Fin de semana en Ñoñostia
¿Hay que ir a cenar a Donosti?. ¡Pues se va!. Faltaría más. Será por ganas y carretera. Así que cual si fuera un canto de sirenas acudimos a la llamada y para allá que nos fuimos.
Fue llegar y besar el santo, prácticamente, pues sin solución de continuidad nos encaminamos al restaurante, no sin antes hacernos con nuestros respectivos “kit del tamborrer@”:
- Panel circular de “okume” que diría Pielhoff (a quien vimos más tarde en situación…), con un cuchillo y un tenedor azules pintados en el centro. Se le colocará un cordel al objeto de poder colgarlo en el cuello, a poder ser con algo que sujete mejor que la cinta “Cello”.
- Dos palillos o baquetas para, si es posible siguiendo el ritmo de la música, golpear el antes citado panel que descansará sobre nuestro pecho.
- Gorro de papel y cartulina imitando al que usan los cocineros de fama, como Martín Berasategi, que por cierto, también lo vimos… ¡vestido de cocinero!. Qué poco original, ¡y qué bajito es!.
Una vez “vestidos para la ocasión” sólo nos quedaba alimentar el cuerpo para una larga noche y afinar el oído a base de tinto peleón para no desafinar mucho… Es lo que tiene no venir con el sentido musical instalado de serie.
Hay documentos gráficos que demuestran e inmortalizan las pintas que sacas cuando te “inculturizas” de aquesta guisa; pero salvo elevada cantidad de dinero en euros, os vais a quedar sin el placer de alimentar vuestros ojillos y vuestro sentido del cachondeillo a costa de un servidor. ¡Ah, se siente!. Haber elegido susto.
Marcialmente dispuestos y siguiendo las órdenes de nuestra capitana, desfilamos por las calles de la ciudad hasta las cercanías del puerto. Nuestro mayor afán era llegar pronto a una sociedad, donde, tras luchar contra la marea humana, saciar nuestra sed. Bueno, mi afán era que no se notara de cómo aporreaba el panelito sin seguir el ritmo general. Siempre me ha gustado ir un poco contracorriente.
Llegados al citado punto aprendí y descubrí por qué el río de esa ciudad lleva el nombre de Uru--mea… El pestazo en las calles era por momentos insoportable, proporcional a la incontinencia urinaria de sus habitantes.
Me sorprendió también comprobar como unos mozalbetes vestidos todos iguales en tonos azules, todos ellos muy gallardos, esbeltos y fortachones se habían unido a la fiesta. Iban vestidos con trajes militares, pero no de época, sino actuales, y no montaban cabalgadura animal, sino potentes furgonetas. Todos portaban una sola baqueta, eso si, de proporciones descomunales. Lo que me dejó un poco intranquilo fueron sus actitudes y expresiones poco festivas, y el hecho de que se hubieran dividido en dos grupos y apostado en ambos extremos de la calle no ayudó a que me tranquilizara, la verdad.
Llegados a este punto… ¿Qué narices se celebra?.
Analizada la fiesta sin más datos, la cosa resulta bastante extraña. Uno se pone a pensar en qué figuras intervienen y en qué valores se están exaltando y ¡cáspita! La cosa no queda muy bien parada. Militarismo, machismo, misa mayor. ¡Y cantan el himno de la Real!. Sólo faltaban alusiones taurinas y la cosa estaría muy clarita.
Pero un análisis un poco más profundo podría llevarnos a entrever otras connotaciones que es posible hayan quedado en el olvido. O al menos eso me hicieron creer, pues me explicaron una versión algo diferente de la oficial.
Para los que queráis profundizar en la historia oficial, podéis pinchar aquí o aquí.
Y para los que no, la versión “amable” y hasta “nada políticamente correcta”, es que durante la ocupación inglesa de Donosti (¡mira que saben estos inglesitos!), las gentes del lugar hacían burla a los soldaditos que marchaban marcialmente en el cambio de guardia, y daban la réplica a los tambores de Su Majestad con su instrumentos de trabajo, eso y la cercanía de los Carnavales hicieron el resto.
El resto de la noche pasó en peregrinación, no de iglesia en iglesia (porque los curas las tienen cerradas, que conste) sino de sociedad en sociedad. El amigo Kristian Pielhoff era como el perejil, aparecía en todas las salsas y a la vuelta de cada esquina.
Y como bien dicen los mayores del lugar… “días alegres, mañanas tristes” o también, “días de mucho, vísperas de nada”. El sábado transcurrió con mucha calma y paz, los cuerpos no estaban para grandes alharacas y es que vamos teniendo una edad y la falta de costumbre hacen estragos. Aprovechando la bonanza aún reinante y la proximidad a casa, nos dimos una vuelta por los jardines del Palacio de Aiete, donde saqué algunas fotos.

Y como cualquier cosa que empieza, también termina. En el caso de esta fiesta su punto y final lo pone la “Arriada”, que tiene lugar en una abarrotada plaza de la Constitución. Y para allá que nos fuimos. Obviamente para cuando llegamos la plaza estaba abarrotada, así que nos conformamos con seguir la fiesta desde un bar cercano… ¡por televisión!. Y tontín tonteando nos dieron las tres… (venga, os lo he dejado muyyyyy fácil).
