¿En manos de quién?
Hace unos días comentaba que me habían pedido escribir una carta ("Me piden"). Lo que el dolor y la rabia me dejan, lo que nace a borbotones no desde el corazón, sino desde las mismas entrañas:
"Leo con la atención que se merece el último escrito publicado (“Nuestro hijo es Dios”, 26/02/2005) firmado por Luis Beroiz. En la larga lista hasta ahora publicada no es el más brutal, ni el más desgarrador ni siquiera el más emotivo. En su sencillez es el más clarificador y por eso, el más contundente. Tras su lectura, nadie que todavía cobije una mínima duda sobre la veracidad de todos los atropellos anteriormente descritos, puede quedarse indiferente.
Tras la revelación que supone dar a conocer la feliz casualidad de un accidente, la existencia de un atestado que desmonta toda la sarta de mentiras, que nos refresca dolorosamente todos los acontecimientos vividos y puntualmente narrados, una pregunta golpea mi mente con tozuda insistencia: ¿En manos de quién estamos?.
Uno, en su infinita inocencia, imagina a los responsables de tanta iniquidad, de tanto dolor, de tanto sufrimiento, recogiendo las cosas de sus despachos, renunciando a su impunidad y acudiendo a un juzgado para declarar y ponerse en manos de la justicia. En pocas horas la realidad le devuelve, con fuerza desmedida, a tierra firme. Allí estáis, en primera fila, posando satisfechos en la infame celebración de vuestra más que probable reencarnación en forma de cuatro años más. Y lo que es peor, las encuestas os avalan con mayoría absoluta. Quizás después fuisteis a misa, para cumplir con el precepto... ¿En qué demonios pensáis al recitar “perdona nuestras ofensas”?. ¿Por qué no pedís de una vez humildemente perdón a quienes habéis ofendido de palabra, obra y omisión?.
El fétido hedor que mana de vuestros calabozos, que se extiende por los palacios de justicia y que envuelve la atalaya desde donde hacéis y deshacéis vidas a vuestro antojo, debe ser borrado por un viento norte que nos devuelva el país que vosotros habéis secuestrado.
Desde estas líneas os exijo: la renuncia a todos los cargos que con vuestra actitud estáis mancillando, la inmediata puesta en libertad de todos los detenidos en estas causas judiciales, la investigación honrada e independiente de las denuncias presentadas por los familiares, la destitución inmediata de mandos policiales, la identificación de los responsables intelectuales y materiales de las torturas que estos jóvenes sufrieron y el inicio, por parte de la instancia que proceda, de las acciones necesarias para veros sentados en el banquillo de los acusados.
Espero que después de tu carta, el Ararteko no precise de más pruebas para iniciar las investigaciones necesarias. Recibe Luis mi más efusivo abrazo, mi apoyo, mi cariño y mi cercanía. Transmítelos a todos los chavales, a sus aitas y amas. Sentidme cerca, muy cerca.
Una imagen de adolescencia para finalizar. Años atrás, recién recuperada la libertad, mi amatxi y mi ama remendaban en casa una ikurriña, todavía hoy preside un batzoki. ¿Quién cerrará las heridas de Euskal Herria?."
Comentario:
¿En manos de quién estamos?.
Miedo me daría conocer la respuesta.
Besos.
Miedo me daría conocer la respuesta.
Besos.
Comentario:
Suena bien no ?
Besos
Besos





