Qué bueno que viniste!
Mis locuras... Siéntete como en casa, ponte cómod@, en la nevera hay bebida fresca...
Acerca de
Soy más raro que un perro verde, para que nos vamos a engañar. Hay personas que dicen que soy inteligente, ocurrente, dulce y sensible. A lo que añado que soy borde a ratos, introvertido y tímido (y no, eso no se lo digo a todas), pero que me encanta conocer personas.
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Sindicación
 
A vuela pluma. Telegramas.

Elecciones. Por ser un pueblo pequeño, aún se puede hacer “política” puerta a puerta. Así que el viernes, sorpresivamente, recibí la visita del señor alcalde de mi pueblo (que no sé si sabe tocar el chistu y el tamboril, la gaita de boto o el chicotén…).


Haciendo memoria, he conocido más alcaldes de los que en principio pensaba. Éste ha conseguido la reelección ampliamente. Pero no gracias a mi voto. La verdad es que si hubiera albergado la más mínima duda, con su charla este alcaldable hubiera sido capaz de despejarla en un instante…


Jardín: Hace tiempo que no os doy la “brasa” con el estado de mi jardín. Ayer tocó siega (la segunda) y resiembra, además del consiguiente riego. A ver si ahora definitivamente el Cierzo nos respeta (a la simiente y a mí), deja de soplar y no me vuelve a producir calvas. De los doce girasoles sembrados, once siguen a delante, a buen ritmo, contra viento y marea. Lo que me tiene preocupado es el liquidambar, no sé si va a superar el verano…


Curso. ¡Por fin!. He terminado el cursillo de Dreamweaver que estaba realizando en un aula virtual. He superado con buena nota los dos ejercicios escritos, y lo que es mejor, he superado mis momentos de torpeza. Se supone que ya soy todo un experto en diseño de páginas web. La verdad es que este programa es una virguería. He descubierto cómo se hacen cosas que veo en otras páginas y que me dejan con la boca abierta. Ahora sólo me falta encontrar el sentido del gusto y del estilo. Próximamente publicaré mis honorarios.


Los suecos. Ya están aquí. Y han sido recibidos como lo fueran en los años 60 en la playa, claro que ahora no van en bikini ni están colorados por el sol. Creo que este fin de semana toca “excursión”. ¡Que no me pase ná!.

 
Planificación

Zaragoza-Pau-Montpelier, 678 km.: 7 horas 50 minutos.
Montpelier-Venezia, 897 km.: 10 h. 56 min.
Venezia-Pula, 285 km. 3 h. 50 min.

¡Croacia no está tan lejos!

 
La clave

Andaba yo pensando a qué partido, a qué personas confiar mi voto en las próximas municipales (el de las autonómicas lo tengo claramente decidido), puesto que ninguno de los partidos que se presentan en mi pueblo cuenta con mis simpatías políticas, cuando él me dio la clave. Ésta hubiera sido la primera vez desde que con 17 años –sí, aquí empezó mi carrera delictiva- empecé a votar en que hubiera faltado a mi inexcusable cita con las urnas.

Hay quienes piensan que tras sus últimas aportaciones a la vida pública lo mejor que podía hacer es estarse tranquilito en su Fundación y callarse, por aquello de evitarnos más tensiones y crispaciones a la gente que queremos ir por la vida con una sonrisa en la boca y sin molestar al personal. Yo creo que no. Es bueno que él, y los de su calaña, hablen, echen exabruptos, digan y redigan lo que realmente pasa por sus cabezas, que manifiesten sus ideas y preferencias, a pesar de que no las compartamos, a pesar de que sean manifiestamente perniciosas, maliciosas, por no decir que son claras y enormes mentiras. Que hablen, aunque ellos se arroguen el privilegio de decidir entre el Bien y el Mal y sean capaces de quitarle ese mismo derecho a otras personas.

Desde el “España va bien” (supongo que “su” España) al reciente “quien no vota al PP vota a ETA-Batasuna” este personaje se ha cubierto de gloria (por no decir de mierda). Y aquí es donde me dio la pista sobre mi voto. Entonces se me abrieron las puertas del Cielo y un rayo iluminó mi mente. ¡Voilá!. ¡Gracias PePemari mío!.

Así que si una mente privilegiada pensaba eso de sus “no votantes” sin duda es que tenía razón. Había que hacerle caso.

