Fiestorro nacional

Pues muy bien, un año más que nos hemos celebrado el "Fiestorro Nacional"...
¿Qué puede hacer uno un día de fiesta por la mañana?. Muy fácil, se "enchega" el televisor y zapea hasta que encuentra un programa de su gusto hasta... que se acaban los canales y vuelta a empezar. Llega un momento que hay que tomar esa decisión inteligente. Pero ¡no!, no apagas el televisor y sigues con la lectura (por si no lo he dicho ya "Estúpidos hombres blancos" de Michael Moore). Al contrario, te embobas en la cadena nacional, TVE1, que nos regala con el ya tradicional desfile de tropas. ¿Eso es celebrar?. ¿Qué celebramos con semejante desfile?. ¿Hasta cuando vamos a seguir con semejante esperpento?. ¿Pero Zapatero no había variado la línea, con su nuevo "talante"?. Bueno, el caso es que en un rapto de sadomaso me lo tragué enterito, hasta los discursitos y comentarios del "relator".
Para más "inri" uno de los veteranos participantes, miembro de la excelsa "División Azul", portaba en su pasador de corbata un símbolo nazi... Pero lo que me enerva la sangre es cuando se escucha aquello de "sirvieron fielmente a la Patria". ¿Los que se sublevaron un 17 de julio?. ¿O esos que lo hicieron un 23 de febrero?. ¿Tal vez aquellos que lo intentaron en octubre de 1982?.
Y después del paseíto matutino, recepción por todo lo alto. Y allí estaban los de siempre. Eché en falta a unos cuantos, supongo que sus agendas no se lo permitieron. Eché en falta a l@s trabajadores/as de Izar, al colectivo de mujeres maltratadas, a l@s emigrantes que calladamente enriquecen (en todos los sentidos) esta Patria, a l@s agricultores/as y profesionales del transporte que tanta gracia les está haciendo la subida del petróleo, a l@s pescadores/as galleg@s, asturian@s, cántabr@s y vasc@s, a l@s voluntari@s que acudieron de inmediato a limpiar el desastre producido por el Prestige, a las víctimas del terrorismo de Estado, a las víctimas de accidentes laborales,... y supongo que me dejo a un monón que podéis añadir cada un@.
Sin embargo estaban los que se enriquecen, los que calientan el asiento y no quieren perder por nada su poltrona, los que desmovilizan sus fábricas en aras de un mayor beneficio, los que nos asaetan a comisiones y se enriquecen bastardamente cuando queremos comprar una vivienda, los que nos escatiman en sueldos justos y contratos dignos, los que viven del cuento...
Para todos estos últimos, levanto mi dedo índice.





