Una de miedo...
Comentaba el otro día con una amiga sobre gustos cinematográficos. A ella le gustan las “pelis” de miedo. No me extrañó... Lo que ya no entendí tanto es que no le gustan las veladas nocturnas contando historias de miedo...
Esto me llevó a recordar años atrás, cuando con una imaginación más que desbordante, nos dedicábamos a meternos miedo en el cuerpo, y si era posible, con los efectos especiales a nuestro alcance.
Historias como “El hombre cabra”y “El anillo” se convirtieron en las estrellas de aquella noches de terror.

Recuerdo muy especialmente una noche de septiembre en Ramastué, en la Ribagorça. Una casa enorme para un grupo de amig@s con ganas de pasarlo bien. Canciones, partidas de cartas... y llegó la hora del terror. Historias seleccionadas, hábilmente contadas que a más de un@ hicieron botar del asiento. Como estrella, “El anillo”.
Imaginad una gran casa de pueblo, en un pueblo chiquitín... Noche clara, cielo lleno de estrellas. Pirineo aragonés, bosques frondosos, silencio absoluto...
Creado el ambiente propicio, a eso de las 3 ó 4 de la madrugada llegó el momento de pagar las prendas de los juegos del día... Recuerdo que a Iñaki le tocó ir a por perejil... Obviamente no podía ir a ninguna casa a buscarlo (sólo otras 4 casa estaban habitadas por aquel entonces). Así que tuvo que ir a buscarlo solamente iluminado por la luz tenue de una linterna. Tuvo que ir hasta el único sitio que aquella mañana habíamos comprobado que crecía salvaje... Junto a una tumba que aquel 24 de septiembre albergaba el cuerpo de alguien muerto justamente diez años atrás... Al volver su cara lo decía todo...
Esta noche, no dejes de mirar bajo tu cama...
Disfraces...
Bueno, después del “peñazo” que os he metido con los carnavales, allá va la pregunta:
Y tú, ¿de qué te vas a disfrazar?. ¿Sueles disfrazarte?. ¿De qué te has disfrazado?. ¿De qué te gustaría disfrazarte?. Vale, sé que son varias, pero ya se sabe que “donde hay confianza da asco”.
Esta vez daré ejemplo y responderé yo primero. Sólo una vez me he disfrazado para una fiesta, y no era carnaval. Creo que era un “mix” entre “transeúnte”, “payaso” y “Cantinflas”... Soy muy soso para estas cosas.
Me gustaría estar perdido en una isla en la Micronesia, así que el disfraz más apropiado podría ser el de “Adán”, pero antes de probar la manzana, ja, ja, ja.
Tolosako Ihauteriak!
A petición de Lula; porque uno no sabe decir que no a una dama. Y es que en Tolosa hay más cosas que "txapelas" y legumbres...
DEL JUEVES GORDO AL ENTIERRO DE LA SARDINA
Los carnavales de Tolosa son sorprendentes, con rituales y detalles propios, que no han dejado de celebrarse ni durante los años de la prohibición. Durante esos cuarenta años los tolosarras le echaron imaginación a la cosa y los camuflaron como Fiestas de la Primavera (en pleno invierno) sin que hubiera gobernador con mando en plaza que se atreviera a llevarles la contraria.
Los carnavales más famosos de Guipúzcoa tienen su ritmo propio. Durante seis días el pueblo está paralizado, la producción industrial y comercial se detiene y todos los parroquianos y visitantes se dedican al jolgorio, eso sí, con un carácter propio que empieza con el disfraz. Hay que usar la imaginación, lo que se encuentre en el baúl de la abuela, y echarle mucho atrevimiento. Seis días con momentos álgidos en el jueves gordo, el domingo y martes de carnaval. El jueves comienza la fiesta, con el "txupinazo",cuando se da arranque a una locura desatada que no para hasta que se entierra a la sardina. Un bullicio que se desarrolla por la calle Rondilla y las adyacentes de la parte vieja. Las charangas se encargan de amenizar la fiesta, primero vestidos con chilabas y más tarde transvistiéndose, con un clímax que llega tras la tamborrada en una noche lo suficientemente intensa como para que haya que reponer fuerzas. Reponer fuerzas, pero no parar, porque durante esas noches es cuando se inunda el pueblo con visitantes con ganas de soltar lo que se lleva dentro. Los que viven la fiesta con más tradición acostumbran a irse pronto a dormir el sábado por la noche, pues en el domingo esta el plato fuerte de la diana, a la que hay que acudir en pijama, según uno se levanta de la cama. Una forma de recibir el día, cantando y comiendo dulces, muy apropiada para una localidad que celebra un importante certamen de masas corales y que tiene en su término municipal el único Museo de la Repostería del mundo.