De esta manera he decidido fabricarme mi propia lista. Acabo de crear una Agrupación Electoral en la que van a figurar diez nombres reales. Tres sustitutos y siete titulares. Va a tener su propio símbolo. La van a formar diez personas a quienes el susodicho elemento (él como mandamás en el momento, sus Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, ayudadas por elementos oscuros del Gobierno Vasco, sus hombres de negro de la Ertzantza) detuvo injustificadamente, torturó impúdica e impunemente, jueces a sus órdenes juzgaron en procesos de risa (si no fuera porque las penas impuestas suman una cadena perpetua), basándose en autoinculpaciones obtenidas en Arkaute tras cinco días de infierno, enterraron en prisión donde les intentaron humillar una vez más, donde les infringieron los más descabellados castigos y violentaron los más elementales derechos y donde algunos siguen por mor de no haber sido capaces de demostrar que no estaban en el sitio que alguien dijo que estaban. A la lista se sumarán sus padres y madres, que con una dignidad y fuerza dignas de elogio y alabanza, han defendido y siguen defendiendo la inocencia de aquellos a los que se trató peor que a alimañas.

Y vosotros, hombres y mujeres de derecho, que de vuestra lealtad al servicio de la Democracia nadie dudará, dictaminaréis que mi voto, que vale tanto como el vuestro (sinceramente, creo que más, pues el vuestro está podrido y corrompido, es fétido y apesta), dictaminaréis que es nulo.

Y diréis que no sirve para nada. Aseguraréis que es un gesto estéril, baldío. Y en eso también erráis, por ignorancia, por prepotencia y porque vivís en vuestra Verdad absoluta.

Pero yo volveré a mi casa satisfecho, contento y con la tranquilidad de haber dado mi voto, ése que vale tanto y más que los vuestros, por mucho que os haga hervir la sangre, a quienes yo creo que se lo merecen. Y esa convicción es algo que nunca me podréis robar.

 
Decisión tomada, ¿o no?.

Sé que os puede la impaciencia por saber en qué ha quedado la OPA. Sé que los nervios os han acompañado durante todos estos días. Sé que no sé nada… Sé que las lágrimas brotaban de vuestros ojos pensando en que este blog iba a morir de inanición.

Creo que pocas veces he tenido una decisión más clara que ésta. Pocas veces le he dado menos vueltas a un tema que podría haberme cambiado la vida, no diré de forma radical, pero sí de manera profunda.

Desde un primer momento lo he tenido claro. Quedaba una pequeña porción de duda, un pequeño atisbo para la sorpresa, un resquicio a valorar que pudiera ser mejor hacer caso a ese punto alocado, ilógico, casi irracional que me habita y que tan abandonado tengo.

El caso es que no voy a ser Gerente (lo siento, Itsas, sé que la noticia te va a entristecer, ya sabes cómo soy)…

No, y no es que haya rechazado la oferta que me han hecho, pero tampoco la he aceptado. ¿Y entonces?. ¿Qué ha ocurrido?.

Pues siempre hay una tercera vía… Y ésa ha sido la que ha ocurrido. La persona que renunció a su puesto ha recapacitado y ya no se va de la empresa, con lo cual se queda en su sitio.

¡Venga!. Cerrar al boca y que los ojillos vuelvan a su ser, que se os van a salir de órbita.

Mi decisión era la de no aceptar. Hoy por hoy tengo una calidad de vida difícilmente superable. Cubiertas de sobra las necesidades económicas, con un horario muy atractivo, que me permite tener buena parte de la tarde libre, con un trabajo que controlo en un ambiente ya familiar, en el que sé manejarme y defenderme, a un cuarto de hora escaso de casa… ¿cambiar esto tiene precio?.

Sólo si te va el “barro” de pleitear y tratar con clientes, con la Administración en su aspecto más burocrático, cerril, atacante y negativo. Si te gusta estar entre dos fuegos y llevarte los problemas a casa. Una bicoca vamos.

No negaré que fui a hablar con mi jefe con una batería de preguntas y peticiones, desde la formación, a la organización y el personal, dejando para última cuestión el tema de los “leureles”. La intención era que fueran ellos los que no pudieran aceptar mis condiciones, que yo pareciera dispuesto a formar parte de la gestión y coordinación, que pusiera mis fuerzas y mi conocimiento al servicio de la empresa para hacerla mejor y más grande…

Pero hete aquí que salta la liebre y cambia el escenario en el que representamos el teatrillo que nos ocupa.

