Sexo, sexo, sexo.
¡Ale, con valentía!. Hablemos de sexo.
A estas alturas de la película no creo que vaya a descubrir para nadie las bondades de poder disfrutar de una actividad sexual sana, placentera, periódica (si es posible que no tienda a infinito la distancia entre acto y acto), variada, imaginativa, relajada o no. No diré que haya una edad o un momento. Personalmente prefiero las mañanas o a media tarde, sin prisas, descansado, relajado… Y tampoco le hago muchos ascos al lugar, aunque uno tiende a buscar la intimidad…
Sólo una combinación de factores hace que me ponga de mal humor: Que sea a las 8 de la mañana, estar en la cama, oír el rítmico crujir del somier… que tenga lugar en la habitación del piso de arriba ¡y no participar!.

Sucedido

Me ha contado un amigo, que un amigo suyo le ha contado que a unos amigos suyos les pasó lo que os voy a contar.
Decidieron pasar un fin de semana en una casita de turismo rural en la Cantabria profunda, en un pequeño pueblo perdido en los verdes valles. Allá se fueron y se llevaron consigo a su perro. Una vez instalados, dejaron suelto al perro, no había ningún peligro y conociendo la mansedumbre y nobleza del animal, no podían imaginar que pudiera causar ningún destrozo.
Llegaba la hora de cenar y echaron en falta al perro, así que a gritos lo buscaron por los alrededores de la casa, hasta que apareció; pero no venía “solo”. Entre las fauces, muerto, traía un ejemplar de loro.
¡Gabinete de crisis!. ¿Qué hacemos ahora?. La noche iba transcurriendo y las posturas sobre qué decisión eran variadas, y conforme pasaban las horas, diría que más descabelladas. Estaban los que defendían que lo mejor era no decir ni pío (valga la expresión), coger al loro en una bolsa y enterrarlo a la mañana siguiente en cualquier prado cercano. Otros defendían que había que dar la cara, asumir la responsabilidad y si era menester comprarle otro loro a la vecina, pues habían averiguado que el loro era de la casa de al lado. ¿Y si la mujer sufría por la pérdida del loro?. ¿No sería peor el remedio que la enfermedad?.
…
Al día siguiente, tras su paseo matutino, se toparon con que una ambulancia estaba aparcada en la puerta de su vecina. En aquel instante una camilla salía, conducida por el personal sanitario. Instantes después, salía disparada a toda velocidad, con el estruendo de sirenas y destellos luminosos.
Sea como fuera, la más descabellada de las ideas fue la que llevaron a la práctica. Aprovechando la madrugada y que las puertas de las casas no se cierran, se introdujeron en casa de su vecina cual comando en plena acción de rescate. Ubicaron el dormitorio de la anciana y la cocina, donde vacía, seguía la jaula del desgraciado loro. Allá lo dejaron, esperando que la anciana creyera que había muerto apaciblemente en su jaula durante al noche…
¿Qué había pasado en realidad?.
Duro fin de semana

Ha sido duro, muy duro el fin de semana… De una dureza tal que no sé si os lo podéis imaginar. Voy a intentar daros unas pinceladas, a ver si consigo por lo menos transmitir la mitad de su dureza. Vamos allá.
Para empezar imaginaros que el viernes, en vez de salir a la hora de trabajar, os tenéis que ir una hora antes. Hay que salir de viaje y no os apetece llegar demasiado tarde a vuestro destino, la horrorosa y aburrida ciudad de Donosita, donde os esperan vuestr@s desagradables amig@s con ganas de pasarlo horrorosamente bien.
Así que después de meter cuatro cosas en la bolsa de viaje, pilláis autopista, para enfrentaros antes al doloroso destino y a lo que os depara, y china-chana, sin bajar de 120 km/h os dirigís a vuestra cita.
El lugar de encuentro, pues pongamos un feo, horrible, la playa de Zurriola, donde está instalado el “chalet” de G., una extensión de unos 500 metros cuadrados de playa de uso exclusivo, con dos piscinas, cancha de voley, mesa de ping-pong chiringuito a tutiplén, neveras con bebidas frías y barreños con hielo y la sidra refrescando… Y al fondo, a doscientos metros escasos, el escenario que una conocida marca de cerveza que te invita a pensar en verde ha montado, donde diferentes artistas ofrecen sus conciertos dentro del Jazzaldia 2005.
Cuando llegáis la temperatura todavía invita al baño, en el mar o en piscina. Van preparando la mesa, tienes para elegir cervecita, refrescos o sidra… Y de fondo sigue sonando la música.
Poco a poco el sol va cayendo en el horizonte (ver foto del post anterior), sentado, en buena compañía y distendida charla va pasando el tiempo hasta que ¡de repente! La mesa se llena de viandas. ¡Dios mío!, ¡qué despliegue!.
Sigue la charla y aumentan las risas, cambia de grupo en el escenario y piensas: ¿qué duro es esto!. Y así, en ese pensamiento te dan las cinco de la mañana sin sentir.
Como el despertador en sábado está prohibido amaneces cerca de las doce. ¡A esas horas te están esperando en el monte Igeldo para comer!. ¿Tendré hambre después de desayunar?. ¡Y tanto!. Basta tomar un aperitivo para comprobarlo… Que de ahí le vienen el nombre: que “abre el hambre”. Más amig@s que saludar y una buena mesa donde no falta de nada, ¡ni siquiera sidra fresquita!. Y todo ello en un paraje preciso, verde, a la sombra o al sol, según gustos, y de fondo el mar…
Tanto estrés es necesario combatirlo de alguna manera… ¿Hace un musito?. Quiero y envido a grande, pares sí!. ¡Hasta mi compañero!. ¡Órdago!.
La tarde languidece en esta actividad. ¿Habrá que bajar a la playa a ver más conciertos?. Pasamos por casa a avituallarnos, bocatas y cervecitas bien frías que se conservan bien frías hasta su degustación… ¡las últimas a la una de al madrugada!.

