Ya falta menos…
1 perro, Ishcai.
2 “fragonetas”, Allucant y Grus.
3 semanas en Croacia.
4 personitas, Kolektibo IJTA.
5 países, al menos: Croacia, Bosnia, Eslovenia, Italia y Francia.
6 y pico mil kilómetros.
7 de julio, ¡calentando motores!.
8 manos dispuestas a coger tomar el timón.
9 (éste lo pensáis vosotr@s!!)
10 días restan, comienza la cuenta atrás.
Ciática
Así bautizó ayer el médico de cabecera mi dolor de espalda. “Tienes un punto de ciática”. Y claro, yo me vi encorvado, con bastón y un sombrero de paja, acudiendo al carasol de mi pueblo con el resto de ancianos venerables del lugar.
Me atizó un par de “pastis”, que deben ser la bomba, puesto que me las acompañó con un protector de estómago. Me recomendó que si me tenía que agachar, lo hiciera flexionando las piernas, como si yo pudiera llegar al suelo con las piernas estiradas, ¡ja!, que no levantara pesos (¿hasta un peso determinado puedo?, ¿incluye el levantamiento de jarra de cerveza?) y que me pusiera calor tres veces al día, no más de diez minutos seguidos cada vez (¿tomar el sol convalida?) y por fin no estuviera quieto mucho rato, que me moviera… Eso sí, de adelantar mis vacaciones diez días, que hubiera sido el mejor tratamiento, nada de nada.
Zapatitos, zapatitos.
Si no recuerdo mal, éste es el primer meme con fotos incluidas que me pasan. En esa extraña guerra que hemos comenzado Lara y yo, en la que nos pasamos memes el uno a la otra (y viceversa) de forma constante, me ha tocado el turno de responder. Se trata de enseñar las “patitas”, o mejor dicho, los pies o los zapatos, ya no estoy seguro.
Imagino que son los zapatos… porque Lara ha puesto varias fotos y creo que los pies son siempre los mismos.
No retrasaré más el momento que, tras esta breve introducción, muchos de ustedes estarán esperando en ese afán fetichista que se les sale por las orejas.
Ante ustedes, algunos de los zapatos que vengo usando esta temporada, primavera-verano:

Modelo: “Trabaja, pero seguro”.

Modelo: “Descansando, que es gerundio, en el jardín”

Modelo: “En veranito, lo más fresquito”.
Y como yo no me puedo contener, y me da cierto morbillo, deseo que nos muestres sus “patitas”, Ume, Itsas (¿no pensarías librarte?) y Laura.
Mis vecinos
Como ando algo falto de inspiración (por estas fechas mis musas andan por ¡Benidorm! de vacaciones. Anotaciones: Dedirles cuatro cosas a mis musas por ese reiterado deseo de ir de vacaciones a ¡Benidorm!. Claro que Salou sería aún más grave… ¿o no?) he cogido prestada la idea de esta entrada de “mi otro yo”.
Ayer hizo justamente un año. Y mira que soy malo para las fechas, las efemérides y las conmemoraciones. Pero ayer, lo recuerdo muy bien, hizo justamente un año que les conocí.
Nuevo en una casa nueva. Nuevo (“forano”) en un pueblo nuevo, al que hasta entonces no me unía ningún vínculo. Fueron ellos los que se acercaron a presentarse y a ofrecerse “para lo que necesitáramos”.
Así que decidimos tomarles la palabra, jajajaja, ¡qué jeta!. Apenas tres semanas después de llegar a vivir les dejamos las llaves de casa para que nos cogieran el correo, regaran las plantas y movieran las persianas durante nuestras vacaciones… ¡un mes entero!.
A la vuelta nos “introdujeron” en la vida social del pueblo, plenas fiestas, invitándonos a la cena de las amas de casa, ¡qué buena que estaba la costilla de cerdo con pisto!. Sólo de pensarlo aún me chupo los dedos y mis glándulas salivares comienzan a secretar…
Y desde entonces, ceno sopa calentita todos los domingos de invierno, cortesía de mi vecina. Y en verano platos fresquitos como el calabacín al estilo Conchi, sencillo y rápido de preparar, tanto, que hasta yo sería capaz.
