De mi ventana veo la calle
Por fin sola. Tras diez años de no estarlo, al menos físicamente, por fin estaba sola. Me había mudado hacía dos días, el mismo tiempo desde que había decidido dejarle atrás. Había buscado la casa en el otro extremo de la ciudad, pero aún no me había decidido a dar el salto.
Me había tomado el mes de permiso, quería arreglar la casa, ponerla a mi gusto y, si había ocasión, ir a pasar unos días con mi amiga. Ella me había ofrecido aquella casa, quería que me sintiera a mis anchas, sin horarios, sin obligaciones.
Era media mañana cuando me asomé a la ventana del cuarto que había decidido transformar en mi lugar de estudio, de lectura, mi rincón privado. Observa a la gente pasar hacia la compra, abuelos paseando, repartidores hacia los comercios. La mañana estaba soleada y apetecía dejarse llevar por la inactividad.
De repente, en el edificio de enfrente, una figura llamó mi atención. Un hombre, con el torso desnudo, se había asomado a la ventana. Sin darme cuenta se había convertido en mi centro de atracción. Como hipnotizada no podía quitar mi vista de él. En un momento dado se retiró de la ventana y, al alejarse, vi que estaba completamente denudo. Sorprendida por mi actitud abandoné mi “espionaje”. Noté el calor en mis mejillas al sonrojarme de vergüenza. ¿Qué me había llevado a quedarme mirándolo?. ¿Hubiera sido diferente si él no hubiera estado desnudo?. No soy mujer que se escandalice ante un cuerpo desnudo, pero esta vez era como si me hubiera entrometido en su intimidad. Traté de concentrarme en mi tarea…
Durante la comida me sorprendí pensando en él. Como hacía habitualmente con otras personas mientras viajaba en autobús o tomaba un café en una terraza, le inventé un nombre, una historia, una vida. Me gustaba ese juego, perdía las horas absorta en mis pensamientos, con una sonrisa iluminando mi cara, pero una sonrisa tonta al fin y al cabo.
La rutina diaria me llevó a olvidar este incidente. Continué haciéndome al nuevo barrio, sus tiendas, su vida, sus movimientos: horas de compra, de niños al colegio, de paseos, de tertulias en las terrazas. Iba decorando mi casa y redecorando mi vida. Hasta una nueva mañana…
A veces lloro
Y eso pasó el domingo en la comida con la familia, cuando vi a mi madre derrumbarse…
De sueños
Pocas veces recuerdo mis sueños. De esta noche recuerdo dos instantes tan sólo. De uno, apenas una imagen, unida a una extraña sensación de paz, de belleza. Del otro más secuencias, que de alguna manera me han transporta do a la infancia por un instante.
El flash corresponde a un atardecer, un cielo rojo y una fotografía…
El otro sueño me es más difícil de comprender… Estando con un grupo de amigos, observamos tres o cuatro gatitos jugar. De repente, entre las matas del solar donde jugaban, surge otra figura en el juego. Se trata de un cachorro, precioso, de león. No me preguntéis cómo, quizás por su curiosidad, se acerca hasta donde nosotros estamos y siente una especial predilección por mí. Juega conmigo, me muerde suavemente, se enrosca entre mis piernas, se pega a mí, buscando el contacto. Le acaricio la cabeza, le hago cosquillas en tu panza… Y todo esto tiene lugar en el pueblo donde pasaba la mayor parte de mis veranos de infancia…
Y ya
Decidí romper el silencio…
Tarde, demasiado tarde, me di cuenta que no era lo único que rompía.
Mañanas de domingo


Soi radikal
A veces me da el "sirocco" (viento del desierto, de nada) y cuando no estoy en mis mejores momentos y me puede el desánimo y la apatía, inicio una revolución.
Así que eso he hecho. Me he cortado –más- el poco pelo que me quedaba, incluida la trencita, me he afeitado el bigote y la perilla y he decidido no llevar gafitas. Ahora que parece que ya no se lleva, he decidido ser un “metrosexual”, y me he depilado por completo. Y cuando digo por completo, es por completo…
Y no sólo he modificado mi imagen. He ido más allá y ¡me he cambiado el nombre!.
Si sentís curiosidad por mi nuevo “yo”, pichad aquí.
