Y al séptimo, descansó (3ª parte)
¿Será la última?. Vete a saber, con lo que me enrollo últimamente, lo mismo sale un tocho de cuidado, una colección de fascículos que dice Choi. Podría hacer una película, que tuviera ya el esquema definido, varias partes, enlazadas y cuando parece que va a terminar… ¡zas!, lanzo la primera…
Podría empezar así:
“No hace mucho tiempo, en una localidad nada lejana, un grupo de intrépidos jóvenes…”. Claro que luego viene un tipo, llamémosle Lukas, y me copia.
Pero bueno, vale de desvarío, que ya es viernes, no he terminado con la narración y lo que es peor, ¡estoy más cansado que el lunes!. Y yo que me propuse ir al trabajar para poder descansar…
En el capítulo anterior “nos” habíamos quedado en el momento inmediatamente posterior a la comida. Para mí, cuando puedo disfrutarlo, uno de los mejores momentos del día. Pero como ya os he explicado en otro momento del relato, esta gente son máquinas y no paran quiet@s. Un pequeño ratín a la sombra de un árbol y seguimos la marcha. ¡Qué estrés!. Se propusieron hacer más kilómetros que el Coyote tras el Correcaminos y nos perdimos por Laguardia, precioso pueblo que bien merece la visita. Cumplida la visita y repuestas la fuerzas tomamos la dirección hacia el camping. Próxima etapa: “La noche”.
Reunid@s y preparad@s para afrontar las vicisitudes y pruebas que “la noche” nos preparara acudimos a Haro para buscar posada que nos diera asiento y mesa, y así seguir recuperando fuerzas, ayudando a mantener el nivel colesterólico y alcohólico en sangre. Cual horda tártara y en una perfecta maniobra de despliegue, acoso y derribo conseguimos hacernos con tres mesas y suficientes sillas como para poder degustar viandas y trasegar líquidos en multitud de colores, sabores y texturas. La anécdota de la noche. Dos personas se pidieron bocatas de “completo de hamburguesa”. Cuando llegaron a la mesa, estaban “los completos”, las hamburguesas no aparecían entre la guarnición. Bastó la presencia de nuevo de la camarera para desvelar el “misterio”.
Saciadas las hordas, toca “quemar” la ciudad, internándose en diferentes garitos de la población y sembrando el pánico entre la población local… Bueno, menos lobos, en realidad nos fuimos a un par de locales nocturnos. Y digo un par porque allá terminaron mis andanzas nocturnas. Ni la edad ni el desentreno perdonan, hice un mutis por el foro y me fui a descansar en los solícitos brazos de Morfeo.
Nunca he sido de trasnochar. Ya desde mis años de la Uni, era el primero en retirarme a casa. ¿Y que ocurría?. Pues que todo lo divertido, emocionante, trasgresor, jugoso, remarcable,… ocurría desde el instante en que uno se retiraba. En diferentes ocasiones intenté ser partícipe de tales acontecimientos, retrasando mi regreso a casa, pero que si quieres arroz. Pues esta noche, a juzgar por los comentarios de la mañana siguiente, ocurrió la mismo… Empiezo a pensar que lo hacen por fastidiar, o que soy muy gafe. El caso es que lo pasaron de miedo.
La mañana siguiente fue mucho más relajada, empleada en comprar algunos vinos de la zona, un par de vermuticos y comida en común hasta que la lluvia y el inexorable avance del reloj nos indicaron que era hora de volver cada mochuelo a su olivo.
Y aquí estoy, una semana después, intentando recuperarme…
En breves
Me permito recomendaros la lectura de un libro que yo no he leído (tremenda inconsciencia), es más, me enteré ayer mismo de su publicación, pero que me ha parecido interesante. Se trata de “También los jabalíes se besan en la boca”, de Pilar Cristóbal.
Os dejo aquí una breve sinopsis y los datos técnicos. ¡Que lo disfrutéis!.
“Aunque aparentemente las conductas de los animales siempre nos han parecido muy diferentes de las nuestras, este libro demuestra que tenemos más en común con ellos de lo que creemos. Así, en materia sexual, se comportan de forma parecida a las personas y por ejemplo, los hay que sienten celos, algunos son promiscuos, mientras que otros son monógamos y fieles a ultranza. la psicóloga Pilar Cristóbal da un giro divertido a este tema científico y aborda de forma amena las curiosidades y anécdotas más picantes del mundo animal.”
Datos técnicos:
EDICIONES TEMAS DE HOY, S.A.
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Rustica
ISBN: 8484604500
256 pgs (15.0x23.0 cm)
Rainbow Attitude Expo


