Qué bueno que viniste!
Mis locuras... Siéntete como en casa, ponte cómod@, en la nevera hay bebida fresca...
Acerca de
Soy más raro que un perro verde, para que nos vamos a engañar. Hay personas que dicen que soy inteligente, ocurrente, dulce y sensible. A lo que añado que soy borde a ratos, introvertido y tímido (y no, eso no se lo digo a todas), pero que me encanta conocer personas.
Sindicación
 
¿Importa el tamaño?

Definitivamente , si.

La cosa empieza nada más nacer. Te pesan y te miden. Los familiares y amigos es la primera información que ávidamente solicitan... Bueno, tal vez es la tercera, pero es algo que entra en el “protocolo” de preguntas a realizar: ¿Qué tal todo?. ¿A quién se parece?, ¿cuánto mide?...

Ahora toca pasar periódicamente por el pediatra y ver en qué percentil se encuentra la criatura. Si está en los superiores, enseguida nos enteramos. Como esté en los inferiores, todo es silencio. ¿Quién no ha tenido en casa una pared con las marcas de las diferentes estaturas comparadas con las de l@s herman@s?. Bueno, quizás esto sea una imagen muy cinematográficamente yankee, pero ya me entendéis.

Conforme creces la importancia del tamaño la vas aplicando a más y más cosas...

El caso es que yo siempre había estado muy satisfecho del tamaño de la mía. No lo oculto, me la medí. No es habitual por estas latitudes ver tamaños como éste. Y viene de familia. Cuando nos juntamos tíos y primos, mirándonos de perfil, la visión es más que impresionante. Allá estamos todos, luciendo nuestros apéndices de tamaño más que regular.

Y así de satisfecho andaba yo, tan contento, hasta hace unas semanas. Vinieron unos amigos a pasar un fin de semana . Entre amigos todo es normal y natural. No hay secretos, pero... Fue como un flash, una revelación, una visión. Allí estaban ellos, como si tal cosa, luciendo ante mí como si tal cosa, como si fuera lo más normal del mundo, como si no fuera con ellos, como si la cuestión no tuviera más trascendencia.

Y la tiene, claro que la tiene. Por que sí, es estupendo, está bien que sea grande, te distingue del resto de mortales, te infiere personalidad, imprime carácter. Puedes presumir de “la tengo más grande que tú, en algo tenía que ganarte...”. Pero también hay ocasiones en que un tamaño fuera de la media, por encima, da lugar a situaciones incómodas, embarazosas. Puedes ser incluso el centro de miradas y comentarios en voz baja. Puede ser que no quepa, o tropiece con todo, o bien, entra pero.. ¿saldrá indemne?.

Ante esta naciente “crisis de identidad” me encontraba cuando me di cuenta que no es lo mismo “tener importancia” que “ser importante”. Recordé la canción “Nos ocupamos del mar” y ya vi las cosas desde otra perspectiva.

Sí, sí, reíros. Pensad que soy muy tonto y me preocupo por cuestiones sin importancia, pero... ¡vosotr@s no sabéis qué pedazo de narices tienen Idoia y Joxe!.

 
Comentario:
Menos mal que hablas de narices, je,je,je,
 
Comentario:
Si señor, marcando nivel.
Buenisimo!!!!
 
Comentario:
Lo sabía, sabía que hablabas de la nariz, jajaja.

(Es que ahora se piensa muy malamente enseguida)
 
Comentario:
Ah, narices!!!. Pensaba que te referías a la moral!
La mía... mediana, normalita.
 
Comentario:
Por un perfil de esos me gane yo el apodo de "capitan garfio" a long way in time...

fiuuuu ----> O

No