Otitis
¿Qué tal el fin de semana? Me preguntan nada más llegar a la oficina. Bien… jodido, ¿o no me ves la cara?... Las ojeras, la tez pálida, no son precisamente de haberme ido de farra.
La noche del domingo al lunes fue especialmente dolorosa. Ahora entiendo lo que siente una montaña cuando le taladran un túnel en las entrañas. Y uno piensa de todo, que un insecto se le ha alojado en el conducto auditivo y se encamina a su cerebro, que “algo” le está creciendo en su interior y busca una salida… Vamos, que ya se ve con el cráneo trepanado.
Así que llamo al Centro de Salud y pido cita. Me largo del curro. Mi jefe (ese que grita –ver parte 1ª del blog) me dice que si no me da tiempo, que no vuelva… Y como estoy muy malito me digo que tomarme la tarde libre no me va a venir mal.
Cuando me toca el turno mi dolor ha desaparecido. ¿Qué tienen las consultas que milagrosamente calman cualquier dolor?. ¿Me echará la bronca por ir a verla por una tontería?. Así que procuro poner mi más convincente cara de dolor, aporto datos, sin exagerar, pero con determinación… Efectivamente, algo no va bien… Pero no lo suficientemente mal como para quedarme unos días en casa…
Unas gotas milagrosas y mi otitis es casi historia.
I´m just a giggoló!
Nota previa: Dada la temática de esta entrada la señorita Ume y el señorito Raddy hoy están exentos de leer… ¡Enchufados!. L@s demás, pasen al párrafo siguiente.
Visto el resultado de mi “estudio de mercado” y para acallar a aquellos que me creen conductor de “mañovolúmenes obispales”, voy a desvelar el misterio de los misterios: “¿A qué (c…) se dedica el Txabi?”.
Hace un tiempito mis sobrinos preguntaron a su madre lo mismo, y ella, avezada en esquivar preguntas comprometidas, en un gesto torero, les dijo que me lo preguntaran a mí… y voilá: “Tío, ¿tú en qué trabajas?. Porque ellos saben perfectamente que su tío trabaja en una fábrica de coches, ergo, su tío hace coches, así que su tío entiende mucho de coches… Y no, su tío no entiende de coches ni patada, abre el capot y ve un sinfín de tubos y hierros, cables y depósitos que no tiene ni pajolera idea de qué son. Bueno, valeeeee!. Sé cual es el depósito del refrigerante, el del agua y el del aceiteeeeee!. Pero a lo que vamos, tuerta, que luego os quedáis dormid@s en la mitad de la entrada y no dejáis comentarios….
Así que mis sobrinos, ante semejante revelación, abrieron los ojos como platos. ¿No entiendes de coches?. ¿No haces coches?. Pues no, va a ser que no. Vuestro tío es… ¡explorador!, ¡diseñador de cohetes espaciales!. Por sus gestos, pulgar hacia abajo, veo que no cuela, así que habrá que revelarles la verdad, la cruda, triste y tozuda realidad. Vuestro tío es (bajo el volumen de mi voz hasta el límite audible inferior): Inspector.

¿Cómo?. ¿Inspector?. ¿De Hacienda?. Noooooo. (vale, respirad tranquilos). ¿De Policía? (Esto, no sé porqué, les hubiera molado más). Noooooo. (no tiréis nada por el retrete!). Vuestro tío es inspector de seguridad. ¿Y llevas pistola?. Aquí me dan ganas de decir algo, pero me callo por respeto a sus moralistas padres y abuelo… Pero como soy así de educado, les explico lo que hago y al final, les pido que lo resuman con sus palabras: “El tío Txabi dice lo que está mal, y otros señores lo arreglan”. ¿Sencillo, no?.
Pues eso (chocolates Hueso, momento publicidad, dedicado a Laura porque está de exámenes), que el menda leyenda es un señor Inspector de Seguridad de Instalaciones Industriales. ¿Y eso qué moños es?. Fácil… Existen unos Reglamentos dictados por el Ministerio de Industria (o como quiera que se llame en cada momento, que mira que les cambian los nombres), o existen otras legislaciones de las Comunidades Autónomas que marcan los criterios de diseño, fabricación, instalación y explotación de diferentes tipos de instalaciones. Aquí aparecen las figuras de los Organismos de Control (no confundir con condones), empresas privadas autorizadas a realizar inspecciones periódicas e incluso, de tramitar las “legalizaciones” de esas instalaciones. Y el abajo firmante, desde que abandonó la Universidad allá por el pre-Pleistoceno, trabaja en una de esas empresas.