Otra vez en Zurriola, sentados en la playa, escuchando a “Big Chief Bo Dollis & The Wild Magnolias from New Orleans”, todo un espectáculo. Hay que reponer fuerzas; todo el mundo piensa en verde menos tú, que le das a la cerveza del arcángel… ¡y te pones bien!. Otro atardecer…

Buscamos otro escenario, están ensayando “Just Friends”, próximo grupo en actuar. Hay que pillar sitio si quieres estar sentado, ¡prueba conseguida!. Son geniales, disfrutas como un cosaco, saben meterse al público en el bolsillo… ¿Hace una cervecita?. ¡Marchando!.

¿Dónde ir?. Pues fácil, de vuelta a la playa… Actúan “Bossa Cuca Nova”. Las fuerzas van flaqueando, el sueño vence y mañana toca: ¡Poteo!.
Porque ir a Donosita y no potear, mejor te quedas en tu casa!. Está bien, haremos el esfuerzo. Pero iremos tranquilos, un par de potes antes de comer, pintxo, zurito o txakolí, ¿qué más se puede pedir?.
Una vez hecha gana, que esto de potear da mucha hambre, habrá que buscar dónde reponer fuerzas. Afortunadamente la cosa no es más complicada… Cafecito a la sombra en la plaza de la “Consti”, paseito y.. ¡ops! Habrá que ir pensando en volver a casa…
¿Y si me pillo fiesta y llamo diciendo que me encuentro mal?
Edición por el autor: Para que veáis lo que queda de la publicidad en mí. Ayer noche descubrí que la cerveza que tomaba no "te pone bien", sino que es como César "donde va, triunfa". Besos.
Donostian...

Atardecer en Zurriola

Donostia desde Zurriola, cayó la noche.
Estadísticas
Te vas de vacaciones quince días, ¿y que te encuentras a la vuelta en tu cuenta de correo?. Pues cien mensajes, ¡olé!. Y a uno le entra la alegría, porque piensa que en todo ese tiempo la peña no se ha olvidado de él y le han seguido dejando comentarios y va a pasar un rato agradable leyendo vuestras ocurrencias.
Y no, la alegría dura poco en la casa del pobre. Es cierto que un buen porcentaje de mensajes corresponden a mi “chivato” que me avisa cuando actualizáis (14%), lógico, porque me avisa una vez cada día, puntualmente, por la mañana. Otro porcentaje, lamentablemente inferior, corresponde a vuestros comentarios (10%). No me quejo, de veras, después de haber estado machacando al personal con que me iba de vacaciones bastante bien os habéis portado.
Y el resto es puro spam. No los he abierto, no estoy tan loco, pero por el título he hecho ciertas agrupaciones. Repartidos de la siguiente manera:
Your women will be happy, 5%: Creo sospechar de qué va, pero claro, con un porcentaje tan bajo... ¿Habrá solución para la incomunicación entre sexos?. ¿Será la milagrosa forma de ir con tu chica de compras y pasar una tarde encantadora?. ¿La forma de interesarle por el fútbol?. ¿Cómo distinguir el “rosa palo” del “rosa alianto”?. Me da que alejado de estos tópicos, el contenido se va a acercar a la categoría siguiente.
Viagra, alargamiento de pene de forma natural y otras pastillas, 27%: Conozco una forma natural de que el pene se alargue, y desde hace siglos viene siendo eficaz, no creo necesitar un cambio... ¿Quién dijo que el tamaño no importa?. En cuanto al Viagra tampoco me veo usuario potencial, no por nada, sino porque las exigencias a las que someto a mi órgano sexual inferior (siendo el superior el cerebro) tampoco justifican la inversión.
Software, 9%: ¿Es que no han oído hablar de eMule?.
Re:, 5%: Así tal cual, no tengo ni puñetera idea de qué van...
Chicas, girls, 15%: En todas sus variedades, calientes, dispuestas, jóvenes, "spread"...
Otros, 15%: Incluyendo aquí revistas varias, bases de datos, etc. Incluso me proponen un negocio de un país centroafricano, timo de los más viejos donde los haya.
Mientras en Estados Unidos, origen de la mayoría de estos emails no declaren ilegal el spam, que no lo harán, dada su tendencia a promover todo lo que sea consumo, nos veremos invadidos por este tipo de correo, que no hace otra cosa que enriquecer a unos pocos y ralentizar y colapsar la red... Claro que también los servidores y proveedores de servicios y cuentas de Internet podrían poner algo de su parte... ¿verdad “señores” de Terra?.
“Topics” de unas vacaciones.
- Turista “guiri” y ser hortera: ¿Realidades inseparables?.
- Madriz me mata, Barajas me remata (o dos horas andando por el dichoso aeropuerto).
- Si, voy desnudo, ¿pasa algo?.
- Patxiiiiiiii! O cómo la publicidad cala en la gente.
- Fauna hotelera: Comadrejas, lechuzas. La radio andante.
- “El niño ha hecho cacaquitas”... ¡Señora, estamos comiendo!.
- Playa de Finestrat: ¿Qué hace un chico como yo en un sitio como éste?.
- Playa de El Campello: Finestrat 2ª parte.
Si el calor y la neurona lo permiten, pronto desarrollaré estos hilos.
Fuerteventura en imágenes (II)



