Puertas que se cierran

Puedo escribir…
Recuerdo escuchar este poema en su voz, grave, rota. Recuerdo su acento, recuerdo la piel de gallina, el escalofrío que recorre mi espalda. Recuerdo a Neruda.
Cuando las palabras no fluyen, cuando esquivas se resisten; cuando las musas evitan acercase.
Cuando no quedan motivos, ni causas; cuando se hiela el alma y la garra aprieta dolorosamente…
Cuando la aurora se retrasa y el cielo amenaza con ser eternamente negro.
Cuando tú no estás…
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
¡La besé tantas veces bajo el cielo infinito!
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Como no haber amado sus grandes ojos fijos!
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido,
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise!
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta, la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
Renuncias
¿A qué habéis renunciado en la vida?
¿Cuál fue le precio que tuvisteis que “pagar”?
Buen fin de semana, y tranquil@s, el lunes no habrá nada que os dé envidia…

Por fin ha llegado el gran día. Voy a llevar adelante mi experimento y saciar de esa manera mi curiosidad, consiguiendo además resolver una duda que no me deja dormir, que me desvela cada noche y que es culpable de este estado catártico en el que me hallo sumido de un tiempo acá. Esta duda, por momentos existencial, por momentos traumática, ha pasado a formar parte de la trilogía de preguntas con que cada mañana me levanto y que intento, eso sí, dicho sea de paso, sin éxito, contestar. Y yo me pregunto, y ustedes son testigos del acontecimiento, implorando la ayuda de las gentes de bien que me rodean, solicito su ayuda y de su sapiencia espero consuelo, si es posible que un título de una entrada sea más extensa que el propio texto; y aún más, ¿cual es la magnitud aceptable?.
Pues parece que sí, al menos, 143 palabras y 643 caracteres (sin contar espacios)
Campaña de apoyo a la Frikipedia

Imagen creada por DonkeyG5
Si algo parece que no abunda entre los directivos de la S. G. A. E. (Sociedad General de Autores y Editores, por si había dudas), es el sentido del humor y, la vista de la demanda contra el honor presentada contra el autor de la ahora cerrada Frikipedia, es el sentido común y de la mesura algo de lo que también parecen andar escasos en las altas esferas de la casa.
Uno hasta la fecha no había oído hablar de tal sitio en la red. A lo que se ve, se trataba de una versión crítica, satírica, humorística y hasta si queréis, salvaje, de la Wikipedia, donde el humor parecía ser la nota predominante. Eso, hasta que se enteraron en la SGAE de que sus siglas habían sido “mancilladas” por el atrevimiento de una mente delirante y enfermiza al convertirlas en “Siempre Ganamos Algún Euro”. Para ser respetuoso con la verdad diré que antes se había “confeccionado” otro significado a las siglas, pero ése había sido sustituido por el que cito más arriba.
Leyendo la bitácora de Ainé me han venido a la mente aquellos años de infancia en los que “inventábamos” nuevos significados a las siglas que nos rodeaban: RENFE, ADIDAS… ¿Quién no lo ha hecho antes?.
Por eso digo que me parece que se ha perdido la dimensión y la perspectiva y se ha dejado en un cajón el sentido común y la mesura. Basta situarse en la orientación y el “leif motive” de la página web, leer un poco con la mente abierta y darse cuenta que todo es una gran broma.
Me pregunto si la SGAE se aplicará de la misma manera con aquellos a los que representa. Hurgará en sus textos y sus canciones, iniciará una campaña de limpieza y “espurga”, denunciando a aquellos que osen saltarse las mínimas normas de civismo, decoro, ética y moral. Después, y para impulsar su campaña de imagen, establecerá normas de aseo y vestimenta, terminado por establecer controles antidoping a la puerta de los camerinos… Quizás entonces alguien se atreva a hablar de censura y ¡oh! le serán lanzados los perros guardianes del buen nombre.
Con actitudes como la que se denuncia no tendrían cabida programas como ¡Vaya semanita!, o las sátiras de los humoristas de vuestro agrado, quizás hasta haya que enterrar en un cajón a Góngora y Quevedo…
Para más información, podéis visitar las bitácoras de Ainé y Alholva además de pinchar sobre la imagen o el nombre de su diseñador.