Pausa: ¿No está quedando esto muy largo?. Venga, que ya acabo!
El domingo discurrió mucho más pacíficamente. Encuentros y charradetas varias con los amigos y amigas. Egibar y SanGil en el parque. Un vermouth, una comida ligera, café, paseo por la ciudad y de manera inmisericorde el reloj anuncia que va siendo hora de tomar el camino de vuelta a casa. Sin duda, un fin de semana intenso.
29/01/2007
El sonido de la motosierra segó la mañana. Con el estallido brutal acabaron los trinos de los gorrines que moraban los árboles cercanos, aún ajenos a la catástrofe que se avecinaba. La hoja afilada se hundió en al carne del árbol. Crujió la rama en un grito desgarrador.
El inmenso nogal, centenario ya cuando él era un niño, había sido condenado a muerte. Sus ojos ya cansados brillaron; apretó fuerte la mano contra la empuñadura gastada del bastón que le ayudaba a mantenerse en pie. La ira brotó desde lo más profundo de su ser, ahogando sus ojos en un mar de lágrimas.
Los pájaros estaban ya lejos. Secó su rabia con el pañuelo. Se mantuvo impasible. Una y otra vez el cambio de sonido le anunciaba una nueva herida. Con maestría, haciendo gala de una puntería envidiable, asestaba el matarife tajos certeros en la carne inerte de aquel ser casi mitológico.
Durante el último siglo sus vidas habían estado estrechamente vinculadas. De niño había trepado por sus ramas a robar huevos de los nidos. Llegado el invierno recogía con sus amigos los frutos que el árbol les ofrecía. Años más tarde supo de sus primeros amores y desamores. Una primavera convulsa oyó a los mayores hablar de cosas que no entendía, hasta que mese más tarde la guerra vino a darle vida a aquellas palabras, en forma de horribles sucesos salidos de mentes enfermas y despiadadas. Hubo un tiempo después que los protagonistas que se sentaban a su sombra cambiaron, como cambiaron sus formas, sus actitudes, sus conversaciones. Fue un tiempo pintado en negros, en grises, un tiempo que resultó eterno.
Un día, cuando el frío empezaba a dejarse sentir, alguien colgó de sus ramas una bandera, para muchos, maldita. Una bandera tricolor y bicrucífera vistió de color la mañana. Al amparo de la noche alguien trepó a sus ramas y la colgó, enorme, desafiante. Algo estaba cambiando, y lo iba a hacer muy deprisa.
Con muchos años y vivencias a sus espaldas algunos de aquellos que antaño se reunían a su sombra volvieron a juntarse. Espaldas encorvadas, la mirada muchas veces perdida en el infinito, menguadas las fuerzas pero ni un ápice socavado el ánimo y sus creencias. En este ciclo vital ese rincón volvió a poblarse de críos que jugueteaban entre las piernas de sus abuelos, a veces a riesgo de hacerles caer en sus alocadas carreras.
…
Envuelto por sus recuerdos, durante la última hora apenas si había seguido los avances de aquella tarea destructora. Cuando quiso darse cuenta el árbol aparecía desmochado y los operarios se afanaban en tronchar el robusto tronco, dándole así la puntilla final.
José Luis Sampedro: "Me voy a morir pronto, pero hasta cierto punto lo haré satisfecho"
Cuando en alguna ocasión he hablado de mis gustos literarios, el nombre de este autor siempre ha aparecido en los primeros lugares de ese ranking. Os copio aquí una entrevista que aparece hoy en las páginas virtuales del Heraldo de Aragón. Disfruto cada vez que le oigo hablar casi tanto como cuando leo alguna de sus obras.
Al economista y escritor le parece que hay un deterioro de los valores tradicionales mientras los hombres están dotados "enormemente" de ciencia y técnica pero "muy escasamente" de sabiduría.
EFE. Santa Cruz de Tenerife
"Me voy morir pronto pero hasta cierto punto lo haré satisfecho porque no me gusta nada" la situación de "desintegración" del sistema, afirmó el economista y escritor José Luis Sampedro en una entrevista con motivo de su 90 cumpleaños, el 1 de febrero. A pesar de estas palabras y de mostrarse pesimista por el devenir de la sociedad, Sampedro, que nació en Barcelona pero pasó su infancia en Tánger, aseguró que es optimista en lo personal y que continúa escribiendo porque es "para lo que vale".
Sampedro, nombrado en 1990 miembro de la Real Academia de la Lengua está convencido de que estamos al final de un sistema de vida que llamamos occidental, que ha perdido el impulso que tenía en el inicio de la era moderna. Al autor de novelas como "Congreso en Estocolmo", "Octubre, octubre" y "La sonrisa etrusca", le parece que hay un deterioro de los valores tradicionales mientras los hombres están dotados "enormemente" de ciencia y técnica pero "muy escasamente" de sabiduría.