La alborada que abre el martes de Carnaval se continua con las vaquillas a las ocho de la mañana, nuevos desfiles al mediodía y un Entierro de la sardina al que se acude del más riguroso luto, con gran dolor y pesar, luto para llorar al bueno de don Carnal, que se despide hasta el año próximo, y cuya visita deja a Tolosa durante seis días patas arriba.
Fuente: http://quejuergas.iespana.es/quejuergas/carnavaltolosa.htm
DEL JUEVES GORDO AL ENTIERRO DE LA SARDINA
Los carnavales de Tolosa son sorprendentes, con rituales y detalles propios, que no han dejado de celebrarse ni durante los años de la prohibición. Durante esos cuarenta años los tolosarras le echaron imaginación a la cosa y los camuflaron como Fiestas de la Primavera (en pleno invierno) sin que hubiera gobernador con mando en plaza que se atreviera a llevarles la contraria.
Los carnavales más famosos de Guipúzcoa tienen su ritmo propio. Durante seis días el pueblo está paralizado, la producción industrial y comercial se detiene y todos los parroquianos y visitantes se dedican al jolgorio, eso sí, con un carácter propio que empieza con el disfraz. Hay que usar la imaginación, lo que se encuentre en el baúl de la abuela, y echarle mucho atrevimiento. Seis días con momentos álgidos en el jueves gordo, el domingo y martes de carnaval. El jueves comienza la fiesta, con el "txupinazo",cuando se da arranque a una locura desatada que no para hasta que se entierra a la sardina. Un bullicio que se desarrolla por la calle Rondilla y las adyacentes de la parte vieja. Las charangas se encargan de amenizar la fiesta, primero vestidos con chilabas y más tarde transvistiéndose, con un clímax que llega tras la tamborrada en una noche lo suficientemente intensa como para que haya que reponer fuerzas. Reponer fuerzas, pero no parar, porque durante esas noches es cuando se inunda el pueblo con visitantes con ganas de soltar lo que se lleva dentro. Los que viven la fiesta con más tradición acostumbran a irse pronto a dormir el sábado por la noche, pues en el domingo esta el plato fuerte de la diana, a la que hay que acudir en pijama, según uno se levanta de la cama. Una forma de recibir el día, cantando y comiendo dulces, muy apropiada para una localidad que celebra un importante certamen de masas corales y que tiene en su término municipal el único Museo de la Repostería del mundo.

La alborada que abre el martes de Carnaval se continua con las vaquillas a las ocho de la mañana, nuevos desfiles al mediodía y un Entierro de la sardina al que se acude del más riguroso luto, con gran dolor y pesar, luto para llorar al bueno de don Carnal, que se despide hasta el año próximo, y cuya visita deja a Tolosa durante seis días patas arriba.
Fuente: http://quejuergas.iespana.es/quejuergas/carnavaltolosa.htm
Carnabals d´Aragó
En febrero, el Carnaval hace su aparición anual; con él llega la fiesta y el desenfado bajo máscaras y disfraces llenos de simbología y tradiciones ancestrales. Con el Carnaval se dice adiós a los meses de nieve, frío y oscuridad, se da la bienvenida a la primavera, generadora de vida. Durante el largo invierno, los difuntos se hallan perdidos y el Carnaval es el momento idóneo para ayudarlos a encauzar su camino hacia el Más Allá, para que luego concedan la fertilidad necesaria para el resto del año: fertilidad de la tierra, de los animales y de los hombres.
SOBRARBE
En Sobrarbe, el rito, la historia y la diversión se mezclan para celebrar estas fiestas que, en su mayoría, pervivieron inalterables tras la guerra civil y las prohibiciones franquistas, conservando su sabor popular.
Con el Carnaval se dice adiós a los meses de nieve, frío y oscuridad, se da la bienvenida a la primavera, generadora de vida. Durante el largo invierno, los difuntos se hallan perdidos y el Carnaval es el momento idóneo para ayudarlos a encauzar su camino hacia el Más Allá, para que luego concedan la fertilidad necesaria para el resto del año: fertilidad de la tierra, de los animales y de los hombres. Para que se realice esta concesión, los vivos deben entrar en la nueva estación purificados, sin culpas ni vicios, tanto en el nivel individual como colectivo. Por ello, los aspectos negativos se personifican en un determinado personaje, el alma de la fiesta, que es juzgado y condenado a muerte, llevándose a la tumba las malas acciones de la población.
El origen pagano de estas fiestas se halla probablemente en las antiguas sociedades agrarias y cazadoras cuyas costumbres perviven en las Saturnales Romanas y bajo la posterior cristianización occidental, convirtiéndose entonces el Carnaval en un tiempo de excesos previo a las penitencias de la Cuaresma. El Carnaval supone también una inversión de lo cotidiano, del orden jerárquico aceptado, y, por ello, nunca fue bien visto por los poderes civiles y eclesiásticos, ya que su celebración, eminentemente popular, conlleva fuertes críticas sociales, políticas y religiosas, con el agravante del anonimato que permiten las máscaras y la permisividad que reina en cualquier fiesta.
En muchas poblaciones del Sobrarbe se ha conservado gran parte de esta tradición a través de los personajes y símbolos carnavalescos que se mantienen de forma clara a pesar de la adaptación a los nuevos tiempos. También son numerosas las referencias a Carnavales hoy desaparecidos como los celebrados en Jánovas, Boltaña o Broto, y a otros recuperados en las últimas décadas y que muestran gran interés etnológico. En todos ellos, lo importante es divertirse, bailar y disfrutar de la magia de Carnaval.

El Carnaval de Bielsa
El ancestral rito pirenaico dice que si el oso sale de la cueva y encuentra luna llena vuelve a su madriguera invernal y retrasa la entrada de la primavera cuarenta días más. Si es noche cerrada, el plantígrado, animal tótem del Pirineo y símbolo de la fuerza natural que vuelve a la vida, adelanta el ciclo vital que marca el destino de la sociedad rural.
Por eso en Bielsa trangas y osos llevan la cara pintada de negro, para convencer al todopoderoso mamífero de que se han acabado los rigores del invierno. A pesar de que hace prácticamente un siglo que fue cazado el último oso del valle de Pineta, su figura todavía predomina en las creencias populares.
El fin de semana anterior al miércoles de ceniza, Bielsa celebra el Carnaval más auténtico de cuantos proliferan en el Pirineo. Sus orígenes se remontan a periodos precristianos y se fundamentan en el mito de la vuelta a la vida. El ciclo vegetal comienza con la entrada de la primavera y el carnaval no es sino la ceremonia que trata de adelantarlo.
Es el dominio del hombre sobre la naturaleza. Se reclaman las fuerzas beneficiosas y se lucha contra los designios telúricos del desconocido más allá.