Resumiendo. Que he quedado como un señor, pues intuyeron que iba a aceptar el puesto. Y no he tenido que negociar, ni decir que no, ni jugar y marear la perdiz. Aumenta mi prestigio y mi caché (no en lo crematístico me temo) y yo sigo disfrutando de mi calidad de vida.

¡Adiós marrones, adiós!

 
Primeros pasos

- Comprobar el estado de los neumáticos. Test de presión. No satisfactorio.
- Descolgar bicicleta del anclaje.
- Aumentar la presión en ambas ruedas. Comprobar presión. Test de presión. Satisfactorio.
- Colgar bicicleta en el anclaje.

¡Qué duro es el deporte!. Creo que me tomaré una bebida isotónica “sin” alcohol. Hay que recuperar minerales, sales, etc…

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Me han lanzado una OPA*

(*Oferta Personal de Ascenso)

Suena el teléfono esta mañana. Es una llamada externa. Sé que llaman desde mi oficina. Y no, no tengo identificador de llamada.

Sé casi a ciencia cierta quien es. Respondo y doy pie a la consabida broma. “Meeeee” suena una voz conocida por el auricular. Es una liturgia que se repite en cada llamada, hay confianza.

Después de solucionar el tema que ha motivado la llamada, nuestro común jefe solicita hablar conmigo. Para entonces he recibido el mensaje casi en forma de clave, pero los años de convivencia me hacen estar oído avizor. Cual felino a la caza de su presa, pongo la mente a funcionar y las palabras e ideas prestas a ser utilizadas cuando en la conversación fuera menester.

Otro compañero (y van tres en este mes) ha anunciado su baja en la empresa. Este último ocupaba un mando intermedio dentro de la organización local, ese puesto se denomina “responsable de subunidad operativa”. Y entonces es cuando me ha hecho la propuesta. Se trataría de sustituirle en ese puesto… Hemos hablado de las tareas y responsabilidades, acabando en el aspecto crematístico…

Ahora tengo unos días para pensar, sopesar y valorar.




 
Mi primera vez

Bueno, por fin lo he hecho. He vencido mi timidez, he salvado ese muro invisible pero para mí infranqueable y me he lanzado. Y ha sido, ¡por fin! este pasado fin de semana.

Las horas previas fueron un crecer de nervios y tensión. No sabía cómo iba a resultar la cosa. No sabía, y tenía miedo, de no cuajar, de no conectar, de estar fuera de juego y de lugar. Y cuando eso ocurre tiendo a aislarme, a quedarme en mi rincón, callar y observar.

Supongo que para quienes lo hacéis con cierta frecuencia, a quienes ya tenéis experiencia en estas lides, a quienes tenéis especial facilidad para entablar nuevas amistades, nuevas relaciones, estos miedos os pueden parecer una soberana tontería.

Si una cosa me animó a lanzarme a esta nueva experiencia es que no iba a ser algo multitudinario, un grupo más o menos reducido de personas, lo que facilita el intercambio y el conocimiento más estrecho si cabe. Bueno, todo lo estrecho que se puede dar en estas situaciones y en un par de días.

Y es que este pasado fin de semana he asistido a mi primera kkda convocada desde un Foro de la “interné”. Un puñado de personas, a bordo de sus furgonetas, nos hemos juntado de viernes a domingo en torno a esta afición común y en torno a una mesa para compartir ideas, experiencias, sombra, sol, mesa y mantel junto al embalse de Calanda, en Teruel.

Para más información, pulsa sobre la foto. Es un enlace al hilo abierto en FurgoVW



 
Cero-cero

Aunque el título lo parezca anunciar, no voy a hacer la narración de ningún partido de fútbol, básicamente porque no entiendo ni patada de ese espectáculo. Además, ¿qué se podría decir de un partido que termina con esa sequía goleadora?. ¿Que las defensas se impusieron a las delanteras?. ¿Que la táctica “amarrategui” anuló a las rutilantes estrellas del equipo contrario?. ¿Que los palos también juegan?. ¿Que los porteros anduvieron finos y los delanteros torpes?. ¿Que jugaron once contra once?. ¿Que sudaron la camiseta pero no hubo fortuna ante el arquero rival?. ¿Que el fútbol es así?.

Pues no, no van por ahí los tiros. La cosa, una vez más, y ya van “sopotocientas”, va de transaminasas, médicos y análisis. Ya siento aburrir una vez más al respetable con estos temas, máxime tras un comienzo tan esperanzador.