Sampedro, que pasa los inviernos en Tenerife, cree que estamos llenos de irracionalidad, y como ejemplo mencionó el gasto de sumas "colosales" en la guerra de Iraq, cuando ese dinero podía dedicarse a mejorar la situación de la sanidad y de la educación en zonas subdesarrolladas del planeta.
Autor de obras económicas como "Realidad económica y análisis estructural" y "Los mongoles en Bagdad", está convencido de que hay una incapacidad para usar los recursos de forma racional, excepto para que tengan ventaja quienes dominan, lo que le hace pensar que estamos en la "liquidación" del sistema.
Contra la globalización
Sampedro criticó con insistencia la globalización económica porque supone que las decisiones se han transferido a las potencias financieras, mientras que no se globaliza la Justicia pues Estados Unidos de América del Norte "no acepta el Tribunal Internacional ni por casualidad". Tampoco se globaliza la sanidad, lo cual permitiría atender los problemas del sida en África, sino que la globalización afecta sólo a la economía, lo cual significa "poder mover fondos sin control alguno de un sitio a otro y dedicarlo a lo que se quiera", manifestó el autor de "El mercado y la globalización".
Para el ex funcionario de aduanas que terminó Ciencias Económicas en 1947 con premio extraordinario, la sociedad actual está en un proceso de su desintegración porque sus componentes han funcionado a distintas velocidades, y así la Iglesia "se ha quedado en el siglo XV, la economía en el XVIII, y la política en el XIX con un parlamentarismo superado por los medios técnicos".
Lo único que funciona a toda velocidad es el progreso técnico y científico, aseveró el ex catedrático de Estructura Económica de la Universidad Complutense de Madrid y ex profesor visitante de las universidades de Salford y Liverpool.
Esta diferencia de velocidades hace que la sociedad esté llena de "inseguridades y miedos" porque se ha producido una aceleración técnica tremenda sin el acompañamiento de una mentalidad adecuada, afirmó.
Condena injusta
El que fuera senador por designación real entre 1977 y 1979, también se mostró convencido de que a la cultura actual no le interesa comprender sino hacer, conseguir resultados, algo que comentó que es típicamente norteamericano y que en lugar de "iluminar, deslumbra". En la falta de comprensión trasladada a la política española puso como ejemplo el caso del recluso etarra José Ignacio de Juana Chaos, cuya condena por unos escritos de amenaza le parece injusta.
Recordó que De Juana Chaos fue condenado por unos asesinatos y de acuerdo con una legislación, por la que cumplió condena, pero escribió unos artículos y lo condenaron porque contenían amenazas.
Comentó que un profano como él no entiende que se impongan cinco o seis años de prisión por agredir, pegar o violentar a una mujer y nueve o diez por un escrito "por muy amenazador que sea". Por ello, a José Luis Sampedro le parece injusta la condena por unos artículos, así como le pareció justa la que cumplió por unos asesinatos, y que fue impuesta de acuerdo con la legislación vigente en aquel momento.
También habló de la ley de memoria histórica, que considera probablemente insuficiente "porque no rehabilita tanto a la personas" y no comprende que se hayan negado a pedir perdón o disculparse por la dictadura franquista y que Salamanca se niegue el hecho de que Miguel de Unamuno fue concejal. Este último asunto le deja "estupefacto" y preguntó si Miguel de Unamuno fue un agitador, un revolucionario, un asesino o concejal e insistió en que la ley de memoria histórica hay que hacerla "no para echarla en cara, sino para que evitar en el futuro" lo sucedido en el pasado.
Sampedro reconoció que el fin de un ciclo no es necesariamente malo, pero opinó que ésta es en una etapa de "bárbaros con una técnica brutal", algo que para Sampedro se comprueba en la guerra de Iraq. Una guerra que para Sampedro es un acto de barbarie que oculta razones de codicia y soberbia y que se ha llevado a cabo en contra de los valores de la civilización, del derecho internacional y de las relaciones humanas.
José Luis Sampedro concluyó la entrevista con la frase "me voy morir pronto pero hasta cierto punto lo haré satisfecho porque no me gusta nada" la situación de "desintegración" del sistema.
Al economista y escritor le parece que hay un deterioro de los valores tradicionales mientras los hombres están dotados "enormemente" de ciencia y técnica pero "muy escasamente" de sabiduría.
EFE. Santa Cruz de Tenerife
"Me voy morir pronto pero hasta cierto punto lo haré satisfecho porque no me gusta nada" la situación de "desintegración" del sistema, afirmó el economista y escritor José Luis Sampedro en una entrevista con motivo de su 90 cumpleaños, el 1 de febrero. A pesar de estas palabras y de mostrarse pesimista por el devenir de la sociedad, Sampedro, que nació en Barcelona pero pasó su infancia en Tánger, aseguró que es optimista en lo personal y que continúa escribiendo porque es "para lo que vale".
Sampedro, nombrado en 1990 miembro de la Real Academia de la Lengua está convencido de que estamos al final de un sistema de vida que llamamos occidental, que ha perdido el impulso que tenía en el inicio de la era moderna. Al autor de novelas como "Congreso en Estocolmo", "Octubre, octubre" y "La sonrisa etrusca", le parece que hay un deterioro de los valores tradicionales mientras los hombres están dotados "enormemente" de ciencia y técnica pero "muy escasamente" de sabiduría.