Pero las cosas se entienden mejor con ejemplos: Los coches pasan la ITV, ¿no?. Pues yo paso “ITV” de equipos industriales. (Hay empresas de este tipo que llevan las estaciones de ITV, claro). Pensad en el ascensor de vuestra casa (si no tenéis, pensad en uno de las oficinas donde trabajáis, del Centro Comercial donde compráis, o aquel en el que, ejem, que bueno, esto…, ya sabéis…). Estos ascensores deben cumplir un reglamento y deben pasar unas inspecciones periódicas. Pues hay un tipo que se encarga de sacar fallos, probar sistemas de seguridad, hacerles mil perrerías. Ese tipo puedo ser yo.
Y quien habla de ascensores habla de calderas de vapor, instalaciones de aire a presión, alta tensión, grúas, depósitos de gas…
¿Dudas?. ¿Alguna pregunta?. Espero haber satisfecho vuestra curiosidad. “Si, yo tengo una.” (Quien me mandaría abrir la boca). “Dígame”. “¿Y hacen caso a un tipo con dos pendientes, esa perilla, trencita, gafitas, pulseras y esa forma de vestir tan poco seria?”.
I´m just an inspector!
El mismo sol

La mula y el obispo
Nota previa: Iba a titular esta entrada “El obispo y la mula”, pero sé que mentes calenturientas iban a asociar este título a la frase “El burro delante..” presuponiendo que yo habría hecho ya esta asociación… ¡Joder cómo me conocen algun@s!.
Dicho lo dicho…
Que la radio es fuente de inspiración no es ninguna sorpresa. Y ayer, volviendo a casa después de una tediosa y dura jornada laboral (¿votos a favor de que un día os explique a qué c.. me dedico?) la radio me brindó la perla que andaba buscando. Y espero Itsas, que esta no me la pises también…
Tal vez no sepáis que el obispo de Alicante-Orihuela acaba de jubilarse. A su sucesor le queda la entrada triunfal en la localidad, paso previo a dirigir los negocios que el Señor le envíe, montado en una mula blanca. Deberá mostrar su capacidad en el manejo de las riendas, que esa va a ser su función, manejar al animal, llevarlo donde él quiera (el obispo), imponer su voluntad a la bestia y mantenerse seguro en la silla. Y no, no estoy tratando de animales a las gentes creyentes de aquella tierra.
Y si la experiencia no es satisfactoria siempre le queda el consuelo de que su salida se hará a bordo de un flamante y cómodo monovolumen, tal y como le ha sucedido a su antecesor, quien ha sido obsequiado con tamaño regalo, previa colecta entre curas, parroquias y asociaciones…
Ego te absolvo!
Lo que pasa, lo que queda
Botas marrones
Pantalón vaquero azul, desgastado.
Camisa de cuadros, blancos, verdes y granates.
Arete de plata, lauburu también de plata.
Mi sargantana.
El sol.
Para dar y tomar…
Otra vez yo y mis rarezas. Ume, en un gesto de… mejor no califico que luego me da, me ha devuelto cual boomerang la cadena de rarezas y extrañas costumbres. Y aquí estoy, decidiendo si hago un enlace a mi anterior entrada al respecto, y entrar así en una espiral que no sé dónde me llevaría, pero que sólo de pensarlo me produce dolor de cabeza u os desvelo las rarezas de verdad, las inconfesables, esas que os harán cambiar para siempre de bitácora a visitar…
1) Recojo los azucarillos de los bares cuando no los utilizo. Sirven de aporte a la “furgo”. Así luego mi amigo Joxe me sigue las huellas (en mi fotolog podéis ver la furgo y a Joxe). Antes guardaba los sobres vacíos para H., pero hace tiempo me dijo que no le guardara más, que no tenía tiempo para organizarlos. ¿No es una gran rareza coleccionar estuches de azúcar?.
