Qué bueno que viniste!
Mis locuras... Siéntete como en casa, ponte cómod@, en la nevera hay bebida fresca...
Acerca de
Soy más raro que un perro verde, para que nos vamos a engañar. Hay personas que dicen que soy inteligente, ocurrente, dulce y sensible. A lo que añado que soy borde a ratos, introvertido y tímido (y no, eso no se lo digo a todas), pero que me encanta conocer personas.
Sindicación
 
¡Vacaciones!


Sencillamente las necesitaba. Mi mente no daba más de sí, necesitaba irme, desconectar, descansar, “nadear”.

¿Dónde se va uno en septiembre?. Me apetecía playa, pero no quería darme una paliza de conducir, además una semana pasa volando. Así que elegí el Delta del Ebro, coincidió además que un compañero de trabajo me habló de las kilométricas playas desiertas... Buceé en Internet buscando información de rutas, playas... Creí que a mi pareja no le iba a hacer ni pizca de gracia que me fuera sólo, y esa fue otra sorpresa... ¡hasta me buscó el hotel!. Iban a ser mis primeras “vacaciones” en soledad desde que andamos juntos.

La semana antes de mi partida todo pareció que se quería volver en mi contra. Se unió a mi agobio anterior por las ganas de escapar la posibilidad de que todo se quedara en agua de borrajas, y eso incrementó mi desazón.

Pero un hado bueno se cruzó en mi camino y todo se conjuró a mi favor.

No iban a ser unas vacaciones para mirar en mi interior, buscarme a mi mismo, decidir qué camino quiero tomar en la vida, nada de eso. Unas vacaciones “superfluas”, sin horarios, sin prisas, sin tener que ver y visitar cientos de lugares. Mi objetivo era encontrar una playa donde estar tranquilo, disfrutar del sol completamente desnudo.

Comí al rato de llegar a Sant Carles de la Rapita, y tras hacerme con un plano de la zona, eché al coche la crema solar y la toalla y me dispuse a descubrir las playas de la zona.

Las ganas que tenía yo de estar en la playa hicieron que buscara acomodo en la primera que visité, la del Eucaliptus. Ya me habían hablado de ella. Algo ventosa aquel día, me obligó a parapetarme detrás de una pequeña duna. Gente a lo lejos, muy a lo lejos. Aquello empezaba a gustarme.

Aquella noche fue el diluvio... ¿Se me había acabado el buen tiempo?.
No