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Soy más raro que un perro verde, para que nos vamos a engañar. Hay personas que dicen que soy inteligente, ocurrente, dulce y sensible. A lo que añado que soy borde a ratos, introvertido y tímido (y no, eso no se lo digo a todas), pero que me encanta conocer personas.
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Express. Estrés. (II)

“¿Va a ser una boda internacional, verdad?”. Bueno, si lo dice por mí, si, jajaja. “Es que viene gente de Francia e Italia”. Oooops!. Despierta Txabi, estás en Castilla…

Mi habitación es sobria, pelín antigua (como todo el hotel) pero limpia. Una pequeña terracita me abre la vista a Toledo, inmenso ante mí; el Alcázar, no tardan en acudir recuerdos de viejas batallas…

El día acompaña, hace sol y por lo tanto calor. Uno, que viene de ciudad eminentemente plana, ha decidido calzarse su mejor calzado y su más cómoda ropa para enfrentarse a los desniveles que presenta la ciudad… Va, tío, que no te vas a los Alpes…

Va llegando la peña, saludos, besos, puestas al día en las últimas novedades. Y salimos hacia la visita a la catedral. Por las calles intento quedarme con los detalles que habitualmente pasan desapercibidos. Foto aquí, foto allá y carrera para recuperar al grupo que marcha ligero a nuestra primera cita.

Es la hora y conozco al novio. Un numeroso grupo de personas esperamos que nos llamen para entrar, por las conversaciones, todos vamos a “la boda”. Por necesidades del guión va a haber traducción cuasi simultánea, es lo que tiene las bodas internacionales…

He debido leer muchos libros sobre simbologías y secretos guardados en las paredes de las iglesias y catedrales. Me han hablado de las múltiples leyendas que envuelven la ciudad… así que empezar a oír hablar de monarcas y obispos, de árboles genealógicos y santos, y entrarme un aburrimiento supino fueron todo uno. ¿Por qué nadie habla de los canteros, las aguadoras, los picapedreros al hablar de catedrales?. Así que aguantamos hasta la explicación sobre el Coro, y aprovechando el jaleo y el gentío, hicimos un mutis por el foro y escapamos…

Decidimos comer en el hotel, era casi la hora en que se cierra el comedor. Teníamos la loable intención de echar la siesta, la mañana había comenzado pronto, el viaje largo y la noche prometía no ser corta… Las viandas que encargamos no estaban nada mal… y apetito no faltaba. La anécdota de la comida se dió cuando una gota cayó en la mano de mi amiga A. Cuando se volvió hacia su pareja para decirle que parara (ya veis, siempre pensando en que alguien está incordiando…) otra gota, proveniente del techo, impactó en su mano… ¡había goteras!. No quiero ni pensar qué demonios había encima de nosotros…

Terminando de comer a las cuatro y media y siendo la boda a las seis, y teniendo que pasar aún por restauración, chapa, pintura y lijado, como que lo de la siesta fue una idea de lo más efímero. Así nos fue luego, claro…

Y allí estábamos tod@s, de veintiún botón, list@s para revista, camino a la Catedral… Uno, que aunque no quiera admitirlo es muy presumido, hasta fue abroncado dado lo elegante (a la par que informal) que vestía, muy dentro de su estilo, porque podría llegar a pensarse que pretendía eclipsar a la novia…

El cura hizo un “spich” en la línea de "una naranja con un melocotón no es válido"… pero bueno, qué puedes esperar, cada uno defiende lo suyo… ¡Se me olvidaba!. Estas monjas, que son muy modernas, andaban con el walky arriba y abajo: “Atención, Cuervo 1 a Picaraza 2, ¿me recibes?, cambio; Cuervo 1 a Picaraza 2”. Alguien dijo que yo era muy malo… Bueno, eso me lo dicen todas, jajaja, ya debería estar acostumbrado.

Y hale, después sesión fotos y besos y enhorabuenas… ¡Pobres novios!. Bueno, ya maridos y mujeres…

Y como el plan estaba tan cerrado y el horario tan ajustado, vuelta a los coches (Deu meu, que estrés!).

El hotel impresionante, el lunch de bienvenida hizo que recuperáramos parte de las fuerzas perdidas y sirvió como calentamiento para lo que nos esperaba después… Estaba ubicado en la mesa “Venus”, me gustó el nombre… En un lugar con una luz tenue, iluminación indirecta, como muy íntimo…

El resto de la noche aconteció como acontecen estas celebraciones: muy buen rollito en la mesa, bien comid@s, bien bebid@s, bailoteo y hasta que el cuerpo aguantó…

Levantarse a la mañana siguiente fue un “poco” durillo, tanto es así que decidí que una siesta matutina, antes de iniciar la marcha de vuelta no iba a ser una mala idea…

Una breve parada para comer en el camino, ¡y vaya diferencia en el trato, por Dios!, y en plancha sobre el sofá, ¡home sweet home!. El cansancio me duró hasta el miércoles.

 
Comentario:
buff mira q a mi als bodas no me gustan na de na, peor lo ahs contado tan bien todo, jaja q me ha empezado a gustar.... quita choi no digas tonterias!!! jaja me siguen sin gustar las bodas :P
besitos salados de CHOI
 
Comentario:
Itsas: Y si tú quieres, que en el fondo quieres, ésta te podría salir mucho más barata..

¿Que me dices?. ¿Hay trato y desvelamos las cartas?
 
Comentario:
Una imagen vale más que mil palabras. :P
No