2) Nunca compro lotería de Navidad ni del Niño. ¡No sabéis la presión a la que me veo sometido!. De esta manera no hay forma de dar la vuelta al mundo o tapar “socavones”. ¡Cachis!.
3) Valeeee, confieso! Yo también soy de los que empiezan a leer el periódico, la revista por el final. Pero sé porqué es. Los chistes están allá!. Una vez oí que esto tenía un nombre… ¡Estos yankees le ponen nombre a todo!.
4) Guardo cosas sin conocimiento. Colecciono sin sentido: Pins, pegatinas, entradas de cine… No. Aún no he desarrollado el síndrome de Diógenes.
5) Los kleenex no son para mí. Uso siempre pañuelos de tela.
Y después de esto… Ha sido un placer tener tus visitas y comentarios durante tanto tiempo. Entiendo tu decisión de no volver, ha debido ser una experiencia trastornadora. Sólo espero que no necesites de ayuda profesional para superarlo.
No paso la cadena esta vez a nadie, ya he visto que Mr. Bush y Piolín han sido elegidos…
Actualización de “Sin sol…
A esta ciudad que me acoge (o acoge mi cuerpo mortal) también le llamamos “Zarasufre”. ¿Por qué? Sencillito. Su clima pasa de un extremo al otro en cuestión de estaciones, desconociendo lo que pueda ser el otoño o la primavera. No, no es que estemos ya a 40ºC y hayan llenado las piscinas municipales, ya me gustaría. El caso es que de las “nieblas perpetuas” hemos pasado a los vientos huracanados, eso sí, vemos el sol, pero nos ganamos nuestro “cariñoso apelativo”: cheposos.
Maldita ignorancia
Manuel era un joven que en su coqueteo con las drogas se había contagiado de SIDA. Vivía en una comuna en la provincia de Huesca, ocupando uno de los múltiples pueblos abandonados en la zona. Los habitantes de los pueblos vecinos “aceptaban” la presencia de aquellos jóvenes desarrapados, de largas melenas, de pieles curtidas, de escasas carnes. Se limitaban a verlos pasar por el pueblo, cuando iban a comprar bienes en sus tiendas, vender algún producto artesanal a los turistas o a realizar alguna llamada telefónica.
Una vez que a Manuel le confirmaron su diagnóstico y no deseando alargar una existencia en aquellos momentos bastante incierta, retornó a la paz de las montañas, entre la gente con la que se encontraba bien. Cada tarde, a la puesta del sol, acudía a lo alto del puerto, donde la vista el sol ocultándose tras las montañas le sosegaba el ánimo. Era allí donde quería reposar para siempre.
Llegado el día se formó la comitiva fúnebre. Mes de julio, sol de justicia. Cuatro compañeros llevan en hombros su cuerpo desnudo, la piel como única mortaja. La cuesta pesa y van faltando las fuerzas. Un mal hoyo cavado en la dura tierra, apenas una capa de tierra y unas piedras cubren el cuerpo de Manuel.
Tiempo más tarde se descubre en un caso de SIDA entre los lugareños. Un respetado ciudadano, un cazador, es portador del VIH. Las alarmas se disparan. ¿Cómo se habrá contagiado?. Las mentes y las imaginaciones se disparan. ¿Recordáis a aquel jipi “sidoso”?. Del hilo se llega al ovillo. ¡A saber cómo lo enterraron esos vagos que no saben coger una pala y un pico!. Seguro que los jabalíes buscando comida desenterraron el cuerpo, lo comieron y ahora nosotros al comer sus jamones, chorizos,… estamos todos contagiados. Quien más quien menos tenía productos del jabalí artesanos en casa. Quizás pasados por el veterinario para hacer estudios de triquinosis, quizás no. Así que a la basura fueron jamones, chorizos, paté y demás carne de jabalí en conserva…
Y el bulo fue creciendo sin que nadie lo pusiera en tela de juicio, es que son jipis son un peligro y algo habría que hacer.
A nadie se le ocurrió pensar que los “honorables” mozos de la comarca visitaban cada fin de semana el club de Martillué…
A Fuesa Unibersal
Yera un carnuz maldito
por a fatera d´a chen,
baxo ra tasca o mon
sin más mortalla que a piel.
