servir como elemento decorativo.
Luego, aquí en mi Guadalajara, a cada rato, en mis salidas y regresos al y del trabajo, en no pocas ocasiones me ha tocado observar fugas de las redes subterráneas de agua; la más reciente, una situada en las inmediaciones de un nodo vial aún en construcción. El agua sale a chorrazos y se tira en la nada. Es un mundote de líquido. En verano, el producto de las lluvias se va al caño porque esas autoridades que dicen que no van a tener más remedio que aumentarnos el precio del agua (porque, no nos hagamos locos, ese cuento de que se reajustará solamente en base a quienes gastan más, no pasa de ser eso, un cuento), no se quieren tomar la molestia de invertir para instalar plantas de tratamiento y así disponer de más.
Entonces que no nos venga el gobierno con sermones moralizantes, porque no ven la viga que tienen en su ojo. Con su pan se lo coman.





