Y de repente, Benedetti
VICEVERSA
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa
Mario Benedetti

Una de cal…
Para hoy tenía preparada otra entrada, algo más ligerito, pero varias de vuestras aportaciones me han hecho pensar. La entrada de hoy pertenecía a la serie “superficial”, una de ésas que ponen más de manifiesto mi parte más simple, más unineuronal, más de ir por casa y de rellenar un espacio. (Un secreto: Esas entradas son para tener contenta a una tormenta morena mediterránea que se deja sentir de cuando en cuando por aquí y que le ha cogido gusto a zasquearme si me demoro en publicar. ¡Va por ti!; le he cogido miedo…).
No sé que pensaréis, pero me resulta chocante que una entrada como, por ejemplo, la del viernes, pueda resultar hermosa. En primer lugar, por la temática. Cualquier persona (“humana”) con un mínimo de sensibilidad tiene que sentirse “tocada” cuando conoce de una nueva agresión, una nueva víctima mortal; y los sentimientos que en ella puedan despertar este tipo de situaciones, al menos en mi caso, son calificables de muchas formas, menos hermosos… Bueno, quizás los que la víctima hace resurgir sí que lo sean, pero nacen de una situación dolorosa… Y esos sentimientos son siquiera más fuertes, profundos, sangrantes cuando en tu entorno conoces a personas que lo han sufrido o lo sufren. Mujeres que no son noticia de informativo, ni siquiera número en una estadística. Mujeres de carne y hueso, a quienes conoces personalmente, con quienes hablas a diario, compartes una mesa. Mujeres que te piden que calles. Mujeres que sólo piden poder explayarse con alguien. Mujeres que no ven salida, que comparten techo y cama con su monstruo particular, que aguantan por sus hijos, porque si abandonan no tienen un lugar donde refugiarse, ni tienen una vida lejos, ni una posibilidad de luchar por su futuro, porque alguien se ha encargado de negársela, de vendarles los ojos, de encerrarles en una “jaula”, de hacerles dependientes, de privarles de su libertad a decidir… Mujeres ciegas de amor, de responsabilidad, de pudor, de vergüenza, de culpabilidad.
En segundo lugar, por el autor. Releo detenidamente la entrada. Y, sin falsa modestia, yo la veo vacía, fría, cruda. Tampoco el estado anímico acompañaba. Pero creí que por encima de eso tenía que estar mi pequeña aportación y hacer un alto en la vida y tener un breve recuerdo.
Así que si ninguna de las dos anteriores premisas ayuda a que la entrada, desde mi punto de vista, pueda considerarse hermosa, habrá que apuntar la tercera. Algo es hermoso porque alguien “hermoso” lo ve así. Y esa hermosura interior la refleja en aquello que piensa, lee, escribe, hace…
En otro orden de cosas, y como también habéis apuntado, ojala no hubiera que escribir entradas como ésta. Ni hiciera falta establecer días par recordárnoslo, ni hicieran falta asociaciones, ni ONGD´s que trabajaran en el tema y nos sensibilizaran en ésta ni en otras situaciones de opresión, injusticia, violación de derechos humanos... Quizás esto sea una quimera, pero sin trabajar por ello, si nos damos por vencid@s, seguro que nunca llegará.