Un fosquizo reglamento
le tiró toz ixos suenios
no i tendrá puesto sagrau
no pas entre os muertos nuestros.
Arraigan os suyos miedos
en o fundo d´una barella
que a sangre d´as bena suyas
s´escorra por torrenteras
Lola plebia y lolo zierzo
querión plorar en a fuesa,
dixón a cuerpo zanzero
sin mica napa de tierra.
D´a sida ya no s´estampa
ni a puta no o mosén,
ni jipis ni montañeses,
sisquia tú ni garra chen. (bis)
Cazataires d´o país
con fastio contón notizias
pos os chabalins d´o mon
se minchón carne con sida.
Rebancha de dios benida
gran alarma de salú
milenta de positibos
con salindo ta ra luz
Mondongos ta ra femera
con tortetas y patés,
más a guardia se´n ha preso
de putas en Martillué
No ye muerte de gufaña
que nos diés firme lizión
a tener-nos más respeto
y a buquir toz con condón.
D´a sida ya no s´estampa
ni a puta no o mosén,
ni jipis ni montañeses,
sisquia tú ni garra chen. (bis),
Asinas bosón con fastio
as cazeras de rayóns,
bolas como a rezentada
y que toda chen creyó
D´a sida ya no s´estampa
ni a puta no o mosén,
ni jipis ni montañeses,
sisquia tú ni garra chen.(bis)
Ixo Rai!
Sin sol
Hoy va a ser un día sin sol. ¡Qué novedad!, pensaréis. No, no es novedad, ni noticia, ni extraño, ni reseñable.
Pero l@s que me seguís aguantando después de tanto tiempo ya conocéis mi debilidad por el astro rey. Sabéis como me baja el ánimo, como me derrumbo, como se me frunce el ceño y se me agrieta el corazón. Mi alma, proclive al desánimo, se vuelve húmeda y gris.
Y estas nubes bajas, persistentes, tozudas me traen a la mente una canción:
Llueve otra vez
(Silvio Rodríguez)
Llueve otra vez detrás de mis frontales
entre oreja y oreja nubes bajas,
oscuras como cajas.
Se disfrazan de fieros animales.
Una mujer he visto cuatro veces
con los ojos comunes de nosotros,
cuatro mil con los otros
con los de padecer horas y meses.
Llueve otra vez
donde no hay más conmigo
que fieros animales,
que tiernos enemigos.
Llueve otra vez
detrás de mis frontales
o campo sin abrigo,
o calles sin portales.
Llueve también que el fin de la semana
en vez de ser domingo en mi cabeza
es sólo la tristeza
helándome el cerebro y la mañana.
Una mujer que nunca me provoca
me ha condenado a lluvias sin motivo
y desde entonces vivo
ahogado en el deseo de su boca.
(1979)
¿Me enseñas la luz que baña tu ciudad?
Oskorri

Lenguaje
Cada mañana en mi rutinario camino al lugar donde trabajo, la radio me acompaña como un sonsonete necesario, las más de las veces no hago ni caso, ando perdido en mis pensamientos, que normalmente me llevan lejos, muy lejos.
Sin embargo esta mañana un par de frases me han llamado la atención y me han devuelto a la realidad. La lengua de signos inicia su camino para ser reconocida oficialmente y con ello, casi un millón de personas (casi tantas como todas las que vivimos en esta Comunidad Autónoma) podrán tener menos dificultades a la hora de comunicarse y realizar gestiones, trámites, visitas médicas y un sin fin de tareas diarias que actualmente realizan acompañados de otra persona o realizan con gran dificultad.
No hace tanto tiempo hablar otro idioma que no fuera el oficial y bendecido como el único constituía delito y a sus usuarios se les multaba, apalizaba, encerraba y marginaba. Ojalá que esta Ley venga acompañada de los medios económicos que la hagan posible, de personal preparado y de sensibilidad para quienes día a día han de atender a estas personas.
Para alguien a quien le gusta comunicarse, ésta es una gran noticia.
Es de justicia.