Sampedro, que pasa los inviernos en Tenerife, cree que estamos llenos de irracionalidad, y como ejemplo mencionó el gasto de sumas "colosales" en la guerra de Iraq, cuando ese dinero podía dedicarse a mejorar la situación de la sanidad y de la educación en zonas subdesarrolladas del planeta.
Autor de obras económicas como "Realidad económica y análisis estructural" y "Los mongoles en Bagdad", está convencido de que hay una incapacidad para usar los recursos de forma racional, excepto para que tengan ventaja quienes dominan, lo que le hace pensar que estamos en la "liquidación" del sistema.
Contra la globalización
Sampedro criticó con insistencia la globalización económica porque supone que las decisiones se han transferido a las potencias financieras, mientras que no se globaliza la Justicia pues Estados Unidos de América del Norte "no acepta el Tribunal Internacional ni por casualidad". Tampoco se globaliza la sanidad, lo cual permitiría atender los problemas del sida en África, sino que la globalización afecta sólo a la economía, lo cual significa "poder mover fondos sin control alguno de un sitio a otro y dedicarlo a lo que se quiera", manifestó el autor de "El mercado y la globalización".
Para el ex funcionario de aduanas que terminó Ciencias Económicas en 1947 con premio extraordinario, la sociedad actual está en un proceso de su desintegración porque sus componentes han funcionado a distintas velocidades, y así la Iglesia "se ha quedado en el siglo XV, la economía en el XVIII, y la política en el XIX con un parlamentarismo superado por los medios técnicos".
Lo único que funciona a toda velocidad es el progreso técnico y científico, aseveró el ex catedrático de Estructura Económica de la Universidad Complutense de Madrid y ex profesor visitante de las universidades de Salford y Liverpool.
Esta diferencia de velocidades hace que la sociedad esté llena de "inseguridades y miedos" porque se ha producido una aceleración técnica tremenda sin el acompañamiento de una mentalidad adecuada, afirmó.
Condena injusta
El que fuera senador por designación real entre 1977 y 1979, también se mostró convencido de que a la cultura actual no le interesa comprender sino hacer, conseguir resultados, algo que comentó que es típicamente norteamericano y que en lugar de "iluminar, deslumbra". En la falta de comprensión trasladada a la política española puso como ejemplo el caso del recluso etarra José Ignacio de Juana Chaos, cuya condena por unos escritos de amenaza le parece injusta.
Recordó que De Juana Chaos fue condenado por unos asesinatos y de acuerdo con una legislación, por la que cumplió condena, pero escribió unos artículos y lo condenaron porque contenían amenazas.
Comentó que un profano como él no entiende que se impongan cinco o seis años de prisión por agredir, pegar o violentar a una mujer y nueve o diez por un escrito "por muy amenazador que sea". Por ello, a José Luis Sampedro le parece injusta la condena por unos artículos, así como le pareció justa la que cumplió por unos asesinatos, y que fue impuesta de acuerdo con la legislación vigente en aquel momento.
También habló de la ley de memoria histórica, que considera probablemente insuficiente "porque no rehabilita tanto a la personas" y no comprende que se hayan negado a pedir perdón o disculparse por la dictadura franquista y que Salamanca se niegue el hecho de que Miguel de Unamuno fue concejal. Este último asunto le deja "estupefacto" y preguntó si Miguel de Unamuno fue un agitador, un revolucionario, un asesino o concejal e insistió en que la ley de memoria histórica hay que hacerla "no para echarla en cara, sino para que evitar en el futuro" lo sucedido en el pasado.
Sampedro reconoció que el fin de un ciclo no es necesariamente malo, pero opinó que ésta es en una etapa de "bárbaros con una técnica brutal", algo que para Sampedro se comprueba en la guerra de Iraq. Una guerra que para Sampedro es un acto de barbarie que oculta razones de codicia y soberbia y que se ha llevado a cabo en contra de los valores de la civilización, del derecho internacional y de las relaciones humanas.
José Luis Sampedro concluyó la entrevista con la frase "me voy morir pronto pero hasta cierto punto lo haré satisfecho porque no me gusta nada" la situación de "desintegración" del sistema.
Respondiendo que es gerundio
Hace ya unos días un ser “horroroso” osó asaetearme a preguntas. Como podréis leer más abajo, preguntas poco originales y que cualquiera que tenga un poco de experiencia reconocerá como las “5W”*, con alguna aportación más.
Para que no diga que me callo y que seguramente es porque tengo algo que ocultar, allá van mis meditadas respuestas.
- Qué?: Pues algo, ¿o no está claro?.
- Quién?: ¿No escuchas o qué?. Los señores y las señoras A. y S.
- Dónde?: Pues entre allí y aquí.
- Cual?: Pues una muy majicaaaaa!
- Cómo?: Pues bien.
- Cuándo?: Pronto, muy pronto.
- Cuánto?: Más o menos lo justo.