Y finalmente, pero no menos importante, otro aspecto que se apunta, aspecto sobre el cual albergo muchas dudas y del que no tengo una opinión clara y definida al respecto. Aparentemente, quizás esté equivocado, hacemos más énfasis en la violencia que se dirige por parte de hombres hacia sus parejas féminas. Existe, es un hecho, violencia (también física y psíquica) de mujeres hacia sus parejas masculinas. ¿Es esto así?. ¿Somos más sensibles a una violencia que a la otra?. ¿Son equiparables?. En estos casos, ¿hay que abundar en el concepto de la magnitud, del número, de los resultados?. Es un hecho cierto que, a día de hoy, se han contabilizado en lo que va de año 57 mujeres fallecidas, la “última” ayer mismo… Se dan casos de maridos muertos a manos de sus parejas… Y al escudriñar tras el hecho mismo, se descubren años de malos tratos, de soportar estoicamente la situación, se descubre un no poder aguantar más. Pero de este aspecto, lo que me revienta y revuelve los hígados es que haya hombres que saquen el tema cuando de violencia sobre mujeres se trata con un afán “revanchista” o “justificador”…
Complicado, muy complicado el tema. Doloroso, desgarrador. No creo que se pueda dejar sólo en manos de la justicia, de los cuerpos policiales. No podemos escudarnos en que es un tema de “puertas para dentro”. Hay que desterrar el tópico de “eran una pareja normal”, “se les veía tan felices”. Hay que exigir cauces, soluciones factibles a las mujeres para que puedan denunciar y no quedar en una situación de desamparo. No hay vergüenza en denunciar esta situación. No debemos dejar que la mujer se sienta culpable, se sienta cuestionada en ningún momento.
Tenemos que aprender que la violencia, cualquier violencia, no tiene cabida en una sociedad. Hay que trabajar con nuestros niños, adolescentes, jóvenes, el concepto de igualdad, de trato de tú a tú con el resto de amigos y amigas. Que no hay tareas de ellas y de ellos, que no hay un sexo fuerte y otro débil. Hay que dar herramientas para defender las posturas desde el diálogo, no desde al imposición. Hay que extender y hacer crecer la idea que nadie es más que nadie, nadie pertenece a nadie, nadie sirve a nadie.
Una vez más me quedo con la impresión de que todo son vacías palabras, banales palabras…
Por cierto, de la entrada prevista para hoy no os vais a librar tan fácilmente…
Dieciocho segundos
1,
2,
3,
4,…
Es lo que tarda el ascensor de casa en subir al último piso. A veces, esos segundos, parecen eternos. Y acudimos a una conversación banal, para hacer más llevadero el trayecto.
Un poco más de dieciocho segundos es lo que tarda un velocista en recorrer dos veces los cien metros lisos.
5,
6,
7,
8,…
Poco más de esos 18 segundos te va a costar leer esta entrada.
Y ese breve espacio de tiempo es el que un energúmeno tarda en coger el relevo a otro energúmeno y hacer algo que sólo los energúmenos son capaces de hacer… Y encima les dicen que las quieren, que sin ellas su vida no es nada, que no volverá a ocurrir, que no saben lo que les ha pasado…
9,
10,
11,
12,…
Siempre he rechazado el uso de la violencia. No me cabe ninguna duda que en todos los casos de maltratos a mujeres, este uso es deliberado y gratuito. Nunca he podido entender esa actitud.
Otra mujer, otra víctima. Y a veces ellas se sienten culpables, responsables…
13,
14,
15…
¿Podemos detener esta macabra cuenta?
16,
17,
18.
Y las palabras se muestran vacías, inútiles.
Repóquer de ases…
Pero aquí sólo hay cuatro…





¿Quién es el/la quint@?. ¿Qué tienen en común?.





I Día del Chocolate

Este blog ha decidio sumarse a la convocatoria del "Primer Día Mundial del Chocolate" realizada por Laura.
Para más información sólo tenéis que dirigiros a su blog en Diario de una joven maniática o bien, haciendo clcik sobre la foto.
Os esperamos!
Yo ya tengo mi credencial para la fiesta...


Laguna de Pitillas (Navarra)
Ardi beltza

- Autorretrato -
En breves…
(O por qué la cabeza no da más de sí)
Anoche tuve un sueño… pero anoche no era verano!. Como ando estos días de trámites, bancos y demás, la cabeza quiere descansar por la noche y recupera imágenes del día. Tengo que aprender de cosas que nunca me habían llamado la atención antes, es más, de las que siempre había procurado estar alejado. Así que necesitaré una persona experta que me asesore. Esa persona se ha presentado a mí en sueños… Tenía una pequeña curiosidad al hablar. “Esa voz, esa voz….”. De repente se ha vuelto. ¡Horror!. ¡Era Mariano Rajoy!.