De mi ventana veo la calle (3)
Localizar el portal de su casa fue fácil. Ahora sólo una puerta me separaba de él. Recordé los sencillos trucos de mi etapa como encuestadora; procurar dar sensación de seriedad y seguridad, no llamar a varios timbres a la vez, dar tiempo a que contesten, ser cortés y amable, pero sin caer en la petulancia y bobería. Sonreír, siempre sonriendo. Anoté los timbres a los que iba llamando, y tuve cuidado de no llamar a su piso… ¿Nadie en casa a estas horas?. Por fin, una voz de un señor me contesta. ¡Y me abre!. Noto que el corazón se me embala.
La suerte se alía conmigo, sólo dos puertas por piso. Busco el 5º. Anoto los nombres. Ahora, para no errar, he de subir a comprobar cual es su letra… Perfecto, ya sé dónde vives y cómo te llamas, mi cerco se estrecha.
Cuando me quiero dar cuenta he salido del portal. He de tranquilizarme, pensar con calma. Ahora necesito que me dé el aire un poco. Siento que todo el mundo me mira inquisitivamente. ¡Seré tonta!. ¿Por qué no he llamado al timbre?. Está claro, no tenía nada preparado. Bueno, ¿y después qué?.
La primera cerveza la bebí sin darme cuenta, tenía la garganta seca, supongo que de los nervios pasados. Pedí otra. El camarero me dirigió una mirada entre cómplice y comprensiva. Quizás imaginaba que había tenido una mala mañana y había decidido ahogar mis penas en alcohol.
Repasé mis actos de los últimos días y mi estrategia. Había perdido la oportunidad de escuchar su voz, verle de cerca, sentir su aroma y quién sabe hasta dónde mi locura, mi inconsciencia me hubieran llevado. ¿Qué hubiera pensado él?. Seguramente que se enfrentaba a una loca, una demente. Y todo lo que hubiera conseguido era que me diera con la puerta en las narices. Lo tendría bien merecido.
No podía dejar de pensar en él, pero sin llegar a ninguna conclusión. Mi cabeza estaba a punto de estallar, no sé si por efecto de las cervezas o ¡no!, juraría que me estaba subiendo la fiebre…
Al llegar a casa el termómetro confirmó mis sospechas. Fiebre, dolores musculares, dolor intenso de cabeza. La gripe se había hecho fuerte en mi cuerpo. Mi malestar crecía por momentos, a la misma velocidad que mi creciente debilidad. Decidí irme a la cama. Sudaba por todos los poros de mi cuerpo…
No sé exactamente cuantas horas pasé durmiendo, en ese dormitar agitado, sin descansar realmente, empapando las sábanas, con la cabeza a punto de estallar a cada momento y con una dolorosa sensación por todo el cuerpo, machacada como si hubiera salido de mi primera sesión de gimnasio o una manada de elefantes me hubiera pasado por encima.
Arrastrándome por el pasillo fui a la comida, bebí un vaso de leche fría. Mi garganta era puro esparto. Mientras bebía el segundo vaso, esta vez con clama, una vez saciada la sed, las imágenes de los sueños febriles se agolparon en mi mente. Las imágenes eran inconexas, algunas no tenían ningún sentido. En otras me veía, pero no era yo. Y él, siempre él, en el centro de mis atenciones, de mi mirada, de mi deseo…
No podía esperar más. Tenía que dar el paso que me acercara a él. Busqué acomodo en mi lugar de observación. Ningún rastro de vida en su ventana. Supongo que el aburrimiento hizo renacer en mí esas imágenes otra vez. Una sensación de paz, de deseo compartido y satisfecho recorrió mi piel. Y allí me abandoné a mis pensamientos, a mis fantasías…
Sigo al pie de la ventana. De la misma ventana desde la que se ve la calle…
Catarsis
De toda persona de bien es conocido que tod@ argentin@ lleva dentro un@ psicoanalista*. Verdad esta irrefutable. Partiendo de esta premisa no me ha resultado nada extraño que P. opine que:”… Txabi, con la bitácora te expones mucho y haces catarsis, ...”.
Debo reconocer que tal declaración de “intenciones” me ha halagado hasta un extremo insospechado en primer lugar. En segundo lugar, me resultó curioso eso de “te expones” y me recordó, cómo no, una canción de Silvio**… Finalmente pedí ayuda experta sobre el significado de “catarsis”.
Esta es la respuesta que obtuve:
1. f. Entre los antiguos griegos, purificación ritual de personas o cosas afectadas de alguna impureza.