Y hablando de besos. En París, la compañía que gestiona la publicidad que se luce en los metros y los autobuses, Mètrobus, ha prohibido los carteles anunciadores del próximo “Rainbow Attitude Expo”.(tercera edición) Alegan que la imagen de dos personas del mismo sexo besándose puede resultar ofensiva para ciertos usuarios de sus servicios. Los organizadores de la Feria han calificado de homófoba la decisión de la compañía. La campaña se difunde, sin embargo, por prensa y en Internet. La feria tendrá lugar a finales de octubre, en la edición del año pasado fue visitada por 39.000 personas. Más información en www.rainbowattitude.com


A mí cualquier beso, muestra de afecto, me parece hermoso. Otra cosa son otros tipos de besos, como podría ser “los de Judas”.
Y al séptimo, descansó (Parte 2ª)
Aaaaaah! (no es que desperece así, es que le he cogido gusto a las onomatopeyas).
Teníamos una cita ineludible con el destino… bueno, con el morapio, y no era cuestión de llegar tarde la primera vez, ¿no?. Así que como la noche anterior no había causado estragos, fuimos amaneciendo a una hora más que prudente. Además, teníamos una agenda de lo más ajetreada antes de empezar a deleitarnos con los caldos que a buen seguro se nos iban a ofrecer…
En un segundo la mesa se volvió a llenar de las más variadas viandas (¡hasta Especial K!). Cual buitres que nunca antes hubieran comido dimos buena cuenta de ellas y nos preparamos para iniciar la “Marcha morada”. Entonamos nuestro “himno de guerra” a varias voces, como unas 14 o así, que no era otro que (“El vino que tiene Asunción…”)*. Y nos lanzamos al asalto de la Cooperativa de viticultores de Labastida. En breves instantes más de un centenar de litros cambiaron su apacible descanso en el almacén por otros menos apropiados como fueron los maleteros. ¡Y aún no habíamos visitado la bodega!. Alguien concluyó que deberíamos consultar la legislación vigente en materia de transporte de materias peligrosas por carretera, vulgus ADR, para comprobar si sería necesario proceder al marcado y etiquetado de bultos y transportes…
¿Quién puede catar un vino con el estómago vacío?. Algo había que echar al coleto, así que nos fuimos a la caza y captura del garito con pintxos pidiendo ser degustados. Instalados cómodamente la gente empieza a pedir: Agua mineral, cortado, zumo de melocotón… ¡Dios mío! ¿Sólo ante el peligro en medio de una banda de degenerados abstemios?. ¿Y que pido yo ahora. Gaizka salió en mi auxilio, luego Itziar me secundó. ¡Ups! Salvado in extremis.
Llegada a la bodega. La comitiva encuentra el camino a la primera. Claro que ayudaron bastante las indicaciones del ertzanza al que preguntamos.
¿Qué decir de la visita?. Pues uno no es un experto en visitas y la cultura del vino, pero la cosa fue flojita. Menos mal que nos montamos la visita un poco a nuestro aire, atendiendo a las indicaciones de nuestra guía, pero dándonos cuenta de algunos errores garrafales… Lo mejor, las fotos que nos hicimos y que podéis ver si pincháis en la foto adjunta. La cata de dos vinos flojita. Sólo nos hicieron notar la acidez, que debes notar en la puntita de la lengua. Yo debo tenerla insensibilizada… Eso o la caña que me tomé me la amuermó. ¿Sabéis de dónde viene la expresión “A ojo de buen cubero”?. Pues según nos explicaron viene de al perfecta alineación de las barricas en las bodegas, que antiguamente lo hacían a ojímetro. ¡Falso!. Viene de la pericia de los cuberos que hacían las duelas a ojo, y sobre todo, la más difícil debía ser de atinar con la medida de la última que es la que cierra la barrica. Después de esto y alguna otra explicación de la vida “útil” de las barricas según el vino a elaborar, corroboras la cantidad de tontería que se ha instalado en torno al vino…

