BASURA
Sigo con lo del respeto y el egoismo y la patanería...
Ayer por la tarde, afuera del trabajo (hay que ver cómo está de sucia la calle de enfrente, porque los del aseo del edificio no son como para estar al pendiente de que la gente sucia no tire la basurota en plena banqueta) ... En serio que ahí sí se necesita mano dura, durísima. No entienden de otro modo. Odio comparar, pero en Europa es otra historia muy distinta, y ni modo que allí no se genere basura, igual surge, pero allí sí hay civilización y le dan el destino natural: el bote, y si no lo hay, pues una provisional bolsa de plástico, en tanto llega el momento de echarla a su lugar.
Pero ya divagué, aunque, como el lector verá, volveré al tema. Afuera del trabajo estaba estacionada una troca con operarios de no sé qué dependencia, los que estaban trasladando enfriadores de agua y otros elementos propios de la labor, a o de alguna oficina. Acabaron su trabajo, y entre gritos de gañanes – de lo que son – se disponían a subir a su vehículo. No habían notado que estaban dejando un tiradero de papeles tras ellos, papeles sin duda parte del material de trabajo de alguna de esas oficinas. Yo no me pude contener y les pedí, comedidamente, que esos papeles los recogieran. El tipo que me hizo caso me dijo que “ya no servían”, a lo cual repuse “si no sirven, tírelos al bote.” Ahí muy cerca estaba un contenedor, de ésos que para mucha gente están de adorno. Sin detener su caminar, me respondió “al rato lo juntan los del aseo”, y se olvidó de mi existencia y, acto seguido, se subió a la troca con los demás, arrancó y se largó.
Con mentalidades así, me convenzo cada vez más que, de plano, no tenemos remedio. A veces pienso que, en el imposible caso de poder, me iría a otro país donde sí haya más conciencia de que, si no vemos por la comunidad y la ciudad, estamos perdidos.
Ayer por la tarde, afuera del trabajo (hay que ver cómo está de sucia la calle de enfrente, porque los del aseo del edificio no son como para estar al pendiente de que la gente sucia no tire la basurota en plena banqueta) ... En serio que ahí sí se necesita mano dura, durísima. No entienden de otro modo. Odio comparar, pero en Europa es otra historia muy distinta, y ni modo que allí no se genere basura, igual surge, pero allí sí hay civilización y le dan el destino natural: el bote, y si no lo hay, pues una provisional bolsa de plástico, en tanto llega el momento de echarla a su lugar.
Pero ya divagué, aunque, como el lector verá, volveré al tema. Afuera del trabajo estaba estacionada una troca con operarios de no sé qué dependencia, los que estaban trasladando enfriadores de agua y otros elementos propios de la labor, a o de alguna oficina. Acabaron su trabajo, y entre gritos de gañanes – de lo que son – se disponían a subir a su vehículo. No habían notado que estaban dejando un tiradero de papeles tras ellos, papeles sin duda parte del material de trabajo de alguna de esas oficinas. Yo no me pude contener y les pedí, comedidamente, que esos papeles los recogieran. El tipo que me hizo caso me dijo que “ya no servían”, a lo cual repuse “si no sirven, tírelos al bote.” Ahí muy cerca estaba un contenedor, de ésos que para mucha gente están de adorno. Sin detener su caminar, me respondió “al rato lo juntan los del aseo”, y se olvidó de mi existencia y, acto seguido, se subió a la troca con los demás, arrancó y se largó.
Con mentalidades así, me convenzo cada vez más que, de plano, no tenemos remedio. A veces pienso que, en el imposible caso de poder, me iría a otro país donde sí haya más conciencia de que, si no vemos por la comunidad y la ciudad, estamos perdidos.