Uuum, esto no va a ser. Uno no es griego, a lo más algo antiguo. Y ese ritual yo lo llamaría ducha, o baño con espuma y velas…
2. f. Efecto que causa la tragedia en el espectador al suscitar y purificar la compasión, el temor u horror y otras emociones.
Bueno, vale, esta bitácora puede definirse como tragedia (y a quien la lea, por lo tanto, de masoca). Pero no sé, me parece un poco exagerado no?. Si a veces hasta os reís!.
Aunque si unimos 1 con 2 y recordamos un reciente comentario de Bikerin… Grecia, tragedia, me llamaba clásico… ¡Tiembla Homero!.
3. f. Purificación, liberación o transformación interior suscitados por una experiencia vital profunda.
Bueno, ni tanto ni tan calvo. Intentaba yo recordar mis “experiencias vitales profundas” y la verdad, creo que las debí olvidar en algún banco del parque…
4. f. Eliminación de recuerdos que perturban la conciencia o el equilibrio nervioso.
Mira que va a ser esto!. ¿De qué estábamos hablando?. Y esta camisa con las mangas atrás, ¿es una moda nueva?.
5. f. Biol. Expulsión espontánea o provocada de sustancias nocivas al organismo.
Forma cortés de llamar a algo “vomitivo”. Y yo que creía que me estaba diciendo cosas positivas…. Y así, como un flash me viene a la mente una imagen… Os imagino delante de la pantalla del ordenador, con una palangana en una posición estratégica, después de una comida pesada o al llegar de una noche de jarana y alcohol. “Voy a leer al memo éste para liberar mi estómago”. Uf! Muy fuerte, ¿no?.
Claro que, bien pensado, esto significaría que uno está podrido por dentro, debatiéndose en un mar de dudas, bilis, rebozado en su pecado sin penitencia.. ¿O tal vez libero esa lucha interior entre el Dr. Jeckill y Mr. Hyde que todas llevamos dentro?.
Demasiado elevado, demasiado profundo para alguien tan superficial como yo…
*De la misma manera que toda mujer de estas tierras es morena con ojos azabache y nosotros andamos vestidos de torero y gritamos: “Ole, ole, ole”.
**”Debo partirme en dos”.
Sexo y medio ambiente
Tal vez la revelación que a continuación voy a hacer desanime a más de un@ de seguir leyendo. Lo comprendo, no seamos hipócritas. Que nadie se llame a engaño con el título de esta entrada. No ha llegado el momento de que hable de mis actividades, gustos y preferencias en materia sexual. No será hoy cuando hable de aquella tarde calurosa en sierra de Guara, cómo perdí la virginidad en aquel camping francés, lo a gusto que se estaba en aquella playa desierta o aquel fin de semana en Benasque, rodeado de montañas y verde, mucho verde…
Os reproduzco un artículo aparecido en un periódico digital que sé que la gente de bien como vosotr@s no lee, pero que yo visito a diario…
Haz el amor y no contamines
No sólo con ducharse en lugar de bañarse o ir en bicicleta al trabajo en lugar de en coche se compromete uno con el cuidado del medio ambiente. La organización ecologista Greenpeace ha ido más allá en sus recomendaciones, tanto que ha llegado a los mismísimos juegos de alcoba: Cómo hacer el amor y no contaminar.
Era la flower generation, la de los hippies de los años sesenta que hacían frente a la injustificable e inacabable guerra de Vietnam; la que encerró en el grito de «haz el amor y no la guerra» todo un pensamiento social y político, sustentado en el paso del tiempo, y reciclado décadas después, por el moderno de «sexo, paz y amor». Ahora, Greenpeace viene a proponernos una vuelta de tuerca más a esa filosofía, pero acorde a los tiempos que corren, una especie de «haz el amor y no contamines», que el cambio climático es cosa de todos y todas.
«¿Usted se pregunta qué más puede hacer para ayudar al planeta? Va al trabajo en bicicleta, come alimentos ecológicos, pero quiere hacer más». Pues bien, Greenpeace tiene la solución. Y ha dado con ella examinando «uno de los pasatiempos preferidos del género humano» ¬que no seguramente al que más tiempo dedicamos en nuestra vida¬, lo que les ha llevado a percatarse de que «la pasión puede ser una diferencia para con el medio ambiente». ¿Cómo? Esta organización ecologista ha ideado todo un decálogo para que uno o una «pueda ser una bomba en la cama sin tener un planeta nuclear». Quizá sea un mensaje demasiado ambicioso, pero ahí va este nuevo «haz el amor y...