Después de superar su paso por el Consejo de Estado
EL PROYECTO DE LEY QUE RECONOCE LA LENGUA DE SIGNOS YA CAMINA HACIA EL PARLAMENTO
La ley que reconozca la lengua de signos española y catalana en nuestro país ya está más cerca de ser aprobada. Hoy, viernes 13 de enero, el Consejo de Ministros dará un nuevo paso para su aprobación ya que enviará al Congreso de los Diputados el proyecto de ley. Una vez en el Congreso, el proyecto será debatido en comisión parlamentaria y cada grupo político aportará sus enmiendas.
Más tarde, el proyecto llegará al pleno del Congreso que lo votará y lo enviará al Senado. Cuando se supere este trámite, y con todas las enmiendas que se vayan introduciendo a lo largo del proceso, el proyecto volverá al Congreso donde deberá ser aprobado definitivamente para ser publicado en el Boletín Oficial del Estado.
En una nota emitida en la tarde de ayer por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales se asegura que la futura ley garantizará el derecho de las personas sordas a contar con intérpretes en las relaciones con las administraciones y en numerosos servicios, como escuelas y hospitales.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística en España, de los que se hace eco el Ministerio de Trabajo, hay cerca de un millón de personas sordas que, según la nota remitida por el Gobierno serán las más directamente beneficiadas por este proyecto de ley.
La nota apunta que el proyecto de ley, que iniciará su tramitación parlamentaria tras ser aprobado en el Consejo de Ministros, garantizará el derecho a aprender la lengua de signos y el derecho a utilizarla, a través de intérpretes y otros medios, como el subtitulado, en determinados ámbitos.
En la declaración del Ministerio también se dice que las administraciones educativas deberán determinar qué centros ofrecen enseñanza bilingüe, y las personas sordas podrán solicitar el uso de intérpretes en hospitales, centros culturales, deportivos y de ocio y en las relaciones con las administraciones públicas.
Rara avis (o de mis extrañas costumbres)
Mi “queridísima” amiga Susi (de quien puedo decir que tengo el inmensurable honor de haber sido yo quien la introdujo en este proceloso mundo llamado Blogosfera) me ha contagiado de un extraño virus (eso me pasa por no usar protección…) y debo ahora desnudarme ante ustedes y contarles 5 de mis extrañas costumbres o hábitos… ¡Pero si yo soy tan normalito!.
LAS REGLAS DEL JUEGO SON:
El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título "5 extraños hábitos tuyos". Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito, de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas a indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo
"Has sido elegido" y dices que lean el vuestro.
Y allá vamos con los “míos”: (Porque por lo que leo no sólo los tengo yo, así que me debo mover en un mundo de gente “extraña”).
1) Es llegar a casa y despojarme de toda la ropa. Tranquil@s, tengo buena calefacción en invierno; y en verano, esta ciudad es un horno…
2) Cada entrada de mi bitácora la empiezo a escribir por el título, sin título no hay historia, cuando debería ser al revés, ¿no?.
3) Nunca me caliento la leche del desayuno. Siempre fría, lo mismo que el agua. Mis desayunos son frugales, eso sí, a la hora me comería una vaca.
4) ¿Maniático del orden?. Pueda ser, pero encima de la mesa sólo puedo tener lo imprescindible para el trabajo que estoy realizando.
5) Me muevo más que un pez cuando estoy frente al ordenador chararrando por MSN, me he dado cuenta desde que tengo webcam…
Aunque supongo que desde fuera, podríais enumerar unas cuantas que si que son realmente extrañas…
Y ahora l@s afortunad@s. Espero que no repita a a ningun@.
Itsasbeltza
Lara
Charlotte
Raddy
Idril
No me guardéis rencor, por favor!.
Lecciones
Vuelven por estos días a mi mente lecciones que de ti aprendí, unas más lejanas, otras más recientes y muchas, la mayoría, olvidadas y guardas (ahora lo veo) en un rincón de la memoria.
Intento ordenarlas cronológicamente, cada una en su momento me costó un esfuerzo. Y una vez superada ahora sé, que en ti produjo un secreto sentimiento de orgullo.
La tarde practicando a hacer números. Me gustaban tus cincos, para mí era uno de los más difíciles (con el ocho).
Aprender a atarme los cordones.
Mis primeras pedaladas en la bici grande.
Los trabajos de Pretecnología.
Tu cariño por la huerta, y con ella, por mi abuelo.
