Cruces que son vidas
Cruces que fueron vidas.
En mi viaje a California tuve la oportunidad de visitar México, en concreto la zona de Tijuana y Rosarito Beach. Fueron dos días impactantes, desde el momento en que dejamos la autopista que nos traía desde Los Ángeles hasta que volvimos a atravesar la frontera dirección norte, dos días después.
Durante mis tres semanas de estancia en aquel país mi retina, mi mente, fueron bombardeadas constantemente por imágenes. Quizás mis ansias por no perder ni un detalle fueran las causantes de la sensación, al caer la noche, de estar completamente ebrio.
Pero ninguna me impactó tanto como la que vi a la salida de México. Un largo muro, que a la vez hace de frontera y delimita el aeropuerto, cubierto por dos mil cruces. Dos mil cruces que fueron vidas. Nombres y apellidos que quedaron en el camino. Un camino que llevaba a “El Dorado”. No diré que al sueño, más bien un camino hacia la vida, que acabó en muerte.
Me las piro, vampiro!
No es mi intención poner dientes largos a aquell@s de vosotr@s que ya habéis agotado vuestras bien merecidas vacaciones (que me perdonen mis lectores del Sur, que también existe, por aquello de que están sufriendo los rigores de su invierno y no resulta agradable hablar de vacaciones en estas condiciones. No se preocupen, ya tienen la primavera a la vuelta de la esquina), o a aquell@s que por diferentes motivos este año os habéis visto privad@s de ellas.
El hecho de deciros que me vuelvo a largar de vacaciones es porque entiendo que en una relación como la nuestra (algún día la definiremos) es de justicia tranquilizaros ante mi próxima y prolongada ausencia. Que luego hay quien me “zasquea” sin piedad porque no actualizo… también estáis los que bien me queréis y os preocupáis por mi salud, os preguntáis que me pueda pasar y en ese sin vivir dejáis de salir con l@s amig@s , os ponéis en ayuno (que no a dieta, que no os hace falta a nadie) y hasta movilizáis a la fuerzas vivas para iniciar mi búsqueda. Como gentes de bien que sois sé que os alegráis en la alegría ajena y yo me regocijo.
Mis planes son estar ausente desde este mismo sábado, día 27 y no volver por aquestos parajes hasta el 11, Dios mediante. Mi primer destino se sitúa en el Alt Ampurdá. Con base en Figueres, y si el tiempo con el dios Eolo a la cabeza (y su querida Tramontana) no lo impiden, me dedicaré a recorrer la comarca y visitar sus playas, en concreto la de Sant Pere Pescador (véase foto).

Obligaciones ineludibles me harán volver a Zaragoza para el 2 de septiembre (tengo una cena con la peña). Así que de esta manera recobraré aliento para poner rumbo sur camino del Cabo de Gata, en concreto a la localidad de Agua Amarga. Es mi intención gozar de sus playas, Genoveses y Mónsul por ejemplo, de cuyo belleza ilustran las fotografías…


Espero que tengáis buena “reentreé”. No pilléis ninguna depresión postvacacional, y nos vemos a la vuelta.
Mientras tanto, y hasta que me vaya: ¿Alguna sugerencia?.
Juguemos

Os propongo un juego. Sé que puede parecer un poco complicado, pero yo creo que pensando un poquito puede salir bien. Quizás en alguna bitácora de los que visitáis habréis leído que el/la blogger hace una recopilación de las cosas que le gustan y de las que no.
¿Os atrevéis a hacer una lista de las cosas que me gustan y de las que no me gustan a mí?. Supongo que en este año casi de “relaciones” alguna idea os podréis haber hecho, ¿no?.
Para ayudaros digo yo las primeras dos cosas. No seáis tímid@s. No temáis equivocaros, no lo voy a tener a mal.
Me gusta: La cerveza.
No me gusta: El frío.
¿Quién sigue?
Debo partirme en dos...

¿Así mejor?.
Misterios...
Se resuelve el misterio de porqué este blog no se actualiza...