Apenas pasan gremios por casa, basta que comente con mi vecino “tengo que hacer una chapucilla”, para que se presente en casa armado de cable, tirafondos, llave Allen, taladro y polímetro.
Si se me olvida regar el macetero de la puerta no hay problema, siempre hay dispuesto un cubo de agua que, desde la casa vecina, viene a saciar la sed de las pobres planticas.
Si salgo de vacaciones en invierno, pocas horas antes de volver, “misteriosamente”, la calefacción de casa se pone en marcha para que se temple… Y si por lo que sea, mi coche no se mueve en días, recibo una llamada en mi móvil, por si nos ha pasado algo.
Y como tenemos las agendas “muy apretadas”, tenemos pendiente desde hace mucho tiempo una caracolada y una buena parrillada en su barbacoa. Eso sí, el vino corre de nuestra cuenta.
De lunes…
Sí, sé perfectamente que hoy es… ¿martes?, ¿miércoles?... No, en serio, sé que es miércoles y sé que me acabo de reincorporar al trabajo. Supongo que conocéis esa extraña sensación de ir a un ritmo, el de un lunes, y que todo el mundo a tu alrededor ya lleva puesta la “directa”, porque ya llevan tres días de entrenamiento, te llevan todo ese rodaje de ventaja y tú ves que no hay forma de alcanzarles. Es como si la gente a tu alrededor funcionara a 45 rpm y tú fueras a 33 rpm. (Este guiño sólo lo entenderán aquellas venerables personas que disfrutaron en su día de las maravillas de los “platos” y el “vinilo”…).
Acabo de volver de estar fuera cuatro días, al sur, por motivos familiares. Todo bien, gracias, al menos por ese lado.
Mis girasoles ya tienen flor, al menos tres de ellos. Y las flores que puse el viernes han sobrevivido, de una forma bastante digna.
En dos semanas y media estaré de camino a Croacia. Este fin de semana toca juntarme con los amigos con los que vamos a planificarlo, al menos en lo básico.
El domingo, de manera inesperada, pude disfrutar de una jornada playera… ¡qué gustico por momentos!. Por la noche la felicidad se truncó… Pero bueno, a la mañana siguiente, mientras los “merengues” sacaban pecho como sólo ellos saben hacerlo, un chavalín acudía a clase con la camiseta del Athletic. ¡Beti aurrera mutil!.
Y mientras, intento llevar con dignidad el dolor de espalda a la altura de mis riñones. Eso y que me muevo, como digo, a cámara lenta…
¡Hale, ya tenemos entrada “chorrona” al canto!
De visita en el Ikea
Nota previa: No estaba en mi mente la publicación de esta entrada, creo que había quedado todo meridianamente claro en "Av visitation inne om Ikea", pero soy un blando, y como me lo ha pedido Raddy...
Que el Ikea se ha convertido en un fenómeno social creo que ya no queda duda. Desde su desembarco, las ciudades se distinguían (¿se distinguen?) en dos categorías, las que tenían/tienen o no un establecimiento de estos. Así que los ciudadanos se podían/pueden/podrían clasificar en dos clases, los que habían visitado esta cadena o los que no.
Hasta hace pocos días yo pertenecía a los parias de la tierra, quienes no habíamos podido hollar con nuestros pecadores pies la tierra prometida, el santo suelo sueco.
Pero hete aquí que en el esfuerzo por situar a esta ciudad en el mapa y pasarla al excelso y selecto grupo de ciudades más “vip”, “in”, “cool” y “fashion”, además de subir los precios de todo, nos han instalado un Ikea (aikia, que lo sepas, mañico).
Mi visita fue corta, tan sólo para tomar un primer contacto con las maravillas que allí se ofrecen, para ir despertando el apetito ante los suculentos manjares que allí se ofrecen.
Quizás por el hecho de pertenecer a ese puñado de gentes sin gusto ni cultura, que no sabemos apreciar lo elevado, que no nos deleitamos con la belleza, con el diseño refinado, con el minimalismo y la grácil estética de la línea recta, quizás por todo esto, no supe valorar y disfrutar con lo que allí pude contemplar.