Las chapucillas en casa.
Las partidas de parchís… Tus fichas siempre en la casilla adecuada.
El pequeño ajedrez.
El cuidado por las cosas delicadas.
La primera ausencia, la segunda…
La honestidad.
La sencillez.
La honradez.
La gratuidad.
La bondad.
El silencio.
…
Es pronto, lo sé. Te echo de menos.
Te quiero.
Señales
Algunas son claras. Otras más difíciles de interpretar.
Y yo me pregunto que significa que la sorpresa del primer Roscón fuera un alegre gusanito y la del segundo una voraz oca…
A vueltas con el fin de semana
Hago un salto en el tiempo y retomo la narración, empezando por el principio.
El día 5 me lo había pedido de vacaciones, aún me quedaba uno y no es cuestión de regalar nada a la empresa… Así que aproveché la mañana para hacer recados varios y echar una mano a sus Majestades, que este año andaban un poco retrasadillos.
Me gusta salir pronto a la carretera, y más en invierno, conducir de día y si es posible en las horas centrales. Pero por motivos “de agenda” esta vez no pudo ser, así que me avituallé cara a realizar un alto en el camino y ganar así algo de tiempo.
Cuando ya me aproximaba a la ciudad XYZ hice la primera parada técnica, aprovechando un nuevo área de servicio. A pesar de estar bien abrigado y que la temperatura no era demasiado baja, los dedos de las manos se me quedaron petrificados, cosa que arreglé con un café bien calentito.
Afortunadamente no había mucho tráfico, ni siquiera en la circunvalación de ÑOPQ; pronto se acercaba ya la segunda parada donde ayudé a una pareja con su niño que se habían quedado sin batería. Menos mal que llevaban pinzas para poner su coche en marcha, aunque no las había usado nunca…
Afortunadamente llegué a mi destino con tiempo suficiente para ver la Cabalgata de Reyes. No quería que sus Majestades pasaran lista y al no estar, me dejaran a dos velas…
Una costumbre de esta localidad que me encanta es que los regalos se reciben la noche de Reyes, inmediatamente después de la Cabalgata, así que una noche de nervios que te evitas. Eso supone un trabajo extra para los pajes y ayudantes de sus Majestades, pero creo que bien merece la pena. Además, también se come el Roscón. Un año más me tocó la sorpresa, así que fui coronado rey un año más. También pedí un deseo (el año pasado se cumplió), pero creo que esta vez lo tengo más complicado.
(Nota: Hay fotos publicadas en mi fotolog).
¿Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente tiene Hojas de Reclamaciones?. ¿Es correcto, ético y educado utilizarlas?. ¿Es lícito el reciclaje en casos de regalos no deseados?.
Y al día siguiente tocaba jugar con los presentes que habíamos recibido, así que me pillé al sobrino y a jugar al fútbol, con SUS zapatillas nuevas, SU chándal nuevo, SU balón nuevo… ¿Estos niños no se cansan nunca?.
Y sin solución de continuidad a la mesa a por la ¿última? comilona de estas fiestas… Claro que a estas alturas y con el entrenamiento acumulado, ¿quién se asusta ya?. Destacar que TAMBIÉN hubo roscón y adivinad: ¿A quién le tocó “misteriosamente” la sorpresa una vez más?. ¿No?. Siiiiiii!.
Por la tarde, y para desengrasar, sesión de escalada “indoor” en el local de Santi. Verle moverse por esa pared es una gozada, parece una pluma, es como si para él no existiera la fuerza de la gravedad. Y no digamos nada de su flexibilidad…
El día “post”, el sábado, hay que tomárselo con calma. Es lo que tienen los “días después”, hay que encontrarles un sentido. Lo tienen difícil, y es fácil que se dejen atrapar por una inoportuna depresión… Mi plan era liberarme de todos y de todo y acercarme a ver el mar. Acompañado tan sólo de mi cámara, de la melancolía e intentar así empaparme de la calma, de la serenidad del mar tranquilo. Pero uno propone y otros disponen…
El plan alternativo incluía, ¡que raro!, comida a base de un arroz fuera de casa y visita colectiva a la costa. Y para terminar de estropear el día, también el cielo se alió en mi contra. Nada distinguía el cielo del suelo y la playa del mar. Un diluvio continuo y cerrado se abalanzaba sobre la ciudad de las palmeras, nos acompañó hasta la costa y en nuestro recorrido bordeando el mar.