1. Apague las luces. Todos tenemos que aportar algo para parar el cambio climático, reducir la energía y tener un mejor rendimiento energético. Es una parte importante para cambiar nuestra «cultura de energía». Si usted desea ver a su pareja o lo que hace, tenga sexo durante el día.
2. ¿Pasión por la fruta? Si normalmente utiliza productos para conseguir que su sangre hierva, asegúrese de que están libres de transgénicos. Aún no hay suficientes estudios sobre alimentos transgénicos cómo para saber cuáles serán sus efectos en nuestra dieta, deje los efectos sólo para utilizarlos en actividades más íntimas.
3. Las ostras y otros crustáceos pueden ser afrodisíacos potentes, pero nuestros océanos están siendo destruidos. En su lugar, puede apoyar las operaciones de comunidades sostenibles para la reforestación en el Amazonas eligiendo dos populares bebidas de hierbas y de frutas: guaraná y caju, para tener una conciencia más limpia y justa. El sexólogo Andrés Flores Colombino, miembro de la Asociación Mundial de Sexología, afirmó a este respecto: «Si se otorga un carácter afrodisíaco a un alimento, lo es». Recuerde que el verdadero secreto de la cocina afrodisíaca está en el terreno de la fantasía. El éxito dependerá de la atmósfera y el clima, y, sobre todo, de preparar el menú en pareja. Corresponsabilidad en el hogar.
4. ¿Es su jardín un lugar seguro para hacerlo? Olvidándose de los vecinos molestos... ¿está utilizando pesticidas, fertilizantes y productos químicos en su césped o jardín? ¿Quiere usted realmente poner su trasero desnudo encima de hierbajos asesinos?
5. ¡Olvídese de los lubricantes basados en combustibles fósiles como la vaselina! Lo que no ofrece Greenpeace es una alternativa.
6. ¿Estás pensando en algo más que pasártelo bien? Pues renuncia a peligrosos accesorios fabricados con PVC cuando se puede tener lo mismo con sustancias naturales como caucho y corcho. La producción del PVC crea y lanza uno de los productos químicos más tóxicos, la dioxina. El uso del PVC en juguetes y productos para niños pequeños ya está prohibido en muchos países.
7. Ayudar al planeta puede ser algo muy excitante. Enjabonarse juntos en la ducha o en el baño para ahorrar agua fomenta la pasión y ayuda al planeta. Más de mil millones de personas no tienen acceso al agua limpia, el agua es un lujo, y debe ser compartida con alguien. Por cierto, si se usa preservativo en esas circunstancias, los sexólogos recomiendan introducir el pene en la vagina nada más poner el condón, sin dejarlo mucho tiempo en contacto con el agua. De todos modos, incluso compartir la ducha sin tener una relación sexual es una valiosa oportunidad de diálogo corporal.
8. Ojo con tu cama: asegúrate de que su madera tiene el sello FSC, que es madera certificada.
9. Los juegos de disfraces con su pareja pueden ser una diversión mientras ambos consientan y se sientan cómodos con los límites. Si usted y su pareja desean disfrazarse para jugar a «George Bush y la Corporación Americana en la Cumbre de la Tierra» u otros juegos del estilo, convenga de antemano hasta dónde van a llegar con estos juegos. Y recuerde que los juegos, como las fantasías, no son reales.
10. Haga el amor y no la guerra, es la última recomendación. Y un consejo para los varones: un reciente estudio, de ésos de andar por casa, aseguraba que los hombres que limpian y planchan son más atractivos para las mujeres.
Notas de un fin de semana
Vamos de rebajas, vámonos…
¿Hace falta explicarlo?. Sencillo, coges tu “plástico” y te vas a unos grandes almacenes y decides que el chándal con el que te transformas cada fin de semana en “potato coach” está raído y no es forma de presentarse así ante la afición y los medios… Por un módico precio adquieres uno nuevo (chachi!) y un pantalón “por libre”. Tú sonríes, la dependienta sonríe, ¡viva la felicidad!.
Cuando no estoy bien me sale la vena cínica, ¿se nota?.