Durante dos días, cualquier exceso está permitido. Es la inversión espacio temporal y se impone el cambio de roles. Las trangas, personajes míticos mitad humanos y mitad animales son símbolos de la virilidad y la fertilidad. Su cornamenta de buco, el continuo sonar de sus cencerros y su actitud obscena y violenta aterroriza a pequeños y grandes.
Sin embargo, todos los niños de Bielsa sueñan algún día con ser ellos las trangas del carnaval. Todo el Sobrarbe se reúne en Bielsa para asistir a la aniquilación de Cornelio Zorrilla, el "carnaval" de Bielsa, culpable de todos los males que acechan al pueblo y vehículo de la catarsis colectiva. El muñeco comienza la fiesta colgado de la plaza del Ayuntamiento y termina ardiendo después de múltiples vejaciones.
Otro personaje importante es el onso. Figura animal que va fuertemente amarrada por con una cadena de hierro por los domadores, que se encargan de arrastrarlo por todo el pueblo y golpearlo en su encorvada espalda. El oso, animal típico del Pirineo, sale de su letargo invernal, representado por uno de los mozos que se envuelve en un enorme saco relleno de rebasto (hierba seca).
Frente a estos disfraces masculinos, encontramos las madamas, jóvenes belsetanas que lucen espectaculares vestidos claros, adornados con multitud de cintas multicolores, elegantemente peinadas, maquilladas y enjoyadas, simbolizando la pureza. Son recogidas en sus casas por las trangas que las conducen hasta la plaza donde inician el baile.
El espectáculo se completa con otra serie de personajes típicos: el Amontato, muñeco grotesco de cartón que simboliza a una anciana sobre cuyas espaldas cabalga un hombre, el Caballé, una especie de caballo que un mozo luce en su cintura; la Garreta, disfraz confeccionado a base de pañuelos de colores; y la Hiedra, que luce un vestido enteramente forrado de hojas de esta planta.
Otros carnavales del Sobrarbe
Val de Chistau
El Valle de Chistau, en la cuenca del río Cinqueta, rodeado de altos macizos que le confieren una gran belleza paisajística ha modificado la fecha de celebración de sus carnavales para evitar el solapamiento de fechas y que sean unas fiestas compartidas con todos los habitantes de la zona. Así, a primeros de febrero comienza el ciclo de Carnavales en la comarca de Sobrarbe con la celebración en Gistaín. A mitad de mes se celebran en San Juan de Plan y el último fin de semana de febrero en Plan.
Lo que prima en todo el Valle de Chistau es el pasarlo bien sin importar mucho lo complicado del disfraz, en el que se suelen utilizar elementos naturales como hojas, paja o piñas, o prendas cotidianas sacadas de contexto: delantales, abrigos viejos, mantones etc...
En Gistaín, el protagonista de la fiesta es el "muyén", representación antropomorfa del Carnaval que, pasada la fiesta, es ajusticiado en el llamado Domingo de Piñata, momento que marca el fin del jolgorio y la llegada de los rigurosos cuaresmales. Antiguamente, los chistabinos se disfrazaban de muyéns y madamas, con vestidos muy exagerados y llenos de perifollos, para no ser reconocidos hasta empezado el baile.

En San Juan de Plan también aparece esta figura, que colocan sobre un burro para que les acompañe a hacer la ronda. Los mozos fabrican el muyén, al que después montarán en un burro que les acompañará en la ronda por las casas. El sábado, los mayordomos y mayordomas (mozos/as encargados de las fiestas de todo el año) se disfrazan con trajes de color blanco, ellas, denominadas madamas, se adornan con gorros de cintas multicolores. Cuando la ronda llega a la plaza, se inicia el baile en el que la primera pieza es siempre un pasodoble denominado “Domingo de Carnaval”, que sólo pueden bailar los mayordomos con las madamas. De ello se ocupa un curioso personaje militar, el melitá, que también se encarga de que las parejas no se arrimen demasiado y de mantener el orden. El domingo termina la celebración con la muerte del peirot a manos de los vecinos que le prenden fuego.
En Plan el Carnaval se celebra de un modo familiar junto con las águedas. También aquí los mozos realizan la ronda, divididos por grupos de edad, y por la noche hay baile con disfraces.
OTROS CARNAVALES EN EL PIRINEO ARAGONÉS
La Fueva
En La Fueva, cuando se comenzó a recuperar la fiesta del carnaval, estaba tan deshabitada y la población tan dispersa, que no les quedó más remedio que establecer un nuevo sistema para celebrarlo. Así en La Fueva el Carnaval es itinerante, los más jóvenes toman sus coches, disfraces y los mayores preparan las celebraciones en cada localidad. Orquesta, disfraces y coches recorren las poblaciones de La Fueva y en cada una de ellas tiene lugar una actividad cotidiana: desayuno, almuerzo, vermut, etc...
Torla
El Carnaval de Torla es una bestia negra, con cuernos y cubierta de pieles que, encarnada en un habitante de la localidad, personifica todo lo nefasto que ha ocurrido durante el año. Vive en Ordesa, y allí permanece hasta que "El Tenedor" sube y le da caza, para después pasearlo -atado y humillado- por las calles del pueblo.