Se ha roto una vez más. No, no es la primera vez que sufro este accidente. ¿Debería preocuparme?. Sé que estas cosas no se pueden comprar en cualquier lado, me dejé llevar por su aspecto, me gustó su color… Entiendo que no se puede comprar en un “Todo a cien”. Y ahora, así, mi imagen ha quedado dañada, una pifia difícil de solventar. Pero es que además aún me quedan sin usar y no están los tiempos para ir tirando las cosas… Hoy también se me ha roto la “gometa”… y llevo la trencita que da pena verla!.
Confundí la profesión. Creo que mi jefe (el bueno, el de verdad) ya piensa que estoy majareta. Ayer le mandé un correo que terminaba con la frase: “Dame fuerza”. Hoy le he pedido un traje ignífugo… Desde que he llegado aquí esta mañana no he hecho otra cosa que apagar “fuegos”. Esto de ser ”imprescindible” cansa mucho…
Este finde, vuelta a Navarra. Esta vez toca con l@s amig@s. Avistamiento de aves, visita a Olite, Ujué, etc. Rutas gastronómicas y seguro que cae alguna bodega, que me conozco el percal. La previsión del tiempo no da lluvia, pero si frío. El lunes habrá fotos…
Banners. Quiero dar las gracias públicamente a dos personas encantadoras. A una la conozco en persona, la otra se me “escapó”. Ume y Laura me han hecho banners nuevos para enlazarme. ¡Pedazo artistas, muchas gracias!. Ambos me encantan y tienen mucho de mí. ¡Buen trabajo!.
Pandillero y delincuente habitual...
Me pido primer
(Joaquín Sabina - Antonio García de Diego - Pancho Varona)
Mi primera manzana se llamaba quién eres,
mi primera ventana se llamaba porqué,
mi primer laberinto se llamaba mujeres,
mi primer vino tinto se llamaba Noé.
Mi primer fugitivo se llamaba extranjero,
mi primer cheque en blanco se llamaba real,
mi primer mandamiento se llamaba no quiero,
mi primer papamóvil se llamaba papá.
Mi primer espejismo se llamaba verano,
mi primera fulana se llamaba por fin,
mi primer pasaporte se llamaba Mariano,
mi primer aeropuerto se llamaba París.
Mi primer desconcierto se llamaba destino,
mi primer esperanto se llamaba español,
mi primer Al Capone se llamaba Al Pacino,
mi primera blasfemia se llamaba oración.
Todos nacemos en cualquier lugar,
me pido primer para desertar
de la estrechez,
de los que saben negociar
tablas en el ajedrez,
que no te quiten la vez
los que hablan sin respirar.
Mi primer aguacate se llamaba pomelo,
mi primer crecepelo se llamaba champú,
mi primer disparate se llamaba consuelo,
mi primer desconsuelo se llamaba Moscú.
Mi primer apellido se llamaba Martínez,
mi primer Borsalino se llamaba bombín,
mi primera manola fue en la cola de un cine,
mi primera frontera se llamaba Joaquín.
Todos nacemos en cualquier lugar,
me pido primer para desertar
de la memez
de los que saben negociar
tablas en el ajedrez,
que no te quiten la sed
los que hablan sin respirar.
Todos nacemos en cualquier lugar,
me pido primer para desertar
de la vejez
de los que saben negociar
tablas en el ajedrez,
tú no me trates de usted
ni me hables sin respirar.
Famous all over the world
Dejadme disfrutar de mi "minuto de gloria" aderezado con una gotitas de "somardez" del país.
Paseando por la red, me encontré:

En grises
La tarde avanzaba lentamente hacia la oscuridad. Como queriendo acompañarle en su lento devenir, las nubes cubrían espesas el cielo, aferrándose con fuerza a las cimas de las montañas cercanas. Quiso la lluvia darles un respiro, cesó en su caer durante unos instantes, se sumó así a su duelo, respetó el silencio que envolvía el camposanto.