Pura energía
Esto es lo que ofrecen Mayumana en su publicidad, que dicho sea, recuerda muchísimo a la de una conocida marca de baterías. Y sí, es cierto, durante la hora y media que dura el espectáculo uno acaba preguntándose de donde sacan est@s jóvenes tanta vitalidad. ¡Es que no paran!. El ritmo se contagia, son un proverbio de coordinación y te presentan números que te dejan con la boca abierta. Totalmente recomendables. Sólo un pero, y no es el precio. En uno de los “esqueches” utilizan una pistola apuntando al “rehén” de turno (un muñequillo) como medio de coacción y consecución de objetivos. Poco didáctico…
Duermo como una marmota
En contra de mi costumbre duermo más, me levanto más tarde y las siestas son de órdago a grande. Señal inequívoca de que no estoy bien.
Y la nueva ley, que no falte
Domingo por la mañana. Establecimiento hostelero de más de 100 m2. Zona de barra en zona de No fumadores. Un tipo fumando. Así que le pregunto al dueño: ¿La barra es de fumadores o de no fumadores?. “Mitad y mitad, ¿tú fumas?”. “Yo no”, “pues de aquí para allá (señalando la zona donde el susodicho fumaba) es de NO fumadores”. “Pues ahí tienes a uno fumando” “Sí, pero me ha pedido permiso, como está con aquella mesa que no fuman”. Jódete y baila chaval!. Mientras esta conversación tiene lugar otro cliente, en la misma zona de barra enciende su cigarrillo… Estamos unas 10 personas adultas en esa zona, dos fuman… Es decir, aunque no sea científico, que casi todos los fumadores (según estadísticas, 35% aproximadamente) se están pasando por el Arco del Triunfo la ley… Y luego piden tolerancia…
Y en el plan en que estoy, prefiero no comentar nada de “Ángeles y demonios”…
Inacabado
El relato incompleto que a continuación reproduzco es parte de un proyecto inacabado. Ha pasado el tiempo y a día de hoy entiendo que no hay ya visos de recuperación. Este trozo de un relato coral es mi aportación, y me apetecía recuperarlo y ofrecerlo a las personas para quienes se escribió.
Hay un antes y seguramente habrá un después, pero ése lo desconozco. Os invito, una vez más, a que imaginéis. Felices sueños.
Su cita con el destino se acercaba inexorablemente. Lo que en un principio parecía muy lejano en el tiempo, estaba a la vuelta de la esquina. Cada vez controlaba peor sus nervios, se había vuelto muy irascible. Cualquier inconveniente, cualquier traspiés, cualquier detalle que antes no merecía siquiera un breve gruñido, se convertía ahora en fuente de problemas.
Discutía con su madre, discutía con Lucía. Descargaba su tensión en el gimnasio. En más de una ocasión tuvieron que llamarle la atención por dejar fuera de combate al sparring de turno. Era un saco de nervios. Incluso con Lucía, en sus furtivos encuentros, se mostraba tenso, violento...
- “Mi madre quiere conocerte”, le dijo de improviso.
- “No sé si estoy preparada”, le contestó, sin siquiera mirarle a la cara.
Se levanto y bajó al sótano en busca de su dosis. No sabía que era, pero algo no cuadraba, algo no estaba en su sitio. Pensó que se estaba volviendo un neurótico. Nadie conocía aquel escondite, eran imaginaciones suyas.
...
Llegó el día del combate. Dos días atrás, presa de sus nervios, había discutido con Lucía. Salió de casa dando un portazo, dejándola llorando, desnuda, en la cama.
El día anterior al combate se alejó del mundo. No quiso saber nada de nadie. Pensó en llamarle, pedirle perdón, decirle cuánto la amaba, cuánto la necesitaba. Decirle que esperaba verla en el Central Stadium, sentada junto a su rincón, luciendo hermosa, pues era la novia del que iba a ser flamante nuevo campeón en la categoría de peso mosca. No lo hizo, siguiendo el consejo de su entrenador intentó abstraerse de todo y de todos.
Se arrepintió una hora antes del combate, pidió su móvil y la llamó. Nadie respondió a su llamada. Cinco minutos después volvió a llamar, la misma respuesta. Su preocupación se hizo patente. Llamó a su madre, esperó hasta que saltó el contestador automático. Ninguna respuesta. Volvió a llamar a Lucía. Tuvo que dejarle un mensaje en el buzón: “Lucía, amor mío, llámame”. Repitió la operación con su madre, nada. No era hora en la que su madre saliera a la calle. Eso le preocupó aún más.
Minutos antes del inicio de la pelea recibió un mensaje, era de Lucía.