En breves fechas se volverán a escuchar los versos que dan origen a la fiesta: "Cuentan que si nacio un grandioso animal, se ha criato en o Balle Azán y se ha fecho grande en Carriata". Tras la ronda por las calles del pueblo, tendrá lugar el juicio en la pza. del Ayuntamiento y la ejecución -con dos tiros desde una ventana. Por la noche se celebrará una cena de alforja en el Salón Municipal y a continuación, sesión de baile.
Nerín
Nerín es un pequeño pueblo de la Ballibió, perteneciente al municipio de Fanlo, en pleno Parque Nacional de Ordesa (Sobrarbe, Huesca), que ha sabido recuperar su carnaval tradicional.
Nerín celebra su carnaval comenzando por la creación de "O Carnuz" -muñeco construido con trapos viejos y relleno de paja- para después rondar por el pueblo. Después tiene lugar la cena popular y más tarde dará inicio el baile. De madrugada se juzga "O Carnuz" (en el que siempre resulta condenado) y al final del baile se quemará. De madrugada los vecinos de Nerín han querido ampliar la fiesta dando a conocer otros aspectos de su cultura tradicional, incluyendo exposiciones de artesanos locales o degustación de platos típicos. Asimismo, una vez acabada la verbena, ya de madrugada, se realiza una esquillada por las calles del pueblo
La fiesta y la diversión están aseguradas en Nerín, que multiplica su población por unos días con la llegada de jóvenes que conocen esta fiesta desde su origen y que cada año acuden en mayor número. También los antiguos vecinos han incorporado la fiesta de carnaval como una de las citas obligadas con su pueblo natal.
Para más información, incluidos los programas de este año:
- www.bielsa.com- www.pirineos.com- www.lospirineos.com
Nafarroako Ihauteriak
En Febrero, el Carnaval hace su aparición anual en el Pirineo y con él llega la fiesta y el desenfreno bajo máscaras y disfraces llenos de simbología y tradiciones ancestrales.
A lo largo de toda la cordillera pirenaica, el rito, la historia y la diversión se mezclan para celebrar estas fiestas que, en su mayoría, pervivieron inalterables tras la guerra civil y las prohibiciones franquistas, conservando su sabor popular.
Con el Carnaval se dice adiós a los meses de nieve, frío y oscuridad, se da la bienvenida a la primavera, generadora de vida. Durante el largo invierno, los difuntos se hallan perdidos y el Carnaval es el momento idóneo para ayudarlos a encauzar su camino hacia el Más Allá, para que luego concedan la fertilidad necesaria para el resto del año: fertilidad de la tierra, de los animales y de los hombres.
Para que se realice esta concesión, los vivos deben entrar en la nueva estación purificados, sin culpas ni vicios, tanto en el nivel individual como el colectivo. Por ello, los aspectos negativos se personifican en un determinado personaje, el alma de la fiesta, que es juzgado y condenado a muerte, llevándose a la tumba las malas acciones de la población.
El origen pagano de estas fiestas se halla probablemente en las antiguas sociedades agrarias y cazadoras cuyas costumbres perviven en las Saturnales Romanas y bajo la posterior cristianización occidental, convirtiéndose entonces el Carnaval en un tiempo de excesos previo a las penitencias de la Cuaresma. El Carnaval supone también una inversión de lo cotidiano, del orden jerárquico aceptado, y, por ello, nunca fue bien visto por los poderes civiles y eclesiásticos, ya que su celebración , eminentemente popular, conlleva fuertes críticas sociales, políticas y religiosas, con el agravante del anonimato que permiten las máscaras y la permisividad que reina en cualquier fiesta.
Carnaval de Lantz
De los muchos carnavales rurales que existían en Navarra, han llegado hasta nuestros días varios que conservan una gran riqueza folclórica y etnográfica, entre los que destaca el de Lantz. Es un carnaval tradicional cargado de significado y fuerza dramática.

En Lantz, pequeña villa del valle de Anue, los carnavales se celebran el martes de carnaval, escenificando el apresamiento, juicio y muerte en la hoguera del mítico bandido Miel Otxin.
Durante unos días las fuerzas del mal y del bien se enfrentan en una batalla simbólica que moviliza las iras populares y da rienda suelta a la sed de justicia.
El personaje principal de este singular es Miel Otxin, un bandido que asoló la región, representado por un muñeco con los brazos en cruz que mide tres metros. Tras adueñarse de Lantz durante varios días, en medio de los lamentos del cortejo carnavalesco, es juzgado y condenado a muerte la noche del Martes de Carnaval, cuando dos tiros ponen fin a su vida.
Sin embargo a Miel Otxin le acompañan otros personajes singulares. El Ziripot, ridículo gordinflon hecho a base de sacos rellenos de helechos y de heno, tan voluminoso que apenas puede mantenerse en pie es perseguido por el Zaldiko, caballo indomable que lo empuja sin tregua hasta tirarlo al suelo y ridiculizarlo.
A su vez, los Arotzak, liados en arpilleras y portando martillos y tenazas, corren tras el zaldico para herrarlo, pero la máscara del caballo escapa continuamente a sus garras y arremete contra el gordinflón.

Los Txatxos, cubiertos de pieles de animales y armados con palos y escobas lanzan gritos y realizan estrambóticos saltos mientras persiguen a todo el mundo. También son los que pasean a hombros a Miel Otxin y lo ejecutan entre bailes y aullidos.
La fuerza de los disfraces y la violencia de la representación impresionan en este pueblo a los numerosos visitantes que se acercan hasta allí en estas fechas.
Otros carnavales:
Los más madrugadores son los de lturen y Zubieta, que tienen lugar la última semana de enero. El lunes, el zanpantzar de lturen recoge en el barrio de Latsaga al de Zubieta y ambos desfilan por los barrios del primero. Al día siguiente los de lturen visitan a los de Zubieta y juntos desfilan haciendo sonar sus cencerros por las calles de Zubieta. El zanpantzar es una comparsa de ¡oaldunak (cencerros), compuesta por vecinos vestidos con abarcas, enaguas de puntillas, pellizas de oveja por cintura y hombros, pañuelos de colores al cuello, gorros cónicos con cintas, hisopos de cola de caballo y unos inmensos cencerros sujetos a los riñones, que suenan al unísono al andar de forma acompasado.

Otro carnaval multitudinario es el de Altsasu/Alsasua, cuyo momento fuerte es el desfile del martes de carnaval, en el que participan los momotxorros, personajes tocados con grandes cestos con cuernos, mandiles manchados de rojo y sardes con los que atemorizan a la población. Otros personajes del desfile son el aterra o macho cabrío y las sorgiñak o brujas. Menos concurridos son los de Goizueta, básicamente una cuestación por casas y caseríos bailando, con un carbonero con la cara tiznada y las espaldas cubiertas con un pellejo inflado, sobre el que golpean sus compañeros en la zagi dantza. Prácticamente desconocido es el de Arizkun, en el que se representa una boda y en cuyo desfile participa un joven disfrazado de oso (artza) encadenado a su amo.