No sé a vosotr@s, pero a mí el aburrimiento me abre el apetito. Aunque cierto es que al ser las dos y media de al tarde y estar acostumbrado a comer a la una y cuarto pudo también haber provocado aquellos ruidos provenientes de aquello que se encuentra más allá del esófago y antes del intestino delgado…
Así que con gran dolor de corazón y casi a regañadientes nos sentamos a la mesa a la espera de ser agasajad@s con una muestra de gastronomía que finalmente no nos defraudó. Por supuesto regado con caldos de la bodega (colaborando en el mantenimiento de la industria y local y así se sacan el sueldo de la guía…). El menú, muy bien presentado, fue acompañado con un “Milflores” y un reserva “Glorioso”. Unos vinos fáciles de beber y para paladares nada exigentes, podríamos decir que unos Riojas clásicos. Fue un acierto pedir primero el “Milflores” y acabar con el “Glorioso”.
¿Y que pasa cuando se come bien y se bebe mejor?... Pues si, ¡pero no!.
Pero amig@s, esto es asunto del próximo cuento.
(Continuará bis)
*Licencia literaria, no tomar al pie de la letra
Y al séptimo, descansó.
¿Quién dijo que los fines de semana están para descansar?. Invertí todo el día de ayer en buscar desesperadamente mi neurona. Esta mañana la he encontrado tirada en un rincón de mi cerebro, estaba exhausta.
Este fin de semana ha tocado “bodeguita, bodeguita” en La Rioja alavesa, en concreto en Laguardia. Estábamos instalados en el camping de Haro (La Rioja). El trajín comenzó el mismo viernes después de trabajar. Y ya empecé cansado. Estaba abandonando el parking de la empresa que paga a la que me paga a mí cuando un tipo me hace señas para que pare. Me solicita ayuda para mover su coche e intentar arrancar a “empentones”. ¡Jozú!. Empezamos bien. El coche ardiendo por el sol, el tipo no era precisamente un peso mosca y el coche aportaba sus kilos a la empresa. La primera intentona es fallida. Intento una maniobra de evasión que es interceptada con suma facilidad. Vamos a por el segundo intento. ¡Bien!. El coche estornuda y se pone en marcha. El tipo desaparece como por ensalmo… ¡Ni las gracias!.
Inicio mi vuelta a casa, pasa la “Benemérita”. Poco más adelante un accidente, enseguida llega la ambulancia. Una furgoneta y una cisterna. Parece que no es de consideración, afortunadamente la cisterna ha quedado volcada pero fuera de la calzada. Retomamos la marcha… ¡Una avispa en mi coche!. Recuerda, rápido, ¿qué se hace en estos casos?. ¡Ni de coña! Yo no paro. El insecto se acurruca tras el espejo retrovisor. Al llegar a la ciudad se despereza de su siesta. Amablemente le invito a abandonar el vehículo, no pone pegas.
Hay que preparar la maleta. ¡Que son sólo dos días!. El saco, no te olvides el saco. ¿Y si llueve?. ¿Y si hace calor?. ¿Y si hace frío?. Arrf!. ¡Qué estrés!. Saliendo que es gerundio.
En menos de dos horitas llego al punto de concentración. Presentaciones varias y besos por doquier. En 15 segundos ya no me acuerdo de ninguno de los nombres, soy así. Es hora de cenar. Montamos mesas y sacamos viandas. ¿Hemos vaciado todas las neveras?. ¡Qué manera de comer!. Nos ponemos al día de nuestras vidas desde la última vez. Bueno, no con todas, porque entonces sería toda una vida… Mañana toca jornada intensa, así que nos vamos repartiendo en los “burgalous”.
Zzzzz, zzzzz (durmiendo)
Continuará…
Concursos