- Por qué?: Por que sí, por que quiero y por que me apetece.
- Con quién?: Con los de aquí, con los de allá, con los altos y los bajos, con los rubios y con los morenos…
- A quién?: Pues a la familia, a los y las amigas…
- De quién?: Del moi!.
- Contra quién?: Por aquí no se hacen las cosas contra nadie, así que tampoco iba a empezar ahora…
Y sí, esto es en respuesta a llamarme “impresenteibol” en tu bitácora.
*What?, who?, where?, why?, when?
Actualización del 25/01/2007 a las 15:45: A petición de la señorita Ume se edita esta entrada buscando una letra algo más grande... Eso te pasa por coqueta y no querer usar gaficas...
Y el alcalde le dijo al obispo…
“... viva, Cristo, viva Cristo.
Y el alcalde le dijo al obispo
¡viva Cristóbal Colón!.”
Resaca de un fin de semana festivo.
Sin duda, existen
Los vi, tuve un contacto con ellos. Ahora creo, Iker Jiménez es mi gurú, mi guía. Nunca más volveré a dudar.
Todo ocurrió una fría y oscura noche de enero. Salía de mi pueblo, camino a una celebración familiar ,cuando todo ocurrió. Mi vida desde ese instante no será la misma.
El pasado lunes, cuando en mi vehículo llegaba a la rotonda que da acceso a la carretera general unas luces, verdes, naranjas y rojas llamaron mi atención. De repente, surgido de la oscuridad un ser verde, todo verde, llamó mi atención.
Por un instante no me percaté de su presencia, casi paso de largo, pues estaba atento a la circulación pero este ser insistió, y como hipnotizado no pude por menos que detener mi vehículo en el arcén. Y esperé.
Lentamente se aproximó a mi vehículo. Apagué el motor, tenía ya las luces de avería encendidas, apagué también la radio. No sabía cómo nos íbamos a comunicar; no sabía si tenía algún mensaje que transmitir de su parte a la Humanidad, y no era cuestión de que nada interfiriera.
Supongo que por alguna razón de seguridad o de costumbre en su planeta, no se posicionó de frente a mí, sino que se quedó en un lateral, un poco retrasado con respecto a mi posición.
Sabía que estaba en un momento trascendental, mitad susto, mitad nerviosismo. Así me encontraba yo. Quería hacerlo todo muy bien, que nadie pudiera reprocharme nunca nada… Abrí con cuidado la ventanilla…
Sus primeras palabras se me quedaron grabadas. Transcribo parte de nuestra conversación:
- Buenas noches (¡qué educado!), permiso de conducir, por favor.
- Aquí está.
- Permiso de circulación del vehículo, último recibo del seguro…
- Aquí está.
- ¿A quien pertenece este vehículo?.
- Ya está… Eeeeete, a…
- De acuerdo, pero este no es el último recibo.
- Ops, mecagüen la otia… Ya verá agente, el caso es que el correo del banco lo tengo por webmail y no lo he impreso…
Mientras estábamos en éstas intuí al otro agente en la parte trasera del vehículo, supongo que disfrutando de la visión del estado de luces y neumáticos, y por ende, de mi oveja negra de raza latxa…
Afortunadamente los dioses del Olimpo se aliaron con este pobre desgraciado y no sonó mi móvil. Esto es lo que el amable agente hubiera escuchado de tono…
"Keso
”Marchando una de meme!
Es lunes, es de madrugada y ya recibo “tareas” para hacer. Ayssss!. Esta vez es Lara quien quiere que haga un ejercicio de confesión y os revele detalles de mi vida. No sé si llamarle “cotilla” (cariñosamente dicho) o es que quiere alimentar mi dimensión exhibicionista.
Fuera lo que fuese, ante todas ustedes… Tachán!
-¿Qué hora es?: 8:00
-Nombre: Txabi (el oficial de los papeles es otro…)
-Tu cumpleaños: 14 de septiembre (¿habéis tomado buena nota?)
-Signo del zodíaco: Otro Virgo raro pa la colección.
-Años: 41, agüeloooooo!
-¿Tatuajes?: Si, dos, una lagartija en la parte superior de la espalda y un sol en la parte central justo encima de mi culete.
-¿Estuviste enamorada/o?: Si. ¿Por qué en pasado?.
-¿Qué instrumento musical te gustaría tocar?: De tener oído musical, claro. Quizás la guitarra, pero supongo que probaría varios. Gaita de boto. Dulzaina.
-¿Has estado en otro continente?. Sí, en América. ¿Canarias es otro continente?.
-¿Amaste tanto a alguien como para llorar?: ¿Llorar?. A mí se me meten cosas en el ojo… Si, claro, y por desamor, y por ausencia…
-Estuviste en un accidente de coche: Pues si. En el más grave iba yo solito y yo me lo comí y yo me lo guisé, perdido en los páramos turolenses un día de nieve.
-Has tenido alguna fractura: Pues no.
-Playa o montaña: Puestos a elegir, hoy por hoy, playa. Hace un tiempo la respuesta hubiera sido otra. Pero tampoco le hago ascos a la montaña.