Quizás mis ojos no estén aún educados, quizás necesite tiempo para poder captar cada detalle, quizás es que soy más sureño de lo que hasta ahora jamás pude imaginar. Quizás aquello sólo fue una leve pátina de barniz, y yo necesite un lijado a fondo, buenas capas de barniz intercaladas de manos de lija…
Sea lo que fuere, me fui con una extraña sensación, una sensación que no soy capaz de definir por completo.
¿Tú eres capaz de entenderme?
Un trío es un placer, que suele suceder…
(Versionando “Fumar es un placer…)
Ayer disfruté de un trío. No era la primera vez que disfrutaba de esta forma, en el mismo lugar y con los mismos participantes. Y en ambas ocasiones la experiencia fue altamente gratificante y satisfactoria. Se me pasó en un voleo, como suele ocurrir siempre que te implicas en una actividad, como cada vez que disfrutas.
Me metí de lleno, me dejé llevar, dejé fuera cualquier atisbo de duda, cualquier prejuicio, cualquier limitación al disfrute.
¡Y vaya que si disfruté!. Aunque siendo justos, he de decir que en la ocasión anterior lo hice más, pero bueno, no me arrepiento de haber repetido.
Me reí mucho y recuerdo, al terminar, estar despejado, relajado, casi como flotando, como quien se quita un peso de encima que le hace andar con la cabeza gacha, mirando al suelo, con la espalda encorvada.
Ayer tenía una cita con ellos. Y ellos son: “Tricicle”.

¿Quién era GARRICK?
En el siglo XVIII, con la primera revolución industrial, aparecieron las fábricas, los horarios laborales imposibles, el consumismo y, entre otros importantes avances de la humanidad, las depresiones. Los médicos de la época, ajenos a la futura invención del psicoanálisis y los antidepresivos, tuvieron que recurrir a un remedio natural e infalible para paliar tanta infelicidad: LA RISA. Los teatros de comedia se llenaron de pacientes que, aún teniéndolo todo, se sentían infelices y los actores, de alguna manera, se convirtieron en terapeutas emocionales. Uno de los quitapenas más reconocidos de esa época fue DAVID GARRICK, inglés, actor, escritor, productor y por encima de todo, un cómico infalible con el que nadie podía dejar de reírse.
Después de 27 años de profesión nos hemos dado cuenta de que no somos actores; somos RISOTERAPEUTAS QUITAPENAS de modo que a partir de ahora actuaremos con batas blancas y no descartamos que en un futuro no muy lejano, nuestros servicios se incluyan en la Seguridad Social porque, como decía ERASMO DE ROTTERDAM, reírse de todo es propio de tontos, pero no reírse nada lo es de estúpidos
Av visitation inne om Ikea
Vilken den Ikea sig själv ha omvänd på en phenomenon socialist tänka så pass ingen mer hon blir betvivla. Så av henne landningen , den stad sig själv de framstående ¿se de skilja? asunder graden , den vilken har / har eller inte en läge av de här. Som det vilken den civilperson sig själv kunde / den kanna / förfallen tabulerar asunder slagen , den vilken besöka kedja eller den vilken inte.
Kanske öga du Maj inte bli ändå utbildat , kanske hon nödvändigtvis spänd for att förmåga till attrahera med mellanrum av detalj , kanske är vilken er längre bort southerner av honom vilken till dadel inte någonsin siffra.
Till för... sedan par av dag JAG tillhöra på åldern av utstött människa om smuts , vem inte podium skal med vår lagöverträdaren fot henne smuts ämnat , den Sankt grund Svensk.
Kanske vid den gjort av passa till så pass handfull av folk utan smaksinne eller kultur , vilken vi icke gör det veta ger värde smaken , vilken inte oss delectable med henne god ser , med det design raffinerat , med det minimalismo och henne älskvärd estetisk om rad rektangeln , kanske för alt vilken den här , gjorde icke veta sätta pris på och frodig med honom vilken i så pass ställe pude stirra på ovanför. Kanske den här rättvis den var en levity pátina av varnish , och jag till ned insida ute , god avsatsen av varnish interfoliera hand av lija…
Den Maj bli honom vilken den makt bli , jag Jag var med en konstig förnimmelse , en förnimmelse vilken Jag er inte köpa duktig runt omkring nej tomrum.
¿Tú du er köpa duktig fader?