Que soy un tipo con inquietudes, dijéramos artísticas, creo que a nadie le cabe duda. Que tras mi formación técnica se esconde un “alma” eminentemente “humanista” es evidente. Tan evidente que elegí mi carrera por “descartes”. Aunque dudo ahora si en esa decisión influyó más el insigne filósofo o mi por entonces arraigada afición por hacerle muecas a mi pareja…
Intentaba recordar a cuantos concursos me he presentado a lo largo de mi vida, y caramba, son más de los que en principio creía. Mi andadura empezó en los escenarios, unas Navidades desde las que ha llovido un puñado a pesar de al pertinaz sequía. Recuerdo hasta el villancico que cantamos, era “Noche de Paz”. Mucha voluntad y pocos medios técnicos. Cualquiera que sepa cómo canto pensará que hay que ser inconsciente…
El segundo concurso, fíjate por dónde, era de dibujo, enmarcado dentro de la asignatura de lo que entonces se llamaba “Ciencias Naturales”. Recuerdo el nombre del compañero que ganó, se llama Oscar Ribote y hoy ha hecho carrera como pintor. De casta le venía al galgo. Claro, que lo mejor era que el concurso había sido patrocinado por una editorial que quería vender a los padres una enciclopedia, aprovechando la visita a la exposición. No desvelaré el motivo de mi “obra de arte”, aún hoy me produce rubor.
El tercer intento (como los anteriores) fallido de obtener un premio lo situamos ya en plena adolescencia, en el colegio, y éste era un concurso literario. Lo que me falló fue la temática, demasiado “políticamente incorrecta” para la época y al edad.
Y a la cuarta es cuando me ha venido el reconocimiento público (o púbico, no sé bien) a mi buen hacer en esto de las artes. He obtenido un más que meritorio tercer puesto, votado por el resto de participantes, en un concurso de fotografía. Como consuelo me queda que yo voté a la fotografía finalmente ganadora.
No sé lo que habrán visto los y las demás en mi foto para votarla. ¡Se trataba de un concurso de autorretratos!. Cuando las publiquen en la web, os doy la dirección.
Otoño