-Pepsi o cocacola: Pues diré cocacola, pero vamos, no doy muchos pasos por ella.
-Cerveza o vino: Ambos, según las circunstancias. Pero mi "alien" no me deja…
-El vaso mitad lleno o mitad vacío: Tiendo a verlo medio lleno…
-Ropa interior favorita: La cómoda. Soy soso pa esto yo…
-Número de calzado: 43.
-Número favorito: Pues no sé, el 7, el 14, el 17 y el 42.
-Comida favorita: Pasta. Soy más de carne que de pescado. Aunque me encanatn los chipirones rellenos.
-Marca de colonia favorita: No tengo marca favorita.
-Tema de conversación más detestado: Ninguno que sea tratado con respeto y educación. A lo sumo aquel en el que no puedo decir lo que pienso.
-Disney o Warner: Warner, sin duda.
-Restaurante de comida rápida: No los frecuento, la verdad. A mi primer McDonals fui en USA hace 4 años…
-En que te gustaría trabajar en el futuro: ¿Trabajar?. De eso nada, quiero jubilarme ya!. Inspector de playas desiertas.
-Color favorito: Depende, rojo, negro, azul, verde…
-¿Cómo te ves en el futuro?: ¿Mayor?.
-¿De quien recibiste este meme?: De Lara.
-¿En que edad te gustaría no crecer más?: Ya pasé esa edad, así que ahora procuro disfrutar la que tengo.
-¿Quien piensas que responderá a este meme más rápido?: Ni idea. Tú por ejemplo.
-¿Quien piensas que tardará más en responder? Quien no quiera hacerlo.
-Hobbies: Fotografía, lectura y emborronar hojas de papel con palabras escritas a lápiz.
-Que cambiarías de tu vida: Los momentos en que hice daño a personas queridas.
-¿Tienes ordenador?: Pues sí.
-CD´s preferidos: ¿Sólo uno?. Bueno, pues Orai, de Xabi SanSebastián, hay que hacer publicidad a los amigos.
-Lo primero que piensas cuando despiertas: ¿Ya?. Noooo! ¡Tengo sueño!
-¿Las tormentas te gustan o te asustan?: Me gustan. Ahora sólo me falta saber fotografiar los rayos.
-Si pudieras ser otra persona quien serías: Nadie más.
-Algo que tienes puesto siempre y no te lo quitas: Un arete de plata en mi oreja izquierda.
-¿Qué hay debajo de tu cama?: ¿Pelusas?. Y el suelo.
-¿Quien te gustaría que lo respondiera?: Cada una de las personas que lo lea, por aquello de la reciprocidad.
-¿Qué le dirías a alguien y no te atreves?: Si no me atrevo ¡aquí lo voy a poner yo!
-Tímido o extrovertido: Tiendo a ser tímido.
-Idiomas: Castellano, algo de inglés, dos frases en alemán y euskera a nivel intuitivo. Si no tuviera vergüenza me lanzaría a hablar catalán.
-Una palabra que te encante decir: Gracias.
-¿Te quieres despedir de alguien en especial?: No, despedir no, no me gustan las despedidas, a lo sumo un ¡nos vemos en los bares!.
-Libro favorito: Cualquiera de Eduardo Mendoza, de Mario Benedetti.
-¿Te gustaría que te regalaran un ramo de flores para tu cumpleaños?: Sí, claro, pídeme la dirección donde mandarlo.
-Evax o ausonia: No uso.
-Opel o seat: Pues tengo Opel… Pero yo pa coches ni fú ni fá.
-Película favorita: Mensaje en una botella, por decir una.
-Dulce o salado: Depende, pero soy más bien laminero.
-Lugar preferido: Cualquier calita de Cabo de Gata.
-Conformista o inconformista: Inconformista.
-¿Crees que el amor puede durar eternamente?: Yo no soy eterno, nunca estuve en al eternidad…
-¿Eres cariñoso/a?: Sí, creo que a veces demasiado y puedo agobiar.
-Fútbol o toros: Si hay que elegir, el fútbol, pero discuto sólo por incordiar, no tengo ni idea.
-Ciudad para vivir: Actualmente no cambio “mi pueblo” por ninguna ciudad.
-Programa de la tele favorito: Quizás alguno de 4, pero veo poca tele y es justo antes de quedarme frito en el sofá…
-¿Hora de final?: 8:17
¿Quieres hacerlo tú?. ¡Perfecto!.
Etiquetas: meme
Comunicado oficial: Un@ más!
Como de alguna manera adelanta el título de esta entrada, la familia crece, o al menos está a punto de hacerlo.
Quiero que quede bien clarito que cuando escribo estas líneas no me encuentro bajo los efectos de ninguna droga, legal o ilegal. Que la fecha en la que escribo esto no es 28 de diciembre (obvio, ¿no?), por lo que no es una broma.
Dicho lo anterior:
- Las señoras y señores S. y A. tienen el grandísimo honor y les invade una tremenda felicidad al comunicar y poner en conocimiento de todas y todos los presentes que durante el próximo mes de febrero de 2007 un nuevo miembro (o miembra) hará aumentar su familia.