El reducido grupo se detuvo frente al pequeño recinto familiar. Las estelas y lápidas les recuerdan a los que allí yacen. Sus mentes se llenan de recuerdos. Una lágrima escapa a la emoción contenida.
El cura recita una breve oración. Bendice la tierra ya bendecida, bendice la urna que bendecirá la tierra.
Una extraña alegría, una sensación de paz envuelve mi ánimo. Alguien llora en silencio. Poco a poco la tierra cubre la nueva semilla. El cielo lagrimea aportando agua que es vida. Unas flores cubren y adornan tu definitiva morada. Siento que por fin descansas.
Gris el corazón, gris en el cielo. Grises los árboles, hoy desnudos, que tantas veces contemplaron tu paseo.
Termina la semana.
No lo entiendo.
Aunque conociendo mi coeficiente intelectual y el rendimiento que puedo llegar a sacar a mi capacidad craneana (lo que me recuerda que tengo que comprarme una txapela un par de tallas mayor este invierno) tampoco tiene nada de extraño.
Una de mis primeras hadas madrinas en esto de los blogs, Ainé, me invitó y convenció de poner un contador de visitas en mi blog, y allá comenzaron mis cuitas.
Intentaré plantear el problema existencial que me trae mártir, no me deja vivir y condiciona mis más profundos sueños…
Sean “A” y “B” dos blogs. “Sea “B” el blog más joven en el tiempo. “A” y “B” han sido paridos por la misma mente enferma, por lo que no es descabellado decir que siguen la misma línea editorial. El blog “B” le debe la vida al “A”, pues llegado el doloroso momento de la ocupación total del espacio gratuito cedido, “A” se transcendió en “B”. El blog “A”, por no robar protagonismo a su retoño, dejó de ser actualizado hace ya como dos o tres milenios. Muy amablemente el blog “A” comunica a sus visitantes que su ciclo vital ha finiquitado y que pueden continuar al tourneé en “B”, dando la dirección al visitante por activa y por pasiva.
Y en este punto, yo me pregunto:
- ¿Por qué el blog “A” sigue siendo más visitado que el “B”?.
- ¿Por qué los visitantes que llegan al final de “A” no dan el salto a “B”?. (A esta pregunta tengo respuesta, pero tampoco me voy a hundir yo mismo en la miseria).
- ¿Podré por fin descansar esta noche bien?.
Debo confesar que todo esto me la trae al pairo, pero sobre algo tenía que escribir hoy.
Recuerdos
No sé si será por las circunstancias que me ha tocado vivir últimamente, será por la edad (que también es una circunstancia de la vida), será por lo que sea que fuere, ando en los últimos días recordando pasajes de mi infancia.
Tiendo a comparar las vivencias que fuimos teniendo, nuestros juegos en el parque o en la calle, los veranos larguísimos pasados en el pueblo, asilvestrados, sin casi pisar la casa en todo el día, lo poco que nos gustaba echar al siesta (y lo mucho que me gusta ahora!) con cómo los niños de ahora la viven.
Y busco, en ese cajón desordenado que es la memoria, los primeros recuerdos, aquellos que soy plenamente consciente de haberlos vivido y no aquellos que me han contado.
Y me veo en el pasillo de la primera casa en que viví, dudo de la edad, quizás 3 ó 4 años, jugando con mi triciclo. Imitaba las maniobras que veía hacer a los mayores con sus coches, ajustaba la rueda a la pared al aparcar... Otras veces me lanzaba a la carrera, tomando curvas imposibles para acertar en la puerta del salón, sin dejar marcado la madera o la “carrocería”.
Recuerdo también las tardes en casa, antes de tener que acudir al parvulario, jugando en el suelo, mientras mi madre cosía. Recogía los hilos que iban cayendo al suelo; de fondo, la radio llenaba la casa con novelas de amores imposibles.
