Y grité, y lloré…
Hace una semana escribí una entrada. Una corta entrada, apenas tres frases. Esa lacónica entrada era un grito que nacía en las entrañas, comprimía el corazón y rugía en mi garganta. Un grito que pugnaba por salir, que urgía liberarse.
Y así nació la entrada; usé esta bitácora, una vez más, como válvula de escape.
El pasado día 17 mi padre fue sometido a una operación ya programada. Todos los informes apuntaban a que su estado general era el óptimo para superarla sin mayor complicación. Y así iba todo, conforme a lo previsto y con una recuperación más que aceptable hasta el jueves pasado por la tarde.
Una complicación cardio-respiratoria motivó su ingreso en la UCI. Un días más, quizás un día menos…
Lamento mucho haber sido tan lacónico en mi entrada, pero no podía más. Ni pensar, ni expresar, ni contar. Un bloqueo mental.
Y han ido pasando los días. 5, 6, 7… Somos conscientes de lo que puede pasar. Él es consciente. Está agotado, cansado de luchar, y esa es la peor noticia. Quiere descansar, de una vez, en paz.
Balance. Actualización de 25.10.2005
Van cinco y subiendo...
¿O será bajando?. Uno tiende a ver siempre la botella media vacía...
Inmerecid@s.
Desde el viernes me lo estáis demostrando. Con un pequeño gesto, un fuerte abrazo, un escueto mensaje o haciéndome dejar la órbita en la que me encontraba, haciéndome tocar tierra firme, aunque ello supusiera darme un batacazo, para venir luego, prest@s en mi auxilio.
Cada un@ a vuestra manera. Con la mirada serena, con la sonrisa fresca, con el beso dulce, con la palabra cercana, con el apretón de manos, o simplemente estando ahí… haciéndome llorar o reír, según tocara. Recordándome lo importante, olvidando lo anecdótico, contando por años, y aunque hiciera un siglo que no os viera, hacéis que la distancia y el tiempo se acorten al máximo, haciéndome sentir y sintiendo conmigo, que fue hace un ratito cuando compartimos lo que nos une por última vez.
No hace falta convocaros, que acudís raud@s a la llamada del cariño, del amor que nos tenemos. Y aunque sintáis que no hacéis nada por aliviar el peso y el dolor, esto no es así. Sólo veros, sólo sentiros tan cercanos, es un estímulo para ser fuerte y seguir adelante. Y me cargo de vuestra energía y apoyo, y soy capaz de transmitirlo a quien en este momento más lo necesita. La vuestra es la mejor, la más eficaz de las medicinas. Y aunque al final no curara el mal, no os sintáis tristes, que todo habrá merecido la pena, porque os siento más dentro de mí, os llevo, por si lo hubiera olvidado, cómodamente instalad@s al calor del corazón.
Y, con permiso de l@s presentes, son/sois lo mejor de cada casa. Va por ustedes!.
Las malas compañías
Letra y Música de Joan Manual Serrat
Mis amigos son unos atorrantes.
Se exhiben sin pudor, beben a morro,
se pasan las consignas por el forro
y se mofan de cuestiones importantes.
Mis amigos son unos sinvergüenzas
que palpan a las damas el trasero,
que hacen en los lavabos agujeros
y les echan a patadas de las fiestas.
Mis amigos son unos desahogados
que orinan en mitad de la vereda,
contestan sin que nadie les pregunte
y juegan a los chinos sin monedas.
Mi santa madre
me lo decía:
“cuídate mucho, Juanito,
de las malas compañías”.
Por eso es que a mis amigos
los mido con vara rasa
y los tengo muy escogidos,
son lo mejor de cada casa.
Mis amigos son unos malhechores,
convictos de atrapar sueños al vuelo,
que aplauden cuando el sol se trepa al cielo
y me abren su corazón como las flores.
Mis amigos son sueños imprevistos
que buscan sus piedras filosofales,
rondando por sórdidos arrabales
donde bajan los dioses sin ser vistos.
Mis amigos son gente cumplidora
que acuden cuando saben que yo espero.
Si les roza la muerte disimulan.
Que pa' ellos la amistad es lo primero.
Balance
Un día más…
Y sin lugar a dudas un día menos.
Mecenazgo
Nunca he hablado de las empresas que con su patrocinio, bien económico, bien de infraestructura, hacen posible este blog.
Y como de bien nacido es ser agradecido, agradezco a la firma ECA, S. A. U. por su aportación económica mensual, que hace posible que disponga de techo, cama y comida y pueda permitirme algún que otro vicio, eso sí, pequeño.

Por otro lado quiero dar las gracias a la empresa del sector automovilístico General Motors, y en concreto a su filial General Motors España, S. L. por el soporte informático que me concede día a día.