Pero no se preocupen, voy a ser concreto y, a poder ser, conciso.

Al cambiarme de casa me cambié también de zona hospitalaria. Lo cual supone cambio de médicos, cambios de hospital de referencia, cambio de especialistas. Así que me van a hacer el estudio completo para ver por qué mi organismo genera esos niveles altos, que no escandalosos, de esas sustancias.

El nuevo especialista ha decidido que YO esté dos meses a dieta cero-cero. Cero de grasas, cero de alcohol. Y entonces volveremos a hacer análisis. Me dijo que lo intentara llevar de la forma más estricta posible, sin agobiarme si un día me apetece comerme un par de huevos fritos con longaniza… ¡Joder!. ¡Ponme la tentación más cerca!. Pero yo, buen paciente, así se lo prometí.

Contento también porque en ningún momento valoró la posibilidad a corto plazo de extraerme el “piedro” que me habita, y nacidas en mi las ganas de echarme un buen almuerzo al coleto, me dirigí a un bar cercano.

Eché una ojeada a los suculentos manjares que allí se exponían. La tortilla de patata (con huevo, patata, cebolla, aceite y sal) es mi perdición. Dispuesto a alimentarme con deleite decidí acompañarla con una bebida fresca, ligeramente carbónica, isotónica y nutritiva, dorada…

En ese momento decidí que, con una “kdda furgonetera” a la vista, mejor empezaba la dieta en lunes.

 
Más ilustres visitas




Y siguiendo con esta sección que lleva camino de convertirse en un clásico, os dejo la imagen que refleja la última visita que me ha “impactado”.

Parece ser que no les ha debido de llamar la atención demasiado lo publicado, ni han repetido ni siquiera han dejado un mensaje de su paso por aquí…



 
Vivo en la carretera

Cómo decía el famoso “Blues del autobús” de Miguel Ríos, ésa es la sensación que se me ha quedado a la vuelta de este puente pasado por agua.

El viernes por la tarde, según horario previsto, pusimos rumbo al sur. Casi quinientos kilómetros por delante, seis horas de viaje y agua, mucha agua. Sin mayores incidentes pero cansados y con ganas de dormir llegamos a nuestro destino felizmente con bien.

El sábado la jornada empezó pronto, había que preparar las cosas para un día de camping. Previamente a la excursión había que asistir a la final de un campeonato de balonmano. Lo importante es participar (¿se nota que perdimos?). Y no sólo el partido, jejeje, que estuve dos días con afonía, que aún hoy me dura, por haber forzado la voz. Y que no suene a excusa, pero el árbitro no pitó nada bien. En casi cada ataque del equipo contrario acababa pitando penalty, así que decidimos “solicitar amistosamente” que pitara la pena máxima cada vez que los contrarios cogían el balón. Sin estas dudosas decisiones arbitrales el equipo campeón hubiera sido el mismo, eran algo mejores y disponían de un banquillo bien poblado, vamos, que no hubieran necesitado ayudas externas.

Y después, tras consolar a los inconsolables chavales, rumbo a la sierra de Mariola, cerquita de Alcoi, al camping “Las Fonts de Mariola”. Por la tarde un paseo por el campo, aprovechando la bonanza climatológica, que nos dio un respiro.

De vuelta al camping las nubes habían teñido el cielo de un color gris oscuro que no auguraban una noche tranquila. Y así fue, de repente, enormes gotas empezaron a caer con fuerza sobre nuestras cabezas, había que resguardarse del chaparrón. Y así continuó toda la noche…

Cuando los niños se fueron a dormir nos pasamos a la furgoneta, donde más calientes y cómodos pudimos jugar a los dados. En una misma partida me marqué tres Yahtzé. ¿Hace falta decir que gané?.

La mañana del domingo surgió más luminosa, aunque en el transcurso de las horas el cielo volvió a mostrar su antipatía. Remoloneando, jugando a cartas y a los dados fuimos pasando la mañana, fuimos a comer y dimos por terminada la excursión.

A media tarde una llamada telefónica nos hizo cambiar totalmente los planes. Una persona cerca había fallecido y decidimos acudir a acompañar a la familia en esos momentos. Así que el lunes, madrugando, viajamos hasta Navarra.

Ayer, Día del Trabajador/a, lo dedicamos a descansar, sembrar y hacer alguna cosilla por casa.