El otoño está cerca, la melancolía tiñe mi cuerpo... ¿o será al revés?.
Fa vint anys que tinc vint anys
Fa vint anys que tinc vint anys.
Vint anys i encara tinc força,
i no tinc l'ànima morta,
i em sento bullir la sang.
I encara em sento capaç
de cantar si un altre canta.
Avui que encara tinc veu
i encara puc creure en déus...
Vull cantar a les pedres, la terra, l'aigua,
el blat i el camí que vaig trepitjant.
A la nit, al cel, a aquest mar tan nostre,
i al vent que al matí ve a besar-me el rostre.
Vull alçar le veu,
per una tempesta,
per un raig de sol,
o pel rossinyol
que ha de cantar al vespre.
Fa vint anys que tinc vint anys.
Vint anys i encara tinc força,
i no tinc l'ànima morta,
i em sento bullir la sang.
Fa vint anys que tinc vint anys.
i el cor, encara, s'embala,
per un moment d'estimar,
o en veure un infant plorar...
Vull cantar l'amor. Al primer. Al darrer.
Al que et fa patir. Al que vius un dia.
Vull plorar amb aquells que es troben tots sols
i sense cap amor van passant pel món.
Vull alçar la veu,
per cantar als homes
que han nascut dempeus,
que viuen dempeus,
i que dempeus moren.
Vull i vull i vull cantar
avui que encara tinc veu.
Qui sap si podré demá.
Fa vint anys que tinc vint anys.
Vint anys i encara tinc força,
i no tinc l'ànima morta,
i em sento bullir la sang...
¡Dile algo hermoso!
No, no es primavera ya. Tal vez sea que se acerca el otoño a pasos agigantados, o simplemente note que empiezo a entrar yo mismo en el otoño. Pero hoy también me gustaría proponeros un juego. ¿Original en mí, no?.
Sé que la cosa no va a tener éxito, uno es consciente del número de comentarios que la peña va dejando por aquí, pero bueno, “from lost to the river” que dice G.
Os propongo que le digáis algo amable (“o por lo menos querible, besable…”) a la persona que inmediatamente antes que vosotr@s haya intervenido en este blog. ¿Aceptáis?.
Es decir, que la próxima o el próximo insensat@ que se le ocurra dejar un comentario a este post tiene que decir algo amable de ¡¡¡MÍ!!!. (Que no le pase ná, pobrecic@).
¡Quiet@s!. ¡De un@ en un@ y sin aglomeraciones que hay sitio para tod@s!.
Vicios
No creo que haya ninguna duda a estas alturas ni haga falta ser ninguna lumbrera para saber que, vicio, amistades peligrosas y tiempo ocioso son un cóctel explosivo.
Los amigos suelen ser personas que gozan de nuestra completa confianza, admiración; son muchas veces nuestros gurús, guías espirituales y descubridores de nuevos mundos, de nuevas experiencias y sensaciones. En mi caso al menos, que es el que menos mal conozco, es así.
Una palabra suya, su ejemplo, son capaces de remover nuestras, hasta entonces, más profundas y consolidadas convicciones. Da igual de lo que se trate, uno no es capaz de escapar al embrujo que sus actos, sus palabras son capaces de provocarnos, haciendo que dejemos de ser nosotros mismos para caer en el más grande de los vicios.
No hay madre, confesor, asesor o vicioso rehabilitado que pueda sacarnos del pozo al que irremediablemente nos vamos a lanzar. Todo son palabras vanas que no van a conseguir otro efecto que el de empujarnos si cabe con más fuerza en brazos de nuestra perdición.
Y ese cóctel lo acabo de experimentar. No hace mucho tiempo un amigo me hablaba de las bondades que él había descubierto en una nueva actividad. Mi amigo, persona por la que profeso una absoluta y desmedida devoción, no es otro que Itsasbeltza. Y estos quince días atrás he disfrutado de mucho tiempo de ocio, mientras el rumor del mar llenaba mis oídos, el sol calentaba mi piel y yo andaba tumbado a orillas del Mediterráneo. Ningún ingrediente faltaba en la letal pócima. Ha sido probar y caer en sus garras, perder la noción del tiempo y del espacio… ¡Me pirro por los sudokus!.

Vacaciones en cabo de Gata (Almería)

Amanecer en Agua Amarga (Almería)

Atardecer en Agua Amarga (Almería)

Cala nudista de Barronal, cabo de Gata. San José (Almería).

Cala nudista de Barronal, cabo de Gata. San José (Almería).

Pasos perdidos.
Cosas que pueden pasar (y de hecho pasan) en vacaciones.
- Que estés sentado tranquilamente en una terraza tomando tu aperitivo el primer día de vacaciones y un “lindo pajarito” decida “estrenarte” primero la camiseta y luego el pantalón. Optimista que es uno, piensa. “Esto es señal de buena suerte”.
- Que entres al mar por un lugar de arena fina y que al salir, confiado, le pegues dos patadas a unas rocas que seguro antes no estaban ahí. Te acuerdas de todo lo rememorable y sientas que te has roto un dedo. La buena suerte es que sólo es un raspón y un dolor que no se resiste al Fastum.
- Que de noche, al ir a cenar, le pegues una patada, cual futbolero pofesionás a la rueda de un “Mehari” y sientas que te has roto el dedo, la uña y la tibia o el peroné. Has tenido buena suerte, sólo se pone un poquito negra y en cuatro días te olvidas.
- Que busques una cala y te metas por la susodicha pista. La cosa se va poniendo delicada hasta que notas que algo no va como debiera… ¡Has reventado una rueda!. Tienes buena suerte, la cosa se da bien y los tornillos no se resisten. El cambio apenas dura. Das media vuelta, la cala que buscabas era la primera al entrar en el camino. Tienes buena suerte, el agua está deliciosa!.
Y nada de esto importa porque ¡estabas de vacaciones!.
De viaje
Monegros

De camino al norte... por los Monegros.
Escenas urbanas
Nota del autor: Las fotos que ilustran este artículo no fueron realizadas por mí. "Al César lo que es del César..."