Llegará el frío...
Llegará el frío...
Una mañana llegará el frío. Un rictus pétreo sellará mis labios. La última lágrima derramada resbalará por la mejilla antes de perderse en el vacío.
...
La angustiosa sensación de silencio fue calando en su ánimo. A la vez notó que una mano asía su garganta impidiendo que el grito surgiera. La sensación de ahogo se extendió a su pecho, le abrasaba por dentro, se hundía en sus entrañas, le desgarraba el ser.
No recordaba ya el tiempo que estaba acurrucado en el sillón. Había dejado pasar las horas, lentas, pesadas, hasta que la luz que entraba por la ventana se convirtió en apenas una penumbra procedente de las farolas que mal iluminaban la calle. Cobijado bajo una manta sintió la pesadez en sus párpados, la realidad desapareció lentamente.
...
Su existencia transcurría feliz sin otra preocupación que alterara su ordenada vida. Tampoco tenía otra inquietud que le provocara rebelarse ante el anodino pasar de los días. Y sin embargo ocurrió.
Como todas las tardes había acudido al café. La misma mesa, un café solo y el periódico. La misma prudente rutina de todos los días. Al principio no reparó en ella, una leve mirada cuando oyó el leve tintineo de la campanilla que anunciaba que un nuevo cliente entraba en el local. Volvió a su lectura tan pronto ella se acercó recorriendo la barra del bar.
Sin embargo ya no pudo concentrarse en su lectura, algo en ella había llamado su atención y despertado la curiosidad. Desde su privilegiado parapeto pudo recorrerla sin ser descubierto. Nunca antes la había visto por allí, no al menos a la hora que él frecuentaba el establecimiento. Conocía a todos los habituales, los había observado por semanas. Conocía su forma de andar, de vestir, sabía de sus gustos.
Por dos veces sus miradas se encontraron, en ambas ocasiones él separó rápidamente sus ojos de los de ella. Pero en la segunda ocasión algo cambió, ella había sonreído, y esa sonrisa hizo que despertaran en él sentimientos olvidados. Una oleada de imágenes bombardeó su mente. Algo, largo tiempo dormido, despertó en su interior. Se encerró en sus recuerdos, olvidó dónde estaba y retornó a un tiempo anterior.
Sólo el tintineo de la puerta le sacó de su aislamiento. Una ráfaga de aire frío recorrió el local. Ella había desaparecido.
Lentamente volvió a su casa. Se sentó en el sillón junto a la ventana y esperó que la luz se apagara.
In pace
Dicen que si sueñas que alguien muere, le regalas tiempo de vida. Éste fue mi sueño.
Era una mañana de domingo más. La primavera se había manifestado ya en todo su esplendor y una luz clara se colaba por los amplios ventanales de la estancia. Distraídamente ojeaba el periódico mientras pensaba a qué iba a dedicar aquel día. Fiel a su costumbre había comenzado la lectura por la última página.
Desde hacía ya un tiempo dedicaba una mayor atención a las esquelas. No por una curiosidad morbosa. Sus mayores habían llegado a la edad en que iniciar el postrero viaje es ley de vida y por ende también los de sus amigos más cercanos. No era la primera vez que desde uno de aquellos negros recuadros le asaltaba un nombre conocido.
Tuvo que leerlo por dos veces. “Elena García Alvarado”; algo se quebró en su interior. No había duda, era ella. Tenía apenas una hora para darse una ducha y subir al complejo funerario. Intentó conservar la calma, pero nada estaba en su sitio.
Salió de casa dando un fuerte portazo. Luchó contra la lágrima que pugnaba liberarse. Aquella fue sólo la primera de muchas que nublaron su vista hasta que llegó al cementerio. Buscó la capilla y se instaló en uno de los últimos bancos. No conocía a nadie. Identificó a quienes debían ser sus padres. No muy lejos de ellos un grupo de chicas, sus amigas, comentaban en voz baja. Al fin una cara conocida.
Pasó la ceremonia perdido en sus recuerdos. Cuando el sacerdote dio por concluido el acto, no sabía qué hacer. Debía acercarse a saludar a los padres, pero sus piernas no le respondían. Quería irse. En ese momento Aitziber, la única amiga a quien conocía se fijó en él; decidió esperar. Ella comentó algo con el resto de amigas e inició el camino que les separaba. Apenas se conocían de una noche de fiesta, hacía ya unos meses. Cuando les separaban apenas tres metros se levantó. Ella le ofreció sus manos, esbozó una breve sonrisa y le besó con dulzura en las mejillas, después se abrazaron. “Lo siento”, le dijo ella, como si sólo él necesitara el consuelo.
“No quiso decirte nada”. “Lo sabía desde hace algún tiempo y quiso que tú no sufrieras, lo llevó con gran entereza. Nos dio fuerzas a las demás”. Hasta en esos momentos ella había pensado más en él que en ella misma.
Aquel abrazo había sellado la paz en una guerra nunca declarada. Había iniciado un vínculo casi sobrenatural, como si una presencia velara por él.
“Ven, te presentaré...”
Era una mañana de domingo más. La primavera se había manifestado ya en todo su esplendor y una luz clara se colaba por los amplios ventanales de la estancia. Distraídamente ojeaba el periódico mientras pensaba a qué iba a dedicar aquel día. Fiel a su costumbre había comenzado la lectura por la última página.
Desde hacía ya un tiempo dedicaba una mayor atención a las esquelas. No por una curiosidad morbosa. Sus mayores habían llegado a la edad en que iniciar el postrero viaje es ley de vida y por ende también los de sus amigos más cercanos. No era la primera vez que desde uno de aquellos negros recuadros le asaltaba un nombre conocido.
Tuvo que leerlo por dos veces. “Elena García Alvarado”; algo se quebró en su interior. No había duda, era ella. Tenía apenas una hora para darse una ducha y subir al complejo funerario. Intentó conservar la calma, pero nada estaba en su sitio.
Salió de casa dando un fuerte portazo. Luchó contra la lágrima que pugnaba liberarse. Aquella fue sólo la primera de muchas que nublaron su vista hasta que llegó al cementerio. Buscó la capilla y se instaló en uno de los últimos bancos. No conocía a nadie. Identificó a quienes debían ser sus padres. No muy lejos de ellos un grupo de chicas, sus amigas, comentaban en voz baja. Al fin una cara conocida.
Pasó la ceremonia perdido en sus recuerdos. Cuando el sacerdote dio por concluido el acto, no sabía qué hacer. Debía acercarse a saludar a los padres, pero sus piernas no le respondían. Quería irse. En ese momento Aitziber, la única amiga a quien conocía se fijó en él; decidió esperar. Ella comentó algo con el resto de amigas e inició el camino que les separaba. Apenas se conocían de una noche de fiesta, hacía ya unos meses. Cuando les separaban apenas tres metros se levantó. Ella le ofreció sus manos, esbozó una breve sonrisa y le besó con dulzura en las mejillas, después se abrazaron. “Lo siento”, le dijo ella, como si sólo él necesitara el consuelo.
“No quiso decirte nada”. “Lo sabía desde hace algún tiempo y quiso que tú no sufrieras, lo llevó con gran entereza. Nos dio fuerzas a las demás”. Hasta en esos momentos ella había pensado más en él que en ella misma.
Aquel abrazo había sellado la paz en una guerra nunca declarada. Había iniciado un vínculo casi sobrenatural, como si una presencia velara por él.
“Ven, te presentaré...”
Huyendo
Cerraba una puerta tras él. Y no sólo en el aspecto literal de la expresión. Sabía que aquella era la última noche. Y su forma de huir no hacía sino agrandar el vacío entre ambos. Era la salida cobarde, pero no se sentía con fuerzas de enfrentarse a la realidad.
Ya en la calle la densa niebla le empapó el rostro, haciendo que se arrebujase más aún en su abrigo. La calle estaba desierta. Poco a poco su figura se convirtió en un bulto, luego en una sombra hasta desaparecer definitivamente calle abajo.
Un día escribí...
Y sucede que no sé qué contar, qué decirte, de qué hablarte ... Siento que me apareces extraña, lejana, tal vez ausente. Observo tu rostro y nada encuentro. Tu cuerpo, tantas noches refugio, hoy se presenta hostil, frío, paraje inhóspito, desierto...
Cómo no pensar en todas aquellas tardes compartiendo amores, compartiendo penas, riendo juntos; soñando tus sueños, tú soñando en mis sueños. ¡Hasta creí que eran ciertos!. Risas y besos, caricias y risas, besos y caricias. Una nube, estrellas, el sol, todo nos pertenecía. Besos y flores, ¿y qué más?, tú y yo, lo demás...
Fui tu amante, antes tú mi confidente y te conocí. Supiste del bufón y la princesa, de un rubí y un príncipe, del pastor y la piedra. Trabajamos juntos, crecimos juntos. Mi música fue tu música, nuestro humo nos envolvió, la triste luz del flexo escondió, confidente, nuestros secretos.
Te hiciste necesaria. Ya no era yo, éramos nosotros. Horas y noches, días y segundos juntos, en esta habitación. Siempre volvía a ti. Tú me esperabas. Tu cuerpo me recibía. Sentías mis manos sobre tu piel y yo te escribía poemas, leyendas que hablaban de dos amantes, de una playa, de una ola, de una gaviota y de un invierno.
Siento ahora tu piel bajo mis dedos, es fría y seca, dura y cuarteada, muerta. No, no siento. Y me miento y te miento y digo que te quiero y no lo entiendo. Pero no me oyes, y te dejas hacer en silencio. Tengo frío, sudo. La radio está encendida y suelta ruidos estridentes. Tú. Yo.
¿Dónde están la princesa y el bufón?, ¿dónde fueron tus caricias y mis besos?.
Tomo mi chaqueta, vuelvo atrás en mi camino. La puerta queda abierta. La noche me envuelve. No estoy.
17/12/1987
¿Rectificar es de sabios?