El domingo me despierto con la noticia que el día anterior hubo problemas producidos por la nieve, así que decido adelantar al máximo mi salida, al objeto de disponer de más horas de luz natural por si la carretera se pusiera mal y hubiera retenciones y atascos. Afortunadamente no fue así, y a media tarde estaba ya plácidamente instalado en mi sofá…
Y esto fue todo amigas!
Broncas…
A raíz de publicar la entrada “Lo que queda del fin de semana” me han caído dos broncas como dos catedrales. Uno que, aunque no lo parezca, es un tío sensible (Susie no te “desovaries”), no puede pasar otra vez por un calvario parecido, así que he hecho análisis de conciencia y he tomado una decisión para que esto no vuelva a ocurrir. Tomo buena nota.
¿Cuál ha sido mi decisión?. La respuesta en la próxima entrada.
Lo que queda del fin de semana
Agujetas, eso es lo que tengo, unas dolorosas y molestas agujetas. Pero ya dicen que “sarna con gusto no pica”. Pero es lo que tiene, que llevas tanto tiempo sin hacerlo, que lo coges con ganas y gusto, le echas mucho ánimo pero la falta de costumbre se nota y acaba pasándote factura. Y menos mal que sólo sufres agujetas y no hay otros efectos secundarios no deseados… Y empiezas por la mañana, descansas un ratillo para comer, que con el apetito que se te abre te pones como el chico del esquilador, y luego sigues por la tarde. Ya que estás a la faena, pues ¡hale! doble sesión. Y hay que tener cuidado, que no vale poner la mano en cualquier sitio, y la pierna o el pie… y te haces un nudo, y a la mínima te haces una contractura, que para eso eres muy propenso.
Y después no hay nada como una buena ducha… ¡de agua fría!. ¡Uf!. ¿Por qué la caldera tiene que estropearse justamente hoy?. Eso sí, el cuerpo queda tonificado, la energía te rebosa y no hay quien te pare.
En otro orden de cosas… Si os quedaba alguna duda, hoy os la desvelo. Los Reyes Magos son un timo. No sé a qué trasnochada monarquía pertenecerán, pero de magos sólo tienen el nombre. No han acertado ni uno, que ya es difícil… Si es que lo que no se haga uno mismo, no te lo pueden hacer terceras personas. ¡Y mira que os hice caso!. ¿O me lo irán dejando poco a poco?
¿Cuánto tiempo llevaba sin pasar un frente nuboso y lluvioso por la Península?. ¿Hace cuánto tiempo no veían el agua en Alicante?. Basta que al menda se le apetezca ir a la playa y ver el mar, incluso probar a disparar alguna foto para que venga el Diluvio Universal y se instale en Alicante.
El día empezaba bien. Una sabrosa comida en Mutola y al salir… ¡Agua!. ¡La que caía!, pero aún así, camino a Santa Pola y de allí, por la carretera que bordea al costa, hasta Alicante. Casi no se distinguía el cielo, de la carretera, del mar y la playa… Una auténtica pena. Así que mi gozo en un pozo…
Y para no agobiaros y agotaros, el resto de la crónica en otra entrada, ¿vale?.
Pérdidas
En una mañana fría de enero se ha perdido:
- El brillo en los ojos.
- La sonrisa tonta.
- Dos palabras susurradas al oido.
- El calor de unos labios.
- El temblor compartido.
Si alguien las encontrara, que las guarde para sí, como su más preciado tesoro. Y, llegado el caso, las comparta con la ilusión y la alegría que un día fueron compartidas por quien las perdió.
Pa mis nervios…
Desde ayer tarde estoy experimentando serios problemas para dejar comentarios en vuestras bitácoras de Ya.com. Lo siento, de verdad.
A alguna (va por ti Choi) hasta le he “dejado” uno que no era para ella, pero que gracias al “copia y pega” y a la particular discriminación de Ya.com, ha aparecido en tu lista de comentarios.
Me van a oir!
PD: Aunque pensándolo bien, para lo que suelo escribir...