- Esperamos que el curso de estos últimos días sea el adecuado y propicio para tan grato acontecimiento.
- Que nos será de gran alegría y regocijo contar con vuestro acompañamiento en la recta final en la que nos encontramos. Los días pasan lentos y la espera es dura, pero sabemos que merecerá la pena y el resultado vendrá a cubrir todas nuestras expectativas.
- Que este hecho no será óbice ni supondrá ningún problema para seguir disfrutando de descansos merecidos, fines de semana fuera de casa, juergas y demás actos gastro-etil-culturales de los que suelen adornar las páginas de esta modesta bitácora, más bien al contrario, entendemos que potenciará estas sanas y satisfactorias actividades.
- Que en cuanto la incorporación sea un hecho, procederemos a su presentación en sociedad, publicando las fotos oportunas para que le conozcáis.
- Que la futura “mamá” está también muy contenta. Casi diría que fue ella la que más empeño puso en que nos lanzáramos a esta nueva etapa en nuestra vida. Bien es cierto que tienen mucha culpa una pareja de amigos que nos contaron su experiencia, nos animaron, vamos, que nos empujaron con malas artes a dar este paso…
Dicho lo anterior, podemos pasar al turno de preguntas:
¿Y esta nueva incorporación no vendrá a ser una ligadura que impida pegarse esos “saraos” a los que ya nos tienen acostumbrados?
- No sé si me expliqué bien. Creemos que más que frenarnos, nos va a dar muchas más oportunidades de practicarlo, lo cual es un aspecto a tener en cuenta cuando tomas según que decisiones, ¿no creéis?.
¿Qué les impulsó a tomar tal decisión?
- Ya sabe usted que siempre hemos tenido mucha envidieta de los amigos que comentaba y que de mayores siempre quisimos ser como ellos. Y si ellos tenían, ¿por qué no nosotros?.
Usted es muy maniático para los ruidos. ¿No será una molestia acústica más?
- Bueno, en cualquier caso, espero que sea un suave ronroneo…
¿Podemos afirmar que tendremos cumplida información del suceso?. ¿Cómo creen que influirá en sus vidas?.
- No te preocupes, compañero, seréis bien informados. Estamos convencidos de que todo va a ser felicidad a su lado, bueno, hasta que cumpla 12 o 13 años y empiece a dar por saco…
¿Habrá exclusiva del reportaje?. ¿Han pensado en la ambientación?
- Descuida , que ya tenemos pensado colgar unas preciosas fotos, ya sabes cuanto me gusta a mí darle al botoncico. En un rapto de previsión ya tenemos preparado hasta el ajuar para tan glorioso día.
¿Es consciente de la aventura en la que se ha metido?. ¿Han pensado en el desembolso económico que esto supone?
- ¿Dónde me he metido?. ¿Desde cuándo soy persona reflexiva consciente de sus actos?. Bueno, cuartos unos cuantos, pero chico, sarna con gusto no pica, y espero poco a poco sacarle provecho, jejejeje.
¿Y qué reacciones mostraron los familiares al conocer la noticia?
- El abuelo se cabreó un poco porque se enteró por terceras personas y a su hija un poco de bronca le echó, pero bueno, después todo han sido parabienes... La abuela es un poco menos expresiva, ¡es que estos vascos son de secos!, jajajaja. El resto de la familia se alegró muchísimo. Ya estamos todos haciendo planes.
¿Piensan seguir creciendo?
- Espero que sean esos 13 años y si puede ser muchos más. Bueno, ojala las cosas sigan el curso que han de seguir y ya nos iremos preocupando conforme llegue el momento, mientras lo disfrutaremos.
¿Qué fue lo que al final les dio el último empujoncillo?
- Creo que ya he comentado que parte de la culpa de esta historia la tienen unos amigos... Insistieron, insistieron, y como el chiste de la "petaquica".
Han tenido ustedes mucha suerte…
- ¿Suerte?. No sé si es cuestión de suerte, la verdad. Pero sí, nos sentimos muy pero que muy afortunados.
¿Ha recibido ya muchos presentes?
- Si, ya tenemos alguno, pero no haremos ascos a ningún presente que quieras mandar tú.
Y si no hay más cuestiones que proponer, podemos dar por concluida esta rueda de prensa. ¿Más preguntas por favor?.
Decibelios versus “mi arte”
Una parte de mi quehacer profesional puede (y suele) desarrollarse en ambientes altamente contaminados acústicamente. Para que “sus hagáis” una idea, por encima de los 80 dA.
Y aunque parezca mentira (“me pongo colorada cuando me miras, me pongo coloradaaaaa…”) es en ese ambiente cuando sale de mí ese “artista frustrado" que llevo dentro. Y entonces entono canciones, hago duetos con mis cantantes favoritos, improviso y hasta invento nuevas canciones. Lástima que nadie pueda apreciar mi “arte”.