Nos sorprendía ayer la noticia de las declaraciones realizadas por el secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CCE), Juan Antonio Martínez Camino, a favor del uso del preservativo para prevenir el sida.
Partidos políticos, colectivos sociales, asociaciones y gentes de la calle aplaudían la noticia y el cambio de posición en una materia como la lucha por detener el avance del SIDA y el empleo de un arma eficaz como ha demostrado ser el preservativo. Creían que la Iglesia, su Jerarquía, había avanzado de golpe tras años de haber quedado muy por detrás de la realidad de la sociedad.
Pero hoy se han apresurado a hacernos despertar. El secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, el padre Juan Antonio Martínez Camino, ha rectificado sus declaraciones del martes sobre el uso del preservativo para combatir el sida, y ha afirmado que su uso es "contrario a la moral", a la vez que niega cambios en la doctrina de la Iglesia.
Es decir, han utilizado "la marcha atrás..."
Resaca
Dicho así pudiera parecer que ayer me fui de juerga y abusé de las bebidas espiritosas, nada más lejos de la realidad. No impongo nada por la fuerza a nadie, prefiero llegar a un “entente cordiale”, je, je.
Pero a lo vamos. Tras la avalancha de regalos que este año, como todos, han recibido mis sobrin@s, viene ahora el momento de ir disfrutándolos con ell@s. Entre la montaña de presentes que los “ilustres compañeros ciudadanos” los Magos de Oriente (¿o debería decir ilusionistas?) quiero destacar hoy un karaoke que ha recibido mi sobrina mayor con canciones infantiles. Debo reconocer que hasta ahora no me había parado nunca a escuchar detenidamente las letras de las canciones, y puesto en ello, no he podido por menos que sorprenderme.
Quiero hoy llamar vuestra atención sobre una que, sin prestarle atención, puede parecer de lo más inocente. Con tod@s ustedes:

estaba una pastora cuidando un rebañito
cuidando un rebañito,
Con leche de sus cabras, larán, larán, larito,
con leche de sus cabras, haciendo los quesitos,
haciendo los quesitos,
El gato la miraba, larán, larán, larito,,
el gato la miraba con ojos golositos,
con ojos golositos,
¡Para la cinta!. ¡Paraaaa la ciiintaaaa!, que decía aquel periodista/comentador deportivo.
¿Así que el buen gato, miraba a la pastora, con ojos golositos?. Quizás yo tenga una mente enfermiza, pero para mí el tema está bastante claro, ¿no?. Pero por si acaso quedaba alguna duda, sigamos escuchando la linda canción infantil.

“Si tu le hincas la uña laran laran larito
te cortaré el rabito, te cortaré el rabito".
La uña se la hincó, larán, larán, larito,
la uña se la hincó larán, larán, larito,
y le cortó el rabito, y le cortó el rabito,
¿Y qué me decís ahora?. ¿A qué o a quién le clavó la uña el gato de ojos golositos?. Por que si le la hincó al queso, ¿no os parece muy desproporcionada la pena con respecto al castigo?. Y si fue a ella... La reacción impulsiva sería más lógica, ¿no?. ¿Qué tienen que decir a esto las organizaciones de defensa de los animales?.
Pero bueno, sigamos:
a confesar la falta,larán, larán, larito,
se fue al padre Benito, se fue al padre Benito.
“Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho” (aprovechando que es el año Quijote, toma pegote cultureta!). La falta debe ser grave, para necesitar confesión. Pero aparte: ¿No era éste un Estado aconfesional?: Hasta en las canciones populares hemos de temer la labor soterrada de la jerarquía eclesiástica, inculcando el sentimiento de culpa, la dualidad arrepentimiento-perdón:
a vos padre me acuso, que le corté el rabito,
que le corté el rabito,
"De penitencia pongo, larán, larán, larito,
de penitencia pongo, que le des un besito,
que le des un besito,
Buenoooo, está bien. Viva el cariño, viva el amor, vivan los mimos. Pero yo me pregunto ahora qué tipo de beso fue ése para tener estos “efectos secundarios”:
el beso se lo dio,larán, larán, larito,
y le creció el rabito, y le creció el rabito
Acepto que me digáis que soy un exagerado, que veo fantasmas donde no los hay, que sólo pienso en lo único, que soy un depravado, que esto es influencia del tal Sabina ése, que soy un crápula. Vale, perfecto. ¿Me podéis explicar ahora porqué he encontrado esta otra versión?.
Tradicional de Puerto Rico
Estaba una pastora,
larán, larán, larito,
estaba una pastora
cuidando un rebañito,
cuidando un rebañito.
Con leche de sus cabras,
larán, larán, larito,
con leche de sus cabras,
se fue a hacer un quesito,
se fue a hacer un quesito.
El gato la miraba,
larán, larán, larito,
el gato la miraba,
con ojos golositos,
con ojos golositos.
Si me hincas la uña,
larán, larán, larito,
si me hincas la uña,
no te daré quesito,
no te daré quesito.
La uña, el gato hincó,
larán, larán, larito,
la uña, el gato hincó
y asustado escapó,
y asustado escapó.
Por hincarme la uña,
larán, larán, larito,
por hincarme la uña,
no comerás quesito,
no comerás quesito.
Se terminó este cuento,
larán, larán, larito,
se terminó este cuento,
del gato golosito,
del gato golosito.

Dejo para otro día canciones como “Al pasar la barca”, “Cucú”, “Mi burro está malito”..., que también tienen su jugo.
Una manita, por favor!
Creo que soy curioso por naturaleza (¡vaya obviedad!, ¿se puede ser curioso por aprendizaje, estudio, condicionamiento social...?). Es por ello que muchas veces me pregunto quien o quienes son esas personas que están al otro lado de la pantalla, dónde están, a qué se dedican, en que emplean el tiempo libre...
Así que hoy, mientras en el trabajo estaba dando lo mejor de mí, es decir, mientras miraba a las musarañas, se me ha ocurrido plantearos una encuesta. Me gustaría que me respondierais a unas preguntillas que os voy a plantear. No es obligatorio, pero me haría mucha ilusión que después de leer esto dedicarais unos minutillos a hacerlo. No pretendo hacer ningún estudio sociológico (no soy sociólogo) ni nada parecido, es simplemente por chafardear un rato.
Os pediría que en primer lugar dierais la respuesta básica, es decir, si la pregunta es “ciudad donde de vives”, la respuesta básica sería: Orihuela del Tremedal. La respuesta ampliada podría ser: En realidad no es una ciudad, pero nací en...
¿Qué, lo intentamos?.
Edad: (Ume, en tu caso puedes decir 25...)
- 20 años o menos
- Entre 21 y 25
- De 26 a 30
- De 31 a 35
- ¿Pero hay vida a partir de los 35?
Sexo: Aquí las respuestas: “Enorme”, “intenso”, “Ummm, ¡con él/ella!”, “a todas horas”, etc... se consideran “respuestas ampliadas”...
Lugares: a) De nacimiento, b) De residencia actual
Cuando me lees estás (puedes elegir más de una):
- En casa
- En el trabajo
- En mi lugar de estudios
- En un ciber
- Con la tecnología wi-fi...
¿Tienes blog/página web personal?
Si (pon la dirección, por favor)
No
Siempre quise ser... Y ahora soy... Estoy en ello...
Otras: Esta es la pregunta que más me gusta en cualquier cuestionario, encuesta, hoja de reclamaciones, jejeje. Así que este es el espacio donde os podéis explayar.
Un beso
¡Prueba superada!

