Qué bueno que viniste!
Mis locuras... Siéntete como en casa, ponte cómod@, en la nevera hay bebida fresca...
Acerca de
Soy más raro que un perro verde, para que nos vamos a engañar. Hay personas que dicen que soy inteligente, ocurrente, dulce y sensible. A lo que añado que soy borde a ratos, introvertido y tímido (y no, eso no se lo digo a todas), pero que me encanta conocer personas.
Sindicación
 
Disculpe, yo no bailo



Otros dones debo tener, no puede haber otra explicación. Pero deben de estar muy, muy, pero que muy escondidos en mi compleja personalidad...

Lo que si es cierto es que entre el “equipamiento” que yo traje, no se encuentran las opciones “oído musical” y “sentido del ritmo”. Debían ser extras muy caros que mis progenitores no se podían permitir cuando decidieron encargarme a fábrica. Soy nulo para la música (que dicho sea de paso, me encanta) y totalmente arrítmico, lo que unido a mi hiperdesarrollado sentido del ridículo, hacen que uno vea siempre los toros desde la barrera.

Así que si me pierdo, no busquéis en la discoteca.

No obstante también disfruto del bailoteo, viéndolo. Si, en ese sentido soy un voyeur. Bueno, también lo soy en el bus, o en la calle, en el café... me gusta observar a las personas, ponerles nombres, imaginar vidas...

Pero a lo que vamos, tuerta.

Soy de los que opinan que hay que ser solidario con el pobre “camata” que está en la barra, mientras el resto de los invitados a la boda se lo pasan de miedo en la pista, haciendo cabriolas o emulando al artista que pone de moda el último baile imposible... Porque tiene que ser muy frustrante estar viendo como todo el mundo lo pasa de miedo, despendolad@s y tú allí, aguantando la “chapa” de los colgados en proceso de alcanzar un hermoso como etílico.

También está la posibilidad de velar por la seguridad del resto de invitad@s, y proceder a asegurar columnas o paredes, no sea que en una de esta se produzca una desplome, y la fiesta a cabe mal. Con mis anchas espaldas soy capaz de evitar cualquier tragedia.

Y en último caso, cuando ves que la tía de la novia, esa señora de más de 60, ducha en todas las verbenas de su comarca y comarcas cercanas, se acerca a ti con aviesas intenciones (sacarte a bailar), siempre puedes sufrir un repentino dolor en el tobillo, fruto de esa torcedura jugando al fútbol y que el último baile te ha reproducido. Por que no nos engañemos, ya no estamos para estos trotes...

Me gusta ver como las parejas, normalmente del ámbito rural, que disfrutan de las verbenas como un niño de un chupa-chups, atacan lo mismo un vals que un pasodoble, con una compenetración de admirar. Se me cae la baba, no puedo evitarlo. Y cómo olvidar a esa jovencita, que pone al resto de la tropa en fila y como si lo hubiera hecho toda su vida, se arranca por el último baile de moda, la última coreografía estrenada la semana pasada. ¿Cómo no se le enredan los pies?. Y grácilmente combina movimientos de cabeza, brazos, hombros, piernas... ¡y acaba entera!.

Admiro a la gente que canta y baila. Personalmente yo me limito a hacerlo en la ducha (cantar se entiende), pero de cuando en cuando debo aguantar los comentarios hostiles del resto del vecindario, que no entiende que uno tiene alma cantora, pero pelín desafinada. Más de una vez he pensado poner este “don inverso” al servicio de agricultores de zonas poco lluviosas, pero claro, lo mismo el cura de la parroquia no puede sacar al santo en procesión rogativa, pidiendo agua a mares. Y tampoco es cuestión ponerse a malas con la autoridad eclesiástica, no sea que llegado el momento, le nieguen a uno la bendición...



 
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Bien, ahora por fin consigo ver el texto ;) Pues opino que cada cual a lo q mejor sepa/quiera/deba o que apetezca hacer... Besitos.Ume.
 
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Solo tienes que sentir la musica....
Saludos
 
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Pues mal hecho...
No