De aquellos tiempos son también los bocadillos de aquel durísimo chocolate bien negro, el primer televisor, las tardes con Los Chiripitifláuticos y La casa del Reloj…
Pero, aunque parezca mentira, no creo que tiempos pasados sean mejores, simplemente son... ¡anteriores!
Retomando





Apuestas a mí!
¿Sabéis cómo se meten 17 maños en un seiscientos?. Es fácil, ¡diciéndoles que no caben!. Conmigo pasa lo mismo, tú dime que no me atrevo a hacer algo… ¡y te has caído con todo el equipo!.
Susi, amiga y compañera en el Foro al que soy asiduo, apostó que no era capaz de abrir un hilo como el que más abajo reproduzco. Ni que decir tiene que se equivocó… Ella, persona bondadosa donde las haya, quiso que mi parte de apuesta incluyera mi participación en una KDD en Madrid. Como le dije que era imposible, la cambió por una llamada telefónica el próximo domingo día 6. ¿Fácil, verdad?.
¿Qué fue lo que le pedí yo?. Pásate por su blog, encontrarás la respuesta.
Y aquí está el texto del hilo abierto:
Un burdo rumor o ¡abajo el mito!.
Ya hace un tiempo mi bienamado Carlos inició un hilo titulado “Hablemos de sexo”, antes ya había otro hilo que hacía referencia a la importancia (o no) que para los nudistas tiene el tamaño de su órgano sexual (el pene, que del cerebro nadie dijo nada), incluso hay un hilo acerca de las reacciones ante una erección.
Últimamente hemos sido llamados a responder a otras cuestiones de índole sexual, como nuestras costumbres horarias. No hace mucho tiempo, un “prestigioso” psiquiatra quiso elaborar su tesis doctoral utilizándonos de población de muestra para sus encuestas.
Muchas personas pueden confundir nuestra opción por el desnudo y la claridad y naturalidad con que hablamos de estos temas con una vida sexual licenciosa, libertina y depravada, allá ellas.
Recientemente nuestras amigas y compañeras han iniciado un debate sobre las molestias que puede ocasionar el tamaño de los pechos. ¿Y nosotros qué?.
Creo que ante un mito lo más efectivo es tomar medidas y que se haga la luz, como decía Javier Krahe. Así que compañeros, os propongo que os arméis de instrumento de medida homologado, busquéis inspiración y manos a la obra. Tomemos medidas y destruyamos mitos. A lo largo y a lo ancho, de norte a sur y de oeste a este, que no queden dudas.
Por mi parte, antes de que nadie diga nada, aportaré información veraz a este experimento. Cual competición atlética (y esto NO lo es), se admiten tres intentos, dándose por válido el mejor de los tres. Por supuesto chicas que vosotras podéis participar también en la medida… de vuestras posibilidades.
Balance. Actualización y Epílogo.
Llegado este momento uno no sabe por dónde empezar, cómo ordenar la avalancha de palabras, de sentimientos, de emociones.
Siempre me llamó la atención aquellos actores y actrices, aquellos miembros del circo, que tras el fallecimiento de un familiar cercano, se embutían de nuevo en su personaje y salían al escenario a entretener a personas ajenas al drama, a la tristeza que invadía su ánimo.
Y así me lo tomo yo, en mi papel de payaso, me pinto la cara, me visto con esos pantalones anchotes y calzo esos zapatos estrambóticos y vuelvo a la pista, con el corazón encogido, triste por dentro, pero con la profunda convicción que la función debe continuar.
Quiero agradeceros a tod@s vuestra cercanía, vuestras palabras de ánimo, vuestras muestras de apoyo, vuestros buenos deseos.
No le deis más vueltas a no haber sabido interpretar los “signos”. Uno se conoce y sabe que a veces puede resultar oscuro y difícil de entender. Ninguno de vuestros comentarios lo he sentido fuera de lugar ni de tono, me habéis hecho sonreír, habéis calmado un poco el dolor, habéis sido capaces de hacerme olvidar por unos instantes los malos momentos.
Oigo de fondo la música que me anuncia. Es momento de volver a escena.