Lo siento por vosotr@s niñas y niños, se han acabado las vacaciones y hay que volver al colegio. Lo siento por ti, que te cogiste unos días de vacaciones, y has de volver al trabajo, al madrugón, al ir a turnos, a ver la jeta de esa persona a quien no tragas... Pero para mí ha llegado la liberación.
Debo reconocer que a mí me cambia el carácter el 10 de diciembre. Justo en ese momento en que alguien pronuncia las frases mágicas: ¿Cómo nos vamos a organizar este año?. Por que yo he cogido estos días y no los voy a cambiar... ¿Habéis hecho lista de regalos?. Dádmela ya...
Y entra en funcionamiento la maquinaria diplomática. Conversaciones a dos y tres bandas al objeto de cuadrar dónde y con quien se cena o se come esos días de amor, paz y felicidad. Tenemos al familiar que se monta sus vacaciones, y decide por sí solito dónde cena y dónde come, sin encomendarse a nadie; que está bien, vale, se acepta... pero que te exige que tú bailes a su son, porque cómo no os vais a juntar... que ya es hora de decidirse. ¡Cohone!. Si todos decidimos como tú... Luego está el cuñao que tiene por costumbre juntarse tal día o tal otro con su familia, eso es inamovible, así que tampoco se puede contar con ellos... La tradición es la tradición... Así que el margen de maniobra es cada vez más estrecho...
Y a una semana vista te lo ves venir. Un año más de celebraciones varias en casa. Horas de filas en la compra, horas de cocina para que todo esté apunto... Y tienes que decidir el menú. ¡Ja!. No, haz lo que quieras... Si y me dejas la comida en el plato como el año pasado... Pero que no lleve cebolla..., pero que no lleve pimiento..., pues a mi el pescado como que no me va... ¿Haréis cardo como está mandado, no?.
¡Ays, navidá, dulce navidá!...
A mí estos días terminan por estresarme. No veo que llegue el día que me pueda pillar unos días de vacaciones e irme a una playa en el hemisferio sur. Y que en esos días toda mi preocupación sea no quemarme, pillar un moreno que cause envidia entre la peña y que no se caliente demasiado la bebida.
Y acabamos de pasar sólo la primera parte de la gymkhana. Enseguidita tenemos fin de año y año nuevo... Llamadme cenizo, aburrido o lo que sea. Pero no lo entiendo. Si es que hay que salir y emborracharse y pillar cacho... eso se puede hacer cualquier fin de semana. Además, si el 31 de diciembre se cancelaran las cuentas pendientes... Pero es que el pobre año nuevo arrastra las miserias y deudas que le deja el viejo... Que se abre por patas y le dice: ¡Hale majete, que tú eres nuevo, sin usar y no estás quemado como yo!. En aquel caso lo entendería, pero así, sin “borrón y cuenta nueva”...
Sin duda este año va a cambiar mi suerte. Este va a ser mi año, aunque creo que much@s pensamos lo mismo. Pero y me diréis si no que significa que empiece el año acatarrado y con un orzuelo... Sólo puede ser una señal de que todo simplemente puede ir a mejor.
En otras culturas han acabado aquí. Pero nosotros no. Somos más chulos que nadie y tenemos la tercera parte. “El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. ¡Ja!. Y hasta tres...!. ¡Y uno es republicano convencido!. ¿Qué hago pasando frío esperando a sus Majestades?..
Este año la familia política ha decidido instaurar una suerte de “amigo invisible” entre los mayores... y locura consumista un año más entre los pequeños. Amigo invisible, pero con lista... Y allá van las peticiones. Creo que hay gente que espera todo el año sin comprarse lo que puede necesitar o no, pero de alto precio para que los pringaos se lo regalemos... Menos mal que pusimos un límite de presupuesto. Así que en un rapto de rebeldía redacté mi lista en estos términos: “Bolsa de pipas, bolsa de patatas fritas, bolsa de”jamoncitos” (o nubes, no sé cómo las llamáis... esas cuches rosas y blancas blanditas...). Añadí un par de libros, por no perder la fama de persona seria y juiciosa y por no oírme los comentarios de los “políticos””. Y si, he debido de ser muy bueno porque todo eso ha caído... y más!.
En honor a la verdad tengo que reconocer una de mis contradicciones. Nada hace que pueda resistirme al roscón de Reyes. Cumpliendo la tradición a rajatabla si es preciso. Con “rey/reina” y “paganini”. Es decir, a quien le toca la figurita se le corona rey/reina de la casa con la corona que a tal efecto solían entregarte allá donde comprabas el roscón. Y quien obtenía de premio el “haba”, soltaba la “gallina”. Soy un laminero, y disfruto intentando adivinar dónde está la sorpresa. Este año me tocó a mí. Y según la notita que traía el roscón tenía que pedir un deseo... ¿Se cumplirá?. Ojalá si.
No sé porqué
Hoy me encontré tarareando esta canción:
Ángel para un final
Cuentan que cuando un silencio aparecía entre dos
era que pasaba un ángel que les robaba la voz
y hubo tal silencio el día que nos tocaba olvidar
que de tal suerte yo todavía no terminé de callar.
Todo empezó en la sorpresa, en un encuentro casual
pero la noche es traviesa cuando se teje el azar
sin querer se hace una ofrenda que pacta con el dolor
o pasa un ángel, se hace leyenda y se convierte en amor.
Ahora comprendo cuál era el ángel
que entre nosotros pasó
era el más terrible, el implacable, el más feroz
Ahora comprendo en total este silencio mortal
ángel que pasa, besa y te abraza
ángel para un final.
Silvio Rodríguez