Sin embargo tampoco nadie puede decirme que deje de berrear…
Pa´mis nervios…
Situémonos. Viernes, fin de mi jornada laboral. Salgo de currar con la firme intención de relajarme, cenar prontito e irme a dormir como los niños buenos, y apretar fuerte los puños para conciliar el sueño y que así me encuentre el nuevo día. Bajar al salón con los nervios a flor de piel y contemplar el espectáculo de los regalos a la espera de ser despojados de sus envoltorios.
Al llegar a casa cumplo con el ritual de mirar el correo “tradicional”. Entre los sobres de los bancos asomaba el característico aviso de un certificado. ¡Bien!, me dije a mí mismo (hablar con uno mismo no significa necesariamente estar como para ser encerrado en el fenopático…) “llegan las fotos prometidas”. Pero no, al mirar el remitente se disipó la sonrisa de mi cara y los más negros nubarrones poblaron el cielo en mi cabeza.
Prometo que en un instante toda mi vida pasó por delante de mí… Bueno, quizás toda, toda no, quizás sólo los últimos cinco años… Valeeee, los dos últimos sí!. Y me entró sudor frío y tembleque de piernas. Me vi despidiéndome de mis seres queridos. Pequeño, diminuto, iba a tener que enfrentarme a ese monstruo de siete cabezas y varias toneladas que reclamaba mi presencia. El combate sería desigual, con un triunfador claro y un resultado obvio, mi total aniquilación. Pero, ¿y por qué?. ¿Qué había hecho yo –o qué no había hecho, que es peor – para ser reclamado ante la Suprema Presencia?.
No podía parar quieto. Valoraba la idea de echarme al monte, de salir del país, de buscar asilo en alguna república bananera. Pero con mi suerte, seguro que venían a detenerme antes, mi próxima morada iba a estar seguro al sur, en Alhaurín o algo así…
Repasé mentalmente dónde podía estar la clave del asunto. Intenté tranquilizarme pensando que con dinero todo se puede arreglar. ¿Dónde podría haber fallado?. Ensayé mi carita de “corderico degollado”. ¿Podría implorar perdón?.
Dicen que con el nuevo día, con la nueva luz, las cosas se ven mejor, más claras… Y así fue. Como enviado por el Cielo, cual Caballero Andante que viniera a salvarme de las garras del Maligno, mi vecino pasó con su crío a buscar los regalos y una misiva en la mano. Como profetizando me dijo: “La tuya está en Correos. Mira a ver si entiendes qué significa esta carta”. Ávido de noticias tome aquellos folios que me enseñaba. Los leí con rapidez y respiré tranquilo.
Y es que no todos los días recibe uno cartas de Hacienda…
Esperanzas rotas
Volaron despedazadas, descuartizadas. Impelidas por la fuerza de la onda expansiva que provocó la brutal explosión que sacudió no sólo Barajas sino los corazones de la gente de bien que desea la paz ya.
Es fácil hablar a posteriori, es muy sencillo decir “ya lo sabía yo”, “era de esperar”, “no tuve ninguna duda” cuando tras conocer la primera noticia de urgencia de una explosión en Barajas vino a mi mente enseguida la certeza de que aquello no era ni fortuito ni se podía achacar a nada ni a nadie que no fuera una acto terrorista. Lamentablemente pronto se vieron también truncadas las expectativas de que aquel acto se saldara sin víctimas, que los cuantiosos daños materiales, que el susto y las molestias causadas a trabajadores y viajeros fueran las únicas víctimas. Pronto supimos que no iba a ser así. Dos personas han perdido la vida. Dos familias sienten el inmenso dolor, el zarpazo cruel de una muerte injusta, innecesaria, injustificada… ¿pero inútil?.
Llevo estos días dándole vueltas a la cabeza, intentando decidir qué actitud tomar, cómo expresar y qué sentir ante las diferentes direcciones que se están tomando, ante las valoraciones, las decisiones que se van a tomar y sus consecuencias. Y quiero saber yo qué rumbo tomar, cómo actuar, cómo manifestarme…
Y si considero rota mi necesidad, mi esperanza, mi anhelo, mi exigencia de paz, aquellas dos muertes serán inútiles. Si me dejo vencer por el pesimismo, la frustración, el desánimo, si dejo de exigir, trabajar (nunca empleo “luchar”), alzar la voz, manifestar, si bajo la cabeza y miro al suelo abatido, ellos, los que decidieron colocar esa bomba me habrán vencido. Y como ya he dicho en alguna ocasión, jamás se me enseñó a darme por vencido.
Tras cada muerte es preciso un tiempo de duelo. Y en ese momento estamos. Y en el duelo sólo cabe el silencio respetuoso y la reflexión. Tiempo habrá de analizar (en voz alta) el pasado reciente, los últimos nueve meses desde aquel luminoso día de marzo. Tiempo habrá de recordarle a cada actor cual ha sido su papel y cual ha de ser en el futuro. Tiempo habrá de recordar responsabilidades y obligaciones a cada parte implicada, a aquellos que se arrogan representatividad y a quienes la tienen. Llegará de nuevo el momento de exigir a cada quien en función de su posición.
Os dejo una estrofa del “Canto a la Libertad” de José Antonio Labordeta:
También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver;
pero habrá que forzarla
para que pueda ser.