Creo que necesito unas vacaciones…
Estoy muy malito
Se admiten sugerencias
Edición del 3/2/2006 a las 8:23: Para saber el por qué de mis "males", pinchad en el enlace...
De mi ventana veo la calle (2)
Un nuevo día comienza. Parsimoniosamente levanto la persiana de mi habitación y abro la ventana. El sol ciega un instante mis somnolientos ojos. Cuando me acostumbro a la claridad que invade mi habitación miro a la calle y ¡allí está él!. En su ventana, mirando directamente a mi ventana, sonriendo. Antes que pueda reaccionar hace un gesto de saludo y se va.
Una absurda vergüenza me invadió, la sensación de una niña descubierta en plena travesura se instaló en mi ánimo… Ya no pude quitarme de la mente aquella sonrisa y aquel saludo. Y empecé a hacer lo que tan bien se me da, darle vueltas a la cabeza. ¿Qué quiso decir aquella sonrisa?, ¿por qué saludó?. Bueno, tonta, más que tonta, no era a ti a quien saludaba, seguro que era a otra persona.
Quise sacar de mi mente a aquel hombre, y cuanto más lo intentaba, más fuerte era la necesidad de dar un paso que, aún a sabiendas que me llevaría directamente a un precipicio, quería dar.
Acababa de nacer mi obsesión. Soy persona de no dejar las cosas a medias, así que comencé a pergeñar mi plan de ataque, tenía que acercarme a él. Como ave de presa me dispuse a seguir a mi próxima víctima. Me agazapé tras las cortinas, apunté cada detalle que me pareció importante… Que tras tres días de observación fueron pocos. Nada iba a conseguir quieta en casa, oculta en mi guarida; había que salir a campo abierto. Debía recabar más información… Y para ello, adoptar una identidad. Hacía unos años había trabajado de encuestadora a domicilio. Elegí un traje de chaqueta y zapatos con un ligero tacón, un pañuelo, ligeramente maquillada, una carpeta, un par de folios y un boli.
Mascotas
Acabo de leer en uno de mis últimos descubrimientos en esta dimensión un suceso que me ha recordado mi aversión a tener mascotas en casa y creo que también ha traído luz a esa aversión. Tanto me gusta esa bitácora recién descubierta que además de leérmela de pe a pa, ha pasado a formar parte de mis enlaces. Se trata de “Diario en delantal”, de Isabel.
Como digo, no me gusta tener animales en casa, porque con uno (o sea, yo) ya hay más que suficiente. Esto no significa que no me gusten los animales en general, aunque sienta rechazo por alguno, tanto es así que creo que este país perdió un gran biólogo por culpa de su mala política en materia universitaria. Es más, puedo afirmar que yo sí soy uno de ese ocho por ciento que ve los documentales de animales de La 2 cuando está en casa, o de Localia, o donde sea.
Todo se inició allá por… bueno, hace mucho, mucho tiempo. Contaba yo unos 5 añitos o 6, no más. Junto a casa se celebraba cada año la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola. En uno de los stands regalaban pollitos de corta edad. Y a mi casa llegó un nuevo habitante. Un pequeño, amarillo y precioso pollito. Mi padre le preparó una caja de cartón con una bombilla para que tuviera calor, un plato con migas de pan empapadas en leche. Y allí estaba el pollito, pía que te pía. Algo oí yo de que aquel pollito nunca sobreviviría lejos de su madre…
Al día siguiente cuando volví de clase el pollito había muerto.
Creo que fue entonces cuando decidí que nunca más una mascota en casa, después del berrinche que me pillé.
Debo aquí decir que la presencia de animales en casa nunca me ha sido extraña del todo. Mi abuelo criaba cerdos, tenía gallinas y una burra…
Años más tarde, las amistades de entonces tuvieron la ocurrencia de regalarme un pez. Creo que el día que el pobre dejó de sufrir encerrada en su pequeño mundo es una de las pocas fechas que recuerdo.. Valoré arrojarlo a un estanque donde muchos otros peces nadaban a sus anchas, pero me pudo entonces el sentimiento de protección…
No entiendo a las personas que les ponen horribles y cursis abriguitos a sus perros, o les “peinan” con absurdos moñitos… Me gustan los acuarios, me quedaría horas y horas mirando a los peces en su ágil y elegante ir y venir, pero de allí atener uno.
Los animales me gustan, pero libres en su medio…