Me lo explique…
Yo estoy :-( Claro que me pondría muy :-) si alguien me lo explicara en un gesto de ;-)
¿Qué demonios significan xD, xP, xO y toda esa retahíla de símbolos que leo a cada rato en vuestros mensajes y correos electrónicos?. Claro que luego tendré que volver a releerlos para comprenderlos definitivamente. A mí esto de la red me ha debido pillar mayor, y eso que estoy a punto de cumplir los 30.
Venga, tened un gesto caritativo y enseñad al que no sabe. Muchas gracias.
Vuelta a las andadas
De que la vida es cíclica no me cabe duda.
Hoy llueve. En la escena aparece una bicicleta que pierde una zapata de freno; una pared inmutable, infranqueable. El resultado se ve venir…
Suerte que los zapatos de seguridad tienen buena suela.

Coherencia
Estaba convocado a una reunión sobre “Absentismo”. Obviamente no acudió. Eso sí, en el bar entonó el “Asturias, patria querida” con gran devoción y entusiasmo.
In-comunicación
Ya hace unos años en la fábrica en que estoy destinado por mi empresa (esto ya lo expliqué en una de mis primeras entradas de la primera parte de Qué bueno que viniste! ) una buena parte de los directivos de departamento eran de nacionalidad alemana. Esta circunstancia y su limitado conocimiento del idioma local traía consigo situaciones cuanto menos cómicas.
Dicen que uno de estos directivos llamó un día, era fin de mes, de buena mañana a su segundo de abordo. Le transmitió sus órdenes.
El diligente subalterno se preparó a cumplir el mandato de manera diligente, tal y como venía haciendo hasta la fecha. Ni por un instante se le pasó poner en duda las órdenes recibidas, ni solicitó aclaración al respecto.
El caso es que nuestro buen trabajador se recorrió las oficinas y talleres recogiendo los bocadillos de todo el personal. Alguno de los operarios quiso resistirse, pero ante la amenaza de ser expedientado, cedió en su oposición. Por que claro, las órdenes de Mr. Smidcht (llamémosle así) eran poco menos que sagradas.
Imaginad la cara del superior jerárquico de nuestro protagonista al verle aparecer con una bandeja donde, primorosamente envueltos, se amontonaban bocadillos de tortilla de patata, beicon con queso, sardinas en aceite, atún con pimientos rojos…
Y es que la orden era: “Tráeme todos los estadillos del personal”.
Huyendo
Hoy quiero irme,
largarme,
huir,
escapar,
abandonar,
claudicar,
rendirme,
dejarme llevar…
¿Alguien me recoge sin fecha de salida?

De safari
Armado hasta los dientes, pertrechado de una buena reserva de munición. Calzado cómodo y silencioso, ropa para pasar desapercibido y no espantar a mis objetivos.
Recorro la jungla, salgo a la sabana. Me parapeto, miro, oteo, observo.
Busco a mi presa, ajusto la mira, calculo la distancia, busco la luz que mejor me sirva. Apunto, disparo. ¡Ya es mía!.
Y todo ello sin salir de mi ciudad. Azuzado por el nervio de Choi, interesado en su nuevo proyecto (Yo y mi ciudad) y convencido de querer participar en él, ayer por la tarde tomé mi cámara y me fui en busca de la foto. Me sorprendió lo amable y comprensiva que se mostró la ciudad hacia mí. Aquí y allá veía la toma, el encuadre preciso, la luz que más me gustaba. El detalle saltaba por doquier, presto a ser captado por la lente.
Y para muestra un par de botones.
Para Laura


Cómo decirte, cómo contarte…
Pensaba en ti cuando conducía por una de esas carreteras que no sé si me acercan o me alejan. Pensaba en cómo iba a decirte esto, quería que tú lo oyeras de mi boca, aunque sé bien que lo sientes de la misma forma que yo. Y los dos lo sabemos del otro.
Ensimismado en mis pensamientos notaba la lanzada del dolor en mi pecho y una primera lágrima furtiva pugnaba por dejarse caer mejilla abajo. Intentaba tomar una decisión, difícil decisión porque también te afecta a ti. Y cualquiera de las opciones es dolorosa. Cuando creía tener claro lo que debía hacer, cuando sabía qué camino tomar, cuando más convencido estaba… tu imagen, tu voz, tus palabras conseguían que me detuviera y me volviera atrás.

Si dolorosa me resultaba la simple idea de imaginar que todo iba a acabar entre nosotros, la punzada de dolor se reproducía cada vez que convencido me decía a mí mismo que era lo mejor para los dos. Cuando sonreía recordando lo que hemos compartido. Cuando mi mente me decía que tras las primeras lágrimas todo iba a cambiar. Que era mejor abandonar ahora que las cosas no estaban podridas, ahora que aún nos hablábamos mirándonos a los ojos, que todavía no teníamos secretos, que nada nos podríamos reprochar Ahora que aún disfrutábamos haciendo cosas juntos, que teníamos planes y proyectos juntos. Ahora que aún nos estremecía la caricia, nos embriagábamos de los aromas…
Dolor, inmenso dolor me produce decirte que te quiero. Dolor, profundo, agudo es tenerte presente, compartir contigo sensaciones, sentimientos, aficiones. ¿Dolor?. ¿Por qué me es tan duro vivir estos sentimientos?. No acabo de entender esta, hasta ahora para mí, evidente contradicción. Desearte, anhelarte, quererte y tenerte me provocan las mismas “dolencias” que perderte, ansiarte sin esperanza, sentirte inalcanzable…
